sábado, 19 de julio de 2014

Cine y Pediatría (236). El extraordinario viaje a la mente de un niño prodigio


“The Selected Works of T.S. Spivet” es la primera novela del estadounidense Reif Larsen, publicada en 2009, un bonito libro repleto de ilustraciones, mapas y gráficos. Narra el viaje de Tecumseh Sparrow Spivet (T.S. Spivet), un niño prodigio de 12 años, desde el rancho de su familia en Montana hasta el Instituto Smithsoniano en Washington D. C. (un centro de educación e investigación que posee además un complejo de museos asociado, financiado por el gobierno de los Estados Unidos y en donde la mayoría de sus instalaciones están localizadas en Washington, D.C., pero otros situados en Nueva York, Virginia o Panamá). Porque T.S. publica, sin el conocimiento de sus padres, varios trabajos en revistas científicas. Y un día recibe una llamada del Instituto Smithsoniano, que cree que es un adulto, comunicándole que le conceden un premio por su trabajo y lo invitan a que lo recoja durante una ceremonia en dicha institución. Así pues, T.S. se escapa de su casa e inicia ese extraordinario road movie transformado en un viaje en tren a través de Estados Unidos, un viaje que lo es también a varios destinos personales y a la mente de un niño prodigio. 

Esta novela ha sido llevado a la pantalla en el año 2013 bajo el título de El extraordinario viaje de T.S. Spivet por alguien que es propietario de una imaginación prodigiosa, capaz de configurar un mundo visual enteramente propio en un empeño de hacer tangible en imágenes un intangible como es la imaginación y la capacidad de soñar: hablamos del francés Jean-Pierre Jeunet y de su ideario visual, con ese excéntrico mundo interior y exterior de sus personajes. Él nos ha dejado su sello personal en películas de la talla de Delicatessen (1991), La ciudad de los niños perdidos (1995), Alien resurrección (1997) y, principalmente, su obra maestra Amélie (Premio BAFTA, César y Goya a la mejor Película Europea en 2002, además de 5 nominaciones a los Oscar), gracias a su peculiar estilo narrativo y visual donde recrean su particular universo onírico y fantástico. 

T.S. Spivet (Kyle Catlett), es un genio precoz, amante de la cartografía y con varios trabajos ya publicados en revistas especializadas y que recibe un premio por su invento de una máquina de movimiento perpetuo. Reside en una granja de Montana, en donde vive con un padre ranchero de carácter distante (Callum Keith Rennie), una madre entomóloga (Helena Bonham Carter), sumergida en su trabajo, principalmente la clasificación de escarabajos, y su hermana mayor Grace (Niamh Wilson), una adolescente obsesionada con su imagen y que aspira llegar a ser Miss América. Y también vive con el recuerdo de sus hermano gemelo Layton (Jakob Davies), quien falleció de un accidente por el disparo de un fusil. Y esa tragedia marca a toda la familia, pero especialmente a T.S., quien cree que es responsable de lo ocurrido y con el que tenía una relación muy especial: “Mi gemelo dicigótico... Él se llevó la altura y yo me llevé las neuronas” (el sentimiento de culpa flotando en segundo plano). Elenco de autores al que hay que añadir el nombre de Dominique Pinon , presente en casi toda la filmografía de Jeunet. 

Película rodada en 3 D, cabe destacar la fotografía (acreedora del César a la Mejor Fotografía en 2013), la banda sonora y el colorido diseño de producción, todo lo anterior especialmente sorprendente en el primer tercio de la película. Porque este viaje físico y emocional de un niño prodigio empieza bien, pero es posible que no logre que el final sea un final que nos lleve al buen destino que deseamos y esperábamos de un obra que quisiera tener puntos en común con Amélie. Pero he aquí su presentación: “La familia Spivet todos somos peculiares a nuestra manera. Mi padre tiene el alma y la mentalidad de un vaquero. Y mi madre se tiene por una gran naturalista. Cómo se enamoraron es un misterio, son como el día y la noche. Yo, T.S., soy un niño prodigio de espíritu científico. Mañana me voy a Washington D.C…” 

T.S. es un niño brillante, superdotado, talentoso, de alto rendimiento, de altas capacidades,… un niño prodigio: pero la reflexión que cabe considerar es si eso puede ser una suerte o un inconveniente, tanto para la familia como, sobre todo, para el individuo. La Sociedad Española para el Estudio de la Superdotación dispone de unos cuestionarios para ayudar al diagnóstico según la edad del niño a distintas edades. Las características comunes de estos niños prodigio son: tienen un alto nivel de expresión y comprensión verbal; emplean un amplio vocabulario muy rico en terminología; tienen facilidad para relacionar conceptos y seguir instrucciones complejas; aprenden a leer de forma precoz y, en muchos casos, sin ayuda; sorprenden por su capacidad para resolver problemas por caminos diferentes a los habituales; son creativos e imaginativos y les divierten los juegos complicados; son muy observadores y perceptivos y se orientan con mucha facilidad; son muy perfeccionistas y críticos consigo mismos y con los demás; tienen una gran capacidad de concentración y son muy perseverantes cuando realizan algo; son muy sensibles y necesitan apoyo emocional; se caracterizan por su gran sentido del humor; se interesan por temas y cuestiones que hacen referencia al sentido de la vida y la muerte, el bien y el mal, la justicia y la injusticia; prefieren la compañía de personas mayores; son enérgicos y activos y se muestran impacientes con la lentitud; cuando no alcanzan las metas u objetivos que se han propuesto, suelen frustrarse y sentir gran desasosiego y ello puede conducirles a rehusar o abandonar la tarea antes que a rebajar el objetivo que se han impuesto.

Viajar a la mente y a las emociones de un niño brillante, superdotado, talentoso, de alto rendimiento, de altas capacidades,… un niño prodigio… es un viaje extraordinario, que no debemos dejar de recorrer para ayudarles. Hoy lo hacemos con T.S. Spivet.