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miércoles, 30 de julio de 2025

Plan de humanización de la asistencia sanitaria: atención centrada en las personas

 

La calidad en la atención sanitaria ha ido evolucionando hacia un enfoque holístico que integra la experiencia del paciente como un pilar fundamental. En este contexto, el enfoque de la atención sanitaria basada en valor ha cobrado mayor protagonismo en los últimos años, en donde el ciudadano se sitúa en el eje del sistema sanitario. Y como he dicho en muchas ocasiones, la ciencia y la tecnología es lo que hizo avanzar la sanidad en el siglo XX, pero lo único que la puede salvar en el siglo XXI es la humanización. Y para lograr esta atención humanizada, es fundamental que los profesionales sanitarios no solo cuenten con una formación técnica de alto nivel, sino que también desarrollen competencias emocionales y comunicativas (como la empatía, la escucha activa y la comunicación efectiva) que permiten entender y atender las necesidades integrales de los pacientes. Y como un ejemplo de ello queremos remarcar la importancia del reciente "Plan de Humanización de la Asistencia Sanitaria del Sistema Valenciano de Salud 2025-2028: Atención Centrada en las Personas" que se acaba de publicar y que os dejamos en este enlace. 

El objetivo del "Plan de Humanización de la Asistencia Sanitaria del Sistema Valenciano de Salud 2025-2028: Atención Centrada en las Personas"es promover el desarrollo de estrategias en el ámbito sanitario que garanticen el respeto a la dignidad y los derechos de las personas, priorizando sus necesidades y expectativas. Asimismo, busca fomentar la escucha activa y la participación en un entorno ético, equitativo y de excelencia, integrando la aportación de valor como eje central de la atención sanitaria y aprovechando las oportunidades del entorno digital para mejorar la experiencia de pacientes, familias, cuidadores y profesionales del sistema sanitario público valenciano. 

Tras un análisis DAFO sobre la situación actual de la atención centrada en las personas en los diferentes centros de la Conselleria de Sanidad, se han dibujado cuatro líneas estratégicas con estos objetivos estratégicos, que se pueden ver desarrollados en el texto original

- Línea estratégica 1: Promover la humanización como un eje transversal en la práctica sanitaria, mediante la formación continua, el acceso a la información y una comunicación centrada en el bienestar de las personas. 
a) Objetivo estratégico 1.1.- Garantizar que cada paciente y sus familiares reciban una atención centrada en sus necesidades individuales, proporcionando información clara y comprensible,asegurando la presencia de un acompañante elegido por el paciente durante las etapas críticas de su atención, y facilitando un entorno asistencial que promueva la confidencialidad y el respeto. 
b) Objetivo estratégico 1.2.- Impulsar la cultura de humanización mediante la sensibilización y formación continua en la atención centrada en la persona. 
c) Objetivo estratégico 1.3.- Fortalecer la comunicación para promover el bienestar. 
d) Objetivo estratégico 1.4.- Establecer mecanismos de retroalimentación continua. 
e) Objetivo estratégico 1.5.- Preservar y proteger la intimidad de pacientes: garantizar el respeto a la intimidad de los pacientes en todo el proceso de atención, fomentando un entorno seguro y respetuoso.
 
- Línea estratégica 2: Posicionar al profesional sanitario como generador de valor, fomentando su desarrollo profesional, el reconocimiento de su labor y su participación en la mejora de la calidad asistencial y en la implementación de acciones de humanización. 
a) Objetivo estratégico 2.1.- Fortalecer el reconocimiento y la valoración del profesional. 
b) Objetivo estratégico 2.2.- Prevenir y reducir las agresiones a los profesionales de la salud. 
c) Objetivo estratégico 2.3.- Fortalecer la colaboración y cohesión del equipo, promoviendo una comunicación interna efectiva y trabajo interdisciplinario. 

- Línea estratégica 3: Adecuar los entornos sanitarios para garantizar espacios, seguros, accesibles y confortables que mejoren la experiencia y el bienestar de las personas. 
a) Objetivo estratégico 3.1.- Mejorar la accesibilidad para garantizar la equidad en el acceso a los centros/servicios, asegurando que todas las personas, independientemente de sus circunstancias, puedan acceder de manera adecuada y sin barreras a la atención sanitaria. 
b) Objetivo estratégico 3.2.- Crear un entorno más acogedor, cómodo y centrado en el bienestar de las personas. 

 - Línea estratégica 4: Promover la participación del paciente en su proceso de atención, garantizando su implicación en la toma de decisiones sobre su salud y promover la salud comunitaria con participación activa de la ciudadanía
a) Objetivo estratégico 4.1.- Atención en las distintas etapas de la vida (infancia, adolescencia,etapa reproductiva,...). 
b) Objetivo estratégico 4.2.- Atención en las urgencias. 
c) Objetivo estratégico 4.3.- Atención a la cronicidad. 
d) Objetivo estratégico 4.4.- Atención durante la estancia hospitalaria. 
e) Objetivo estratégico 4.5.- Atención en el paciente con dolor crónico. 
f) Objetivo estratégico 4.6.- Atención en cuidados intensivos. 
g) Objetivo estratégico 4.7.- Garantizar la humanización en la atención a pacientes con problemas de salud mental. 
h) Objetivo estratégico 4.8.- Atención a personas con cáncer y enfermedad grave.
i) Objetivo estratégico 4.9.- Atención integral y acompañamiento en situaciones de final de vida. 
j) Objetivo estratégico 4.10.- Generar valor a través de modelos de participación de pacientes y ciudadanos.
k) Objetivo estratégico 4.11.- Implementar acciones para prevenir y reducir la soledad en pacientes, especialmente en aquellos en situación de vulnerabilidad. 

En el siglo XXI, la humanización en sanidad ha trascendido de ser una aspiración deseable a convertirse en un pilar fundamental e ineludible de cualquier sistema de salud que aspire a la excelencia. No se trata meramente de aplicar un trato amable, sino de una transformación integral que sitúa a la persona —paciente, familiar y profesional— en el centro de la atención, reconociéndola en su totalidad y respetando su dignidad. La importancia de los planes de humanización radica en su capacidad para abordar las complejidades del panorama sanitario actual. La evolución tecnológica, si bien es un avance, puede llevar a una despersonalización si no se equilibra con una sólida ética de cuidado. En este contexto, la humanización actúa como contrapeso, asegurando que la tecnología sea una herramienta al servicio de la persona y no al revés. 

Estos planes se manifiestan en diversos ámbitos: desde la comunicación efectiva y empática entre profesionales y pacientes, hasta la creación de entornos físicos acogedores que reduzcan la ansiedad y el estrés. Implican también el respeto por la autonomía del paciente, garantizando su participación activa en las decisiones sobre su salud, así como el acompañamiento emocional a pacientes y familiares en momentos de vulnerabilidad. Además, la humanización se extiende a los propios profesionales sanitarios, reconociendo su labor y ofreciéndoles el apoyo necesario para prevenir el desgaste y fomentar un ambiente de trabajo saludable. Un profesional cuidado es un profesional que puede cuidar mejor. 

En resumen, los planes de humanización son cruciales en el siglo XXI porque: 
- Mejoran la calidad asistencial: una atención centrada en la persona conduce a mejores resultados clínicos y a una mayor satisfacción. 
- Fortalecen la confianza: reconstruyen el vínculo de confianza entre pacientes, profesionales e instituciones sanitarias. 
- Fomentan la sostenibilidad del sistema: reducen los reingresos, mejoran la adherencia a los tratamientos y optimizan el uso de los recursos al promover una atención más eficiente y coordinada. 
- Responden a las demandas sociales: la sociedad actual es más consciente de sus derechos y exige un trato digno y respetuoso en todos los ámbitos, incluyendo la salud. 
- Promueven la ética en la práctica clínica: reafirman los valores fundamentales de la medicina, recordando que detrás de cada diagnóstico o procedimiento hay una vida humana. 

Todo ello por una atención centrada en las personas.

lunes, 22 de enero de 2018

¿Está en riesgo de desaparición la Pediatría de Atención Primaria?


Hace una semana hablamos en el blog del recurrente tema en España de los déficit de facultativos médicos en determinadas áreas y especialidades, en un post que titulamos "Los 10 Diez Mandamientos de la demografía médica y nuestro Monte Sinaí".  Ahí ya se remarca que la Pediatría es la especialidad con mayor déficit previsto para el periodo 2015-2025. 

Si a eso le sumamos algunas voces que surgen no favorables al modelo actual de Atención Primaria pediátrica, entonces miel sobre hojuelas. Sirva como ejemplo las declaraciones que hace menos de un mes pronunciara el Consejero de Sanidad de Asturias, quien afirmaba que “de aquí al año 2025 probablemente la especialidad de Atención Primaria pediátrica desaparezca" y que "se camina hacia el modelo del norte de Europa donde la pediatría es asumida por médicos generalistas". Unas declaraciones que tuvieron su clara respuesta en prensa por parte de la Asociación Asturiana de Pediatría de Atención Primaria (AAPap) y que invito a leer en este enlace

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), consciente de estos y otros muchos problemas que se ciernen sobre el futuro de nuestros pediatras de Atención Primaria, elaboró en el año 2016 un documento de posicionamiento sobre el modelo de asistencia saniaria infantil en España, que sigue vigente y que os invito a conocer en este documento. Extraigo de aquí las propuestas organizativas que la AEPap realiza. 

Propuestas organizativas: 
 - Cada niño debe tener un pediatra de AP y una enfermera trabajando en equipo, juntos, puerta con puerta, en su centro de salud. Debe respetarse en todas las autonomías el “equipo de asistencia infantil”. 
- Incrementar de forma inmediata el número de plazas MIR de pediatría, hasta alcanzar las necesidades que el modelo de atención infantil español requiere, de manera que todos y cada uno de los niños de 0 a 14 años tengan realmente un pediatra asignado. Asimismo, instar a las CCAA a que convoquen de forma regular oposiciones y traslados a plazas de pediatría de AP (periodicidad idealmente anual, pero nunca superior a 2 años) 
- Aumentar la rotación de los residentes de pediatría por AP y la formación de los pediatras en la promoción de la salud y prevención de enfermedades en los niños. 
- Incrementar la presencia de los pediatras de primaria como profesores asociados en la universidad. 
- Aumentar la presencia de pediatras en los puestos técnicos o gestores de las consejerías y gerencias de AP. Hay en nuestro país un pediatra por cada cuatro médicos de familia contratados en el primer nivel asistencial, a pesar de lo cual nuestra representatividad es casi inexistente en el organigrama de las administraciones sanitarias. La figura del Coordinador de pediatría de áreas o distritos sanitarios locales, implementada en las CC. AA. de Murcia y de Madrid, funciona ya de forma adecuada y deberían potenciarse. 
- Mejorar las condiciones laborales para los profesionales sanitarios de los centros de salud, haciéndolas compatibles con la familia. 
- Como la mayoría de las inequidades en el acceso a recibir cuidados por pediatra ocurren en zonas más deprimidas o conflictivas, así como en las áreas rurales, sugerimos ofertar esas plazas con alguna ventaja profesional (sea económica o curricular) 
- Que se perfilen las plazas de enfermería de pediatría de AP, de atención exclusiva o preferente a los niños, y a las que accedan de forma priorizada personal de enfermería especialistas en pediatría. 
- Priorizar la subespecialidad de Pediatría en AP, puesto que es donde ejercen la mayoría de los pediatras del país. 

Este artículo de La Vanguardia nos remarca con un titular significativo la situación en Cataluña, que os puedo asegurar por experiencia que no es nada positiva: "Me quedé sin pediatra" lo titula, y vale la pena leerlo. Y, aunque en este tema, como dice el dicho, "en todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas", resulta bochornoso cuando pasas de médico a paciente o familiar de paciente. 

Recientemente denunciaba a la dirección de un hospital de Barcelona por la mala gestión de sus recursos humanos, a la vez que felicitaba a su equipo sanitario quienes intentan aplicar calidad y calidez con unos recursos humanos tan deficientes, que ya se han quedado afónicos de solicitar un cambio de gestión. Si a esto le sumamos que la Pediatría no es "rentable" mantenerla así en la Atención Primaria, entonces... apaga y vámonos. 

Y por ello el titular que los propios compañeros de Asturias proponían en su carta: ¿Está en riesgo de desaparición la Pediatría de Atención Primaria en España en su modelo actual? Todo es posible, pero luego no nos mesemos el cabello...

martes, 11 de octubre de 2016

Posicionamiento AEPap sobre el modelo de asistencia sanitaria infantil en España

http://www.aepap.org/sites/default/files/noticia/archivos-adjuntos/posicionamiento_aepap_modelo_asistencia_.pdf
La atención sanitaria prestada a los niños en Atención Primaria (AP) es, lamentablemente, un tema de continua actualidad. Cada vez más plazas de pediatría de AP son cubiertas por médicos no pediatras. El relevo generacional no está en modo alguno asegurado. El número de plazas MIR de pediatría no cubre ni de lejos las bajas que el sistema sanitario va teniendo. Esto es así desde hace años y la situación no tiene visos de mejorar, antes al contrario.

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) es consciente de estos y otros muchos problemas que se ciernen sobre nuestro futuro com pediatras de AP. Es por ello que ha elaborado un documento de posicionamiento sobre el modelo de asistencia saniaria infantil en España. Extraigo de aquí las propuestas organizativas que la AEPap realiza. Pero es recomendable leer el documento entero para comprender en qué bases se sustentan estas propuestas. Podéis descargarlo desde este enlace.

Propuestas organizativas:
  1. Cada niño debe tener un pediatra de AP y una enfermera trabajando en equipo, juntos, puerta con puerta, en su centro de salud. Debe respetarse en todas las autonomías el “equipo de asistencia infantil”.
  2. Incrementar de forma inmediata el número de plazas MIR de pediatría, hasta alcanzar las necesidades que el modelo de atención infantil español requiere, de manera que todos y cada uno de los niños de 0 a 14 años tengan realmente un pediatra asignado. Asimismo, instar a las CCAA a que convoquen de forma regular oposiciones y traslados a plazas de pediatría de AP (periodicidad idealmente anual, pero nunca superior a 2 años)
  3. Aumentar la rotación de los residentes de pediatría por AP y la formación de los pediatras en la promoción de la salud y prevención de enfermedades en los niños.
  4. Incrementar la presencia de los pediatras de primaria como profesores asociados en la universidad.
  5. Aumentar la presencia de pediatras en los puestos técnicos o gestores de las consejerías y gerencias de AP. Hay en nuestro país un pediatra por cada cuatro médicos de familia contratados en el primer nivel asistencial, a pesar de lo cual nuestra representatividad es casi inexistente en el organigrama de las administraciones sanitarias. La figura del Coordinador de pediatría de áreas o distritos sanitarios locales, implementada en las CC. AA. de Murcia y de Madrid, funciona ya de forma adecuada y deberían potenciarse.
  6. Mejorar las condiciones laborales para los profesionales sanitarios de los centros de salud24 haciéndolas compatibles con la familia.
  7. Como la mayoría de las inequidades en el acceso a recibir cuidados por pediatra ocurren en zonas más deprimidas o conflictivas, así como en las áreas rurales, sugerimos ofertar esas plazas con alguna ventaja profesional (sea económica o curricular) 
  8. Que se perfilen las plazas de enfermería de pediatría de AP, de atención exclusiva o preferente a los niños, y a las que accedan de forma priorizada personal de enfermería especialistas en pediatría.
  9. Priorizar la subespecialidad de Pediatría en AP, puesto que es donde ejercen la mayoría de los pediatras del país.