sábado, 12 de marzo de 2011

Cine y Pediatría (61). Adolescentes, institutos y profesores


Un guión que reúna adolescentes (generalmente problemáticos y desmotivados, reflejo de familias y circunstancias difíciles), centros educativos (principalmente institutos de entornos sociales complicados o peculiares) y profesores coraje (que rompen el esquema habitual del resto de sus compañeros docentes) son los elementos clave para cocinar un casi-subgénero en el cine. Cientos de películas se pueden encuadrar en este contexto, de calidad cinematográfica muy distinta (más bien endeble en demasiadas ocasiones).
Algunas películas pueden merecer una reflexión. Pues el tema es importante: la educación, en la mayoría de los ocasiones (y aún hoy, o aún más, en el siglo XXI), no cumple con estándares de calidad y no provoca satisfacción ni en docentes ni en dicentes. La profesión de educador (de maestro) es, junto con la de médico, una de las que atesora más altas tasas de “burn out” (estar quemados). Pero no es algo nuevo y ese aspecto, que implica romper los esquemas tradicionales de enseñanza, es una de las justificaciones de reflexión de estas películas seleccionadas.

Rebelión en las aulas (James Clavell, 1967). Centro educativo: instituto de los suburbios de Londres en los años 60 en plena revolución pop pre-hippie. Alumnado: adolescentes blancos conflictivos y rebeldes, un grupo de chicos desordenados, insolentes y groseros. Profesor: Mark Thackeray (Sidney Poitier), ingeniero de color en paro que acepta un empleo como profesor de ese colegio. No tiene experiencia como educador, por lo que intenta ganarse a sus alumnos utilizando los métodos tradicionales; pronto se percata de que debe cambiar de estrategia si quiere salir con éxito de la empresa. Valores añadidos: la rebeldía de los jóvenes y el desconcierto de los mayores. El respeto y la lógica pueden más que la rigidez y los castigos, mejores estrategias a la hora de educar a un grupo de desorientados adolescentes. Anotaciones de la película: un clásico algo pasado de moda, pero fácil de ver, sobre todo por su intérprete, durante muchos años el icono de actor negro, querido y respetado (Oscar al mejor actor por Los lirios del valle –Ralph Nelson, 1963- y Oscar honorífico en 2002), así como la interacción con una jovencísima Judy Geeson (magníficos 17 años, que rememora a la mejor Julie Christie). Rebelión en las aulas es una de las películas emblemáticas de Sidney Poitier, junto con El calor de la noche (Norman Jewison, 1967) y Adivina quién viene esta noche a cenar (Stanley Kramer, 1967). Como vemos, 1967 fue una cosecha excepcional para él.

El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989). Centro educativo: colegio Welton, uno de los centros más prestigiosos y conservadores de los EE.UU durante los años 60. Alumnado: adolescentes de clase media alta, sometidos a una enseñanza marcada los cuatro postulados del clásico (y clasista) colegio Welton, los cuales marcarán la vida de los jóvenes; tradición, honor, disciplina y grandeza. Profesor: John Keating (Robin Williams), nuevo profesor de literatura, quien cambiará la vida de un pequeño grupo de jóvenes con sus métodos de enseñanza (de la literatura y de la visión de la vida), innovadores y rompedores. Valores añadidos: cada adolescente comienza a aprender el sentido de aprovechar el día, logrando romper los esquemas del pensamiento formal y preso de un sistema educacional autoritario, represivo y conservador. Tal es el gusto a la libertad que declaran la guerra a los cuatro pilares de Welton, reemplazándolos por los siguientes: travesura, horror, decadencia, pereza. “Sólo al soñar tenemos libertad, siempre fue así y siempre así será” reflejan el valor de la creatividad y libertad como métodos educativos. Anotaciones de la película: Oscar al mejor guión original. Debut (o casi debut) de algunos prometedores actores, como Ethan Hawke y Lara Flyn Boyle. El director australiano Peter Weir nos deja una obra interesante, como lo fue antes Único testigo (1985) o, sobre todo después, El show de Truman (1998).

Mentes peligrosas (John N. Smith, 1995). Centro educativo: instituto de un barrio conflictivo de alguna ciudad de EE.UU. Alumnado: adolescentes conflictivos criados en la cultura del hip-hop, del rap, del fanqui. Chicos multirraciales de gran inteligencia, baja extracción social, poco disciplinados y nada motivados. Profesor: LouAnne Johnson (Michell Pfeiffer), una marine del ejército retirada que deja su carrera para convertirse en una profesora de literatura inglesa. Valores añadidos: los esfuerzos de la profesora para hacer que sus alumnos aprendan a creer en sí mismos, intentando implementar nuevas técnicas de enseñanza a través de la literatura (de los poemas) y con el mensaje de no rendirse. Ella dará un giro a las vidas de sus alumnos. Anotaciones de la película: basado en la novela autobiográfica de LouAnne Johnson, “My Posse Don't Do Homework” (“Mi pelotón no hace los deberes”). La banda sonora sobresale sobre todo lo demás; el tema principal, "Gangsta's Paradise", interpretado por Coolio, un famoso rapero yanqui, causó furor y aún resuena en nuestros oídos.

La sonrisa de Mona Lisa (Mike Newell, 2003). Centro educativo: campus de la Universidad de Wellesley en Nueva Inglaterra, año 1953. Alumnado: chicas adolescentes de familias elitistas en una época en la que las mujeres no tienen la oportunidad de decidir por sí mismas y en donde se les enseña que un anillo de compromiso está considerado un premio mayor que una buena educación o profesión. Profesor: Katherine Watson (Julia Roberts), profesora de Historia del Arte educada en la libertad californiana de Berkeley y recién incorporada, que anima a sus alumnas a pensar por sí mismas, lo que le provoca enfrentamiento con las facciones más conservadoras del profesorado y del alumnado. Valores añadidos: una especia de equivalente de El club de los poetas muertos en versión femenina. Anotaciones de la película: elenco de actrices soberbio, no sólo la sobrevalorada Julia Roberts (Oscar a la mejor actriz por Erin Brockovich de Steven Soderbergh, 2000; nominada en dos ocasiones más, como actriz principal en Pretty Woman de Garry Marshall, 1990 y mejor actriz de reparto en Magnolias de aceros de Herbert Ross, 1989), sino también un alumnado constituido por Julia Stiles (El caso Bourne de Doug Liman, 2002; El mito de Bourne de Paul Greengrass, 2004), Maggie Gyllenhall (La secretaria de Steven Shainberg, 2002; Crazy Heart de Scott Cooper, 2009, que le valió una nominación al Oscar como mejor actriz de reparto) y Kirsten Dunst (Las vírgenes suicidas de Sofía Coppola, 1993; María Antonieta de Sofía Coppola, 2006; así como ser la novia de Spiderman). Pese al elenco de actrices, Mike Newell no pudo conseguir una película redonda, a pesar de contar con buenos antecedentes, como Cuatro bodas y un funeral (1994) y Donnie Brasco (1997).

Déjate llevar (Liz Friedlander, 2006). Centro educativo: escuela del Bronx en Nueva York. Alumnado: adolescentes conflictivos con mezcla interracial, con historias personales y familiares complicadas. Profesor: Pierre Dulaine (Antonio Banderas), profesor de baile de clases gratuitas a alumnos conflictivos. Los alumnos tratan al profesor con escepticismo, pero su dedicación y originalidad de enseñanza derrumba las barreras. Valores añadidos: el baile como vehículo para cambiar la educación, para mejorar la autoestima y la proyección de los retos, y que consigue cambiar sus vidas y la de sus familias; y en el camino aprenderán valiosas lecciones acerca del orgullo, el respeto y el honor. Un estilo lleno de energía, que mezcla los bailes latinos, bailes de salón clásico y el hip-hop. Características de la película: esta es la verdadera historia del bailarín Pierre Dulaine, quien desarrolló unas clases de danza para los chicos de barrios desfavorecidos. El Método Dulaine de enseñanza y la escuela American Ballroom Dance Studio son una realidad. Es el primer largometraje de la veterana directora de videos musicales Liz Friedlander, que ha dirigido las producciones de numerosos artistas como U2 o Simple Plan.

Diarios de la calle (Richard LaGravenese, 2007). Centro educativo: el violento instituto Wilson, aliñado con música hip-hop de los años 90. Alumnado: adolescentes procedentes de barrios marginados, sin ningún estímulo por el instituto o por su formación, solo esperan el momento de desaparecer de allí. Los alumnos asignados al aula 203 son los clasificados como casos perdidos, con demasiadas dificultades añadidas: pobreza, mala educación, historiales criminales, drogadicción, padres en la cárcel, y dependencia de la vida de pandilleros. Profesora: Erin Gruwell (Hilary Swank), joven idealista de 23 años que cada día se esfuerza en enseñarles tolerancia, sacrificio y respeto. Valores añadidos: la estructura argumental se cimienta en ''Diarios de la calle'', un libro escrito por una profesora (Erin Gruwell en colaboración con los llamados Freedom Writers, el grupo de alumnos de Gruwell) basándose en una experiencia educativa real. Algunos de estos chicos fueron los únicos de su familia en poder acudir a la universidad y la profesora les siguió incluso en su enseñanza en la universidad, según consta al final de la película. Características de la película: eficaz película bajo la dirección de un guionista habitual (LaGravenese ha escrito, entre otros, el guión de El rey pescador de Terry Gillian, 1991, Los puentes de Madison de Clint Eastwood, 1995 o El hombre que susurraba a los caballos de Robert Redford, 1998) y con la siempre resolutiva Hilary Swank, doblemente oscarizada (Boys don´t cry de Kimberly Peirce, 1999 y Million Dollar Baby de Clint Eastwood, 2004), acompañada de un grupo de jóvenes desconocidos que, en algunos casos proceden de los ambientes marginales que retrata la cinta.

Los profesores de nuestros institutos no son Sidney Poitier, Robin Williams, Michell Pfeiffer, Julia Roberts, Antonio Banderas o Hilary Swank. No son estrellas de cine, pero podrían serlo, pues tienen ante sí un reto muy importante: educar en valores a nuestros adolescentes, en una edad difícil y en un entorno no favorable para la dignidad del maestro. Están en juego muchas cosas importantes. En la próxima semana seguiremos hablando del tema de la educación infantil con más películas.
De momento os dejamos dos momentos mágicos: un clip del hip-hop de Coolio en "Gangsta's Paradise", tema principal de Mentes peligrosas, y un clip con la bachata-tango que se marca Antonio Banderas en Déjate llevar (éste último, dedicado a Pedro y Conchi, mis profesores en la escuela de baile).
No hay duda: la imaginación al poder. La música y el baile como antídotos del fracaso escolar… y de muchos otros males.