sábado, 15 de enero de 2011

Cine y Pediatría (53). “NEDS”: no educados y delincuentes


El cine denuncia de Peter Mullan que comentamos en Las Hermanas de la Magdalena tiene un magnífico colofón con su reciente película Neds, ganadora de la Concha de Oro como mejor película del Festival de San Sebastián 2010.

Para mi Neds es en el año 2010 lo que fue Precious en el año 2009: una revelación y una de las mejores películas del año. Una película robusta, sólida, impactante, como una nueva muestra de la sociedad y el sistema educativo como trasfondo de la formación de nuestros adolescentes.
Neds describe, en el Glasgow de los años 70, como John es machacado por un sistema educativo muy apoyado en la violenNegritacia: y cómo un niño que es un buen hijo y un alumno ejemplar, acaba por convertirse en un adolescente matón arropado por una de las muchas bandas que pululan las calles de la ciudad, germen de un potencial delincuente. Neds responde a las siglas de No Educados y DelincuenteS, lo que nos traslada al hundimiento en la violencia de un chaval superdotado, con un marcado carácter crítico hacia el sistema educativo británico. A Peter Mullan no le duelen prendas para no dejar títere con cabeza. Y para eso se vale de un buen guión y de una gran dirección de actores, entre los que destaca la magnífica interpretación del debutante Conor McCarron, premiado también con la Concha de Plata como mejor actor.
John es ignorado, cuando no despreciado, por ser un buen alumno. Es cierto que Mullan juega con cartas marcadas para hacernos más evidente este aspecto: basta recordar la escena del campamento de verano, cuando el monitor va citando las dolencias de los distintos chicos (epilepsia, diabetes, asma, obesidad, etc), en una caricatura algo grotesca. Además, los profesores están en contra de John por el hecho de que su hermano mayor es un delincuente callejero. Su familia, de clase media-baja y con un padre alcohólico y maltratador de su madre (al que interpreta de manera sórdida Peter Mullan, que nuevamente se reserva el papel más escabroso de sus películas), no ayuda mucho a cambiar la decisión que va a tomar: se unirá a una banda de adolescentes violentos (que conviven con las drogas, la música y el sexo) en un ambiente de camaradería en el que siente el supuesto respeto que la sociedad y la escuela no le da. La rabia y la frustración por su familia, el sistema educativo y la sociedad en que vive, le llevan cada vez más lejos, elige la violencia como modo de vida y se convierte en el miembro más terrible de los 'neds', frustrando así su porvenir universitario.

Algunos han entendido la película como una mirada premonitoria de lo que, pocos años después, sería la Inglaterra de Margaret Thatcher. El director, por tanto, habla del presente a través de una historia de un pasado no tan lejano, reivindicando la necesidad de la educación como método de erradicación de la violencia callejera. Especialmente sensible al entorno de las juventudes corrompidas y maltratadas por el sistema, su crítica bien se puede a extender a la sociedad europea, asfixiada por la recesión económica y que se ceba con los más jóvenes. Peter Mullan es digno heredero de terrenos ya abundantemente hollados por el cine británico reciente, con ejemplos como el de Ken Loach (Sweet Sixteen, 2002) o Shane Meadows (This is England, 2006). Como buen discípulo, Mullan es capaz de ir más allá que sus predecesores (no en vano Mullan fue actor fetiche de Loach durante largo tiempo).

Familias estructuradas, sistema educativo coherente y sociedad responsable con sus miembros más jóvenes son un triángulo justo y necesario para formar jóvenes “educados y no delincuentes”. El famoso y polémico juez Emilio Calatayud, juez de menores en Granada, y que a buen seguro muchos pediatras habremos podido escuchar en directo (en algún congreso) o en la red (en sus muy visitados videos en Youtube) nos recuerda el “Decálogo para formar un delincuente”. Un decálogo que invita a la provocación, pero también a la reflexión.
Neds se centra en el Glagow de los años 70. Pero la realidad no nos es ajena a nuestras ciudades del siglo XXI. Una sociedad sana es el resultado de una sana educación de nuestros niños y adolescentes. ¿Vamos por el buen camino...?