Lo siento, pero ya no lo resisto más.
Todos los días escucho por la radio anuncios de maravillosos productos presuntamente beneficiosos para la salud. Tan maravillosos como falsos. Pero eso da igual, siempre habrá incautos que piquen el anzuelo. Otros anuncios dicen "que si tienes 50 años nosotros diagnosticamos el cáncer de próstata y la hiperplasia - del mismo sitio - con un análisis de sangre" (?). Voy camino de los 50 y, como sé de qué va el tema estos anuncios me son indiferentes, pero seguro que hay personas ingenuas que piensan que todo lo que sale por la radio, la prensa o la televisión es cierto y que verán con terror cómo se acerca esa edad (los 50) y se dejarán llevar por lo que escuchan o leen. Y se harán el análisis de marras.
"Científicos del CSIC consiguen concentrar en un sólo producto 45 productos de la uva que retrasan el envejecimiento celular", acabo de escuchar por la radio mientras escribo esto. Más madera. Otro "producto-milagro" antienvejecimiento.
Otros colegas blogosféricos han iniciado una cruzada contra tanta tontería, a resultas de una pulserita de efectos también muy buenos para la salud. Pulserita cuya existencia desconocía. Me sumo a la misma cruzada.
Otro anuncio: "ayuda a tu memoria con denosequé", acabo de volver a oir de nuevo por la radio mientras escribo esto.
¿Nadie controla esta situación? ¿No hay manera de impedir semejantes anuncios engañosos y que, basándose en la buena fe de la gente, venden productos-milagro, cuyo único milagro es el llenado de bolsillos de sus promotores? No sé, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, el propio Ministerio... ¿Nadie puede hacer nada?
La guinda del pastel - salimos momentáneamente de la publicidad - ha sido las declaraciones del presidente de Bolivia, que atribuye a los transgénicos una relación causa-efecto con la calvicie y la homosexualidad (?). No soy experto en transgénicos, pero me da en la nariz que poco tienen que ver con las situaciones que el señor Morales plantea... Los presidentes de algunas naciones, ¿no disponen de asesores que les impidan caer en el ridículo?
En fin, de las tonterías dichas por algunos políticos, como la descrita, no nos vamos a librar. Incluso son patéticamente divertidas. Pero, ¿y de la publicidad-basura, directa al consumidor, de productos sin efecto beneficioso alguno, que aparece en medios de comunicación por parte de fabricantes sin escrúpulos?
Las autoridades sanitarias pertinentes deberían tener algo que decir sobre el tema.
La imagen se ha obtenido de la web http://www.protectora.org.ar/
