sábado, 14 de febrero de 2015

Cine y Pediatría (266). “Alma salvaje”, una historia de superación personal


Hace tres meses tuvimos la oportunidad de comentar en Cine y Pediatría Hacia rutas salvajes (Sean Penn, 2007), una de las películas que mejor reflexionan sobre la libertad y la búsqueda de la identidad personal, basada en una historia real y en una novela (“Into the Wild” de Jon Krakauer narra la historia real del joven Christopher McCandless), con el eterno conflicto entre civilización y naturaleza como telón de fondo. Y hoy viene a este foro una película similar, pero en tono femenino: hablamos de Alma salvaje (Jean-Marc Vallée, 2014), basada en una historia real y en el libro autobiográfico de Cheryl Strayed, “Wild”.

Pero además, cuenta como director con uno de esos nombres del cine canadiense que vale la pena recordar, pues va camino de convertirse en uno de los grandes, aunque no sea del gusto de todos: Jean Marc-Vallée. Un director con tres señas de identidad: sus personajes en búsqueda permanente, la fragmentación de sus historias y el buen uso de la música, ese tercer protagonista invisible. Al menos en Cine y Pediatría ya es uno de los grandes, pues de él ya hemos disfrutado de dos obras: C.R.A.Z.Y. (2005), que la definimos como algo más que una locura, todo himno a la tolerancia,  y Café de Flore (2012), una odisea amorosa con dos triángulos de personajes separados por el tiempo y por el espacio.

Y ahora nos regala Alma salvaje, una historia real de lucha y superación personal, una aventura física pero, sobre todo, un viaje espiritual, una pequeña y conmovedora película con unas desgarradoras interpretaciones de Reese Whiterspoon y Laura Dern, ambas nominadas al Oscar, como protagonista y actriz de reparto, respectivamente. Y este director consigue lo anterior por segundo año consecutivo, tras lograrlo el año pasado con Dallas Buyers Club, con unos Jared Leto y Matthew McConaughey que salieron victoriosos de la empresa, el segundo resurgido de sus cenizas.

Alma salvaje cuenta la historia de Cheryl Strayed (Reese Whiterspoon, muy implicada en el proyecto, hasta el punto que se hizo con los derechos cinematográficos de la novela) una mujer que, tras la dolorosa pérdida de su madre (Laura Dern), cae en una espiral de autodestrucción, de adicción a las drogas y de comportamiento irresponsable que acaba destruyendo su matrimonio y casi su propia vida. Para redimirse (e intentar reconciliarse con la vida), Cheryl recorre en solitario, cargada con una pesada mochila, los 1.600 kilómetros del Sendero del Macizo del Pacífico (el Pacific Crest Trial, el PCT por sus siglas en inglés), un viaje de tres meses por una de las rutas de trekking más extremas y exigentes del planeta, en un intento de encontrarse a sí misma y rehacer su vida. De nuevo civilización y naturaleza, el hombre (o la mujer) y la naturaleza, en esta ocasión por el PCT, el equivalente estadounidense a nuestro Camino de Santiago, una de esas grandes rutas del mundo creadas para un viaje interior (como muchas otras y en todos los continentes, desde el Camino Inca de Perú hasta el Macizo Ruwenzori de Uganda, desde la Huella Andina de Argentina hasta el National Trails de Reino Unido).

Una historia de superación personal, tal como confiesa la propia Cheryl Strayed: "Para mí supuso una enorme aventura física recorrer el PCT durante 94 días, pero también tuvo mucho de viaje espiritual. Enfilé el sendero al igual que muchas personas se adentran en territorio salvaje; en un momento en que me sentía perdida y desesperada, cuando me hallaba en un punto desde el que no sabía cómo avanzar. De muchas formas, el sendero me enseñó literal y sencillamente a volver a poner un pie delante del otro". Una historia fragmentada que no cae en la monotonía, pues nos presenta dos viajes: el físico a través del sendero y el personal a través de los recuerdos, en una historia de superación personal y de redención a través de los recuerdos, especialmente de los problemas derivados de un padre maltratador que abandonó pronto el hogar, la muerte de su madre por cáncer a la temprana edad de 45 años o el fracaso de temprano matrimonio. Un viaje de superación al interior de uno mismo, un viaje (y una película) llena de pensamientos reflexivos y positivos:
“Si tu valor te rehuye supera tu valor”.
“Si hay algo que puedo enseñarte es a encontrar lo mejor de ti, y cuando lo hagas, aférrate a ello hasta el final".
“He estado preguntándome algunas cosas. ¿Y si me perdono a mi misma? ¿Y si me arrepintiera? Pero si pudiera volver atrás en el tiempo no haría nada de forma distinta. ¿Y si todas esas cosas que hice fueron las que me trajeron aquí?”.
“Tengo que empezar a vivir, pero no sé si estoy lista”.

Nos podemos quedar con estas frases, con las imágenes de la naturaleza o con una banda sonora que incluye canciones de artistas varios, en su mayoría ya clásicos como Wings, Billy Swan, The Hollies, Bruce Springsteen y el casi “leit motiv” de “El cóndor pasa” de Simon & Garfunkel. Y así es, el cóndor pasa… y la vida también. No la desaprovechemos.