sábado, 21 de febrero de 2026

Cine y Pediatría (841) “Children of the Pyre”, el trabajo infantil rodeado de muerte y fuego

 

Rajesh S. Jala es un cineasta documental indio, nacido en Cachemira en los años 70, con una trayectoria centrada en historias de personas marginadas y contextos de conflicto social. Lleva trabajando en cine desde mediados de los años 90 y ha dirigido, entre otros títulos, Cradle by the Stream (2008), Floating Lamp of the Shadow Valley (2006), Beyond Tradition (2009), At the Stairs (2011), y, más recientemente, The Spark (2023). Su filmografía es poco conocida en nuestros lares, pero hoy quiero destacar una película impactante: Children of the Pyre (2008). 

En el comienzo de Children of the Pyre ya se nos advierte que las imágenes pueden herir la sensibilidad del espectador. Y así es, porque este documental de 75 minutos sigue durante 18 meses la vida de siete niños de la casta Dom (intocables) que trabajan en el crematorio Manikarnika Ghat, el más activo de Varanasi, a orillas del Ganges (allí donde alrededor de 150 cuerpos se queman cada día). Las entrevistas realizadas a Revi, Yogi, Manish, Sunil, Ashik, Kapil y Gagan, adolescentes de entre 10 y14 años, nos sumergen en este trabajo en el que voltean cadáveres en piras de madera, avivando fuegos y robando sudarios para revenderlos, en jornadas interminables bajo humo tóxico y violencia de adultos. Cruel maltrato infantil junto a la muerte y el fuego como trabajadores infantiles en un crematorio indio. 

El film se fundamenta en un rodaje extenso e inmersivo, con más de 100 horas de material que permiten adentrarnos a la intimidad de estos niños; cámara cercana que captura gestos, silencios y lenguaje corporal, priorizando su interioridad sobre explicaciones externas. Somos espectadores de sus peleas por los sudarios, de sus sueños truncados (la falta de educación, la falta de futuro), sus miedos a fantasmas, el alcoholismo familiar y breves momentos de camaradería o juego, contrastando con el ritual hindú de cremación para la salvación (moksha). 

Una grabación estética poética y evocativa, con esos primeros planos con piras ardientes de fondo, paleta de colores contrastada (con el rojo del fuego omnipresente) y música tonal que logran crear una textura visual especial. Pero también una grabación dura, con el trasfondo de la muerte y los cuerpos preparados para la cremación. Como duros son los mensajes que nos devuelven estos siete niños y adolescentes: “He estado quemando cuerpos desde los 5 años. Habré quemado unos 1000 cuerpos”, “Si sientes tanta lástima por mí, mándame un cheque de 5000 rupias cada mes a mi casa y lo dejaré todo”, “Queremos que muera más gente para ganar más dinero”, “Los de casta alta no quieren ni siquiera mi sombra sobre ellos. Si lo hago, me despedazarán”, “Esperan que la gente muera y roban sudarios de las piras para revenderlos, mientras ven cuerpos humanos y animales flotando en el Ganges: es un día normal”,... 

Son varios los mensajes que nos dejan Children of the Pyre, pero destacamos tres: 1) la denuncia del trabajo infantil, aquí en los espacios sagrados de Manikarnika, lugar de peregrinación hindú, donde alrededor de 300 niños realizan labores extremas (fuego, humo, cadáveres) en un entorno de miseria; 2) la persistente discriminación de castas, donde los Dom, intocables hereditarios, siguen enfrentándose a su bajo estatus pese a la modernización del país, donde persiste la ignorancia hacia los vulnerables; 3) la resiliencia para mantener ese difícil equilibrio entre la vida y la muerte, en esta historia real que oscila entre infierno laboral y la vitalidad infantil (camaradería, sueños), cuestionando la relatividad de la niñez y la triste aceptación de la brutalidad social. Y cuyo visionado nos permite viajar a otros países y otras culturas, donde el poder del documental humaniza a estos niños trabajadores "invisibles", donde pobreza y discriminación está arraigada en este contexto cultural que también nos invita a conocer sus rituales de muerte. 

Porque en Manikarnika, la muerte es rutina y negocio, y la vida, un lujo que casi ninguno de nuestros siete protagonistas puede permitirse. La infancia de estos niños se quema al mismo ritmo que las piras: juegan, ríen y fuman a la sombra de la muerte, pero nunca pueden alejarse de ella. Rodeados de fuego y ceniza, estos niños han aprendido que el cuerpo humano puede ser mercancía, pero su dignidad no debería serlo. La aparente dureza de este documental (bromear con los cadáveres, desear más muertos) es una coraza: si sienten demasiado, no sobreviven; si se anestesian del todo, dejan de ser niños. Culmina la película exponiendo cómo la discriminación de casta y pobreza que perpetúan el ciclo laboral desde la infancia. 

Con Children of the Pyre, la misión del director Rajesh S. Jala, fue doble: documentar sin filtros la vida de siete niños que trabajan en un crematorio y, a la vez, usar el impacto de la película para cambiar realmente sus condiciones de vida. Porque tal como se describe al final, a raíz del documental, se puso en marcha el “Project Bhagirathi” para mejorar la vida de los niños que trabajan en ese crematorio. Jala colaboró directamente con donantes para lograr que los siete niños protagonistas pudieran dejar el trabajo en las piras y asistir a la escuela. 

Porque en entrevistas y retrospectivas de su obra, Jala insiste en que el arte, para él, no es solo estética, sino una herramienta para compartir historias realistas y llamar la atención sobre problemas que requieren ser abordados. Children of the Pyre encaja plenamente en esa ética: convierte la mirada del espectador en responsabilidad, y su misión como director no termina al apagar la cámara. Su impacto radica en la representación no sensacionalista de un entorno infernal, destacando la resiliencia infantil frente a la muerte constante.

 

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