Cine y Pediatría 8

sábado, 14 de julio de 2018

Cine y Pediatría (444). La noria de la vida de “Con amor, Simón”


“Soy como tú. Tengo una familia normal, unos amigos geniales y voy al típico instituto. Mi vida es completamente normal, como la de todos… Excepto por un enorme secreto”. Con esta voz en off de presentación de nuestro joven protagonista comienza una película que viene precedida de un buen halo en este año y que presume de ser la primera comedia romántica juvenil con temática gay producida por un gran estudio como es Fox. La película lleva por título Con amor, Simón (Greg Berlanti, 2018). 

Lo cierto es que su éxito en Estados Unidos viene de la mano de que es una comedia típicamente americana, con sus institutos, sus familias de sueño americano (que se reúnen al caer el día para ver la tele en familia), sus fiestas, sus partidos de rugby y “cheerleaders”, sus Navidades,… nada que no hayamos visto tantas veces, si no fuera porque trata el tema de la homosexualidad masculina con buen tono, frescura de los diálogos, una acertada banda sonora de inolvidables temas clásicos (desde Whitney Houston a Jackson 5) y una buena elección del reparto. Lo que se dice una buena comedia del siglo XXI al estilo John Hughes y con una amable presentación arco iris que dicen que ha resultado inspiradora a muchos jóvenes para dar el paso de aceptar y comunicar su orientación sexual. 

Porque es la típica historia de cuatro amigos adolescentes en el último curso de instituto: Simon (Nick Robinson, una buena elección), nuestro protagonista, Leah (Katherine Langford, el gran reclamo por ser la protagonista de la serie Por 13 razones), la mejor amiga de Simon, Abby (Alexandra Shipp), la amiga de color que se mudó hace 6 meses a esta ciudad, y Nick (Jorge Lendeborg Jr.), el mejor amigo de Simon, al que le gusta disfrazarse de Cristiano Ronaldo. Cuatro amigos que entrecruzan sus vidas y sus sentimientos y en el que Simon hace convivir su vida real (de familia, de instituto y de amigos) con su secreto a través de una cuenta de correo falsa y un seudónimo, Jacques, allí donde encuentra a su alter ego anónimo, Blue. 

Y la mayor parte de sus experiencias ocurren en el mundo hiperconectado de las redes sociales, con el móvil como instrumento alrededor del cual ocurre la otra realidad. No es de extrañar que el profesor diga a la entrada de sus alumnos a clase: “Buenos días, queridos alumnos. Apagar el móvil. Mirar a los ojos a la gente que os rodea…”. Y entre mensajes, correos y posts surgen los sentimientos ente ello, y Leah confiesa a Simon después de la fiesta de Halloween: “Soy una persona destinar a querer a una persona hasta llegar a morir”, y Simon le contesta que él también: pero estaba claro que no hablaban en ese momento de la misma persona. 

Y cuando la confesión de un secreto ocurre de la forma menos deseada, con el cotilleo o bulo de una red social, nada bueno cabe esperar. Y menos para la persona que es sometida a ser juzgada, a la que le estallan de pronto todos sus fantasmas familiares, sociales, escolares y personales. La película se iza con esas barras y estrellas tan made in USA, con esa madre casi modélica (y de la belleza de Jennifer Garner) que le dice: “Tú sigues siendo tú, Simon… pero ya puedes respirar. Ya puedes ser más tú de lo que has sido en mucho tiempo. Te mereces todo lo que quieras”. 

Y se agradece al director que haya optado por una visión luminosa y optimista del tema, como esa carta tan positiva de declaración de su opción sexual a su amor platónico virtual, Blue, con esa despedida que da título a nuestra película: “Con amor, Simon”. Y con ello siente que, aunque el mundo no le acepte, se acabó el tener miedo. Y el final ya es lo más (puede subir el azúcar, aviso, así que tener preparada la insulina por si acaso), pero no molesta: y allí se conocer Jacques/Simon y Blue/su compañero de clase Bram, que como él dice le pilla todo, gay, negro y judío. Un final con un beso en lo alto de una noria, porque así es la noria de la vida: unas veces se está abajo y otras veces se está arriba… 

La película está basada en la novela “Simon vs. The Homo Sapiens Agenda”, de Becky Albertalli, psicóloga clínica que decidió probar suerte en el mundo de la literatura con este primer libro, publicado en 2015. Y con referencia a esta novela, su autora a publicado dos libros más: “The Upside of Unrequited” sobre una joven acomplejada por su peso y 'Leah on the Offbeat', inspirada en el personaje de Katherine Langford. Y los críticos se preguntan ¿Se animará Greg Berlanti, especializado en series de televisión, a rodar las otras dos entregas y crear una trilogía…? 

De momento, nos quedamos con esa imagen cenital de la película en distintos momentos de la historia, cuando van al autoservicio a recoger su desayuno en coche: primero cuatro vasos, luego uno…y al final, cinco. Y la noria de la vida sigue dando vueltas… también para Simon. Y para cada uno de nosotros. 

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