Blog personal, no ligado a ninguna Sociedad científica profesional. Los contenidos de este blog están especialmente destinados a profesionales sanitarios interesados en la salud infantojuvenil
Este neologismo no hace referencia a la manía en prescribir antibióticos en nuestro país en la práctica médica (y en Pediatría no es que salgamos mejor parados). De este tema ya hemos hablado en más de una ocasión en nuestro blog, en el que se indicaron sustanciales referencias de investigaciones realizadas en España cuyo obejtivo es promover el uso racional de antibióticos en la atención del niño (tanto en atención primaria como hospitalaria).
Pues no, no significa lo anterior. Antibiomanía hace referencia a las reacciones psiquiátricas asociadas con la administración de antibióticos, como efectos adversos infrecuentes. Casos descritos por los distintos sistemas de farmacovigilancia (entre ellos la Food and Drug Administration) muestran que los macrólidos y el ciprofloxacino son los antibióticos más frecuentemente asociados con el desarrollo de manía y otras reacciones psiquiátricas (confusión, paranoia, alucinaciones visuales, temor, falta de control y pesadillas).
Aunque la antibiomanía es poco frecuente y su relación causal y mecanismo no están bien establecidos, es oportuno tenerlo presente. Un reciente artículo publicado en Revista de Pediatría de Atención Primaria profundiza un poco más en este tema, que conviene conocer.
Pues eso es antibiomanía: ya se sabe…, el que no sabe, es como el que no ve. Y hemos de estar atentos a esta posibilidad.
Se acabaron las vaciones de verano. De nuevo "en la trinchera", desde el día 1 de septiembre. Vamos a ver qué ha dado de sí esta semana que termina.
La "Unión Temporal de Blogs" (UTB) que respaldó la iniciativa "Gripe y Calma", a iniciativa primera de Rafa Bravo, tocó a su fin con un post conjunto publicado el día 2 por todos los blogs implicados desde el inicio más otros que libremente se sumaron después. Desde "Pediatría Basada en Pruebas" nos sentimos satisfechos de haber contribuido, en la medida de nuestras posibilidades, a sembrar serenidad cuando daba la sensación de que tanto importantes poderes sanitarios internacionales como algunos medios de comunicación se habían puesto de acuerdo en propagar el miedo entre la población. Sí, la conocida "panicodemia", bastante más peligrosa que la pandemia en sí. Ojalá no se repitan en el futuro circunstancias que requieran de nuevo aunar tantas voluntades con el fin de calmar a la sociedad. ¿Habrán aprendido algunos organismos sanitarios y medios de comunicación? Tengo mis dudas.
En "Hij@s de Eva y Adán", Rubén nos ofrece otro de sus completos resúmenes. No dejeis de consultarlo.
Jesús Martínez ha vuelto de vacaciones con energías renovadas. Y en "El Médico de mi Hij@" nos regala una divertidísima entrada sobre la tos... o más bien sobre el hábito tabáquico de padres y madres visto desde la perspectiva de su hijo. Imprescindible.
Sobre las conductas adictivas e Internet nos habla Santiago García-Tornel desde "Reflexiones de un Pediatra Curtido". A resultas de la posible relación entre adolescentes con tendencias adictivas y depresión, Santiago nos ofrece un cuestionario, al final de su entrada, para detectar posible adicción a Internet. Venga, valientes, atreveros a responderlo.
Del "Cartulario del polimedicado" nos habla Vicente Baos desde "El Supositorio". El anciano es un auténtico héroe. Primero, por haber llegado a edad longeva. Y segundo, por ser capaz de sobrevivir a la yatrogenia terapéutica infligida ("por su bien", por supuesto) por los médicos. Vicente nos pone varios ejemplos, tan reales como la vida misma.
Nos vamos a México. En "Sin Estetoscopio" nos informan de que se ha actualizado el instrumento AGREE. El nuevo AGREE II puede descargarse en inglés desde http://www.agreetrust.org/home/. Tiempo tendremos de hablar de él. Primero hemos de "digerirlo".
Carlos Cuello nos habla, desde "Media Medicina", de la nueva jerga o idioma infantojuvenil para comunicarse mediante sms o por Internet. Guiones, paréntesis, palabras sin vocales... un mundo inagotable y que cada vez es más complejo. Tanto, que ya existe un diccionario sms.
Finalizando con música. "Spare Parts", de Bruce Springsteen & The E Street Band (gira de 1988). La difícil historia de una madre soltera que a punto está de cometer un terrible error... y que finalmente se pone el mundo por montera y sigue adelante. Feliz domingo.
Cuando este año entregaron el Goya de honor a Antonio Mercero es posible que su Alzheimer no le permitiera recordar los buenos momentos que nos hizo pasar en nuestra juventud con algunas de las series más importantes de la historia de TVE: en la década de los 70 con Crónicas de un pueblo, en la década de los 80 con Verano azul y en la década de los 90 con Farmacia de Guardia. También nos brindó retazos de buen cine (especialmente el telefilme de 1972 La cabina, con un memorable José Luis Vázquez) y antes de su última y premonitoria película sobre el Alzheimer (¿Y tú quien eres?, 2007) , nos dejó en el año 2003 otra película que encaja perfectamente en esta serie sobre Cine y Pediatría: Planta 4ª.
Planta 4ª se basa en la obra de teatro "Los Pelones", obra autobiográfica de Albert Espinosa, quien padeció un osteosarcoma: 10 años de su infancia y adolescencia fueron un devenir por hospitales, pues aparte de la amputación de una pierna, también se le estirpó parte de un pulmón y del hígado. Sacando fuerzas de flaqueza hoy es un artista polifacético: aunque su labor fundamental sigue en sus libros y en el teatro (que desarrolla con su compañía Los Pelones), también ha hecho sus pinitos como guionista (Tu vida en 65 minutos de María Ripoll, 2006 o Va a ser que nadie es perfecto de Joaquín Oristrell, 2006) y director de cine (No me pidas que te bese, porque te besaré, en el año 2008).
Planta 4ªno es una gran película, pero transmite algo que la hace digna y sincera en su realización. La planta 4ª hace referencia a la planta de Traumatología de un hospital, en donde cuatro adolescentes (Miguel Ángel, Izan, Dani y Jorge, encarnados por jóvenes actores sin experiencia, salvo Juan José Ballesta, de quien ya hemos hablado y hablaremos en otras ocasiones) luchan frente al osteosarcoma, ese cáncer óseo al que se enfrentan con la quimioterapia y la cirugía radical, e intentan con su alegría desafiar al destino y hacer soportable su estancia en el hospital. La vida continúa en ese pequeño mundo regido por hombres y mujeres de bata blanca y en donde el humor (nuevamente, y en consonancia con la entrada de la semana anterior) se convierte en terapia frente al dolor y un instrumento eficaz para afrontar los momentos difíciles, el humor como arma para intentar que adolescencia y cáncer encajen de alguna forma. En Planta 4ª es criticable la distorsión de la realidad (especialmente la escena de la carrera en silla de ruedas o las excursiones nocturnas de los chicos por las plantas del hospital; incluida la visita a la unidad de Neonatología, donde se encuentran los otros “pelones” del hospital), pero a través de diferentes escenas podemos tener un telón de fondo para apreciar las diversas etapas que vivimos al enfrentarnos a un cáncer: el rechazo, la negación, el dolor, la aceptación, etc.
El título de la película (Planta 4ª) y el de la obra de teatro ("Los pelones") de la que emana, nos fijan la atención en el núcleo que centra el guión: el primer título nos recuerda que es común referirnos así a algunas plantas de un hospital que albergan enfermos especialmente complicados (como puede ser la hospitalización de niños oncológicos); el segundo título porque hace referencia a lo alopecia como efecto secundario de los tratamientos oncológicos y signo indirecto de una dolencia. En la revista Medicina y Cine se reunió a esta película y a la de la semana previa (Patch Adams) en un artículo común, bajo el epígrafe de “El efecto terapéutico del buen humor en los cuidados paliativos”, de aconsejable lectura.
Antonio Mercero no ha realizado una obra de arte cinematográfica con Planta 4ª, pero si ha sabido escoger una temática que prácticamente funciona sola y que atrapa al espectador por su impacto social, emociones y motivos de aprendizaje que emanan de su visión. Cáncer y adolescencia, comunicación de malas noticias, profesionalismo, afrontamiento de la enfermedad, relaciones interpersonales y terapéuticas, son aspectos que se tratan en sus escenas. No en balde es una de las películas de cabecera del grupo de Cine y Docencia en Enfermería de la Universitat de Barcelona.
Una película que es fácil de recordar. Pero que recordarán especialmente los compañeros del Hospital Príncipe de Asturias (de Alcalá de Henares), en cuyos pasillos se rodó la película. Y que también recordaremos por el abanico de sentimientos que el compositor Manuel Villalta nos deja en su banda musical, una de las mejores bandas sonoras de los últimos años en nuestro país (y que nada tiene que ver con la canción “Nasío pa la alegría” que el grupo Estopa nos brinda en una escena de la película).