Cine y Pediatría 8

sábado, 3 de febrero de 2018

Cine y Pediatría (421). La gran lección de vida de “Mi pie izquierdo”


Se define la parálisis cerebral como un grupo de trastornos crónicos y no progresivos debidos a alteraciones del cerebro producidas en las primeras etapas de la vida que se caracterizan por alteraciones de la postura, movimiento y equilibrio y que se asocian frecuentemente a convulsiones y a déficits sensoriales y del intelecto. Es un síndrome, ya que puede ser consecuencia de muchas causas, todas ellas acaecidas prenatalmente, durante el nacimiento y en los primeros años de vida, de ahí la frecuente denominación como parálisis cerebral infantil (PCI). 
Es conocido que la PCI no es una entidad homogénea, y se diferencia en cuatro formas básicas: las parálisis cerebrales espásticas (con aumento de tono muscular), las atetoides o discinéticas (con movimientos anormales, lentos, incoordinados e incontrolados), las atáxicas (con trastornos del equilibrio) y las mixtas. La localización de las manifestaciones motoras determina que se diferencia entre hemiplejías (afecta a un lado del cuerpo, con la afectación del brazo y pierna de ese lado), diplejías (afectan las dos extremidades inferiores y con mucha menos frecuencia las dos extremidades superiores) y tetrapejías (afectan las cuatro extremidades). 

Es la PCI un tema de gran interés sanitario y social, y que implica a muchos profesionales sanitarios: no solo obstetras y pediatras, sino también rehabilitadores, fisioterapeutas, logopedas, psicólogos, educadores y asistentes sociales, entre otros. Pero sobre todo implica a las familias, implica a la sociedad. Y el cine no ha sido ajeno a ello, con películas en el que la PCI puede ser un aspecto puntual, relevante o incluso argumental. Ya hemos tratado de una película argumental en Cine y Pediatría en este sentido: Las llaves de casa (Gianni Amelio, 2004). Y hoy tomamos el pulso a otra película argumental, que se sigue recordando con agrado casi tres décadas después: Mi pie izquierdo (Jim Sheridam, 1989). 

Porque Mi pie izquierdo es la primera película del irlandés Jim Sheridan, un biopic sobre el escritor, pintor y poeta irlandés Christy Brown (1932-1981) que impactó desde el primer momento, como demostraron sus cinco nominaciones al Oscar (obteniendo finalmente dos estatuillas: mejor actor principal para Daniel Day-Lewis y mejor actriz de reparto para Brenda Fricker). Porque en los albores de la década de los 90 Sheridan y Day-Lewis nos dejaron lo que podríamos denominar su "trilogía irlandesa", que se inició con esta obra y que se continuaría con la sensacional En el nombre del padre (1993) y The boxer (1997), películas reivindicativas, sociales y pro irlandesas. De todas formas ninguno de estos aspectos político-sociales los veremos en Mi pie izquierdo, donde la verdadera reivindicación es la lucha por la vida, la lucha por uno mismo, por la propia dignidad y la superación personal. Jim Sheridan llegó a ser uno de los mejores directores de final del siglo XX en el Reino Unido, aunque su actividad se fue diluyendo en este siglo XXI, con alguna obra que también ha formado parte de Cine y Pediatría, como fue En América (2002). 

Y es Mi pie izquierdo la fusión de dos personas, de dos personajes: Christy Brown y Daniel Day-Lewis, su alter ego en la película. Christy Brown es el décimo hijo de una familia católica obrera de Dublín que llegó a tener 22 hijos (de los que solo sobrevivieron 13), el único con problemas al nacimiento, afecto de un posible encefalopatía hipóxico-isquémica secundaria a asfixia perinatal y que dio como resultado una PCI atetósica que solo le permitía controlar el movimiento de su pie izquierdo, una PCI con ausencia inicial del lenguaje (que la doctora Eileen Cole le ayudó a superar) y con sus capacidades mentales íntegras. Y Daniel Day-Lewis mimetiza de tal forma el personaje que era difícil imaginar que no fuera a ganar ese merecido premio de interpretación (el primero de sus tres Oscar, que luego alcanzaría también con Pozos de ambición - Paul Thomas Anderson, 2007 - y con Lincoln - Steven Spielberg, 2012 -). 

Una película planteada en sucesivos flashbacks desde el momento que nuestro protagonista acude a recibir un premio alrededor de su primer libro, "My Left Foot", publicado en el año 1954 (y que resultó ser el primero de los 7 libros que escribió, más dos póstumos publicados). Escenas retrospectivas alrededor del nacimiento, la infancia y la juventud de Christy Brown. 

"¿Sr. Brown? Su hijo nació hace un par de horas. Hubo algunas complicaciones", son las palabras de la enfermera de un hospital de Dublín en un lejano año 1932. Palabras que luego se adornan con las bromas de mal gusto de sus amigos, al ser conocedores de su familia supernumerosa: "Paddy, supongo que ya no traerás más hijos a este mundo". Una infancia rodeado de una madre coraje y protectora (magistralmente interpretada por Brenda Fricker), pero que le llega a decir a Christy cuando tiene que volver al hospital a parir un nuevo hijo: "No puedes estar tan apegado a mí toda la vida". Una infancia junto a un padre más duro y menos afectivo: "Es minusválido. Acepta la realidad. No le irá bien a nadie que le metan ideas en la cabeza", son sus palabras a su mujer cuando comienza a ver a su hijo que intenta escribir con el pie izquierdo, el único miembro con movilidad propia. Una infancia junto a sus numerosos hermanos, que viven en una pequeña vivienda y que duermen juntos en la misma habitación. Una infancia junto a sus amigos de barrio, intentado la vida lo más normal posible junto a su discapacidad motora y de comunicación verbal. Uno de los momentos más maravillosos de toda la película es aquel en el que Christy (interpretado como niño por Hugh O´Conor) logra escribir la palabra "Mother" en el suelo. 

Una juventud en busca del amor (no platónico). El amor incondicional de la madre. El amor a su manera del padre. El amor que él buscó en alguna mujer, un amor no solo platónico como el de Eileen Cole, su médico rehabilitadora, y de cuyo desencuentro surgen las palabras de su madre: "Me partes el corazón, Christy Brown. A veces pienso que eres mi corazón. Si fuera posible, te daría mis piernas...". El caso es que si se casó y dos veces: primero con Beth Moore, quien fuera su ayudante para escribir sus libros; y luego con Mary Carr, colofón feliz de esta película: "Christy Brown se casó con Mary Carr el 5 de octubre de 1972". 

Esta es la vida y la obra del artista irlandés Christy Brown, una gran lección de vida más allá y más acá de la parálisis cerebral.

 

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