miércoles, 9 de junio de 2010

Downtown: humor para la integración


Nos enteramos este fin de semana de una noticia en el diario Información de Alicante: dos alicantino, el ilustrador Rodrigo García y el creativo publicitario Noël Lang, lanzaron hace un año la tira cómica "Downtown" que tiene como protagonista a Blo, un niño con Síndrome de Down y sus cuatro amigos, al más puro estilo Quino y su Mafalda.

Desde mediados del pasado febrero Downtowncomic, aparece semanalmente en la red social Facebook y ya cuenta con más de 1.500 seguidores. Los autores han quedado sorprendidos con la implicación de la gente, con familiares de niños con niños con Síndrome de Down que se han propuesto ayudar con sus anécdotas y una madre ha traducido las tiras al inglés y al francés. Una globalidad que ha permitido a Blo cruzar el charco y desde junio el grupo de amigos habla porteño y publican sus historias en la revista de la Asociación de Síndrome de Down Argentina.

Las redes sociales son un foco inagotable de noticias y de sorpresas. Pero la mejor noticia es la capacidad de "normalizar" enfermedades o problemas en la infancia. Hace poco revisabamos la mirada del cine al Síndrome de Down en España y en otros países, con un objetivo similar.
En un momento en que la sociedad está más concienciada por la integración de estas personas con trisomía 21 en la sociedad, menos niños nacen con esta entidad. El Estudio Colaborativo Español de Malformaciones Congénitas (ECEMC) presenta los datos más fiables al respecto y por periodos de estudio: 1980-1985 (periodo basal, previo a la ley del aborto)= 14,8 por 10.000 recién nacidos (IC95%: 13,5-16,0), 1986-2006= 10,9 por 10.000 recién nacidos (IC95%: 10,5-11,5) y 2007= 7,3 por 10.000 recién nacidos (IC95%: 5,9-9,1). Es la anomalía cromosómica que mayor descenso ha sufrido, con un descenso anual promedio de 0,41 niños por 10.000 nacimientos, más marcado en las madres mayores de 35 años. Evidentemente es la respuesa al diagnóstico prenatal y al aborto terapéutico.
Sea esta entrada un motivo para compartir un poco de humor. Pero también un poco de bioética. Un poco de reflexión