miércoles, 15 de mayo de 2013

Embarazo, maternidad y adolescentes a través de la mirada del cine: emociones y reflexiones


Es necesario potenciar una educación sentimental, educar los sentimientos, educar la afectividad. El cine provoca emociones y, sobre todo, ofrece la posibilidad de contemplarlas y compartirlas en discusión abierta, abriendo caminos para una verdadera reconstrucción afectiva. La convivencia virtual del cine amplía las oportunidades y experiencias, provoca otras vivencias desde la pantalla. A través de las narraciones (reales o ficticias) se reflejan en las películas sus propios conflictos y, a través de estas vivencias virtuales, se provoca una actitud reflexiva que fácilmente se guarda en el ámbito de la memoria afectiva. 

El cine, universidad de las emociones en la salud y en la enfermedad, presenta los tres momentos de la experiencia narrativa: prefiguración, configuración y refiguración. Prefiguración es la experiencia previa, es decir, las creencias, valores, actitudes, prejuicios ante una enfermedad o una situación concreta; es el “antes de…” ver una película. Configuración es la experiencia imaginada, es decir, el mundo de la ficción que nos proporciona la película. Refiguración es la experiencia interpretada, es decir, la conjunción entre el mundo de ficción y el mundo del espectador; es el “después de…” ver una película. 

En el contexto del I Congreso Nacer en el Agua celebrado en Benalmádena (Málaga) en los días 27 y 28 de abril de 2013, pudimos hablar de "Embarazo, maternidad y adolescentes a través de la mirada en el cine: emociones y reflexiones".  Abajo nuestra presentación, sin duda llena de emociones y reflexiones... 

Los embarazos en adolescentes son embarazos precoces en la etapa de la adolescencia (que la OMS establece entre los 10 y los 19 años), normalmente en mujeres que no han alcanzado la mayoría de edad jurídica (variable según los distintos países del mundo), así como a las mujeres adolescentes embarazadas que están en situación de dependencia de la familia de origen. 
Porque es difícil mirar hacia otro lado y no ver la realidad. Porque cada año nacen 13 millones de niños de mujeres menores de 20 años de edad en todo el mundo, más del 90% en los países denominados en desarrollo. Y porque la mayoría de los embarazos en adolescentes son considerados como embarazos no deseados provocados por la práctica de relaciones sexuales sin métodos anticonceptivos. Sólo en España, alrededor de 11.000 adolescentes menores de 18 años se quedan embarazadas cada año, de los cuales dos terceras partes finalizan en interrupción voluntaria del embarazo. 
Porque el embarazo en adolescentes es un ejemplo de "consulta sagrada" en medicina. Porque las adolescentes embarazadas deben enfrentarse con una mayor desprotección, con mayores preocupaciones sobre su salud y su situación socioeconómica. 

De esa forma, las situaciones personales, familiares, sociales, médicas y psicológicas que rodean al embarazo de una adolescente son un filón para el cine. Y los sentimientos que provocan una noticia así sobre una hija adolescente, una hija no emocionalmente preparada para un compromiso vital tan importante como es la maternidad a tan temprana edad. 
Os invitamos con esta presentación a acompañarnos (con emoción y reflexión) a vivir algunas historias "de cine" sobre el embarazo y la maternidad en adolescentes. Ellas son Jo (Rita Tushingham), Paloma (María Isabel Álvarez), Darcy (Molly Ringwald), Novalee (Natalie Portman), Bev (Drew Barrymore), Aviva (Sharon Wilkins), Jacey (Danielle Panabaker), Juno(Ellen Page), Rose (Carey Mulligan), Claireece "Precious" Jones (Gabourey Sidibe), Sidney (Thora Birch), Sara (Sissy Spacek), Sue Ann (Mariel Hemingway), Tina (Kirsten Dunst)... y muchos otras adolescentes, algunas sin nombre reconocible y sin ser encarnadas por estrellas de cine. 

La reflexión clave de esta presentación cuando el EMBARAZO y la MATERNIDAD DEL ADOLESCENTE son los protagonistas en el cine es clara…: ¿te atreves a prescribir películas en estos casos?. Ya lo sugerimos con otro tema muy sensible (el cáncer en la infancia y adolescencia) y lo volvemos a preguntar.