sábado, 21 de julio de 2012

Cine y Pediatría (132). “Forrest Gump”, una metáfora sobre la superación en la vida


" Run, Forrest, run ! " . Es una de esas frases famosas del séptimo arte que han atravesado la pantalla y se han convertido ya en un grito de esperanza y superación. Pertenecen, como no, a una de las películas más emotivas de la historia, una película que se disfruta más y más en cada una de las re-visiones que realizamos de ella. Hablamos de Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994). 

Basada en la novela del mismo nombre escrita en 1986 por Winston Groom, nos narra la vida de Forrest Gump (increíble Tom Hanks), un niño de Greenbow (Alabama) afecto de diferentes discapacidades (no posible conocer cuál es su diagnóstico, pero atesora un leve retraso mental, escoliosis y defecto de extremidades inferiores), quien, con el amor y enseñanzas positivas de su madre, consigue conquistar grandes metas en su vida. Una vida que se pasea en primera mano por algunos de los eventos históricos más importantes de la historia sociocultural americana de finales de los años cincuenta y principios de los ochenta (el Ku Klux Klan, la guerra de Vietnam, el movimiento hippie, la llegada del hombre a la luna, el movimiento de las Panteras Negras, el periodo Ping-Pong, el huracán Carmen en Alabama, el escándalo Watergate, el nacimiento de Apple Computer, los primeros casos del sida,…) y por personajes simbólicos de la cultura (Elvis Presley, John Lennon) o de la política (John F. Kennedy, Lyndon Johnson, Richard Nixon). 

Gran parte de la filosofía de Forrest proviene de su madre (Sally Field), y de una de sus frases favoritas: "My mama always said life is like a box of chocolates; you never know what you're gonna get". También, gran parte de su motivación, se basa en el amor eterno a Jenny (Robin Wright), desde aquel primer día de colegio en que la conoció en el autobús, una Jenny cuya vida estuvo marcada por los vaivenes que le causó un trauma infantil (los abusos sexuales por parte de su padre). Como Forrest nos dice, “Es curioso lo que un joven recuerda. Porque yo no recuerdo haber nacido, no recuerdo lo que me regalaron para mi primera Navidad y no recuerdo a dónde fui para mi primer pic-nic. Pero sí recuerdo la primera vez que escuché la voz más dulce de todo el mundo”. En ese momento Jenny le pregunta si es tonto, y él le contesta que según su madre “tonto es el que hace tonterías”. 
Forrest tuvo una infancia complicada: vivía sólo con su madre en una casa en la que alquilaban las habitaciones; tenía una sería de hándicaps mentales y físicos, por lo que tuvo que llevar ortesis en sus piernas y, por ello, recibía la burla y agresiones de sus compañeros de colegio. Su madre siempre tuvo palabras positivas para él y sus circunstancias: "Cada uno crea su propio destino: aprovecha lo que Dios te ha dado. Haz todo, lo mejor posible. Si Dios hubiera querido que fuéramos iguales, nos habría puesto a todos aparatos en las piernas". Esas mismas estructuras metálicas en sus piernas es las que le hicieron desarrollar las piernas fuertes que utilizaría en toda su vida, para hacer lo mejor que solía hacer: correr. 
Forrest corrió toda su vida; y con ello consiguió entrar en la Casa Blanca con sendas medallas como premio, sobrevivió en Vietnam (en donde conoció a dos de sus grandes amigos: el teniente Dan Taylor -Gary Sinise- y Bubba -Mykelti Williamson-), fue campeón nacional de ping-pong, dio un discurso que nadie escuchó en una manifestación por la paz de hippies, se compró un barco camaronero, alcanzó casarse con el amor de toda una vida, y hasta tuvo un hijo, Forrest Gump Junior (Haley Joel Osment, el niño que luego alcanzó la fama en El Sexto sentido). 

Forrest Gump es una metáfora de la vida, de la lucha por encontrar cuál es la meta de cada uno, una mezcla de destino y sueños propios. Forrest comienza a correr a través del país: corre de costa a costa, y lo hace continuamente a lo largo de "3 años, 2 meses, 14 días, y 16 horas" y, como él explica: “Aquel día, sin ninguna razón en particular, decidí salir a correr. Corrí hasta el final del camino, y cuando llegué, pensé que tal vez podía correr hasta el final del pueblo. Y cuando llegué, pensé que tal vez podía correr hasta el condado de Greenbow. Noté que si había llegado tan lejos, tal vez podía correr a través del gran estado de Alabama. Y eso fue lo que hice. Corrí atravesando Alabama. Sin ninguna razón en particular seguía corriendo. Corrí derecho hasta el océano. Y cuando llegué, noté que ya había llegado lejos, y que tal vez debía dar la vuelta y continuar corriendo. Y cuando llegué al otro océano, noté que debía dar la vuelta y continuar corriendo. Cuando tenía sueño, dormía. Cuando tenía hambre, comía. Cuando debía... tú sabes, iba...”

Forrest Gump no es producto de la casualidad y su magia está indiscutiblemente ligada a tres nombres: su director (Robert Zemeckis), su guionista (Eric Roth) y su actor (Tom Hanks). Robert Zemeckis es un director al que le preceden y suceden grandes éxitos como Tras el corazón verde (1984), la trilogía Regreso al futuro (1985, 1989 y 1990),  ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1988), Contact (1997), Lo que la verdad esconde (2000), Náufrago (2000) o Polar Express (2004). Eric Roth cimentó su fama de guionista con esta película, al que han sucedido otras grandes obras: El hombre que susurraba a los caballos (Robert Redford, 1995), El dilema (Michael Mann, 1999), Munich (Steven Spielberg, 2005), El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher, 2008) o Tan fuerte, tan cerca (Stephen Daldry, 2011), entre otros. Y qué decir de Tom Hanks, quien ya encadenó dos Oscar seguidos a mejor actor (en el año 1994 por Forrest Gump y en el año anterior por Philadelphia de Jonathan Demme) y ha sido candidato en otras tres ocasiones: Big (Penny Marshall, 1988), Salvar al soldado Ryan (Steven Spielberg, 1998) y Náufrago (Robert Zemeckis, 2000). 

Éxito de público y crítica, Forrest Gump ha sido merecedora de múltiples galardones. Los más sonados, sin duda, correspondieron al de ser la vibrante ganadora de los Oscar de ese año, con 6 premios de sus 13 candidaturas: mejor película, mejor director, mejor actor, mejor guión adaptado, mejores efectos visuales y mejor montaje. Curiosamente, no consiguió la de mejor banda sonora para Alan Silvestri, a pesar de que esta banda sonora ha llegado a ser uno de los lanzamientos discográficos más exitosos de todos los tiempos; la responsabilidad de esto hubo que achacársela a otro de los grandes de la música cinematográfica: Hans Zimmer por la música de El rey león (Rob Minkoff y Roger Allers, 1994). En el año 2011 la película Forrest Gump fue incluida en la lista de tesoros fílmicos de los Estados Unidos, junto a otras 25 películas entre las que se encuentran El Silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991) o Bambi (David Hand, 1942), entre otras. 

Un éxito sin parangón que perdura en nuestra memoria y nos dibuja una sonrisa al recordarla, porque Forrest Gump es ya un icono del siglo XX y está en nuestras vidas. Una sonrisa que se dibuja en nuestro rostro incluso con sólo oír algunas de las notas de la brillante banda sonora original de Alan Silvestri. Con ella os dejamos, con ellas soñamos, como esa pluma que la brisa eleva al cielo al final de la historia… Esa pluma que resume lo que es un ejemplo de superación en la vida. 

En una entrada previa de “Cine y Pediatría” comenté, tras analizar Matar a un ruiseñor (Robert Mulligan, 1962), que las familias necesitan un Atticus Finch en sus vidas. Creo que también puedo declarar que esta película nos hace sentir, de alguna forma, que necesitamos alguno de los valores de Forrest Gump en nuestras vidas.

  

2 comentarios:

doctorin dijo...

Disfruté mucho esta película en su día, por su factura técnica, su banda sonora y su idea de que buena parte de los acontecimientos históricos de la cultura estadiunidense del siblo XX habían sido protagonizados por un discapacitado.

Personalmente tengo dos recuerdos grabados: el bello plano secuencia (supongo que simulado) del comienzo con la pluma y las escena de la Guerra de Vietnam con la canción "Fortunate song" de la Creedence Clearwater Revival de fondo.

Daniela V. dijo...

Cuantos recuerdos con esa pelicula y pienso que si ganò varios oscares es porque en realidad se los merecia.Excelente post.Daniela V.