lunes, 2 de junio de 2014

La pediatría desde el punto de vista... del cine


En la semana previa pudimos revisar la pediatría desde el punto de vista... del jazz y del humor. Hoy abordamos un tema muy querido desde este blog, pues desde este blog nació el proyecto Cine y Pediatría.

El cine es posiblemente la manifestación artística más completa a la hora de plasmar una enfermedad (se ve, se oye y se siente). El cine se convierte en un método ideal para mostrar una mirada holística de la salud y enfermedad. Además, los cineastas casi nunca se han ocupado de enfermedades en sí, sino siempre de enfermos, de su vida, de su lucha por sobrevivir, de sus circunstancias personales y con una mirada humanitaria e integral, que los médicos podemos utilizar para una labor educativa. 

El cine, universidad de las emociones en la salud y en la enfermedad, presenta los tres momentos de la experiencia narrativa: prefiguración, configuración y refiguración. 
- Prefiguración es la experiencia previa, es decir, las creencias, valores, actitudes, prejuicios ante una enfermedad o una situación concreta; es el “antes de…” ver una película. 
- Configuración es la experiencia imaginada, es decir, el mundo de la ficción que nos proporciona la película. 
- Refiguración es la experiencia interpretada, es decir, la conjunción entre el mundo de ficción y el mundo del espectador; es el “después de…” ver una película. La refiguración tiene mayor valor cuando se comparte, cuando se comenta y valora en grupo, bien como una vuelta al cine fórum (tantas veces reivindicado) u otras fórmulas de compartir el valor emocional y docente del cine. 

El cine, con su imagen y sonido, es un despertador de emociones dentro de la “cultura del espectáculo”. En concreto, el proyecto “Cine y Pediatría” (los libros, el blog, los talleres…), plantea dos objetivos claros (que son el subtítulo de los libros): “una oportunidad para la docencia y la humanización en nuestra práctica clínica”
Para educar en Pediatría a través del cine hay que tener muy presente la selección de la película es clave, así como la elección del receptor. En algunas películas, las enfermedades se utilizan de modo contextual, para dar verosimilitud al argumento; en otras, son el centro del argumento. Según García-Sánchez, editor de la revista Medicina y Cine, las películas se pueden clasificar en: 
- “Saludables”: no hay rastro de enfermedad. 
- “Puntuales”: sólo aparece alguna alusión a la enfermedad 
- “Relevantes”: el proceso mórbido acompaña de modo constante a alguno/s de los protagonistas) 
- “Argumentales”: la película se centra en el impacto que causa la enfermedad. 

De una forma general, podemos decir que algunas patologías médicas son especialmente proclives a ser tratadas por el cine (de forma puntual, relevante o argumental) y, entre ellas, destacan las patologías psiquiátricas, infecciosas, oncológicas y, sin duda, la pediatría, en sus múltiples ámbitos (médicos y sociales).

El proyecto “Cine y Pediatría” se gesta a partir del blog Pediatría Basada en pruebas, la divulgación en la Web 2.0, el apoyo de la Asociación Española de Pediatría (AEP) y de la Asociación Latinoamericana de Pediatría (ALAPE), que impulsaron la publicación del primer libro “Cine y Pediatría” en el año 2012 y, posteriormente, “Cine y Pediatría 2” en el año 2013 y “Cine y Pediatría 3” en este año. Un libro escrito desde la experiencia como pediatra, desde la vivencia como padre y desde la emoción como persona. 
Una buena película puede ayudar a comprender mejor al ser humano, sobre todo desde un plano emocional. Porque el cine, en definitiva, desarrolla la sensibilidad, la capacidad de observación y percepción, la asociación de ideas, reflexiones y nuevas formas de pensamiento, y facilita la exteriorización de los sentimientos. Puede a la vez servir de ayuda para encontrar nuevas formas de interaccionar con los pacientes, para aprender a respetar su autonomía, para pensar críticamente y romper algunos esquemas predeterminados. Puede, por último, ayudar a conseguir una mayor sensibilización social ante la enfermedad, la atención sociosanitaria, el dolor y el duelo (individual, colectivo y social), etc. 

“Prescribir” películas no es ninguna novedad, pero si es un acto poco utilizado en la práctica sanitaria. Por ello abogamos... y en esta presentación desgranamos algunos puntos de interés. 

Esta presentación fue presentada en un auditorio muy especial en el IV Simposio Internacional de Pediatría en Cartagena de Indias, si bien un tema similar fue el que nos permitió clausurar una semana antes la IX Jornada de Formación para Residentes en Pediatría (Murcia, 30 de abril) y también realizar, hace unos días, la presentación del nuevo libro en el XI Festival Internacional de Cine (Alicante, 29 de mayo). 

Porque la vida de los niños es de cine... y así se lo hemos contado.