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miércoles, 18 de octubre de 2023

Las buenas nuevas en prensa desde un Servicio de Pediatría: sumar y compartir

 

Los servicios médicos, en particular, y la sanidad, en general, son un foco de buenas noticias continuas. Sin embargo, estas no se visualizan tanto como merecen, a no ser que se tenga en la institución un responsable de comunicación activo y proactivo en darlas a conocer. Y entonces todo cambia. Sin embargo, las malas noticas, aquellas que plantean polémica o conflictivo (ej. listas de espera, errores sanitarios, fallo del aire acondicionado en verano,…) son habituales, cuando no recurrentes. Y en demasiadas ocasiones el balance suele ser a favor de las malas noticias, cuando la realidad es muy otra en la sanidad (especialmente en la sanidad pública, que es la que conozco). Y está claro que la sociedad y los ciudadanos están felices cuando se les comunica los éxitos y buenas nuevas de los equipos sanitarios en su práctica clínica, en su actividad investigadora o en la gestión de la innovación. 

Y es por ello que desde que inauguramos, ahora hace una década, la web del Servicio de Pediatría del Hospital General Universitario Dr. Balmis de Alicante, creamos una sección de Prensa, tanto para noticias de prensa, como vídeos y otras. Y en este periodo hemos recogido un total de 265 buenas noticas generadas desde nuestro Servicio de Pediatría y que se pueden revisar en este enlace por fechas de publicación. Un recurso más para crear el concepto de “hospital líquido” (H2.0), aquel que aprovecha las TIC (tecnologías de información y comunicación) para salir a la sociedad y donde la sociedad entre en la institución sanitaria. Y como buen "líquido", el hospital debe tener capacidad de adaptación, mientras que los hospitales “gaseosos” se lo lleva el viento y son casi invisibles y los hospitales “sólidos” se convierten en rígidos e inamovibles. 

Y, a buen seguro, que de estas noticias no solo nos sentimos orgullosos el equipo multiprofesional que formamos parte del Servicio de Pediatría, sino especialmente la sociedad a la que servimos. He aquí la selección de algunas noticas que fueron importantes y siguen presentes. 

- Año 2015: 





- Año 2016: 







- Año 2017: 






- Año 2018: 











- Año 2019: 








- Año 2020: 







- Año 2021: 






- Año 2022: 










- Año 2023: 







Estos son algunos ejemplos de buenas noticias desde nuestro Servicio de Pediatría. Porque sumar y compartir son dos verbos muy importantes en el siglo XXI. Y porque los "hospitales líquidos" solo se pueden entender con "profesionales sólidos" que generan estas buenas nuevas en la sanidad pública.

miércoles, 15 de junio de 2022

Pandemic? What Pandemic?

 

En el otoño de 1975 el icónico grupo británico Supertramp publicaba su cuarto álbum de estudio bajo el título de “Crisis? What Crisis?”. Allí donde las voces de Roger Hodgson y Rick Davies hacían las delicias de nuestras adolescencia en un tiempo de importantes cambios que se avecinaban sobre España. 

Aprovecho ese recuerdo y ese título para reescribir un títular equivalente, menos melódico y mucho más paradójico, bajo el título de “Pandemic? What Pandemic? 

Porque reviso la prensa digital del día 13 de junio de 2022 en España, al menos en los diarios más relevantes del país, intentando descubrir noticias que hicieran referencia al SARS-CoV-2, a la vacuna, a las pruebas diagnósticos o cualquier otro tema respecto a la pandemia del coronavirus. Y me encuentro con esto:

- El Mundo: de 202 noticias en la web ninguna referencia a la pandemia del coronavirus. 
- El País: de 170 noticias en la web ninguna referencia. 
- La Vanguardia: de 112 noticas en la web ninguna referencia. 
- ABC: de 212 noticas en la web ninguna referencia. 
- La Razón: de 221 noticas en la web ninguna referencia. 
- Reviso también prensa más local (como Diario Información de Alicante, La Gaceta de Salamanca, el Periódico de Cataluña, La Verdad de Murcia,…) con similares resultados. 
- Tampoco ninguna noticia de la pandemia coronavírica en el Telediario de las 15 hs y de las 21 hs en La 1 de ese día. 

La impresión ante la prensa y los medios de comunicación es que ya no hay pandemia. Curiosamente el 13 de junio era lunes y todos los lunes nos reunimos en el hospital el gabinete de crisis desde hace casi dos años y medio para analizar la situación en nuestro Departamento de Salud de la infección por SARS-CoV-2. Y estos han sido los datos: 

- Incidencia acumulada (IA) de casos diagnosticados en el grupo de edad de ≥60 años en los últimos 14 días por 100.000 habitantes (ya es conocido que desde hace meses los únicos datos fiables es en este grupo de edad): en España: 578,39, en la Comunidad Valenciana: 404,95, y en nuestro Departamento de Salud de Alicante-Hospital General: 568,20. 

Cabe recordar que una IA > 300 y < 500 se considera riesgo alto, y una IA > es riesgo muy alto (y que en España hay comunidades como Navarra que están en 1.100 de IA y Madrid en 800). Ojo, si esa es la IA en ≥60 años (a priori los que más se previenen) cabe pensar que en tramos de edad inferiores la IA será muy superior (así ha sido siempre cuando se han contabilizado todas las edades). 

¿Y cuál es el análisis de la situación en el Departamento de Salud donde trabajo en este día 13-06-2022?: 

- En el Hospital General Universitario Dr. Balmis de Alicante en este día se han contabilizado 10 ingresos y 8 altas relacionados con la infección por SARS-CoV-2. 
- En el Hospital, el número total de pacientes ingresados es de 39 (no hay otra patología que motivo este número elevado de ingresos): 1 en Unidades de Críticos y 38 en Hospitalización. 
- Durante este fin de semana se han contabilizado 11 casos nuevos de infección en el personal sanitario del Departamento, y el número total de casos activos de infección en el personal sanitario del Departamento es de 75. 

Una mención especial es nuestro propio Servicio de Pediatría, donde trabajamos un total de 70 pediatras. Y este es el recorrido de infecciones durante toda la pandemia: a) desde el inicio de la pandemia en marzo de 2020 y hasta febrero de 2022 (es decir, un periodo de 2 años) solo adquirieron la infección SARS-CoV-2 dos compañeros, y fue al inicio (marzo-abril 2020); b) desde febrero 2022 a este día de hoy (4 meses) han adquirido la infección 37 pediatras (cabe decir que todos los pediatras del Servicio de Pediatría tienen las tres dosis de vacuna frente al SARS-CoV-2); y en concreto este fin de semana un total de 7 pediatras están de baja por la infección coronavírica (lo cual no había ocurrido nunca antes, y es un gran problema para la redistribución del trabajo y el mantenimiento de la cartera de servicios). 

Ningún pediatra de mi equipo, ni antes ni ahora, ha tenido una infección grave y nadie ha precisado ingreso. Y todos los pediatras, así como todo el personal del hospital, utilizamos continuamente mascarilla durante nuestro trabajo. El uso de la mascarilla fuera del hospital es un tema individual, pero nadie duda de la prudencia y coherencia del equipo médico (y desde luego no diferente a lo que hicimos durante el año 2020, cuando no era obligatoria la mascarilla en todos los ámbitos públicos). 

En resumen, la epidemia por SARS-CoV-2 sigue en riesgo alto y muy alto en España y en nuestro entorno. Es una situación mantenida durante meses y no tiene visos de mejora y resolución. Continúa la mortalidad, especialmente marcada en mayores de 70 años con comorbilidad. Si es cierto que el cambio variantes del coronavirus y linajes (actualmente en nuestro entorno el 100% es linaje BA.2 de ómicron), así como la vacunación, ha disminuido el perfil de gravedad (en cuanto a ingresos en UCI y fallecimientos), pero eso no significa que no continúen las situaciones comprometidas por la enfermedad. 

Con este panorama, con bajas por COVID que compromete los equipos de trabajo en sanidad hasta límites insospechados hace meses, nos enfrentamos a un verano con reducciones de equipo y sin contratos COVID (en Pediatría no ha habido consolidación de plazas). 

Pero, pese a esta situación que describimos, la prensa y los mass media han hecho desaparecer la pandemia SARS-CoV-2 de las noticias. Y eso es lo que percibe la población general que no trabaja en primera línea de la sanidad. De ahí el titular “Pandemic? What Pandemic?”, pues parece que las cosas son (también las enfermedades y pandemias) según lo que los mass media establezcan. 

Durante casi dos años todas las noticias (y digo bien) estaban relacionadas con la pandemia por SARS-CoV-2. Daba igual el medio de comunicación que utilizáramos (prensa, radio, televisión, internet,…), pues desayunábamos, comíamos, merendábamos, cenábamos, nos levantábamos y nos acostábamos con el mismo tema - el monotema -, hasta límites de crear el neologismo “infodemia”, pues era una verdadera pandemia informativa, intoxicados del mismo asunto que creó una sensación moralmente difícil en la población y durante mucho – demasiado - tiempo, una verdadera "COVIDofobia" (que en muchos ciudadanos no desaparecerá quizás ya en su vida). Y esa "infodemia"  se dio con datos de IA inferiores a los actuales y en momentos en donde la infección del personal sanitario era muy inferior a la actual. 

Y es que un hay un concepto que se llama coherencia y otro, el punto intermedio. Ambos bastantes escasos en esta materia. Porque ya lo dice el refrán, "arrancada de caballo y parada de burro". Porque el exceso informativo pasado nos hizo mucho daño (caldo de cultivo para las fake news y todo tipo de teorías, de banales a conspiranoicas) y la anulación informativa actual, también. Pero no me chupo el dedo, esto es nuevo. Ha pasado y seguirá pasando (lo inminente es ya la invasión de Ucrania). Pero no quiero que se me olvide... y lo escribo. Y quien lo quiera leer, que lo valore.

Porque un día 13 de junio de 2022 revisé más de 1000 noticias en la prensa virtual nacional y ninguna noticia hacía la mínima referencia a la pandemia coronavírica. Y digo bien: ninguna. Y eso que estamos en una IA de riesgo alto y muy alto. «Cosas veredes, Sancho, que farán fablar las piedras», que nos dijo Don Quijote. 

Y ahora el espacio de reflexión es para el lector… Yo, de momento, voy a seguir escuchando a Supertramp.

miércoles, 12 de julio de 2017

La posverdad, la ciencia... y el "tótum revolútum"



Hay palabras que aparecen como de la nada y se hacen presentes en nuestras vidas sin saber cómo ni por qué (ni por qué no): pasó con selfie, luego también con la ciclogénesis, y ahora estamos con la posverdad. 

Esta semana pasada, en el encuentro de la XII Jornada MEDES, la postverdad apareció por doquier. Tal es así, que la Real Academia Española registrará en diciembre este sustantivo, que se usó por vez primera en español en 2003 y las políticas de Trump han popularizado. Posverdad (o mentira emotiva) es un neologismo que describe la situación en la cual, a la hora de crear y modelar opinión pública, los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales. 

Quizás todo empezó en la política, donde se denomina política de la posverdad a aquella en el que el debate se enmarca en apelaciones a emociones desconectándose de los detalles de la política pública y por la reiterada afirmación de puntos de discusión en los cuales las réplicas fácticas -los hechos- son ignoradas. Se resume como la idea en “el que algo aparente ser verdad es más importante que la propia verdad”. Para algunos autores la posverdad es sencillamente mentira, estafa o falsedad encubiertas. Pero lo más importante (y preocupante) es que esta postverdad se está extendiendo más allá de la política, y afecta muchos otros campos y, entre ellos, también a la ciencia. 

Muchas reflexiones están surgiendo al respecto. Pero recogemos algunas que enfrentan a la posverdad y a la ciencia, en concreto las ideas que nos compartía hace unos meses María Blasco, directora del CNIO, y que fue una columna que tituló como "La ciencia contra las mentiras de la posverdad". Nos recordaba que el desprecio por la evidencia científica parece estar cobrando adeptos. 

Una serie de artículos en la revista Nature, una de las más prestigiosas del mundo de la investigación, denunciaba recientemente el peligro de la posverdad –el neologismo acuñado para definir las afirmaciones falsas de Donald Trump– para el avance de la ciencia y de la humanidad. La ciencia nos enseña a defendernos de las mentiras, de los datos falsos, de las manipulaciones y, en definitiva, de las tinieblas. La luz del conocimiento, y lo que es aún más importante, el reconocer que no sabemos todo y que tenemos que seguir haciéndonos preguntas y seguir buscando respuestas, es lo que ha hecho que avance la humanidad por el camino más justo e igualitario. Así, la actitud científica y la ciencia son un bien común, que trasciende a los complicados detalles de las investigaciones que ocurren en los laboratorios y que nos enseña un camino intelectual, el de la racionalidad, y un camino ético y moral, el del respeto por otras ideas y la flexibilidad de dar un paso atrás cuando no estamos en lo cierto. Sin embargo, esto que parece tan de sentido común, que parecía tan sólido en nuestra cultura, se tambalea a favor de mentiras, de manipulaciones de la realidad. Y conviene estar avisado y prevenido. Cualquiera puede mentir, y si lo hace con suficiente convencimiento, da igual si es cierto o no, lo importante es que guste a cuanta más gente mejor. Esto abre la puerta a los abusos, y empodera a algunos ciudadanos y dirigentes irresponsables. 

A pesar de las muchas falsedades utilizadas por las campañas del Brexit en el Reino Unido a millones de votantes no pareció importarles su falta de compromiso con la verdad, dándoles la victoria en las elecciones. Donald Trump dice, y no es el único, que el cambio climático no existe, y hay muchos que eligen creerle, aunque tal afirmación no tenga ninguna base empírica. Otros venden falsos remedios para tratar enfermedades y algunos (por desesperación) recurren a ellos poniendo en peligro sus vidas. Otros hablan de teorías conspiranoicas frente a las vacunas, no importa cuál y cómo, todas son sospechas de tener su "jardinero fiel" detrás.

La única forma de combatir esta posverdad es por medio de la ciencia. Entre los valores más importantes de la ciencia y de la investigación está cuestionar constantemente prejuicios y fantasías, que, a su vez suelen estar motivados por intereses particulares y casi nunca nobles. La ciencia nace pues en oposición a los mitos, nos recordaba María Blasco.

Como nos recuerdan editoriales sobre este tema, no estaríamos recordando hoy los grandes avances que se realizan cada día en la lucha contra el cáncer si los Griegos no hubiesen cuestionado a sus dioses y no hubiesen realizado las primeras autopsias para averiguar las causas de muerte de las personas. Gracias a estas autopsias, descubrimos que no eran las caprichosas criaturas mitológicas llamadas Parcas las que cortaban el hilo de la vida de los humanos y determinaban la muerte de cada individuo sin previo aviso, sino que existían las enfermedades, como el cáncer, que nos mataban. Y ese conocimiento, a su vez, llevó a que quisiéramos averiguar por qué se producían las enfermedades y a intentar evitarlas o curarlas. Y en ello estamos... y debemos mantenernos.

En este sentido, conviene recordar que hace apenas unos años, pocos creían que el sistema inmunológico sería importante para acabar con el cáncer. Afortunadamente, eso no frenó a algunos pocos científicos que creían en esto y que siguieron avanzando y, hoy en día, la inmunoterapia es la gran estrella de la investigación oncológica. Y tenemos nuestro propio ejemplo español con el trabajo pionero de Francis Mójica y Francisco Rodríguez-Valera descubriendo unas repeticiones del ADN de unas bacterias de las salinas de Santa Pola en Alicante. Aunque en su momento interesaron a muy pocos, han contribuido a una de la revoluciones de la biotecnología mundial, el "corta-pega de los genes" o sistema CRISPR-Cas. Y seguro que habrá más sorpresas en el futuro, ése es el poder de la ciencia, pues lo que guía el camino es la evidencia científica y la racionalidad, y ante la evidencia no se pueden interponer mentiras ni engaños; ante la evidencia, cualquier persona con un mínima educación científica se rinde.

A partir de esta aparente incongruencia entre la realidad y lo que se dice de la realidad, se acuñó la palabra posverdad, declarando así que en este nuevo panorama político y social los hechos ya no importan. Pero la posverdad no es algo nuevo. Las mentiras, siempre que estén envueltas en una institucionalidad que les dé una reputación (ya sea en periódicos, páginas de internet, centros de pensamiento, o estudios científicos marginales), crean dudas sobre lo que es verdad y lo que no es, poniendo al mismo nivel verdades y mentiras, y dando la impresión de que existe un debate al respecto. En el contexto actual, con un ciclo de noticias cada vez mas vertiginoso, la inmediatez y la fragmentación de comunidades resultante de las redes sociales, la posverdad surge de la dificultad del público general para distinguir entre lo que es verdad y lo que no es.

Y las redes sociales parecen la tormenta perfecta para sembrar la posverdad. Y por eso, también desde la ciencia tenemos que cuidar las redes sociales y declarar bien alto que es posible compartir combinando visibilidad y rigor científico. En fin, "pos estamos" apañados con la posverdad... pero no podemos cruzarnos de brazos, y menos en la ciencia. Y tampoco es bueno que campee a sus anchas por la política, pues eso nos afecta a todos, científicos y no científicos.

Porque la posverdad se convierte en un "tótum revolútum" peligroso. "Tótum revolútum" que quizás pueda servir a los correveidiles actuales de la política, pero que no debiéramos permitir que cruce el umbral de la ciencia. Pues ahí... perdemos todos.