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martes, 30 de noviembre de 2010

Ideas erróneas sobre vacunas (y VI): "La administración simultánea de varias vacunas puede sobrecargar el sistema inmunitario"

 Con la entrada de hoy finalizamos nuestro particular repaso sobre las creencias erróneas sobre las vacunas.

La sexta creencia errónea se formula en la web de la OMS, de forma completa, de la siguiente manera:

"La administración simultánea a un niño de varias vacunas para enfermedades diferentes aumenta el riesgo de efectos secundarios perjudiciales y puede sobrecargar el sistema inmunitario"

De nuevo nos enfrentamos a una creencia extendidísima, y a uno de los "argumentos" más frecuentemente esgrimidos por los grupos antivacuna. Veamos que nos dicen al respecto los CDC, a través de la web de la OMS. Nuevamente me limito a resaltar en negrita algunos aspectos que me parecen importantes.

"Los niños se exponen cada día a numerosos antígenos extraños. La ingestión de alimentos introduce bacterias nuevas en el organismo y hay numerosas bacterias que proliferan en la boca y la nariz, lo que ocasiona la exposición del sistema inmunitario a antígenos adicionales. Una rinofaringitis vírica expone al niño a entre cuatro y diez antígenos y una amigdalitis estreptocócica a entre 25 y 50. Según el informe Adverse Events Associated with Childhood Vaccines (incidentes adversos asociados con las vacunas infantiles), publicado en 1994 por el Institute of Medicine de los Estados Unidos: «Teniendo en cuenta estos incidentes normales, parece improbable que el número de antígenos independientes que contienen las vacunas infantiles […] pudiera constituir una carga adicional apreciable sobre el sistema inmunitario que pudiera tener un efecto inmunodepresor».

En efecto, los datos científicos disponibles indican que la vacunación simultánea con vacunas múltiples no ocasiona ningún efecto perjudicial para el sistema inmunitario normal del niño.

Se ha realizado cierto número de estudios y exámenes para analizar los efectos de la administración simultánea de diversas combinaciones de vacunas. Estos estudios han mostrado que las vacunas recomendadas son tan eficaces en combinación como de forma individual y que las combinaciones no aumentan el riesgo de incidentes secundarios adversos.

Se están investigando actualmente formas de combinar más antígenos en una inyección de vacunación única (por ejemplo, combinar la vacuna contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola [SPR] con la de la varicela), para proporcionar todas las ventajas de las vacunas individuales reduciendo el número de inyecciones. Dos factores de orden práctico hacen deseable la administración de varias vacunas a un niño en una sola visita. El primero es que es preferible vacunar a los niños lo antes posible para protegerlos durante los primeros meses de vida en que son muy vulnerables. Para ello, generalmente se administran vacunas inactivadas a partir de los dos meses y vacunas atenuadas a los 12 meses, por lo que tienden a coincidir las fechas de administración previstas de las diversas dosis de vacunas. El segundo es que la administración simultánea de varias vacunas reduce el número de visitas al consultorio médico para la vacunación, lo que ahorra a los progenitores tiempo y dinero y puede ser menos traumático para el niño. En países en los que el contacto con el sistema sanitario es frecuentemente escaso, existe la ventaja adicional de asegurar que no se dejan pasar oportunidades de completar el programa de vacunación infantil recomendado.

La OMS agradece el permiso concedido por los CDC de Atlanta para presentar una versión revisada del documento Six common misconceptions about immunization (seis ideas falsas extendidas acerca de la inmunización)".

Nosotros también lo agradecemos.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Ideas falsas sobre vacunas (V): "En mi país, las enfermedades evitables por vacunación se han eliminado virtualmente, luego no es necesario que vacune a mi hijo"

Seguimos nuestro recorrido por las falsas creencias e ideas erróneas acerca de las vacunas, creencias e ideas que, promovidas por los grupos antivacunas, tan flaco favor están haciendo a muchos padres y niños.

La idea falsa de hoy es de las que más éxito disfruta:

"En mi país, las enfermedades evitables por vacunación se han eliminado virtualmente, luego no es necesario que vacune a mi hijo"

Veamos la respuesta de los CDC a través de la web de la OMS (los subrayados en negrita, remarcando aquellos aspectos más importantes, son míos):

"Es cierto que la vacunación ha permitido reducir la incidencia de la mayoría de las enfermedades evitables por vacunación a niveles muy bajos en la mayoría de los países. No obstante, algunas de estas enfermedades aún son frecuentes —incluso epidémicas— en otras partes del mundo. Los viajeros pueden llevar estas enfermedades a cualquier país sin saberlo, y si la comunidad de dicho país no estuviera protegida por las vacunaciones, estas enfermedades se extenderían rápidamente por toda la población, ocasionando epidemias en dicho país.

Además, los relativamente pocos casos que pudieran existir actualmente en un país podrían incrementarse hasta decenas o cientos de miles de casos si no fuera por la protección que ofrecen las vacunas. Por consiguiente, debemos seguir vacunándonos, por dos motivos.

El primero es para protegernos nosotros mismos. Aunque creamos que la probabilidad de sufrir alguna de estas enfermedades es pequeña, las enfermedades siguen presentes y pueden infectar a cualquiera que no esté protegido.

El segundo motivo es que debemos proteger a las personas de nuestro entorno. Cierto número reducido de personas no pueden ser vacunadas (debido, por ejemplo, a alergias graves a los componentes de las vacunas) y una pequeña proporción no responde a las vacunas. Estas personas están expuestas a la enfermedad y su única posibilidad de estar protegidas es que las personas de su entorno sean inmunes y no puedan transmitirles la enfermedad. Un programa de vacunación eficaz, como una sociedad eficaz, depende de la colaboración de todas las personas para asegurar el bien de todos. Consideraríamos irresponsable que un conductor de automóvil hiciera caso omiso de todas las normas de tráfico confiando en que los demás conductores tuvieran cuidado de no chocar con él o ella. Por el mismo motivo, no deberíamos apoyarnos en las personas de nuestro entorno para frenar la difusión de una enfermedad; también nosotros debemos contribuir en lo posible.

La OMS agradece el permiso concedido por los CDC de Atlanta para presentar una versión revisada del documento Six common misconceptions about immunization (seis ideas falsas extendidas acerca de la inmunización)."


Nada que añadir, salvo insistir en la idea de responsabilidad y de solidaridad colectiva. La no vacunación de un niño por causas no justificadas perjudica a ese niño y a muchos otros de su entorno cercano que por edad u otros motivos no pueden recibir alguna de las vacunas del calendario oficial.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Creecias erróneas sobre vacunas (IV): "Las vacunas ocasionan numerosos efectos secundarios perjudiciales, enfermedades e incluso la muerte, por no mencionar los posibles efectos a largo plazo que ni siquiera se conocen aún"

Sigamos nuestro repaso sobre las creencias erróneas más frecuentes sobre las vacunas, de la mano de los CDC y de la OMS.

La cuarta creencia, tan errónea como extendida, puede formularse  de la siguiente forma:

"Las vacunas ocasionan numerosos efectos secundarios perjudiciales, enfermedades e incluso la muerte, por no mencionar los posibles efectos a largo plazo que ni siquiera se conocen aún".

Veamos qué nos dicen las pruebas científicas (texto copiado tal cual de la web de la OMS. Los subrayados en negrita son míos):

«Las vacunas ocasionan numerosos efectos secundarios perjudiciales, enfermedades e incluso la muerte, por no mencionar los posibles efectos a largo plazo que ni siquiera se conocen aún»


A pesar de lo que sugieren muchas publicaciones contrarias a las vacunas, éstas son en realidad muy seguras. La mayoría de los acontecimientos adversos asociados con las vacunas son menores y temporales, como dolor en el brazo o fiebre leve. A menudo, pueden contrarrestarse tomando paracetamol tras la vacunación. Los acontecimientos más graves son muy poco frecuentes (del orden de uno por cada mil a uno por cada millón de dosis), y algunos son tan poco frecuentes que no es posible evaluar el riesgo de forma exacta. En cuanto a las defunciones que se pueden atribuir de forma plausible a las vacunas son, asimismo, tan escasas que es difícil evaluar estadísticamente el riesgo. Cada fallecimiento notificado a los ministerios de salud se examina generalmente de forma concienzuda para evaluar si está realmente relacionado con la administración de una vacuna y, en tal caso, cuál es la causa concreta. Cuando, tras una investigación cuidadosa de un incidente, se considera que está realmente relacionado con una vacuna, en la mayoría de los casos se comprueba que se debe a un error en el programa, no relacionado con la elaboración de la vacuna.

La vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTT) y el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL)

Un mito que parece que no termina de desaparecer es el de que la vacuna DTT (DTP en inglés) ocasiona el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Esta idea surgió porque una proporción apreciable de fallecimientos de niños víctimas de este síndrome han sido vacunados poco antes con la vacuna DTT. Un análisis superficial de este dato parece sugerir la existencia de una relación causal; sin embargo, este razonamiento es erróneo: siguiendo un razonamiento similar, se podría afirmar que la ingesta de pan ocasiona accidentes de automóvil, dado que probablemente se podría comprobar que la mayoría de los conductores que sufren accidentes han consumido pan en las 24 horas anteriores al accidente.
Si se tiene en cuenta que la mayoría de los niños que son víctimas del síndrome de muerte súbita del lactante están en el período de la infancia en el que se administran las tres inyecciones de DTT, cabe esperar que, simplemente por efecto del azar, una inyección de DTT preceda a un número considerable de muertes por el SMSL. De hecho, cuando se realizaron varios estudios bien controlados durante la década de 1980, los investigadores determinaron, casi de forma unánime, que el número de fallecimientos por el SMSL asociados en el tiempo con la administración de vacunas DTT estaba en el margen que cabría esperar por efecto del azar. En otras palabras, los casos de SMSL se hubieran producido igualmente aunque no se hubieran administrado las vacunas.

De hecho, en varios de los estudios se registró una menor frecuencia de muertes por el SMSL entre los niños que habían recibido poco antes una inyección de vacuna DTT. El Institute of Medicine de los Estados Unidos declaró que «todos los estudios controlados que han estudiado a niños vacunados y no vacunados han determinado la inexistencia de una asociación […] o bien una disminución del riesgo […] de SMSL en los niños vacunados» y concluyó que «las pruebas no indican la existencia de una relación causal entre la vacuna [DTT] y el SMSL».

No obstante, no basta con analizar únicamente los riesgos, sino que hay que sopesar siempre los riesgos y las ventajas. Incluso si sólo se produce un caso de incidente adverso grave por cada millón de dosis de vacunas, la vacunación no se puede justificar si no produce ventajas. Si no se utilizaran las vacunas, habría muchos más casos de enfermedad, más efectos secundarios graves y más defunciones. Por ejemplo, según un análisis de las ventajas y los riesgos de las vacunas DTT, si en los Estados Unidos no hubiera un programa de vacunación el número de casos de tos ferina podría multiplicarse por un factor de 71 y el número de defunciones ocasionadas por la tos ferina podría cuadruplicarse. La comparación de los riesgos de las enfermedades con los de las vacunas nos puede servir de orientación sobre las ventajas de vacunar a nuestros niños.

Los riesgos de las enfermedades y los de las vacunas



ENFERMEDADVACUNA
SarampiónSPR (MMR en inglés)
Neumonía: 1 de cada 20Encefalitis o reacción alérgica grave: 1 por millón
Encefalitis: 1 entre 2.000
Muerte: 1 de cada 3.000 en países industrializados; hasta 1 de cada 5 en epidemias en países en desarrollo.
Parotiditis
Encefalitis: 1 de cada 300
Rubéola
Síndrome de rubéola congénita; 1 de cada 4 (si la madre se infecta al comienzo de la gestacíon)
DifteriaDTT (DTP en inglés)
Muerte: 1 de cada 20Llanto continuo, con posterior recuperación total: 1 de cada 100
TétanosConvulsiones o choque, con posterior recuperación total: 1 de cada 1.750
Muerte: 25 a 70 de cada 100en condiciones generales; 10 a 20 de cada 100 con cuidados intensivos adecuados.Encefalopatía aguda: 0 a 10,5 de cada 1.000.000
Tos ferinaMuerte: ningún caso comprobado
Neumonía: 1 de cada 8
Encefalitis: 1 de cada 20
Muerte: 1 de cada 200


Lo cierto es que es mucho más probable que la salud de un niño se vea gravemente afectada por una de estas enfermedades que por cualquier vacuna. Cualquier caso de afección grave o muerte ocasionado por las vacunas es lamentable, pero es evidente que las ventajas de la vacunación superan con creces a sus escasos riesgos y que sin las vacunas se producirían muchas más afecciones y defunciones. Ciertamente, disponer de una intervención médica tan eficaz como la vacunación para la prevención de enfermedades y no utilizarla sería desaprensivo.
La OMS agradece el permiso concedido por los CDC de Atlanta para presentar una versión revisada del documento Six common misconceptions about immunization (seis ideas falsas extendidas acerca de la inmunización).

jueves, 18 de noviembre de 2010

Ideas falsas sobre vacunación (III): "Existen "lotes defectuosos" de vacunas asociados con un número mayor de incidentes adversos y defunciones que otros"

Confieso que yo nunca había oído este argumento pero, siguiendo con el repaso que hacen los CDC sobre creencias erróneas acerca de las vacunas, vamos ver qué nos dicen exactamente sobre el mismo.

La idea falsa se formula así: "Existen "lotes defectuosos" de vacunas asociados con un número mayor de incidentes adversos y defunciones que otros. Los progenitores deben averiguar los números de estos lotes e impedir que sus hijos reciban vacunas pertenecientes a los mismos". Y leamos la respuesta en la web de la OMS:

"Esta idea falsa recibe, con frecuencia, una considerable difusión. En primer lugar, el concepto de «lote defectuoso» de vacuna, tal como se utiliza en este contexto, es erróneo. Se basa en la premisa de que las vacunas de un lote son más peligrosas cuanto mayor sea el número de informes de incidentes adversos asociados con dicho lote, y de que la consulta en una lista del número de informes correspondientes a cada lote permite a los progenitores determinar qué lotes de vacunas deben evitar.

Esta idea es equivocada, por los dos motivos siguientes.

  • La mayoría de los sistemas de vigilancia informan de los incidentes asociados en el tiempo con la recepción de vacunas, pero no debe interpretarse que estos informes implican causalidad. En otras palabras, la existencia de un informe de un incidente adverso tras la vacunación no implica que el acontecimiento haya sido causado por la vacuna. Es previsible, en términos estadísticos, que, meramente por azar, cierto número de niños vacunados recientemente sufran enfermedades graves, incluso fallezcan. Aunque es sabido que las vacunas pueden ocasionar efectos secundarios menores y temporales, como dolor o fiebre, existen muy pocas pruebas que vinculen la vacunación con problemas de salud permanentes o con fallecimientos. Lo cierto es que el hecho de que un sistema de vigilancia informe de un incidente adverso no implica que éste haya sido ocasionado por una vacuna.
  • Los lotes de vacunas no son de igual tamaño. El tamaño de los lotes de vacunas puede oscilar desde varios cientos de miles a varios millones de dosis y algunos lotes de vacunas se distribuyen durante períodos mucho más largos que otros. Naturalmente, un lote de mayor tamaño o uno que se distribuye durante un período más largo estará asociado, simplemente por efecto del azar, con un número mayor de incidentes adversos. Además, dado que las tasas de mortalidad del conjunto de la población infantil son máximas durante el primer año de vida, se asocia un mayor número de fallecimientos producidos de forma coincidente con las vacunas administradas a lactantes que con las vacunas proporcionadas en momentos posteriores de la infancia. De modo que el conocimiento de que el lote A se ha asociado con x casos de incidentes adversos y el lote B con y casos no proporcionaría necesariamente información alguna acerca de la seguridad relativa de los dos lotes, incluso en el supuesto de que la vacuna fuera la causa de los incidentes. El examen de las listas publicadas de «lotes defectuosos» no ayudará a los progenitores a determinar qué vacunas son mejores o peores para sus hijos. La mayoría de los países disponen de un sistema que permite la retirada de los lotes de vacunas en los que el número y tipo de informes de incidentes adversos asociados con ese lote lleve a considerar que está asociado con un número mayor de incidentes adversos graves o defunciones que el que se produciría por efecto del azar. Todas las vacunas compradas a través del sistema de adquisición de vacunas del UNICEF cumplen las normas de seguridad y de calidad de la elaboración de la Organización Mundial de la Salud.
La OMS agradece el permiso concedido por los CDC de Atlanta para presentar una versión revisada del documento Six common misconceptions about immunization (seis ideas falsas extendidas acerca de la inmunización)."

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Ideas falsas sobre vacunas (II): "La mayoría de las personas que enferman han sido vacunadas"

Proseguimos nuestro recorrido sobre las creencias erróneas sobre las vacunas.

Una frase que también podemos escuchar con frecuencia es que "La mayoría de las personas que enferman han sido vacunadas". Como ayer, copio y pego la respuesta a este argumento de los CDC y publicada en la web de la OMS (los subrayados en negrita son míos, porque me parecen puntos importantes sobre los que es necesario incidir):

"Este es otro argumento que se encuentra con frecuencia en las publicaciones contrarias a las vacunas; se pretende sugerir que esto demuestra que las vacunas no son eficaces. De hecho, es cierto que en una epidemia el número de enfermos vacunados es con frecuencia mayor que el de no vacunados, incluso en el caso de vacunas como la del sarampión, que sabemos que tiene una eficacia, cuando se utiliza de la forma recomendada, de alrededor del 98%.

La explicación de esta paradoja aparente se basa en dos factores. En primer lugar, ninguna vacuna tiene una eficacia del 100%. Para que las vacunas sean más seguras que la enfermedad, la bacteria o virus se destruye o debilita (se atenúa). Por razones relacionadas con las características propias de cada individuo, no todas las personas vacunadas desarrollan inmunidad. La mayoría de las vacunas administradas de forma sistemática en la infancia son eficaces en entre el 85% y el 95% de los receptores. En segundo lugar, en un país como los Estados Unidos las personas vacunadas son muchas más que las que no han sido vacunadas.

El siguiente ejemplo hipotético permitirá comprender mejor cómo la combinación de estos dos factores hace que puedan producirse epidemias en las que la mayoría de los enfermos han sido vacunados.

«En un colegio hay 1.000 estudiantes y ninguno ha tenido sarampión anteriormente. Todos los estudiantes menos cinco han recibido dos dosis de la vacuna contra el sarampión, de manera que están plenamente inmunizados. La totalidad de los estudiantes se expone al virus del sarampión y todos los estudiantes sensibles resultan infectados. Por supuesto, los cinco estudiantes no vacunados serán infectados. Pero es previsible que algunos de los 995 que han sido vacunados no respondan a la vacuna. La eficacia de dos dosis de la vacuna contra el sarampión puede ser superior al 99%. Siete estudiantes del colegio no responden a la vacuna y resultan también infectados. Por consiguiente, siete de los 12 casos, alrededor del 58%, son estudiantes plenamente vacunados.»

Como puede verse, esto no demuestra que la vacuna no haya funcionado, sólo que al haber sido vacunados la mayoría de los estudiantes del colegio, aquellos que fueron vacunados pero no respondieron a la vacuna son más que los que no fueron vacunados. El ejemplo puede analizarse desde otro punto de vista: el 100% de los estudiantes que no fueron vacunados enfermaron de sarampión, frente a menos del 1% de los que habían sido vacunados. La vacuna contra el sarampión protegió a la mayoría de los estudiantes; si ninguno hubiera sido vacunado se hubieran producido probablemente 1.000 casos de sarampión.

La OMS agradece el permiso concedido por los CDC de Atlanta para presentar una versión revisada del documento Six common misconceptions about immunization (seis ideas falsas extendidas acerca de la inmunización)."

martes, 16 de noviembre de 2010

Ideas falsas sobre vacunas (I): "Las enfermedades ya habían comenzado a desaparecer antes de la introducción de las vacunas debido a la mejora de las condiciones higiénico-sanitarias"

La semana pasada casi fue monográfica en este blog. Todas las entradas trataron sobre diversos aspectos de las vacunas y de las enfermedades que previenen.

El tema es importante. Los CDC de Atlanta elaboraron un documento sobre ideas falsas o creencias erróneas y muy extendidas sobre las vacunas y su seguridad. Dicho documento, traducido al español, puede consultarse en la web de la OMS. Es extenso y, como recoge seis ideas falsas, dedicaremos a cada una entrada.

La primera idea falsa es la siguiente: "Las enfermedades ya habían comenzado a desaparecer antes de la introducción de las vacunas debido a la mejora de las condiciones higiénico-sanitarias". A continuación copio y pego la respuesta que ofrecen los CDC, respuesta que puede consultarse en la web de la OMS. Los subrayados en negrita son míos:

"En las publicaciones contrarias a la vacunación son muy frecuentes afirmaciones como esta que, al parecer, pretenden insinuar que las vacunas no son necesarias. La mejora de las condiciones socioeconómicas ha influido, sin duda, de forma indirecta, en la incidencia de las enfermedades. Una mejor alimentación y, desde luego, el desarrollo de los antibióticos y de otros tratamientos han incrementado las tasas de supervivencia de los enfermos; las condiciones de vida con menor grado de hacinamiento han reducido la transmisión de las enfermedades, y la disminución de las tasas de natalidad ha hecho descender el número de contactos de riesgo en el hogar. Pero un análisis de los datos reales de evolución histórica de la incidencia de enfermedades prácticamente no deja dudas acerca del significativo efecto directo de las vacunas, incluso en los tiempos modernos.

Por ejemplo, la incidencia de sarampión ha presentado máximos y mínimos periódicos a lo largo de los años, pero la reducción efectiva y permanente coincide con la homologación y uso generalizado de la vacuna contra el sarampión a partir de 1963. La incidencia de otras enfermedades evitables por vacunación muestra una evolución similar en términos generales y en todos los casos, excepto en el de la hepatitis B, se produce una disminución significativa del número de casos coincidiendo con el comienzo de la utilización de la vacuna correspondiente. (La incidencia de la hepatitis B no ha disminuido tanto, porque los lactantes vacunados en los programas sistemáticos no están expuestos a un riesgo alto de enfermar hasta que alcanzan al menos la adolescencia. En consecuencia, cabe esperar un retraso de 15 años desde el comienzo de la vacunación sistemática de los lactantes y la disminución significativa de la incidencia de la enfermedad.) La vacuna contra la Haemophilus influenzae tipo b (Hib) constituye otro buen ejemplo, dado que esta enfermedad estaba muy extendida de principios a mediados de la década de 1990, fecha en que se desarrollaron por fin vacunas conjugadas que pueden administrarse a lactantes. (La vacuna de polisacáridos disponible anteriormente no podía administrarse a los lactantes, el grupo en el que se producían la mayoría de los casos de la enfermedad.)

¿Acaso debemos creer que la mejora de las condiciones de salubridad ocasionó la reducción de la incidencia de cada una de las enfermedades justo cuando se introdujeron las correspondientes vacunas? Dado que las condiciones de salubridad no son mejores ahora que en 1990, resulta difícil atribuir a ningún factor diferente de la vacuna la virtual desaparición de la Hib en la población infantil en los últimos años en los países que cuentan con programas de vacunación sistemática contra esta enfermedad (en los Estados Unidos de América, se pasó de un número aproximado de 20.000 casos al año en años anteriores a 1.419 casos en 1993 y una tendencia decreciente).

Por último, podemos analizar las experiencias de varios países desarrollados tras dejar que disminuyeran las tasas de vacunación. Tres países —Gran Bretaña, Suecia y el Japón— dejaron de utilizar la vacuna contra la tos ferina por miedo a la vacuna. Las consecuencias fueron drásticas e inmediatas. En Gran Bretaña, tras la disminución de la tasa de vacunación contra la tos ferina en 1974 se produjo una epidemia que para el año 1978 había ocasionado más de 100.000 casos de tos ferina y 36 defunciones. En el Japón, por las mismas fechas, una disminución de las tasas de vacunación (del 70% a entre el 20% y el 40%) ocasionó un incremento brusco del número de casos de tos ferina: de 393 casos y ninguna defunción en 1974 a 13.000 casos y 41 defunciones en 1979. En Suecia, la tasa de incidencia anual de tos ferina por 100.000 niños de 0 a 6 años aumentó de 700 casos en 1981 a 3.200 en 1985.

Parece evidente, a tenor de estas experiencias, no sólo que si no fuera por las vacunas las enfermedades no desaparecerían, sino que si se interrumpiera la vacunación reaparecerían. Un caso más reciente es el de las grandes epidemias de difteria que se produjeron en la ex Unión Soviética en la década de 1990; las bajas tasas de vacunación primaria en niños y la falta de vacunas de refuerzo para adultos dieron lugar a un aumento del número de casos, de 839 casos en 1989 a casi 50.000 casos y 1.700 defunciones en 1994. Se produjeron al menos 20 casos importados en Europa y dos casos en ciudadanos de los EE.UU. que habían trabajado en la ex Unión Soviética.

La OMS agradece el permiso concedido por los CDC de Atlanta para presentar una versión revisada del documento Six common misconceptions about immunization (seis ideas falsas extendidas acerca de la inmunización)".