Cine y Pediatría 8

martes, 14 de agosto de 2018

Liderar no es jefear (y 2). Sobre el mal ejemplo de “Cojoncillos” Rubiales


En nuestro post previo, hablamos del buen ejemplo de LIDERAR CON CORAZÓN y repasamos sus cinco claves para un liderazgo ético. Por contraste, hoy comentaremos lo que no se debe hacer, dedicado a esos personajes que les ponen una gorra de jefes y se creen ya capitanes de todos los barcos (y que se pasan por el forro cualquier atisbo de aprender lo que es el liderazgo positivo y lo que es tratar con personas que al menos son iguales, sino mejores a ellos). 

Pero para hablar de JEFEAR lo mejor es ejemplificarlo con un ejemplo. Uno cercano, bochornoso, y que todos pudimos revisar a dos días previos del inicio del Mundial de Fútbol: Luis Rubiales, en el cargo de presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) desde hace un mes, destituye a Julen Lopetegui, seleccionador español, el día 13 de junio (a dos días del comienzo del Mundial de Fútbol de Rusia) con esta sentencia: “Nos hemos visto obligados a prescindir del seleccionador nacional”. Ojo a la frasecita 

Causa de tamaño dislate: el Real Madrid anuncia el día 12 de junio que Julen Lopetegui será el nuevo entrenador de este club al que se incorporará una vez termine el Mundial. La prensa se hace eco de ello, sin más (sin dobleces, incluida la prensa deportiva no afín al club blanco). El motivo de esta renovación es de todos conocidos: la marcha inesperada de Zinedine Zidane como entrenador del Real Madrid, anunciada el 31 de mayo.

Por tanto, en el espacio de 12 días el Real Madrid tuvo que barajar muchos nombres: Pochettino (en el Tottenham), Low (el seleccionador de Alemania), Sarri (en el Nápoles), Conte (en el Chelsea), Allegri (en la Juventus), Wenger (en el Ársenal) e incluso antiguos de la casa como Guti, Hierro o Michel. Se puede repasar la prensa, pero en ningún momento rastro del nombre de Lopetegui. Luego, en 12 días las frenéticas conversaciones debieron ser de aúpa… y la sorpresa para todos fue de órdago al aparecer el nombre de Lopetegui.

Y la decisión debió ser precipitada para el Real Madrid, pues venía luego un mes de Mundial, un verano, y resulta que el reciente Campeón de Champions (y mejor equipo del mundo según la FIFA) no tenía entrenador. Decisión precipitada por los hechos, pero, según los anteriores hechos, nunca con premeditación y alevosía. Al parecer a Luis Rubiales lo que le tocó la moral (y otras partes pudendas) fue que ”me enteré cinco minutos antes del comunicado”. Vale, luego hablaremos de los minutos necesarios para tomar decisiones con los hemisferios cerebrales o con otras partes del cuerpo: sin duda, cuantos más minutos mejor… pero es curioso que también declare “No me siento traicionado por Lopetegui” y eso pese tanto.

¿Pero quién es Luis Rubiales? Un exjugador de fútbol de equipos como el Motril, Amorós, Guadix, Mallorca, Xerez, Alicante… equipos de 2ª o 3ª división; solo jugó en un equipo de 1ª división en la temporada 1994-95 en el Valencia CF y con el Levante durante algunas temporadas tras el 2003, aunque las lesiones de su rodilla izquierda hicieron que jugara poco. Su etapa como jugador en el puesto de defensa fue, en el mejor de los casos, discreta. Y es en 2010 cuando comienza su trayectoria institucional, primero como Presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles y en mayo de 2018 sustituye a Ángel Villar de la presidencia de la RFEF (tras 30 años en el cargo – que se dice bien – y dejar a la institución como unos zorros, con su paso por la cárcel, por lo que tuvo que ser destituido).

¿Pero quién es Julen Lopetegui? Un exjugador de fútbol formado como portero en la cantera de la Real Sociedad, y que jugó en el Castilla, U.D. Las Palmas, Real Madrid, pero sus mejores años deportivos los tuvo con el Logroñés, como uno de los equipos más modestos de Primera División; también jugaría posteriormente en el F.C. Barcelona y Rayo Vallecano. Y es en el año 2003 cuando comienza su trayectoria como entrenador y ha estado en los banquillos del Rayo Vallecano, Castilla y Oporto. También ha ocupado los cargos de seleccionador nacional de categorías inferiores (sub-19 y sub-20) entre 2010 y 2014, para pasar a sustituir a Vicente del Bosque como entrenador de la Selección Nacional de Fútbol desde julio 2016 y lograr calificar a España como invicta para la Copa del Mundo. Su cesión fulminante a dos días de comenzar esta competición, hizo que ocupara su cargo Fernando Hierro.

No era la primera vez que un técnico nacional afrontaba un campeonato sabiendo que su futuro cambiaría semanas después. Sin embargo, si ha sido el único cesado en la historia. Algo parecido le ocurrió al seleccionador de Italia, Antonio Conte, fichado por el Chelsea en medio de la Eurocopa 2016; algo parecido le ocurrió al seleccionador de Holanda, Louis Van Gaal, fichado por el Manchester United antes de que diera comienzo la Copa del Mundo 2014; algo parecido le ocurrió al seleccionar de España, Luis Aragonés, presentado como nuevo entrenador del Fenerbahce en plena Eurocopa 2008; algo parecido le ocurrió al seleccionar de Francia, Jacques Santini, cuyo fichaje por el Tottenham ocurrió tan solo un par de semanas antes de la Eurocopa 2004; lo mismo le ocurrió al seleccionador de España, Ladislao Kubala, que anunció tres días antes de la Eurocopa 1980 que iba a fichar como entrenador del F.C. Barcelona. Varios ejemplos, el último con un alarmante parecido con el de Julen Lopetegui... pero de una resolución tan diferente.

Por tanto, en la libertad de elección - y responsabilidad - sobre el futuro profesional, son varios y significativos los ejemplos ocurridos similares al de Julen Lopetegui. En todos los casos, los seleccionadores siguieron con su selección como entrenadores y, cuando finalizaron sus campeonatos, modificaron su trayectoria profesional. Las distintas federaciones de fútbol (de Italia, Holanda, Francia y España) no utilizaron la frase de nuestro advenedizo Luis Rubiales: “Nos hemos visto obligados a prescindir del seleccionador nacional”. Y al parecer fue una decisión que nuestro personaje si tomó con nocturnidad y alevosía, de forma precipitada - como hacen los débiles e inseguros - y, según dice la prensa, previa llamada a los dirigentes del Barcelona y del Atlético de Madrid (alucina vecina…).

De nada valió que los jugadores de la selección española le dijeran a Rubiales que no destituyeran a "su entrenador”. Pero de nada valió, pues cuando se “jefea” pasa esto, que se toman decisiones no con los hemisferios cerebrales y el corazón, sino con las víscera y otras partes pudendas. Y valió más su orgullo (un orgullo medido en minutos, según él mismo declara), que el bien de todos. Por eso el apelativo de “Cojoncillos” Rubiales.

El resultado del Mundial mejor no hablar de ello. Todos supimos lo que ocurrió, con un Fernando Hierro al que todo le vino grande, hasta haber desaparecido de la faz de la Tierra desde hace ya un mes que finalizó el campeonato. Y gracias a esa clase de liderazgo de “Cojoncillos” hoy aún todos recordamos la frase de Lopetegui al presentarse como nuevo entrenador del Real Madrid: “Ayer fue el día más triste desde la muerte de mi madre…, pero hoy es el más feliz”. Uauuu, aviso a navegantes: si alguna vez, en el cargo de responsabilidad de alguno de los que leemos estos, oímos que un compañero pronuncia esto por tu actitud, amigo, háztelo ver...

Pero lo de este personaje, cuya fisonomía cada vez que le veo me recuerda a uno de los personajes de La Hora de José Mota, es un no parar. Algunos ejemplos en un solo mes:

- Elige a Luis Enrique, lo que se dice la alegría de la huerta y un hombre de consenso relativo (sobre todo con la prensa), como nuevo entrenador de la Selección Española bajo este criterio: “Un entrenador debe ser una persona de carácter, que imponga su criterio dentro del vestuario, al que se le respete al 100%. Buscamos un líder incontestable dentro del vestuario, que marque una pauta y que de esa pauta no se salga nadie”. Eso no es liderazgo, buen hombre, eso es dictadura…

- Se mete en un berenjenal con la final de la Supercopa de España, que se jugó por primera en la historia en otro país, en concreto en Tánger, con una polémica de no te menees con José Castro, presidente del Sevilla C.F. y donde Rubiales en un nuevo acto de liderazgo y ética sacó a pasear los tweets privados de una conversación. No sé quién podría tener la razón (ni me importa), pero las formas barriobajeras hablan del personaje en cuestión.

- Un patrocinador de la Selección Española estudia dejar su patrocinio, porque la verborrea agresiva de nuestro personaje no tiene límites… Porque no solo es importante tener razón (el fondo), sino como exponerla (la forma). Y quien no pudo aprender educación de joven, difícilmente lo hará de mayor… Es un debe crucial en la vida, y nuestro Rubiales parece que tiene "debes" para dar y regalar.

- No es de extrañar que las renuncias se sucedan con tal actitud. Y Albert Celades se ha ido después de 6 años al frente de la Sub 21 y formar parte de la Expediciones en los Mundiales 2014 y 2018 y Eurocopa 2016, y lo ha hecho por coherencia con su amigo y colega, Julen Lopetegui, y por coherencia por desvincularse del proyecto de Rubiales. Cabe decir que previamente a todo esto ya había destituido a Sánchez Arminio como presidente del Comité Técnico de Árbitros. Realmente ha convertido la RFEF en su Tombstone particular en el que él es el “p.. sheriff”, el Wyatt Earp de la RFEF (como la foto que da encabezamiento a este post).

- No contento con esto se nos habla de una inquietante historia sobre un chalet de Luis Rubiales que, presuntamente,  su reforma la quiso pagar con dinero de la Asociación de Futbolistas Españoles y luego tapar sus huellas con amenazas y agresiones. Tiempo al tiempo, pero también lo del Máster de Cifuentes parecía una bobada: y es que cuando el río suena, agua lleva...

- Y ya, para poner la guinda, no tiene problema en hacer comentarios machistas. Así son los que van de sheriff… no hay vuelta atrás.

Lo cierto es que en este poco tiempo no ha dejado títere sin cabeza. ¿Pero que ha hecho la RFEF para merecer esto... ? Después de las más de tres décadas de Villar, con el descrédito a la entidad, viene ahora el advenedizo y lo quiere solucionar todo, rápido a ser posible (la reflexión vendrá luego) y si tenemos que matar al mensajero, pues se mata: y Lopetegui pasaba por allí.

Es pues este un ejemplo de lo que no se debe hacer. Los sheriff para las películas de vaqueros. Pero no para las organizaciones, aunque sea algo tan tonto y vulgar como el fútbol. Da lo mismo, pues en todos los entornos nos merecemos líderes (que ayuden a caminar con el esfuerzo de todos) y debemos despreciar a los jefecillos (que liman sus debilidades en formación y como persona con la tiranía).

¿Cuántos personajes como el reseñado conocemos...? Personajes tóxicos con una gorra de mando y un revolver en la cintura dispuestos al "hágase mi voluntad". Personajes que solo con abrir la boca la lían parda y hacen subir el pan y la mantequilla.

Tras este ejemplo (cuya historia no termina aquí, y si la RFEF no se lo quita de encima, este personaje acaba con el poco crédito de la institución... al tiempo), queda claro que para avanzar en la vida es necesario dos cosas al menos: saber lo que debemos hacer y, sobre todo, saber lo que no debemos hacer. Y en LIDERAZGO quisiera dejar muy claro que es bueno y posible liderar con corazón. Y que no hay que permitir el modelo de "JEFEAR" y si ocurre, denunciarlo.

Y hoy el ejemplo ha sido el fútbol y la RFEF. Lo más lamentable es que puedan estar en la política, al frente de organizaciones industriales o sanitarias, en la presidencia de sociedades científicas, en tu puesto de trabajo,... 

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