sábado, 25 de mayo de 2013

Cine y Pediatría (176). “Adiós pequeña, adiós”, mucho más que el secuestro de una niña


Hace más de dos años hablamos de padres y madres coraje de Hollywood en busca de un hijo desaparecido o secuestrado, una de las experiencias más profundamente dolorosas que uno pueda vivir o imaginar.  
Hoy regresamos con una película con un tema similar, pero diferente. Porque Adiós pequeña, adiós (Ben Affleck, 2007) es mucho más que una película sobre el secuestro de un niño. Es una película con un trasfondo ético que nos acompaña durante todo el metraje y que sigue ahí perenne, con una pregunta que no resultará nada fácil de responder.

Porque Ben Affleck ha sido la gran sorpresa (o quizás no tanto) de los últimos premios Oscar. Y lo ha sido no como actor, sino como director de Argo, una pequeña obra maestra que mereció alzarse con el Oscar a Mejor película del año 2012, así como acaparar también los premios de Mejor guión adaptado y Mejor montaje. Y quizás no fue tal sorpresa como director, pues previamente había dirigido The Town (2012) y nos sorprendió en 2007 con esta su ópera prima, Adiós pequeña, adiós (sin olvidar que en el lejano 1997 ya ganó un Oscar al Mejor guión original, junto a su amigo Matt Damon, por El indomable Will Hunting de Gus Van Sant).

El guión de la película está basado en la novela “Desapareció una noche” de Dennis Lehane, autor también de “Mystic River”, en la que se basó la película homónima de Clint Eastwood. La novela es la cuarta de una saga de éxito de los años 90 protagonizada por los detectives privados Kenzie y Gennaro. Las durísimas novelas de detectives de Dennis Lehane, que mezclan un intenso suspense con magníficos personajes y temas escandalosos extraídos de los barrios bajos en los que impera el crimen, se han convertido en los últimos años en unas de las novelas de ficción contemporánea más electrizantes de los Estados Unidos. El territorio Lehane no sólo ahonda en el oscuro mundo del crimen y de las persecuciones policiales cargadas de suspense, sino que también se sumerge en los recovecos del corazón humano.
Ben Affleck , nacido en Boston y con una gran pasión por su ciudad, llevaba muchos años escuchando alabanzas sobre las novelas de Lehane. Por lo que decidió lanzarse a la dirección con una novela con un tema tan polémico como éste, y todo comenzó por escribir el guión adaptado con su gran amigo y  compañero de instituto, Aaron Stockard. Y para ello Affleck y Stockard sabían que era imprescindible conservar intacta la turbia complejidad moral del mundo de Lehane y lanzarse a una película que no dejará indiferente a nadie. Es así como Ben Affleck se suma al elenco de buenos actores que pueden llegar a ser grandes directores, como ha sido el caso de Robert Redford, Warren Beatty, Mel Gibson o Clint Eastwood, entre otros.

La pareja de detectives privados Patrick Kenzie (Casey Affleck, hermano del director) y Angela Gennaro (Michelle Monaghan) son contratados por los tíos de la pequeña Amanda McCready (Madeline O'Brien), de cuatro años de edad, para encontrar a su sobrina desaparecida de su casa en el conflictivo barrio de Dorchester, en la ciudad estadounidense de Boston, una niña que vive con su despreocupada madre drogadicta, Helen (Amy Ryan). Kenzie y Gennaro deberán colaborar con dos policías de Boston, los detectives Remy (Ed Harris) y Nick (John Ashton), bajo el mando del capitán Jack Doyle (Morgan Freeman), e indagar en los bajos fondos de la ciudad tras la pista de la niña en una investigación en la que todo apunta hacia un ajuste de cuentas por drogas contra la madre de la pequeña. Pero las cosas se complican y la niña es dada por muerta, hasta que otro niño desaparece unos meses más tarde poniendo a Kenzie tras la pista de un grupo de pederastas residentes en la zona. Adiós pequeña, adiós está repleta de personajes perfectamente definidos y realmente interesantes, pero una de las grandes estrellas de la película es sin lugar a dudas la ciudad de Boston.

La película no estuvo exenta de polémica en su llegada a las salas, ya que coincidió con la desgraciada desaparición en de la niña británica Madeleine McCann ("el caso Madeleine"), quien además se parecía mucho a la protagonista del filme.

 Final con un trasfondo ético duro, de los que dan mucho que pensar (tanto al protagonista como a los espectadores): ¿dónde se encontraría mejor la niña, con su madre real drogadicta o con la familia del sargento que perdió una hija de 12 años y se apropió de ella…?. Casey Affleck, nuestro protagonista, lo resume de la siguiente forma: “Creo que al salir del cine mucha gente se preguntará cómo se habría comportado en una situación así, si hubiese estado en la situación en la que se encuentra mi personaje al final de la película. Y eso es una de las mejores virtudes de la película: su impacto emocional”.