jueves, 9 de febrero de 2012

Frente a los movimientos antivacunas, obras son amores y no buenas razones


Las vacunaciones constituyen la actividad de prevención primaria más efectiva que se conoce y la OMS lo recuerda continuamente. Las sociedades científicas (con la Asociación Española de Pediatría y su Comité Asesor de Vacunas a la cabeza) apoyan las vacunas en la infancia, con un esfuerzo continuo en publicar las actualizaciones anuales y con una clara posición de intentar conseguir el calendario vacunal único en España.

El cumplimiento adecuado de los calendarios de vacunaciones sistemáticas está consiguiendo la casi erradicación -al menos en el primer mundo- de muchas infecciones como la polio, difteria, sarampión, rubeola o parotiditis. La consecución de una elevada tasa de protección contra estas y otras enfermedades produce la llamada inmunidad "de grupo" que, en la práctica, hace que estas enfermedades encuentren dificultades insalvables para su propagación. La lucha contra las barreras que impiden la consecución de las tasas de vacunación adecuadas ha de renovarse periódicamente, ante los nuevos retos a los que las sociedades occidentales se enfrentan, entre otros la inmigración con calendarios vacunales incompletos o la proliferación de grupos antivacunas.

Sobre los movimientos antivacunas, ya hay países (como Australia) que han tomado medidas frente a los daños sociales en salud que esta actitud provoca. Daños que en el último año hemos tenido claros ejemplos en España, principalmente relacionados con los brotes epidémicos de sarampión. Sobre la vacuna del sarampión corrieron ríos de tinta cuando se le achacó una inexistente relación con el autismo. Ya hemos hablado en este blog de las teorías conspiranoicas, de los grupos antivacunas y de la falsa asociación vacuna triple vírica-autismo. El triste caso del doctor Andreu Wakefield es algo que la ciencia no se puede volver a permitir, pues el precio ha sido muy caro y con difícil vuelta atrás.

Frente a los movimientos vacunas, obras son amores y no buenas razones. Hace un año este blog divulgó las ideas falsas sobre las vacunas que elaboraron los CDC de Atlanta (I, II, III, IV, V y VI). Hay actitudes que son difíciles de asumir, como las "fiestas" alrededor de una enfermedad infecciosa infantil. O como la foto que acompaña esta entrada nuestra de hoy: inadmisible. Los médicos (con los peditras a la cabeza) y los investigadores (apoyados con la industria que auspicia el desarrollo de nuevas vacunas) somos ,de forma inmensamente mayoritari, profesionales con calidad científica y humana probada y cuyo fin principal es la salud y bienestar de los niños. Esa foto nos denigra...

Los movimientos antivacunas se han "viralizado" de forma importante en Internet. A veces, los padres encuentran antes sus consejos, al realizar una búsqueda en Google, que los de las sociedades científicas. Pero no es hora de lamentos, sino de acciones: los médicos y las sociedades científicas tienen que saltar a la Web social , con información fácil de entender para los pacientes y familiares, información fundamentada en pruebas científicas sólidas y no en especulaciones. Se ha iniciado el camino, pero resta mucho por hacer: más y mejor.

De esto y de mucho más, hablaremos en las IX Jornadas de Vacunas en Alicante, que se celebrarán proximamente y cuyo díptico de presentación os dejo abajo. Obras son amores (y no buenas razones) para que ante los brotes de sarampión y otras enfermedades evitables, no nos volvamos a preguntar: ¿qué hecho yo para merecer esto...?.