sábado, 12 de julio de 2014

Cine y Pediatría (235). La adolescencia según Gus Van Sant


“La adolescencia es el lugar en el que empecé a contar historias y creo que vuelvo a él de la misma manera que John Ford volvía siempre al oeste americano. Puede que él fuese un cowboy de corazón o simplemente que, en ese tiempo y lugar, encontró los elementos necesarios para contar sus historias: el ganado, los cowboys, las peleas… Para mí, la adolescencia es el lugar en el que puedo contar mis historias”. Estas declaraciones pertenecen a uno de los directores por excelencia de la escena alternativa de los 90 y del que ya hablamos la semana pasada con Mi Idaho privado: Gus van Sant. 

Porque Gus van Sant ha tenido dos épocas doradas y épocas controvertidas. La primera época dorada se concentra en Mala noche (1985), Drugstore Cowboy (1989) y en Mi Idaho privado (1991). La segunda época dorada se aglutina alrededor de las populares El indomable Will Hunting (1997) y Elephant (2003), de la que ya hemos hablado también en esta serie. Entre medias películas controvertidas del tipo de Ellas también se deprimen (1993), Psycho (1998) o Gerry (2002). Pero en muchas de ellas la adolescencia ha sido protagonista. En concreto, adolescentes varones casi virginales y con tendencia a la introversión, que buscan su espacio y su lugar en el mundo. Recordamos alguno de estos títulos que nos trasladan al mundo de la adolescencia (y a entender parte de ésta) según Van Sant.

- Mi Idaho privado (1991) inició esta indagación de la adolescencia, esa peculiar road movie en busca de la identidad (personal, sexual y familiar) de dos adolescentes, Mike y Scott. Y lo hace con una bella y poética película, en ese viaje casi metafísico que sufren sus personajes.

- El indomable Will Hunting (1997) fue el mayor éxito de Gus Van Sant, quien por primera vez triunfaba no sólo en los circuitos alternativos. El director decidió apoyar a los jóvenes protagonistas, Matt Damon y Ben Affleck, por entonces completamente desconocidos, que le llevaron un guión que ellos mismos habían escrito porque no les ofrecían papeles, y por el que fueron recompensados con un Oscar al mejor libreto original (Robin Williams también obtuvo un Oscar al mejor actor secundario por esta película, que ya es obtener…).
Will Hunting (Matt Damon) es un joven de 20 años de edad que tiene una inteligencia superior, pero que trabaja como conserje en el Instituto de Tecnología de Massachusetts. Con problemas de adaptación social, es el profesor Lambeau (Stellan Skarsgård) quien le anima a estudiar matemáticas y, para ello, le busca también el apoyo de Sean (Robin Williams), su compañero de habitación, así como la relación con Skylar (Minnie Driver), una bella estudiante. Y es así como la amistad entre Will y Sean les salva a ambos para superar los traumas de la infancia y los temores de la vida. Porque ambos guardan en las sombras de la mente una terrible vivencia de la infancia y ambos tienen que superar sus problemas y ese lastre. Y establecen entre ellos monólogos como éste:
“Eres un crío y en realidad no tienes ni idea de lo que hablas. Es normal, nunca has salido de Boston. Si te pregunto por Miguel Ángel lo sabes todo: vida y obra, aspiraciones políticas, su amistad con el Papa, su orientación sexual... lo que haga falta. Pero tú no puedes decirme cómo huele la Capilla Sixtina. Nunca has estado allí y has contemplado ese hermoso techo. No lo has visto. Si te pregunto por las mujeres, supongo que me darás una lista de tus favoritas. Puede que hayas echado unos cuantos polvos... pero no puedes decirme qué se siente cuando te despiertas junto a una mujer y te invade la felicidad. Eres duro. Si te pregunto por la guerra, probablemente citarás algo de Shakespeare: "De nuevo en la brecha amigos míos". Pero no has estado en ninguna. Nunca has sostenido a tu mejor amigo entre tus brazos esperando tu ayuda mientras exhala su último suspiro. Si te pregunto por el amor, me citarás un soneto. Pero nunca has mirado a una mujer y te has sentido vulnerable. Ni te has visto reflejado en sus ojos. No has pensado que Dios ha puesto un ángel en la Tierra para ti, para que te rescate de los pozos del infierno, ni que se siente al ser su ángel. Al darle tu amor, darlo para siempre. Y pasar por todo, por el cáncer. No sabes lo que es dormir en un hospital durante dos meses, cogiendo su mano, porque los médicos vieron en tus ojos que el término horario de visitas no iba contigo. No sabes lo que significa perder a alguien. Porque sólo lo sabrás cuando ames a alguien más que a ti mismo. Dudo que te hayas atrevido a amar de ese modo. Te miro y no veo a un hombre inteligente y confiado. Veo a un chaval creído y cagado de miedo. Eres un genio Will, eso nadie lo niega. Nadie puede comprender lo que pasa en tu interior. En cambio, presumes de saberlo todo de mí porque viste un cuadro que pinté y rajaste mi puta vida de arriba a abajo. Eres huérfano, ¿verdad? ¿Crees que sé lo dura y penosa que ha sido tu vida, cómo te sientes, quién eres, porque he leído Oliver Twist?, ¿un libro basta para definirte?. Personalmente, eso me importa una mierda porque, ¿sabes qué?, no puedo aprender nada de ti, ni leer nada de ti en un maldito libro. Pero si quieres hablar de ti, de quién eres... estaré fascinado. A eso me apunto. Pero no quieres hacerlo, tienes miedo, te aterroriza decir lo que sientes. Tú mueves chaval."

- Descubriendo a Forrester (2000), un film muy en la línea de El indomable Will Hunting, centrado en Jamal (Rod Brown), un chico de color de excepcional inteligencia y con especial talento para la escritura y el baloncesto, que acaba incorporándose a un elitista instituto de Manhattan. En su nuevo instituto se hace amigo de la estudiante Claire (Anna Paquin) y también conoce a un anciano que vive recluido en un apartamento de su barrio, anciano que resulta ser William Forrester (Sean Connery), el misterioso ganador del Premio Pullitzer que lleva desaparecido varias décadas. Y entre ellos se construye una relación cimentada en la confianza y la literatura, una amistad favorable para ambos: Forrester ayuda a Jamal a convertirse en un buen escritor y Jamal intenta que Forrester supere sus traumas del pasado y deje de aislarse.

- Elephant (2003) se enfrenta al reto de reflejar en la ficción lo que ocurrió en un día atroz en el instituto Columbine y para ello nos adentra en un instituto norteamericano a través las clases, la biblioteca, la cafetería, la secretaría, el patio y, sobre todo, a través de sus inacabables pasillos que siguen por detrás a varios estudiantes en largos planos secuencia: John, Eli, Nate y Carrie, Acadia, Eric y Alex, Michelle, Brittany, Jordan y Nicole y Benny (todos jóvenes actores no profesionales). Adolescentes presentados con brochazos, sin apenas penetrar en su personalidad, pero que se justifica para crear el clima adecuado y el camino a la tragedia.

- Paranoid Park (2007), basada en la novela homónima de Blake Nelson, nos cuenta la historia de Álex (Gabe Nevins), un adolescente que accidentalmente mata a un guardia de seguridad ferroviario en la cercanía de Paranoid Park, un parque público conflictivo de Portland en donde se reúnen los jóvenes alrededor de la pista de monopatín (skatepark).
Una película que comienza con imágenes traslúcidas de adolescentes practicando en una pista de monopatín, probablemente Paronoid Park, y a nuestro protagonista paseando por el campo. Luego imágenes que se repite: adolescentes con gorra y mochilas e interminables pasillos de los institutos americanos… como en Elephant. Y Álex decide no comentar nada a nadie sobre su terrible secreto, con lo cual nuestro director retoma el tema de la incomunicación adolescente y lo hace con este adolescente casi virginal y reflexivo que intenta escapar de parte de su realidad familiar. Cuando una amiga le pregunta sobre qué le pasa, él contesta: “Macy, todos los padres se separan, no sólo los míos. Hay otros problemas, problemas más importantes. Como la gente que muere en Irak, los niños hambrientos de África… Los pequeños problemas no tienen importancia… Siento que hay algo más allá de la vida normal. Más allá de los profesores, las rupturas, las novias. Ahí fuera hay distintos niveles de las cosas… Y me ha pasado algo…”. Y todo ello nos lleva a ese final con esa carta expiratoria escrita, esa carta quemada…

Y es así como Gus Van Sant se ha movido tanto en el lado del cine independiente americano como en el del mainstream. El interés por la adolescencia ha sido un rasgo distintivo de muchas de sus películas, ese retrato de jóvenes a punto de adentrarse en el mundo de los adultos. "La adolescencia es una etapa formativa, fundamental en nuestro desarrollo. Es entonces cuando nos afirmamos como personas, aprendemos a amar, a reconocernos a nosotros mismos. Es un momento de mi vida que recuerdo con afecto. Y hay una belleza especial en los jóvenes. En ellos trasunta el temor, la desesperanza, etc.", dijo Van Sant cuando se le preguntaba por este tema, recurrente en su filmografía. Y así se lo hemos contado…