sábado, 26 de marzo de 2016

Cine y Pediatría (324). "Mary & Martha", el coraje de dos madres frente a la malaria


Las enfermedades infecciosas son la principal causa de morbilidad y mortalidad infantil: aproximadamente 6,3 millones de niños menores de 5 años mueren cada año, el 51,8 % debido a enfermedades infecciosas. Las causas identificadas de mortalidad en niños de 1 a 59 meses, en países en vías de desarrollo son neumonía, diarrea, paludismo y sarampión: Y, además, siempre aparecen nuevas enfermedades infecciosas (pensemos en el virus de Ébola o el virus Zika, tan de moda actualmente). 

La malaria es una enfermedad de Declaración Obligatoria con datos escalofriantes, según la OMS: alrededor de 3.200 millones de personas - casi la mitad de la población mundial - están en riesgo de padecerla; alrededor de 200 millones de casos y 650.000 muertes cada año. El 90% de estas muertes se concentran en África y afectan especialmente a mujeres embarazadas y niños menores de cinco años, y permanece como un gran problema de salud pública en países tropicales y subtropicales. Es una enfermedad parasitaria provocada por uno (o más) de los 5 tipos de plasmodios que pueden afectar al hombre P. falciparum P. vivax P. ovale P. malariae P. knowlesi. El reservorio y la fuente de infección son fundamentalmente humanos. El vector es la hembra del mosquito del género Anopheles. 

En los últimos años, sin embargo, se han realizado avances importantes en medidas de control y prevención, que han hecho caer más de un 25% las tasas de mortalidad en todo el mundo. Estos datos permiten plantear, por primera vez en la historia, la posibilidad de erradicar esta enfermedad (lo que incluye una vacuna cuya investigación se debe al grupo español liderado por el Dr. Pedro Alonso), pero para ello se necesita compromiso colectivo y una voluntad política profunda como piden de forma recurrente diversas entidades internacionales. Y el cine también es un ejemplo de compromiso y reivindicación.

Y una buena manera de tomar conciencia del coste humano que supone la malaria y los avances conseguidos para eliminarla de forma definitiva es a través de la película Mary & Martha (Phillip Noyce, 2013) escrita para la televisión por Richard Curtis (autor de Cuatro bodas y un funeral o Notting Hill) y protagonizada por dos madres en dos grandes actrices, Hilary Swank (ganadora de dos Oscar a Mejor Actriz por Boy´s don´t cry - Kimberly Peirce, 1999 - y Million Dollar Baby - Clint Eastwood, 2004 -) y Brenda Blethyn (ganadora de un Globo de Oro a Mejor Actriz por Secretos y Mentiras - Mike Leigh, 1996).

Mary & Martha narra el viaje vital de dos mujeres extraordinarias, una inglesa y una norteamericana, que tienen poco en común aparte de un terrible dolor (la muertes de sus respectivos hijos por la malaria) y una determinación compartida de traducir su tragedia en una vivencia positiva. Y para hablar de esta película, nadie mejor que el Prof. José Elías García en su artículo en la revista Eidon, bajo el título de "Mary and Martha, la malaria, uno de los genocidios africanos".

Mary (Hilary Swank) es una treintañera estadounidense de clase alta, casada y con un hijo de unos 10 años. Su hijo George, que sufre acoso escolar, está permanentemente aislado de su entorno por los videojuegos e internet. Para solventar el problema, Mary habla con su marido y le propone irse a Sudáfrica una temporada con el chico. Como están en orden todas las vacunas y no se necesita quimioprofilaxis contra la malaria por ser invierno en África del Sur, se marchan rápidamente y se instalan en este país donde el muchacho comienza a recuperar su autoestima y la alegría de vivir. Martha (Brenda Blethyn) es una sexagenaria británica de clase media, que también está casada y con un hijo Ben, en su caso de 24 años, jugador de rugby y con regular proyección profesional en su país, y que espera una oportunidad para ser alguien en la vida y esa oportunidad llega al ser aceptado como profesor en un orfanato de Mozambique. Allá encuentra la alegría y el amor, junto a una profesora nativa.
Mary y su hijo hacen una excursión a Mozambique y pasan la noche en el bungaló de un hotel. Duermen en paz en una cama protegidos por una mosquitera que para su desgracia tiene un agujero por el que pasa un mosquito... y se desencadena el trágico ciclo del plasmodio, presenciando la malaria cerebral y muerte del muchacho en brazos de su madre, con la impotencia y el dolor que uno puede imaginar como espectador. Al cabo de un tiempo, cuando Mary regresa al hotel donde estuvo con su hijo, se le acerca una mujer, Martha, que a través de sus confidencias saca a relucir que su hijo también murió de malaria, porque les dio sus pastillas a los niños de la escuela, ya que pensó que como estaba en forma no las necesitaba.
Martha se queda en Mozambique prestando su pequeña ayuda frente a esta gran tragedia infecciosa de cada día: "Desde que estoy aquí solo han muerto dos niños..." dice Martha a su marido cuando le viene a visitar. Mary vuelve a Estados Unidos y comienza una batalla para conseguir fondos para luchar contra la malaria, pero la cosas no son fáciles: "No voy a cambiar el mundo. Tan solo soy una madre... Y ahora ni tan siquiera soy eso". Finalmente Mary y Martha logran ser recibidas por el Subcomité del Senado que se ocupa de la lucha contra esta enfermedad y allí denuncian: "Si a todas las personas muertas en actos terroristas en el mundo en los últimos 20 años les sumas las vidas perdidas en el Medio Oriente desde 1967, la Guerra de los Seis Días y los norteamericanos muertos en Vietnam, en Corea y en todas las guerras norteamericanas desde entonces, Irak, Afganistán,.., si sumas todas esas vidas y las multiplicas por dos es el número de niños muertos por malaria todos los años". En el Subcomité Mary habla de su caso y Martha logra conmover al mostrar las fotos de sus hijos y de una ingente multitud de niños fallecidos a causa de esta terrible enfermedad. Y es allí donde expresan dos contundentes pensamientos: "El país está dedicando más dinero a la cura de la calvicie que a la cura de la malaria", "Les parece que volviéramos a hablar del tema dentro de medio año y traigamos medio millón más de fotografías".
Al fin de la película las dos madres intentan recordar los tres mejores momentos de su vida. Y concluyen así: "¿Y el número uno, el mejor momento de tu vida?". "Cada instante de la vida de George", dice Mary, "Y cada instante de la vida de mi querido Ben", dice Martha.

Una película denuncia, una más, sobre como los países más desarrollados cierran los ojos ante la miseria, la pobreza, la hambruna, la desnutrición, la falta de saneamiento, la contaminación, la sequía, las guerras fratricidas, las luchas religiosas, el fanatismo, la discriminación, el menosprecio y la explotación de las mujeres, la ablación genital femenina, la compra y tráfico de órganos, la falta de derechos, la división geográfica, la falta de educación, la emigración forzada, las mafias explotadoras,… y las enfermedades infecciosas. El continente se sigue explotando y contaminando, pero no se le da educación, cultura y salud.  Por suerte hay instituciones no estatales, religiosas o no, que luchan denodadamente a favor de los desfavorecidos en África. Palabras de mi buen amigo y prologuista, el Prof. José Elías García y que subrayo como propias. Porque a pesar de su desarrollo, la ceguera y la sordera invaden al llamado Primer Mundo cuando mira a África y a sus muertos, y esto como muestra de una actitud genocida por acción o por omisión.

Mary & Martha es una película para la televisión y las películas para la televisión no deben ser menospreciadas. Porque hay obras muy interesantes en el campo de la docencia y la bioética en sanidad como la conocida Amar la vida (Mike Nichols, 2001) o las ya comentada en Cine y Pediatría, Cambiadas al nacer (Douglas Barr, 1999), A corazón abierto (Joseph Sargent, 2004) o Plegarias para Bobby (Russell Mucahy, 2009). Y hoy se suma esta película Mary & Martha, y con el lema de la OMS frente a la malaria, también la película nos recuerda que hay que "invertir en el futuro para vencer el paludismo".