sábado, 11 de marzo de 2017

Cine y Pediatría (374). "Moonlight", porque a la luz de la luna los negros parecen azules


Hoy viene a Cine y Pediatría una película sorprendente y con sorpresa. Sorprendente porque es la película que ha convertido a su director, Barry Jenkins, en una de las más prometedoras voces del nuevo cine de Estados Unidos. Y con sorpresa, porque al recibir el Oscar a Mejor Película de este año, el mayor galardón de la Academia, lo hizo con un error mayúsculo: pues se atribuyó ese premio a La La Land y hubo que corregir en directo el desaguisado. Difícil de olvidar...que aquellos "Bonny and Clyde", ahora devenidos en ancianos Warren Beauty y Faye Dunaway, improvisaran sin ton ni son sobre el escenario. Porque La La Land, la sobrevalorada película con el récord de 14 nominaciones, acabó llevándose seis Oscar: dirección (al niño terrible y prodigio Damien Chazelle), a la actriz protagonista (Emma Stone, la nueva novia del mundo), banda sonora y canción original ("City of Stars"), fotografía y diseño de producción. Por otra parte, este brillo lo compartió con esta obra menor que hoy nos congrega, Moonlight, quien con 8 nominaciones consiguió tres Oscar: mejor película, mejor actor de reparto (Mahershala Ali) y mejor guión adaptado. 

Y con otro prolegómeno: en los dos años anteriores de los Premios de Hollywood no hubo un solo intérprete negro nominado, de forma que se llegó a crear el hashtag #OscarsSoWhite como denuncia a la falta de pluralidad de la Academia. Y justamente este año, paradójicamente el año que Donald Trump llega al poder (que nada tendrá que ver), se ve que el hashtag tuvo efecto y se ha convertido en los Oscar con más ganadores negros de la historia, con cinco estatuillas que han ido a parar a artistas afromericanos: porque a los tres de Moonlight (mejor director, actor de reparto y guión adaptado), se han sumado la actriz de reparto (Viola Davis por Fences de Denzel Washington) y documental (O.J. Made in America de Ezra Edelman). Unos Oscar en que se ha bromeado con la frase: "Los blancos han salvado el jazz - por La La Land - y los negros han salvado a la NASA - por Figuras ocultas - ". 

Moonlight sigue cronológicamente tres momentos claves de la complicada vida (su infancia, adolescencia y madurez) de un chico afroamericano que crece en una zona conflictiva de Miami. Se divide en tres partes, diferenciados por los distintos nombres que nuestro protagonista adoptó en cada etapa, en esa complicada comunión con el cosmos y las fuerzas que moldean la existencia. Las tres etapas son Little (su infancia), Chiron (su adolescencia) y Black (su madurez). No es un recurso nuevo, pero sigue resultando atractivo, especialmente para el cometido final: retratar lo hondo del ser humano para aniquilar prejuicios y arquetipos. 

1) Little. 
"Me llamo Chiron. Pero me llaman Little", Así se presenta Chiron (Alex Hibbert), un niño tímido y retraído apodado "Little" por su personalidad y tamaño, y al que desde la primera escena ya percibimos el maltrato al que le someten los demás niños del barrio. Vive en una familia desestructurada, sin padre y con una madre, Paula (Naomie Harris), con más afecto por el alcohol y las drogas (y conseguirlas si hace falta a través de prostituirse) que por su hijo: "Contigo me ha tocado la lotería, Chiron"
Casualmente encuentra a Juan (Mahershala Ali), un cubano distribuidor de drogas, quien acaba protegiéndolo junto a su novia Teresa (Janelle Monáe, la peculiar cantante devenida actriz), y donde el chico encuentra algo parecido a la familia que no tiene. Porque Juan y Teresa perciben desde el primer momento la tristeza y soledad de Little, convertida en mutismo, y le abren su casa siempre que él lo desee. Y los consejos de Juan no los olvidará: "Te diré una cosa chaval. Hay gente negra por todas partes" , "Yo también odiaba a mi madre, pero ahora la echo de menos", "Puedes ser gay, pero no debes dejar que nadie te llame marica" o la mítica sentencia "A la luz de la luna, los negros parecen azules". Y entre los chicos, el único que mantiene una buena relación con Chiron es Kevin, quien comienza a crecer unido a él. 

2) Chiron.
Ahora Chiron (Ashton Sanders) es un adolescente, igual de acosado en el instituto como antes lo fue en el colegio, aunque mantiene la amistad de Kevin. Su madre ya se ha convertido en adicta al crack, tiene comportamientos extraños y extorsiona a su hijo para que le dé dinero o le invita a que se ausente de casa mientras ella realiza sus asuntos sexuales con otros hombres: "Búscate algún sitio donde dormir". Y ese lugar es la casa de Teresa (luego descubrimos que Juan ha fallecido), siempre abierta para él y abierta a los buenos consejos: "Aquí solo quiero amor y orgullo". Porque lo cierto es que la situación familiar y personal de Chiron solo ha hecho que empeorar: "Yo a veces lloro tanto que tengo la sensación de convertirme en gotas". 
Chiron y Kevin acaban descubriendo su mutua atracción, algo que le desconcierta. Pero más el hecho de que los matones del instituto obliguen a Kevin a golpearle delante de todos. Humillación ante la que Chiron responde agresivamente frente al matón acosador, motivo por el que es detenido. 

3) Black.  
Regresa Chiron (Trevante Rhodes) como un adulto endurecido, jefe traficante de drogas en las afueras de Atlanta (mimetizado con su admirado Juan, incluyendo la corona en el frontal del coche, los collares y la dentadura de fundas metálicas ) y es conocido por el sobrenombre de Black, apodo que le pusiera ya en la adolescencia su amigo Kevin. Y en lapso de tiempo entendemos que su paso por el correccional no fue fácil, como su vida actual, cuando confiesa: "Estoy bien... No puedo dormir". Ahora su madre está internada en un centro de deshabituación y, después de muchos años, recibe una llamada de Kevin (André Holland), y se citan para volver a verse y firmar las paces: Las paces consigo mismo... a la luz de la luna. Y Kevin le dice "Sigues sin decir más de tres palabras seguidas" o "Ahora no tengo preocupaciones, es lo que cuenta". Y Black le confiesa: "Eres el único hombre que me ha tocado. No he vuelto a tocar a un hombre". 

A la luz de la luna dos apodos rodean al nombre real de nuestro protagonista, quien intenta salir adelante con todo lo que le rodea fuera y dentro de su existencia. Y ello con el trasfondo de la banda sonora compuesta por Nicholas Britell con dieciocho canciones originales, además de otros temas míticos como el "Hello Stranger" de Barbara Lewis o el "Cucurrucucú paloma" de Tomás Mendez, multiversionada canción. 

Una película en la que cada una de las tres partes viene precedida de un fundido en negro, y en la primera imagen siempre una cámara sigue por detrás a nuestro Little, Chiron y Black. Y el impactante final, en que volvemos a encontrar de nuevo a Little de espalda frente al mar y a la luz de la luna... y entonces nos mira. Una mirada que nos recuerda que a la luz de la luna todos los negros son azules...o no.