sábado, 9 de enero de 2016

Cine y Pediatría (313). "Vivir es fácil con los ojos cerrados", sobre todo junto a John Lennon


No es la primera vez que The Beatles son el centro alrededor del que gira una película (y en donde destaca la figura de John Lennon): A hard day´s nigth (Richard Lester, 1964), Help! (Richard Lester, 1965), Yellow submarine (George Dunning, 1968), Let it be (Michael Lindsay-Hogg, 1970; Locos por ellos (I wanna hold your hand) (Robert Zemeckis, 1978), Sgt. Pepper´s lonely hearts Club Band (Michael Schultz, 1978), The compleat Beatles (Patrick Montgomery, 1984), John and Yoko: a love story (Sandor Stern, 1985), Imagine: John Lennon (Andrew Solt, 1988), The hours and times (Christopher Münch, 1991), In his life: the John Lennon story (David Carson, 2000), Two of us (Michael Lindsay-Hogg, 2000), Across the universe (Julie Taumor, 2007), El asesinato de John Lennon (J.P. Schaefer, 2007), Nowhere boy (Sam Taylor-Johnson, 2009), etc. 

En Cine y Pediatría también han estado presente, concretamente en la película Yo soy Sam (Jessie Nelson, 2001),, una lección de amor alrededor de la discapacidad y la paternidad con The Beatles de testigo. Y así ocurre con la película que hoy traemos aquí, una de las mejor recordadas de los últimos años en España: Vivir es fácil con los ojos cerrados (David Trueba, 2012). Una película que toma su título de la un párrafo de la canción "Strawberry Fields Forever", cuando dice aquello de ... " living is easy with eyes closed, misunderstanding all you see, its getting hard to be someone but it all works out, it doesnt matter much to me". La mejor película española de aquel año y que arrasó en todos los premios en los que posó la vista (en los Premios Goya, donde obtuvo 6 de los 7 premios a los que optaba,  Mejor película) y que encumbró a Javier Cámara al puesto que bien merecía en nuestra cinematografía. 

Una película que comienza en blanco y negro comentando algunos aspectos de la última gira de The Beatles y el paradero de John Lennon, precisamente en su faceta como actor en una película en Almería en el año 1966.. y con esta frase: "Te obligan a ser algo que es lo que ellos quieren que seas, pero que en realidad tú no eres. Vienen y te hablan para encontrar respuestas, pero ellos son la respuesta, no nosotros". Una película que termina en blanco y negro con un casette antiguo donde suena la canción "Strawerry Fields Forever" y esta nota final "Tras la visita de Lennon a España en 1966, todos los discos de los Beatles incluyeron las letras de las canciones"

Vivir es fácil con los ojos cerrados es una película encantadora basada en la historia real del profesor Juan Carrión, quien, en 1966, hizo un viaje desde Cartagena (donde enseñaba inglés a sus alumnos a través de las canciones de The Beatles que oía por Radio Luxemburgo) hasta Almería, precisamente porque allí estaba John Lennon rodando una película (en plena crisis existencial, decidido a terminar definitivamente con The Beatles y convencido de poder lanzarse a la carrera de actor, llega a Almería para rodar a las órdenes de Richard Lester una película antibelicista: Cómo gané la guerra). Ahora bien, Vivir es fácil con los ojos cerrados no es un biopic, sino que este argumento sirve de excusa a David Trueba (director y también guionista) para regalarnos una "road movie" de tres personas que buscaban a John Lennon y se encontraron a sí mismas, un viaje iniciático y una película muy luminosa con héroes anónimos. Y con estos elementos: un profesor con un método de aprendizaje original e infalible, un rodaje en Almería en el que participa John Lennon, un maletín con canciones de los de Manchester, un 850 verde chillón, dos jóvenes desorientados en fuga y las referencias a los años 60 (desde Manolo Escobar al 007 de Goldfinger, pasando por El Lute o el baño de Fraga Iribarne en la playa de Palomares). 

Antonio San Román (Javier Cámara), profesor de inglés en un humilde colegio de Albacete decide emprender el viaje para conocer a su ídolo y hacerle una inusual petición, porque él es un loco aventurero, solitario y pudoroso. En la ruta, se cruza con Belén (maravillosa María de Molina, premiada recientemente en la película Techo y comida en el Festival de Málaga), un chica de apenas 20 años que carga con un secreto y un pasado del que huye, y con Juanjo (Francesc Colomer, quien obtuviera en la película Pan negro el último Goya para un menor de 18 años dado por el cine español -prohibido desde el año 2011-), un adolescente de 16 años que se ha fugado de casa en plena rebeldía juvenil  y por una causa menor, pero importante para su él (no querer cortarse el pelo estilo Beatle que le impone su padre). Entre los tres nacerá una amistad inolvidable, una amistad llena de frases para recordar de este gran profesor de la vida que es Antonio: "Lo que John Lennon nos grita a nosotros es Help..." , "Cada día hablamos más en inglés: okey, hobby, sueter,...", "Cada noche antes de dormir, me leo un poema. Es una forma de sacudirse la suciedad del día, como una ducha",  "En este país los jóvenes están desesperados, les han tapiado las vistas al futuro..." , "No se puede vivir con miedo. En este país mucha gente vive con miedo, pero vosotros sois jóvenes y tenéis que cambiar esto, maldita sea",  "El Quinto Beatle, así es como me llaman los chavales en el colegio,... el Quinto Beatle".  O la propia expresión de Belén, quien comienza su aventura con dudas, pero que acaba atreviéndose a vivir en libertad. "Yo no quiero que nadie decida por mi"

Y, en ocasiones, la realidad supera a la ficción. Juan Carrión, madrileño de nacimiento y cartagenero de adopción, quien ahora tiene 91 años, acudió a esa noche brillante de los Goya y David Trueba le regaló uno de los "cabezones" (denominación coloquial a la estatuilla que reciben los premiados). Y en aquel momento de la gala seguro que recordaba que el encuentro que tuvo con el más mítico de los Beatles duró apenas media hora, pero alteró el resto de la discografía del grupo de Liverpool. Un encuentro que no fue fruto de la mitomanía, sino del amor al trabajo bien hecho, porque Carrión fue uno de los primeros profesores en España que enseñó idiomas por medio de la audición y lectura de canciones, en donde él transcribía los temas mientras los escuchaba en Radio Luxemburgo, pero era muy complicado. Así que el profesor le entregó a Lennon unos cuadernos con los ejercicios de sus alumnos, textos incompletos de temas de la banda, para intentar que se los completara, y una petición: "Necesitaríamos tener las letras nada más salir el disco"
Y es así como Carrión conservó los textos corregidos por Lennon y también los discos que le fueron llegando desde aquel momento, con las letras y las partituras, a su academia de Cartagena por orden de John Lennon. El músico le había prometido ir a visitar la academia, pero nunca lo cumplió: "Yo salí de aquella reunión convencido de que volveríamos a vernos, quizá con frecuencia, pero luego se marchó a Estados Unidos". Aún así, la relación fue continua durante un lustro. Y su muerte fue un mazazo para él: "El que mató a John Lennon cometió también una traición conmigo, porque sé que habría venido, lo había dicho y sé que lo habría cumplido, igual que cumplió todo lo que dijo a rajatabla. Tengo la impresión certera de que era un hombre de palabra. ¡Qué tontería, qué cosa más absurda esa muerte! Este mundo, qué complicado es…"

Y este es el pequeño trozo de historia de Juan Carrión, autodidacta y viajero, una persona sencilla que no hizo familia propia, pero sus alumnos y exalumnos han constituido el grueso de su vida social, la de una profesor del que todo destacan su muy singular forma de ser y la calidad de sus clases. Y con esta historia real, David Trueba nos regala a tres personajes en busca de sus sueños, en un film que emociona y engancha a todos los públicos, en una película llena de buenas vibraciones, un magnífico rayo de sol desde el sureste español capaz de iluminar los mejores sentimientos. Porque para ellos Lennon era un símbolo de libertad, la remota aspiración de un país que aspira a un futuro mejor en la hermosa y agreste Almería de los años 60, en los mismos lugares y días en que Lennon compuso la canción "Strawberry Fields Forever" y donde nos dice aquello de "Vivir con los ojos cerrados es fácil, entendiendo mal todo lo que se ve..."

Y en estos inicios del año 2016, donde ese mensaje es tan válido, quiero dedicar esta película y lo que significa a un pediatra humano y humanista que me recomendó esta película encarecidamente, al Dr. Hernando Villamizar, un amante del cine, de la pediatría... , de la música y de la vida vivida con coherencia. Un amigo con los ojos, la mente y el corazón muy abiertos.