miércoles, 26 de mayo de 2010

Estados Unidos: 25-30% de los niños toman medicamentos para enfermedades crónicas

Twitter es - lo hemos repetido mil veces - una excelente fuente de información. Y a veces pueden leerse noticias como esta, de la cuenta de Carlos F. Oropesa, del blog "Sala de Lectura", que nos dejan los pelos de punta:


Si vamos a la fuente original, PharmaTimes, y leemos la noticia con atención, las alarmas siguen sonando y van en aumento. Podríamos esperar que los medicamentos más consumidos fueran corticoides inhalados o incluso metilfenidato u otros estimulantes del sistema nervioso autorizados en aquel país, dado que tanto el asma como el TDAH tienen una alta prevalencia en la edad pediátrica. Pero no es así. No es ya que un 25% de los niños y adolescentes reciban tratamiento por alguna condición crónica. Lo que llama la atención son los fármacos consumidos. Podemos encontrar antidiabéticos, antihipertensivos, inhibidores de la bomba de protones (con una aumento del consumo de estos fármacos de un ¡147%!), antipsicóticos atípicos (¿para qué indicaciones?)...

El pie de la noticia tampoco tiene desperdicio. La FDA, en 2009, amplió el uso pediátrico de los hipolipemiantes colesevalm y rosuvastatin, el antihipertensivo candesartan, el antimigrañoso almotriptán, el inhibidor de la bomba de protones pantoprazol, y tres antipsicóticos atípicos: aripripazole, quetiapina y olanzapina. Mucho habría que hablar sobre la eficacia y seguridad de muchos de estos fármacos en niños. ¿Se han realizado estudios al respecto para todos estos fármacos en niños?

Es difícil intentar comprender qué es lo que está sucediendo en aquel país. No es normal que una cuarta parte de los niños norteamericanos reciban tratamientos crónicos, y menos aún de la naturaleza de los descritos.

Una posible explicación - por intentar buscar alguna -, al menos por lo que respecta a los antidiabéticos, antihipertensivos o hipolipemiantes, puede estar en el alarmante incremento de la obesidad infantojuvenil, que ha "traído" hasta la edad pediátrica patologías propias del adulto como diabetes tipo 2, hipertensión arterial o hiercolesterolemia. Aún con todo, toda la situación, considerada globalmente, resulta incomprensible desde una perspectiva europea. En Europa, y España está a la cabeza, padecemos también una epidemia de obesidad infantojuvenil. Sin embargo, los fármacos citados están muy lejos de la práctica clínica diaria de los pediatras.

Todo lo descrito, más que indicar la existencia de niños enfermos, parece más bien el reflejo de una sociedad enferma. Y también puede ser el reflejo de una presión de sectores de la industria farmacéutica por intentar colocar sus productos a edades cada vez más precoces, en connivencia - claro está - con médicos dispuestos a prescribirlos. El fenómeno de "invención de enfermedades" puede estar jugando en esta situación un importante papel.

Pero cuidado, porque nosotros en Europa no somos inmunes al "efecto contagio". De Estados Unidos pueden importarse cosas muy buenas. Pero en el ámbito infantojuvenil nos hemos traído la comida-basura y la obesidad. Que esta noticia tan alarmante nos sirva de alerta para no seguir cayendo en la pendiente resbaladiza en la que lamentablemente se encuentran decenas de miles de niños norteamericanos.