lunes, 27 de junio de 2011

Bien por los Goya, bien...


En la semana pasada hemos podido leer en prensa, oir en radio y ver en televisión una gran noticia que relaciona el Cine y la Pediatría.

La Junta Directiva de la Academia de Cine ha adopado por unanimidad la medida de excluir a los menores de 16 años de la carrera por los premios Goya, tal como ha comunicado su presidente, Enrique González Macho: "Se ha hecho algo que es esencial, que es proteger al menor. Cuando un niño gana un Goya le puede afectar profundamente en su desarrollo posterior". También ha recordando el "poder mediático" que tienen los galardones y las "presiones y obligaciones" que ganarlos supone para los menores. En cuanto al hecho de haber situado el corte en los 16 años, el presidente de la Academia ha señalado que a esa edad "un adolescente ya tiene una capacidad de juicio y son mucho menos manipulables. Además, cuando recogen la estatuilla ya están rondando los 17 años y la mayoría de edad". En cuanto a las carreras de actores infantiles, el presidente de la Academia considera que todas las decisiones deben ser tomadas por los padres o por los propios menores, llegada la edad en que tengan capacidad de juicio.

Enhorabuena por la medida: nos congratula y apoya una reivindicación sugerida en distintas entradas de nuestra serie Cine y Pediatría. Hemos profundizado en este tema, tanto en las entradas más recientes al hablar al pequeños grandes actores de Hollywood en blanco y negro y en color, como al inicio de la serie cuando comentamos a los niños y adolescentes OSCARizados y a los enGOYAdos. En el caso de los premios Goya, a los nombres de los niños premiados ya conocidos (Andoni Erburu, Juan José Ballesta, María Valverde, Tamar Novas, Jesús Carroza, Ivana Baquero y Nerea Camacho), también en la última edición el premio a mejor actor y actriz revelación recayó en los adolescentes Francesc Colomer y Marina Comas por la película Pa negre (Agustí Villaronga, 2010).
Recordamos el colofón de una de las entradas anteriores: "Pequeños grandes actores con trayectorias bien diversas. Y sin nombrar los que se quedaron por el camino de la fama. Vemos la punta del iceberg, la alegre, la del éxito, la de la fama,..., pero el camino no es de rosas (en algunos es patente el descalabro) y el entorno familiar y profesional debe ser muy equilibrado para que la fama no haga un daño irreparable en la infancia y en su transición hacia la adolescencia y madurez personal".

La sociedad debe crear leyes que protejan de cualquier acto que implique algún riesgo de maltrato en la educación de un niño. Y la fama a destiempo puede llegar a considerarse como una forma de maltrato infantil. Y los premios Goya han adoptado una sabia decisión que, sin duda, apoyamos desde el entorno de la Pediatría.
Con esta medida adoptada, la imagen que inicia esta entrada será la última que veamos de un niño con un Premio Goya. Sr González Macho, aunque al aceptar este cargo comentó que "presidir la Academia es un embolao", puedo asegurarle que es un embolao que empieza bien. Gracias.