lunes, 8 de agosto de 2016

Liderar no es jefear


Al igual que un equipo deportivo necesita un buen entrenador, que sea el que coordine a cada jugador para que den lo mejor de sí mismo, amén de encontrar las mejores estrategias de juego en equipo para cada circunstancia, así toda organización o compañía necesita un líder, cuya buena dirección es una de las claves para alcanzar el éxito

Y por ello, el término "coaching" es como se denomina esta capacidad de liderar exitosamente a un grupo de personas y proviene de la palabra “"coach",” término para referirse al entrenador de un equipo en la jerga del mundo del deporte. De hecho, son mínimas las diferencias que pueden existir entre un entrenador de fútbol (o de otro deporte) y un líder empresarial. 

Son bien conocidos los post alrededor de este concepto, pero si lo repetimos es porque pasa el tiempo y no se pasa de la teoría a la práctica. Y tal como está el percal económico, social y político precisamos más líderes y menos jefes, más oposiciones transparentes y menos concesiones a dedo o por mandato divino. 

¿Cuáles son las cualidades de un buen líder...?  Son conocidas, pero vale la pena re-conocerlas en este DECÁLOGO, y concretarlo para el liderazgo en sanidad. 

1. Sabe motivar, sabe qué decir en cada momento y cómo decirlo para que el equipo esté dispuesto a dar lo mejor de sí mismo y lograr objetivos. 
2. Es un visionario, visualiza la meta a dónde quiere llegar y traza el diseño de una estrategia para conseguirlo. 
3. Comprende a cada miembro de su equipo y usa el diálogo como gran instrumento. Entiende cuáles son las necesidades de las personas que lidera y es comprensible con ellas. Dialoga hasta quedar afónico, pero también reconoce los límites y hasta donde llegar, es decir, reconoce que "una cosa es una cosa y seis mediadocena". 
4. Conoce las fortalezas y debilidades de cada uno de los compañeros y suple los puntos débiles de unos con los puntos fuertes de otros. Conoce las amenazas y oportunidades de su organización y combate las amenazas potenciando las fortalezas. 
5. Es seguido por el equipo, es respetado pero querido al mismo tiempo. Un líder tiene que ser capaz de generar la confianza necesaria para que todos caminen en la misma dirección. y el buen líder sabrá cómo mantener el difícil equilibrio -ya comentado pro Maquiavelo en "El Príncipe"- entre temor y amor. Y entre ese temor y amor, aparece la conocida soledad del jefe, que hay que aceptar como dentro del sueldo... y combatirlo con la mejor de las resiliencias. 
6. Persigue beneficios a nivel grupal y no individual. Busca el bien común no la gloria solitaria, porque lo común perdura en el tiempo, lo individual es siempre cortoplacista. Lo dice un proverbio africano: "Si quieres ir rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado". 
7. Libera el potencial de las personas. Aporta la confianza que cada componente del equipo necesita para dar lo mejor de sí mismos. Teniendo en cuenta que en sanidad conviene saber que no nos reunimos de manos de obra, sino de cerebro de obra: los mejores cerebros de obra, que son nuestros compañeros, todos con una gran formación.
8. Cree en lo que hace. Si él mismo no confía en lo que está haciendo, difícilmente lo podrá transmitir a su equipo. Y lo hace con ilusión y pasión, ¿por qué no...?
9. Sabe solucionar problemas, es resolutivo. Es creativo y capaz de vislumbrar varios caminos para resolver el mismo problema. Y además los problemas se deben solucionar en el menor tiempo posible, mejor antídoto frente a la maligna procrastinación.
10. Es observador. Estudia cuidadosamente su entorno y detecta las oportunidades que se presentan ante él, es entrañable y detecta la bondad de las personas que trabajan con él. Y aquí entramos en un campo maravilloso, ya bien defendido por Joan Carles March en su libro "Lidera con corazón", muy recomendable (ver 1 y 2).

Un buen líder debería de cumplir, al menos, con los requisitos aquí enumerados, pero el coaching no es fácil y no es algo que todo el mundo pueda o sepa hacer, no hay más que echar un vistazo al mundo que nos rodea para darse cuenta de ello. Un buen líder tiene que tener su fórmula para el éxito y felicidad del equipo. En nuestro caso, ya hace tiempo que reconocéis que son las "5C + 4H", es decir Ciencia, Conciencia, Calidad, Color y Calor + Hacerlo bien, Hacerlo mejor, Hacerlo juntos y Hacerlo.

Lo dicho, jefear no es complicado, pero conocemos los resultados. Lo importante (y complicado) es liderar. Y más liderar a ritmo de jazz, como ya comentamos hace tiempo. Y más en estos momentos de vivencias de muchos equipos en los actuales Juegos Olímpicos.