sábado, 10 de abril de 2021

Cine y Pediatría (587). Las enseñanzas de “El Mago de Oz”

 

Hoy llega a Cine y Pediatría una rareza exquisita del séptimo arte, una película que es a la vez musical y fantástica y de la que se ha escrito de todo. Basada en la novela publicada en el año 1900 por L. Frank Baum, “The Wonderful Wizard of Oz”, en lo que fue el primer libro de cuentos infantiles con personajes y lugares típicos de Estados Unidos en una época donde todos los cuentos infantiles describían paisajes y personajes europeos. Y tal fue el éxito, que Baum llegó a escribir trece novelas adicionales, entre 1900 y 1920, basadas en los escenarios y personajes de la Tierra de Oz. 

Como no podía ser de otra forma, fue llevada a la gran pantalla y para ello la Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) compró los derechos, con producción de Mervyn Le Roy y Arthur Freed, quien años después produciría los grandes musicales del estudio. Una película con una dirección muy azarosa: pues, tras pasar por la dirección Richard Ford y George Cukor, Victor Fleming rodaría la mayor parte de la película, aunque tras ser llamado para terminar Lo que el viento se llevó (Victor Fleming, George Cukor, Sam Wood, 1939), el rodaje lo terminaría su amigo King Vidor. Aún así, en la película se presenta como El mago de Oz (Victor Fleming, 1939), es decir, con un director y no tres como el otro gran éxito de la MGM. Y, aunque en ese año la MGM era sin duda el estudio más grande y poderoso de Hollywood, el coste de producción de El Mago de Oz, por su rodaje en technicolor, se duplicó de lo que era habitual en una producción media de la época. 

Y la película comienza con un propósito: “Para todos aquellos que se han mantenido fieles a su corazón joven, les dedicamos esta película”. Y la historia y los personajes son bien conocidos. Todo ronda alrededor de Dorothy, la joven huérfana de 14 años que vive en una granja de Kansas con su tía Emma, su tío Henry y su perro Totó. Y ese personaje de Dorothy lo interpretó una joven estrella de la MGM, Judy Garland, en un personaje que marcó su carrera y, quizás, su vida. La película comienza en blanco y negro, donde conocemos a los personajes que rodean la vida campestre de Dorothy, quien tras un tornado y haber entonado la mágica canción “Somewhere Over the Rainbow”, aparece en un país lleno de color y fantasía, como la Alicia de Lewis Carroll. Un país llamado Munchkinland, allí donde conoce a los munchkins, a las brujas malas (del este y del oeste) y las hadas buenas (del norte y del sur). Es Glinda, el Hada Buena del Norte, quien regala a Dorothy unos zapatos rojos de rubí y quien el indica que debe seguir el camino de baldosas amarillas para llegar a la Ciudad Esmeralda, allí donde vive el Mago de Oz, quien puede hacerla regresar a su casa de Kansas. 

Y es en el camino donde va encontrando a tres personajes que le acompañan a buscar a El Mago de Oz, pues cada uno tiene un deseo: el Espantapájaros, quien quiere tener cerebro; el Hombre de hojalata, quien desea tener corazón; y el León cobarde, quien busca tener valor. Pero en el camino encuentran las dificultades que le interponen la Bruja Mala del Oeste y sus monos voladores, incluido el Campo de amapolas adormideras. 

Finalmente Dorothy y sus tres inseparables amigos encuentra al Mago de Oz y cada uno consigue su deseo. Y ella consigue regresar a su hogar, de nuevo en blanco y negro, donde confirma (y confirmamos) que todos los personajes soñados en el Mundo de Oz forman parte de su vida real. Y al final aprende que “Se está mejor en casa que en ningún sitio”. Y en el camino se superponen maravillosas canciones para una película inclasificable e irrepetible con muchas lecturas. Una película en blanco y negro al principio y final, la realidad; y en brillante technicolor para el mundo de Oz. 

La película El Mago de Oz fue nominada a seis Premios Oscar, incluyendo el de Mejor película, que ganó Lo que el viento se llevó. Pero si consiguió el Premio Oscar a Mejor canción original por “Somewhere Over the Rainbow” y a la Mejor banda sonora para Herbert Stothart. En aquella edición, Judy Garland recibió un Oscar juvenil por su desempeño destacado como joven en pantalla durante el año anterior, no solo por su participación en El Mago de Oz, sino también en Los hijos de la farándula (Busby Berkeley, 1939), en ésta con su inseparable Mickey Rooney, las dos estrellas que la MGM utilizó hasta la extenuación. 

El Mago de Oz se convirtió en un gozoso capricho del estudio MGM, pero que en su estrenó cosechó un rotundo fracaso de taquilla. De hecho, tardó 10 años en empezar a recuperar el dinero invertido y 20 años en dar beneficios. Pero con el tiempo, en algún lugar más allá del arco iris, se habría convertido en una película de culto. Porque han pasado más de ocho décadas de su estreno, y esta película infantil (para todas las edades) atesora grandes enseñanzas para toda la familia, por lo que su visión y análisis debiera recomendarse encarecidamente. 

He aquí 10 lecciones que aprender con las emociones y reflexiones que nos devuelve El Mago de Oz, un resumen basado en los múltiples análisis que se han hecho de esta película: 

1. No hay lugar como el hogar. Quizás es su máxima enseñanza, como nos lo indica la frase final de Dorotthy. Y ella entiende que volver con su familia y amigos es el mejor lugar para estar, el verdadero hogar. Aunque muchas veces no nos lo parezca. 

2. Las dificultades son parte esencial del camino. El camino amarillo (que es casi una representación de nuestro camino de vida) no es recto y Dorothy (y sus tres amigos) tuvieron que enfrentarse a varias adversidades, pero también encontraron grandes tesoros. Nunca se rindió ante su meta y terminó siendo una chica más fuerte y más sabia. 

3. El valor de la amistad. Porque con amigos todo es más fácil. Aunque Dorothy estaba decidida a encontrar al Mago de Oz y tuvo que enfrentarse a varios obstáculos de la Bruja Mala del Oeste, todo fue más fácil porque contaba con la ayuda de sus tres nuevos amigos: el Espantapájaros, el Hombre de hojalata y el León cobarde, cada uno con sus virtudes y defectos particulares. 

4. Combinar razón y pasión nos hará alcanzar grandes metas. El cerebro te hace más inteligente, el corazón te hace humano. El Espantapájaros quería un cerebro y el Hombre de hojalata quería un corazón, porque sin ellos se sentían vacíos. Luego descubrirían que no se trata del órgano, sino de tus buenas acciones, las relaciones que construyes y tu disposición de ayudar al otro lo que realmente te hará sentir pleno. 

5. El verdadero significado de la valentía. El León cobarde acaba dándose cuenta de que, cuando se trata de defender a sus amigos, no lo duda ni un segundo, demostrando que la verdadera valentía y coraje está precisamente en enfrentar los miedos, no en la ausencia de ellos. Porque el poder (y la valentía) está en nosotros y también las respuestas. 

6. No te fíes de la primera impresión. Y Dorothy nos da una lección al aceptar a cada uno de sus tres amigos, sin juzgar. Y no se equivocó, pues ellos demostraron ser los mejores amigos, apoyándose siempre el uno al otro. Esta enseñanza hizo que Judy Garland fuera todo un referente para la comunidad gay, precisamente por su papel de Dorothy, quien aceptaba a sus amigos de Oz tal y como eran. La frase "¿Eres amigo de Dorothy?" fue durante décadas un método encubierto para preguntarle a otro hombre si era gay y ese arcoíris se convertiría en el símbolo de la lucha por la igualdad. 

7. No abandones tus principios. Y, aunque las Bruja Mala del Oeste hace de todo para manipular y chantajear a Dorothy para que le dé los zapatos rojos, ella sabe que sus intenciones no son buenas y que podría traer más problemas para los demás, aunque solucione los suyos. Por ello, cuando en nuestro corazón sepamos que algo está mal, cabe mantenerse firme y guiarnos por nuestros principios y valores. 

8. No dejes de soñar. Y la canción “Somewhere Over the Rainbow es un claro recordatorio de que si estás pasando por un mal momento o afrontando un nuevo desafío, cabe recordar el arcoíris, que aparece justo después de la lluvia. Es un canto de esperanza que te recuerda que sí hay sueños que se vuelven realidad. 

9. El bien siempre prevalecerá sobre el mal. Porque siempre habrá brujas y hadas. No importa qué tan poderoso parezca el mal, al final, el bien siempre prevalece si nos unimos y actuamos positivamente con el corazón, el cerebro y valentía. 

10. Eres más fuerte de lo que crees. Porque Dorothy siempre tuvo el poder de regresar a casa en sus zapatos rojos de rubí, pero necesitaba descubrirlo por ella misma. Era la manera de la Hada Buena del Norte de enseñarle que no hay nada más poderoso que nuestra voluntad interior y, a veces, somos más fuertes de lo que creemos. Porque muchas veces buscamos respuestas y soluciones en otros, cuando están en nosotros mismos. Y cabe cultivar la autoestima. 

Pues por todo ello, cabe seguir prescribiendo El Mago de Oz a nuestros hijos y nietos, también a nuestros alumnos y pacientes. Porque todas estas enseñanzas siguen siendo mágicas… más allá y más acá del arco iris.

 

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