sábado, 6 de enero de 2018

Cine y Pediatría (417). "También los enanos empezaron pequeños", una rara reflexión sobre la humanidad


Algunos le aman, porque piensan que él se atreve a hacer lo que otros sueñan. Otros le odian, al considerarle un pretencioso del séptimo arte. Es de esos directores que no dejan indiferente el alemán Wernez Herzog. Considerando que todos los cineastas innovadores, rompedores de la forma tradicional de relato cinematográfico pueden ser considerados transgresores, la obra de Werner Herzog debe ocupar un lugar destacado: se considera el fundador del denominado "Nuevo cine alemán" junto con otros cineastas como Rainer Werner Fassbinder. 

Un repaso somero a la filmografía de Herzog demuestra que es un loco hiperactivo y puede alardear de haber rodado en todos los continentes. Desde el inicio de su carrera profesional dejó clara su preferencia por los antihéroes y los personajes singulares, en ocasiones extravagantes para la sociedad convencional, personajes que suelen mostrarse enfrentados al mundo que les rodea, representado como absurdo y cruel. Dos tipos de personajes y temas son sus preferidos: por un lado, personajes megalómanos, rebeldes, enfrentados a un mundo hostil que les vapulea (aquí encontramos, por ejemplo, a Lope de Aguirre protagonista de Aguirre, la cólera de Dios -1972- o a Brian Fitzgerald en Fitzcarraldo -1982-); por otro lado, retrata también a personajes singulares, lo que se dice raros en su amplia expresión (aquí cabe mencionar a los personajes principales de las películas El enigma de Kaspar Hauser - 1974 -, Woyzeck - 1979 - o Nosferatu, vampiro de la noche - 1979 -). 

Pues bien, perteneciente a este segundo tipo de personajes singulares y raros nos topamos con una de sus películas más singulares y bizarras, una obra difícil de clasificar y definir, una rareza dentro de la filmografía ya complicada de Wernez Herzog y para algunos una joya del cine (no para todos, a buen seguro). Una obra desconocida para la mayoría de aficionados que sorprende desde el primer momento. Un extraño ejercicio visual, en el que se aprecia la maestría del director para manejar todos los recursos del séptimo arte (guión, cámara, fotografía y música) y trasladarnos a la locura o al éxtasis. Hablamos de su segundo largometraje, por título También los enanos empezaron pequeños, una obra del año 1970, solo dos años después de su ópera prima, Signos de vida

Siguiendo con la dinámica cinematográfica de Herzog, estamos ante un relato rodado con la impecable fotografía en blanco y negro de Thomas Mauch y acompañado de la música de Florian Frickes (con jotas españolas incluidas), que le imprime un matiz aún más inquietante a las escenas que transcurren en un paisaje volcánico que corresponde a la isla de Lanzarote, donde se rodó. Y con un guión que es una especie de fábula de la que cada cual puede extraer las conclusiones que crea convenientes. Y con unos protagonistas muy particulares, pues todos son enanos acondroplásicos, algunos con otros defectos congénitos asociados (dos son ciego, y otros dos extremadamente pequeños, más bien enanismos hipofisarios). Por un momento, la filmación en blanco y negro y los personajes nos remedan la película de Tod Browning, Freaks, una obra clásica del año 1932 titulada en España como La parada de los monstruos y en Hispanoamérica como Fenómenos. Tanto en aquella película de Browning como en esta de Herzog, los únicos protagonistas son personas con defectos congénitos. Y ellos son los artistas... Este film tan bizarro fue presentado en el Festival de Cannes de 1970: considerada como una película oscura que inspiró a la mayor parte de los inconformistas de la época, nadie se atrevió a distribuirla y permaneció oculta durante años. Y al visionarla, es posible que lo entendáis, incluso casi medio siglo después. 

La primera escena de esta bizarra historia consiste en el interrogatorio de uno de los enanos, manejando el tiempo fílmico en flashback, el cual sostiene una placa identificativa y resulta ser el personaje encargado de relatar los hechos acontecidos en el centro correccional. No se especifica en ningún momento qué tipo de centro es, ni por qué están allí recluidos, pero corresponde a una finca con animales de granja. Y a modo de flashback se nos van narrando los hechos sucedidos. 

En dicho correccional estalla una rebelión entre los reclusos. Unos enanos desquiciados se amotinan en medio del campo, sitian en una oficina a el Educador, que tiene cautivo a Pepe, otro enano atado a una silla que lo único que hace es reírse. Los amotinados amenazan con destruir todo. Y todo lo destruyen a través de una sucesión de escenas caóticas en donde aparecen gallinas caníbales, ciegos golpeándose con palos, la escena de dormitorio en donde el hombre de esta minúscula pareja no consigue subirse al lecho, una camioneta dando vueltas eternamente, guerra de comida, guerra de cascotes, macetas ardiendo, gallos de pelea, la procesión de un mono crucificado,... Y al final la estridente risa del más minúsculo de los enanos frente a un camello que no logra levantarse. La pantalla nos escupe la humillación y el ridículo, también la locura, el delirio y lo absurdo. Y no sabemos bien si abandonar la sala, mientras el director intenta mostrarnos el alma humana exhibiendo, grotesca, su desnudez. Y nos deja muchos dilemas en el aire, uno más claro: diferenciar si es peor el orden o la ausencia del mismo. 

Porque los enanos sublevados protagonizarán toda una serie de acontecimientos grotescos y desmesurados. Situaciones bizarras, que rayan el absurdo y que conllevan la destrucción de todo lo que les rodea. Y esta particular y simbólica odisea cinematográfica se convierte en una rebelión caótica y destructiva, donde el mayor de los simbolismos es la gradual degradación de los enanos que muestran su lado más cruel conforme avanza el film. Podría deducirse que el espíritu humano, aunque ingenuo, guarda una crueldad innata en él, y que no hay necesidad de ser grande para tener esos impulsos de maldad. Y como espectadores nos enfrentamos al visionado, en una mezcla de incredibilidad e indignación, del maltrato al que se somete a algunos animales. 

Y es que suele ser una constante en Herzog el llevar sus películas a tales extremos que se cuentan múltiples anécdotas de sus rodajes. Hace a sus actores llegar a tal grado de implicación, que se llegó a decir que algunos aquí actuaron en estado de trance. Hasta hubo heridos en el rodaje, por lo que Herzog les prometió que si terminaban la película sin más heridos, él mismo se lanzaría contra un cactus: al final nadie más resulto herido y Herzog tuvo que cumplir su promesa. 

También los enanos empezaron pequeños es, de entre las películas del inclasificable Herzog, la que con mayor desnudez explicita sus ideas inclasificables. Una abstracción alegórica de este Centro donde un grupo de enanos son reprimidos y recluidos contra su voluntad, bajo la tutela de los simbólicos Director y Educador, contra los que se rebelarán. Y si una imagen pudiera atrapar el sentido último de la película (y del ideario herzogiano), sería la del Educador, derrotado y enloquecido, desafiando a un árbol con que es capaz de aguantar el brazo en alto más tiempo que su contrincante. 

Herzog, en su segundo largometraje nos presenta esta atípica historia, inquietante historia, una narración que llama a entrever más allá de la impresión inicial y ver su mensaje entre líneas. Historia de enanos, enanos bizarros, en un aislado paraje de Lanzarote, que gradualmente van a ir demostrando conductas cada vez más extrañas, prácticas paganas, prácticas de humillación, destrucción, donde el mayor de los simbolismos es la gradual degradación. Quizás una rara reflexión sobre la humanidad. Atípica película protagonizada por actores con enfermedades raras, que incomoda durante su visionado, pero que perdura en el tiempo.

 

viernes, 5 de enero de 2018

La tradición de los Reyes Magos: preguntas y respuestas, ilusión y respeto


Esta noche del 5 de enero se celebrarán las Cabalgatas de los Reyes Magos, posiblemente el momento de mayor ilusión de las fiestas de Navidad para el que esto suscribe. Y cuando este momento ya no es igual en el hogar cuando los hijos crecen, realmente se añora. Y espero que con la llegada de los nietos vuelvan esos momentos de irse pronto a la cama colocando los zapatos y dejando algo de comida y bebida para los camellos, las correrías, gritos y risas de los niños por la casa, su llegada a tu cama con los ojos como platos y hablando deprisa por la emoción, el abrir los paquetes, y tantos gestos que perviven en la memoria. 

Una gran noche la del 5 de enero y un gran día el del 6 de enero: dos momentos para alimentar la ILUSIÓN. Porque mi mayor ilusión es seguir teniendo ilusiones. Y esta es una tradición cristiana que debe ser motivo de respeto, al igual que pedimos respeto para todos y todas las personas y circunstancias: porque el RESPETO es la base de la multiculturalidad (sea esta por razón de sexo, raza, ideología política, religión, creencias, etc.). Desgraciadamente algunas noticias de estos días han querido politizar esta tradición por y para la infancia con motivos muy poco afortunados, a los que no vamos a dar pábulo, pero que rechazamos por inoportuno. 

Pero hoy en este blog de Pediatría basada en pruebas y amante de la MBE (Medicina Basada en la Evidencia) quiero realizar una reflexión sobre los Reyes Magos fundamentado en la HBE (Historia Basada en la Evidencia). 

El origen de la historia de los tres Reyes Magos lo encontramos en la Biblia. Su artífice fue, para ser más exactos, Mateo: este Apóstol fue el único de los autores del libro sagrado que dejó constancia de la existencia de estos personajes en las crónicas. Según cuenta la tradición, nuestros protagonistas eran tres astrólogos persas que, tras visitar Belén y ser bautizados, murieron martirizados por predicar el cristianismo. Pero la información de la Biblia es la que se ha adaptado y la que ha dado lugar a la tradición de la llegada de Sus Majestades a todas nuestras casas en la noche del 5 de enero. Una tradición que ha ido evolucionando con el paso de los siglos debido, entre otras cosas, a las múltiples versiones existentes. 

Y persisten algunos interrogantes, que intentaremos contestar en base a la HBE. 

1) ¿Cuál era el número de Reyes Magos? Pues si Mateo no habló del número exacto de Reyes Magos que llegaron a Belén, ¿por qué la tradición dicen que son tres? 
El establecimiento de esta tradición se lo debemos al «Liber Pontificalis», una recopilación fechada en el siglo IX de varias historias y leyendas relacionadas con la religión cristiana. La cifra (basada en las creencias populares) fue oportuna y presumiblemente nació debido al número de regalos citados por el apóstol.: oro, incienso y mirra. Todo ello, sumado a la relación que tenía el número con la Santísima Trinidad. 
El historiador José Javier Azanza López ofrece una nueva visión del origen de la cifra. Según él, la cifra vendría del siglo III: «En cuanto a su número, si bien existen versiones que recogen entre dos y sesenta magos, en el siglo III el teólogo Orígenes indicó que los Reyes Magos eran tres, número que acabó por imponerse atendiendo a razones bíblicas, litúrgicas y simbólicas, y que fue confirmado por la Iglesia en el siglo V mediante una declaración del Papa León I el Magno en sus Sermones para la Epifanía». Con todo, esta teoría es solo una de las muchas existentes. Poco a poco la tradición ha ido añadiendo otros detalles a modo de simbología: se los ha hecho representantes de las tres razas conocidas en la Antigüedad y representantes de las tres edades del hombre. 

2) ¿Cuáles eran sus nombres? 
Una controversia similar existe con el nombre de Sus Majestades. Estos se popularizaron el siglo IX también gracias al «Liber pontificalis». En dicha obra, se estableció que eran Melchor («Melchior»), Baltazar («Bithisarca») y Gaspar («Gathaspa»). No obstante, Azanza afirma que ya habían sido nombrados de esta forma antes: «Los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar aparecieron por primera vez en el Evangelio Armenio de la Infancia del siglo IV; pero no serán aceptados definitivamente hasta su inclusión en el “Liber Pontificalis”, fechado a mediados del siglo IX». 
Santiago de la Vorágine, obispo de Génova y autor en el siglo XIII de «La leyenda dorada» (una compilación de los mitos que hablaban de la vida de los diferentes santos y de algunos pasajes bíblicos) asentó de nuevo estos nombres al afirmar que eran «Caspar, Melchor y Baltasar». 
Y así, los nombres que adquieren dentro del cristianismo occidental son Melchor, Gaspar y Baltasar. Pero para los griegos los llamaron Appellicon, Amerín y Damascón. Para los hebreos, Magalath, Galgalath y Serakín. Para los sirios, Larvandad, Hormisdas y Gushnasaph. 

3) ¿Realmente eran magos? 
Otras de las controversias que se han generado a lo largo de los años es la utilización de la palabra «magos» por parte de Mateo. Sí, todos sabemos que Sus Majestades deben tener algún que otro poder secreto para llegar a las casas de todo el mundo en tan solo una noche. Sin embargo, son muchos los expertos que consideran que este término tenía otras acepciones en la época, de forma que el nombre magos no debía ser entendido con las connotaciones de nuestro tiempo, pues en aquella época significaba personas de cierto poderío y que se distinguían especialmente en los conocimientos científicos, sobre todo astronómicos. De hecho, "mago" hacía referencia a una casta religiosa entre los persas con gran devoción por la astrología. Lo más probable es que fueran sacerdotes y astrólogos originarios de Babilonia o Persia, dado que ambos eran grandes centros astrológicos donde los magos eran una casta sacerdotal con mucha influencia. 
La palabra «mago», proviene del persa ma-gu-u-sha, que significa sacerdote. Llegó al griego como μαγός, refiriéndose a una casta de sacerdotes persas o babilonios, que estudiaban las estrellas en su deseo de buscar a Dios. Del griego pasó al latín como magus, de donde llegó al español mago. 

4) ¿De dónde procedían? 
No se sabe nada de su tierra natal, pero la teoría de que vinieron de Arabia Félix (Arabia del sur) es muy probable. El enigmático origen de estos Reyes persas se oye hablar en primer lugar en el siglo VII, cuando se dejó escrito en el «Evangelio armenio de la infancia» que Melchor reinaba sobre los persas, Baltasar sobre los indios, y Gaspar, sobre el país de los árabes. De ser cierto, los cabos estarían atados, pues en esa región se practicaba habitualmente la astrología. 

5) ¿Eran reyes? 
Tampoco dice nada Mateo sobre que estos «magos» fueran reyes. ¿Por qué, entonces, la tradición les ha entregado la corona? El culpable de ello es Quinto Septimo Tertuliano. Este escritor romano -padre de la Iglesia allá por el siglo III- llegó a la conclusión de la nobleza de dichos personajes tras leer el Salmo 72 (incluido en uno de los libros sagrados). En él se explicaba lo siguiente: «Que los reyes de Sabá y Arabia le traigan presentes, que le rindan homenaje todos los reyes». Blanco y en botella para el religioso, quien (basándose en esta frase) empezó a denominar a estos personajes «Reyes». 
Como la magia no era bien considerada por la religión, este apelativo hizo que nuestros protagonistas fueran bien aceptados. Por enésima vez, el ya archiconocido Santiago de la Vorágine logró popularizar esta idea en «La leyenda dorada». Concretamente, el autor dejó escrito que los magos «eran al mismo tiempo reyes y magos» y que, en su país de origen, solían subir a la cima de una montaña para observar los astros. 

6) ¿Fueron martirizados? 
De forma independiente al momento exacto en el que nació su leyenda, cabe destacar que la tradición ha dado también un cruel final a los Reyes Magos. Según la creencia popular, nuestros protagonistas fueron bautizados por Santo Tomás y comenzaron a predicar el Evangelio por la India. Y, posteriormente, peregrinaron por multitud de pueblos. Algo que les causó no pocos problemas hasta que, finalmente, acabaron muriendo martirizados. 
Tras la tortura (fechada por algunos autores en el año 70 d.C.) sus cuerpos fueron enterrados en el mismo sarcófago, lo que podría sugerir que eran familiares. En todo caso, la leyenda afirma que santa Elena (la misma que halló la Vera Cruz) se llevó sus restos hasta Constantinopla en el siglo IV. Así, hasta que fueron llevados a Milán. A partir de aquí se les habría perdido la pista, pues se cuenta que cuando el emperador Federico Barbarroja asedió la ciudad en 1162, los huesos fueron llevados hasta Colonia. Comenzaron su viaje en 1164 y, poco después, se edificó una iglesia en la región en su honor. En ella, a día de hoy, permanece su relicario. 

7) ¿Había un rey negro? 
Otra curiosidad relacionada con los Reyes Magos, pues cabe destacar que a Baltasar no se le representó como un rey de tez negra hasta el siglo XV. Antes fueron mostrados con aspecto occidental y considerados como los descendientes de Noé. La figura del rey negro sólo se volvió habitual a finales de la Edad Media, y se impone a lo largo del siglo XV. 
Porque en los albores del cristianismo, a los tres magos se les representaba como de una misma raza, tenían el mismo tipo e iban vestidos con el característico traje persa: bonete frigio y estrechos pantalones con faldilla. Sin embargo, a partir del siglo XV todo cambió con la intención de simbolizar la universalidad del cristianismo, se diferenciaron e individualizaron: de esta manera, cada uno adquiere rasgos propios que los asocia con las tres edades de la vida y con las tres partes del mundo entonces conocidas: Europa, Asia y África. 
Pero, ¿en qué momento aparece el rey negro en el arte cristiano? La Edad Media ignora esta referencia condicionada por el rechazo al color negro que pasaba por ser el del demonio y el infierno. La figura del rey negro sólo se volvió habitual a finales de la Edad Media, y se impone a lo largo del siglo XV, tanto por el gusto creciente por lo exótico, como por las razones simbólicas indicadas. 

8) ¿De dónde parte la tradición de las Cabalgatas de Reyes? 
En España a partir del siglo XIX se inició la tradición de convertir la noche de Reyes (noche anterior a la Epifanía) en una fiesta infantil con regalos para los niños, a imitación de lo que se hacía en otros países el día de Navidad, en homenaje al santo oriental San Nicolás. Fue en 1866 cuando se celebró la primera cabalgata de Reyes Magos en Alcoy (Alicante), tradición que se extendió al resto del país y posteriormente a otros países, especialmente a países de cultura hispana. 
En varios países de Hispanoamérica existe la costumbre adoptada de los españoles de que los niños reciban regalos de los Reyes Magos, bien en la víspera, es decir, a la medianoche del 5 de enero, o en la mañana del 6 de enero (Argentina, México, República Dominicana, Puerto Rico, Paraguay y Uruguay). También se han heredado las costumbres de la carta a los Reyes y el carbón dulce en vez de regalos. La mayoría de los servicios postales aceptan estas cartas. 

Espero que estas ocho preguntas sobre los Reyes Magos que he intentado contestar en base a la HBE, sirva para respetar un poco más el por qué, para qué, para quién, cómo y dónde de una tradición cristiana que tiene un objetivo principal: llenar de ilusión la infancia y, si fuera posible, que esa ilusión nos llegue a los adultos. 

Porque las infancias nunca duran, pero todo el mundo se merece una. Y se merece que se respeten sin mezclar con ideologías políticas. Porque con la ilusión no se juega... Porque el respeto es válido para todos y para todo: es la base de la convivencia.

"Hay algo de esplendor cuando existe y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina" G.K. Chescherton

miércoles, 3 de enero de 2018

La multiculturalidad y el apoyo a madres inmigrantes y familias


La MULTICULTURALIDAD es una realidad. Hoy las sociedades occidentales se caracterizan, sobre todo, por la pluralidad de todo tipo: cultural, étnica, religiosa, ética, lingüística, etc. Y en estas sociedads cada vez más multiculturales garantizar los derechos (también los de salud) se convierte en una cuestión que afecta de una manera transversal a todas las políticas. Porque el pilar fundamental de la sociedad multicultural es la justicia social. 

Algunos hechos debemos tener presente: 
- Los profesionales de la salud necesitamos formación en diversidad cultural porque trabajamos día a día con personas de otros contextos sociales y culturales. 
- El proceso migratorio actúa como factor de estrés y pone en riesgo el capital de salud de la mayoría de las personas inmigradas. 
- La construcción de una sociedad más justa e inclusiva pasa por enfatizar la humanización de los servicios sanitarios. 

Y con estas premisas previas, conocimos hace poco ASTI-Alicante, el programa de apoyo a madres inmigrantes y sus familias, una organización que trabaja desde hace muchos años con nuestro hospital. Hace un par de semanas nos presentaron en el Servicio de Pediatría todos sus servicios gratuitos de apoyo: 1) Atenciòn jurídica, 2) Orientación y apoyo social; 3) Grupos de mamás y bebés; y 4) Vivienda de respiro para madres extranjeras y sus familias en situación de vulnerabilidad. 

E integramos su trabajo en nuestro Hospital General Universitario de Alicante, pues somos el hospital de referencia de la cuarta provincia en población de España, pero una población con estas características para entender la multiculturalidad: 
- En España 1 de cada 10 personas es de nacionalidad extranjera, en total más de 4,6 millones de personas. La Comunidad Valenciana es la tercera Comunidad con más población extranjera en España, con un 13,6% del total y que representa más de 670.000 personas. Y de ellas Alicante es la que tiene mayor porcentaje de población con otra nacionalidad, un 18,7%, lo que la convierte en la tercera provincia de España, por detrás de Madrid y Barcelona. 
- En la provincia de Alicante hay registradas un total de 118 nacionalidades. La mitad de estas personas son, en este orden, de Reino Unido, Marruecos, Rumanía, Alemania y Rusia. Dos de cada tres extranjeros en la provincia de Alicante son de origen europeo. 
- Más del 60% de la población extranjera viene en 12 localidades de las 141 que hay en la provincia de Alicante. De hecho, un tercio de las personas extranjeras son vecinas de estas cuatro ciudades: Alicante, Torrevieja, Orihuela y Elche. Pero en algunos pueblos como Llíber y Rojales representan más del 70% del total de vecinos. 
- Respecto a la edad de esta población, más del 12% correponden a población infantil entre 0 y 14 años. Si bien la franja de edad más numerosa de esta población extranjera es la de 35 a 39 años con el 21% y los mayores de 65 años con el 22%. Cuando las cifras se trasladan a las aulas, se confirma que el 13% del total de alumnos en las escuelas es de nacionalidad extranjera. 
- Para la obtención de la nacionalidad se requieren 10 años de residencia legal y dos en el caso de países iberoamericanos, Andorra, Guinea Ecuatorial, Portugal o sefardíes. De ahí que tres países (Marruecos, Colombia y Ecuador) acaparen más de la mitad de los nuevos españoles nacionalizados. 

La multiculturalidad ha sido creada por la diversidad cultural en el mundo. Sin embargo, con ella ha traído problemas como la exclusión y discriminación racial y social.  A pesar de las leyes y organizaciones que defienden la multiculturalidad, siempre han existido graves problemas como la discriminación social, la exclusión, el racismo y la xenofobia que es el rechazo de diferentes culturas. Estos grandes problemas, se encuentran alrededor de todo el mundo, pero se hacen más visibles en las grandes potencias con la entrada de personas de diferentes países o continentes.

La discriminación y el racismo, se han convertido en monstruos que aquejan y lastiman al planeta y sus habitantes, llegando incluso a la violencia no sólo moral sino también física. Nelson Mandela; ganador del Premio Nobel de la Paz, alguna vez dijo: "Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su origen, o su religión. La gente tiene que aprender a odiar, y si ellos pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar, el amor llega más naturalmente al corazón humano que su contrario." 

Sirva la foto que inicia este post para recordarlo, una icónica foto de 1936 de Dorothea Lange, "La Madre migrante", una de las fotos más conocidas del siglo XX, y que sirve para situarnos en materia. Una imagen que hay que revisar en su contexto histórico y su utilización, pero, también, con su indudable calidad artística. En cuanto a composición y contenido, la imagen es paralela a la de las Vírgenes renacentista: sólo que ahora la Virgen es sustituida por una madre sufriente con tres niños. Y están a nuestro lado...

Por todo ello, damos la bienvenida a ASTI-Alicante y a cualquier organización que luche en pro de la multiculturalidad, también en sanidad. Y comenzamos el año en el blog con este post de concienciación.