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lunes, 9 de septiembre de 2024

Médicos escritores y escritores médicos

 

Desde hace años, entre las muchas investigaciones de Fernando A. Navarro en el lenguaje médico, un apartado de especial interés para él ha sido el de los médicos escritores y escritores médicos. Sobre ello ha escrito mucho e, incluso, fue parte de su Discurso de ingreso en la Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas (ASEMEYA) hace ya más de una década. 

Y esta relación entre Medicina y Literatura continúa en la serie de libros titulado como “Medicina en español”. Y donde él intenta responde a dos preguntas: ¿por qué estudian medicina los escritores? y ¿por qué escriben los médicos? 

Y recopila algunos nombres para recordar.  En España fueron escritores médicos Mateo Alemán, Pío Baroja, Luis Martín Santos o Luis Pimentel (también empezaron la carrera Camilo José Cela o Ramón de Campoamor) y fueron médicos escritores, Santiago Ramón y Cajal, Gregorio Marañón o Juan Antonio Vallejo-Nájera. Pero también ocurre en cualquier lugar del mundo: en el Reino Unido nos encontramos a John Keats, Henry Vaughan, Arthur Conan Doyle o William Somerset Maugham, en Francia a François Rabelais o George Duhamel, en Alemania a Friedrich Shiller o Gottfried Benn, en Portugal a Miguel Torga o Antonio Lobo Antunes, en Brasil a Manuel de Almeida o Alberto de Oliveira, en México a Manuel Acuña o Mariano Azuela, en Rusia a Antón Chéjov o Mijail Bulgákov, en Austria a Sigmun d Freud o Arthur Schnitzler, en Estados Unidos a Michael Crichton, etc. 

Y es que la atracción de los médicos por las artes (y, especialmente, por la literatura) no es nueva, y tampoco la de los pediatras, y ya la serie Cuadernos de Historia de la Pediatría Española dedicó un número monográfico y también en este blog hemos recogido hace tiempo un buen número de nombres, aunque serán muchos más los que faltan y tienen en la escritura una gran afición.  

Y sí, es cierto que solemos tener mala caligrafía. Pero no es menos cierto, como nos recuerda Fernando A. Navarro, que los médicos sí saben escribir. 

miércoles, 23 de abril de 2014

Viaje al corazón de uno mismo


Hoy, Día del Libro (y también el Día de mi querida Castilla y León), rememoro en esta entrada una reflexión sobre los médicos escritores y los escritores médicos. Y me baso en las reflexiones de un amigo salmantino (Fernando A. Navarro) y en dos de sus escritos: su Discurso de ingreso en la Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas (ASEMEYA), de donde recogemos el título de la entrada de hoy, y un artículo publicado en Dendra Médica, de aconsejable lectura. 

"La necesidad de interesarse por todo lo humano para poder ejercer de forma óptima su profesión; la afluencia de jóvenes con vocación literaria a las aulas de medicina por presiones familiares o motivos económicos, si , pero también atraídos por el afán de penetrar las verdades más profundas de la vida o por la romántica imagen del médico entregado al prójimo; el contacto íntimo y constante con el ser humano en su más absoluta desnudez y con las experiencias vitales más intensas; el imperativo vital de evasión reparadora, catártica o transcendental ante una vida cuajada de dolor y desesperación: todas ellas son razones de peso capaces de explicar, por separado y más aún conjuntamente, la abundancia de médicos que han cultivado la creación literaria desde la Antigüedad clásica hasta la actualidad"

Y en los textos se plantean dos preguntas: 

- ¿Por qué estudian medicina los escritores? Presiones familiares, motivos económicos, afán de saber, imagen romántica de la medicina, etc. 

- ¿Por qué escriben los médicos? Contacto humano (contacto vital, contacto con la miseria, contacto íntimo, la medicina escuela literaria), evasión (evasión simple y pura, evasión catártica, evasión trascendental) u otros motivos. 

En España fueron escritores médicos Mateo Alemán, Pío Baroja o Luis Martín Santos y fueron médicos escritores, Santiago Ramón y Cajal, Gregorio Marañón o Juan Antonio Vallejo-Nájera. Pero también ocurre en cualquier lugar del mundo: en el Reino Unido nos encontramos a John Keats, Henry Vaughan, Arthur Conan Doyle o William Somerset Maugham, en Francia a François Rabelais o George Duhamel, en Alemania a Friedrich Shiller o Gottfried Benn, en Portugal a Miguel Torga o Antonio Lobo Antunes, en Brasil a Manuel de Almeida o Alberto de Oliveira, en México a Manuel Acuña o Mariano Azuela, en Rusia a Antón Chéjov o Mijail Bulgákov, etc. 

Sea como sea, la escritura (y la lectura) nos acerca a lo humano. Y lo humano es esencia de la medicina. Y con la escritura disponemos de ayuda para realizar el viaje al corazón de uno mismo... y de los demás. Sí, el Discurso de ingreso de Fernando A. Navarro en ASEMEYA, allá por el año 1999, tuvo el mismo título que hoy damos a este post. Y, en breve, con "Cine y Pediatría" daremos el Discurso de ingreso en ASEMEYA... y, casi sin querer, nos uniremos a ese dilema de médicos escritores o escritores médicos. 

Bendito sea el dilema, los libros y el buen uso del idioma y del lenguaje. ¡¡ Feliz Día del Libro !!