sábado, 14 de abril de 2012

Cine y Pediatría (118). “Una historia casi divertida”, ¿o no?



Hay buenas películas que pasan desapercibidas; algunas, sorprendentemente, nunca llegan a ser estrenadas en la gran pantalla. Y uno las encuentra por casualidad (en vídeo o en Internet), muchas veces por el boca a boca de un compañero. Esto es lo que ha ocurrido con la película que hoy comentaremos (gracias, Miguel…).

Porque no muchas películas consiguen ser vistas con una buena sonrisa en la cara; y aún menos, que cuando acabe la proyección esa sonrisa te dure durante todo el día y regrese al recordarla con el tiempo. Y curiosamente dos películas lo han conseguido en las últimas dos semanas, dos películas atribuidas en ambos casos a un dúo de directores: la francesa Intocable (Eric Toledano y Olivier Nakache, 2011) y la estadounidense Una historia casi divertida (Ryan Fleck y Anna Boden, 2010).

Una historia casi divertida es una mezcla entre Alguien voló sobre el nido del cuco (Milos Forman, 1975) e Inocencia interrumpida (James Mangold, 1999), por el fondo o tema; y entre Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton y Valerie Faris, 2006) y Juno (Jason Reitman, 2007), por la forma o estética. Basada en la novela de Ned Vizzini, “It's Kind of a Funny Story”, la película trata sobre los problemas psiquiátricos en la adolescencia, pero con personaje masculino como protagonista, con el recurso de una voz en off utilizada con eficacia y con el uso de momentos oníricos que funcionan. Todo ello para mostrarnos un drama en tono de comedia.

Craig (Keir Gilchrist, papel estelar muy logrado) es un adolescente de 16 años que no pasa por su mejor momento (“Mi padre siempre hace preguntas equivocadas, tengo un problema de vómitos por estrés y mis amigos me miran a veces como si fuera de otro planeta. Y estoy obsesionado con una chica, Nia, que da la casualidad que está saliendo con mi mejor amigo. Así que, ¿hay un motivo único que me impulsara a saltar de un puente?”) y piensa en idea del suicidio. Por ello acude a una clínica psiquiátrica, en busca de ayuda. Allí, la psiquiatra (Viola Davis) decide tenerle ingresado al menos durante cinco días. Pero resulta que la sala de psiquiatría para adolescentes está cerrada, de modo que no tiene más remedio que acudir a la sala de adultos. Durante su breve estancia, Craig podrá conocer a un buen número de pacientes con diversos problemas psicológicos y mentales, descubrirá sus talentos ocultos y hará una especial amistad con Bobby (Zach Galifianakis, en una actuación mucho más contenida que en Resacón en la Vegas) y con Noelle (Emma Roberts), una muchacha de su misma edad de la que se enamora. Con esta experiencia, Craig redescubrirá su vida y la importancia de los buenos y pequeños momentos para encontrar la felicidad. Y lo descubrirá cuando su única ventana al mundo exterior es un teléfono-confesionario en el pasillo del centro psiquiátrico y aunque ha tenido que compartir habitación con Muttada, un egipcio que no se mueve de la cama.


Un sencillo (y delicioso) guión, una adecuada dirección de actores, una estética audaz (como los sorprendentes recorridos por los dibujos de Manhattan) y una buena banda sonora (hasta 32 canciones y con una escena onírica interpretada por todos los internos homenaje a la canción de Queen y David Bowie: "Under Pressure"). Todo ello para conseguir una sencilla película repleta de buenos momentos, narrada a través de los días de la semana:

- Al inicio de la película, Craig está a punto de suicidarse y realiza una descripción onírica de su familia, más preocupada por la bici que ha dejado abandonada en el puente de Brooklyn que por el hecho de que esté a punto de saltar por él.
- Algunas escenas en off resultan apasionantes para entender al personaje, como la descripción de los distintos tipos de institutos en Nueva York, lo que significa tener éxito en la vida o el desarrollo de la relación entre Nia y su mujer amigo.
- Las escenas entre los dos adolescentes (el apocado Greig y la guapa Noelle), como el audaz diálogo de respuestas y preguntas o la escena-postal de la azotea… con las palabras “Greetings from Argenon Hospital”
- La música egipcia para animar a Muttada a salir de la habitación, prolegómeno de un final lleno de esperanza con las palabras “respirar… vivir”.

Así, pues Una historia casi divertida es una interesante comedia dramática sobre las tribulaciones de la adolescencia, dirigida por el tándem compuesto por Ryan Fleck y Anna Boden, quienes ya sorprendieron gratamente con Half Nelson (2006), una historia sobre profesor y alumno, de droga y aulas. Nos cuenta la historia de un joven profesor de Brooklyn (Ryan Gosling), que empieza a mantener una curiosa relación de amistad con una alumna de color (Shareeka Epps) cuando ésta descubre que nuestro protagonista es un adicto tanto a las drogas como al alcohol, sus sustancias favoritas cuando no ejerce la enseñanza. Podríamos decir que Half Nelson es la vertiente especular de las habituales historias de profesores y alumnos, en donde un grupo de alumnos acaban cambiando sus vidas cuando conocen a un profesor especial, el cual con sus lecciones de moralidad les enseñará algo verdaderamente importante y que nunca olvidarán (sobre ello hemos hablado suficiente en Cine y Pediatría 61 y 62). Sin embargo, Half Nelson se quedó a medias y eso pese a la portentosa interpretación de Ryan Gosling (que le valió incluso la nominación al Oscar), quien ya nos emocionó con su papel protagonista en el Diario de Noah (Nick Cassavetes, 2004) y que el año 2011 ha supuesto para él toda una consagración por partida triple: en la comedia (Crazy, Stupid, Love de Glenn Ficarra y John Requa), en el drama (Los idus de marzo de Marzo de George Clooney) o en el thriller (Driver de Nicolas Winding Refn). Ser nominado en este año a los Globos de Oro por Mejor actor de comedia y Mejor actor de drama no es una efeméride al alcance de todos.


Lo dicho, Ryan Fleck y Anna Boden, un dúo de directores a tener en cuenta; si bien, sus películas han tenido poco recorrido (o ninguno) por las salas de cine en España. Películas como Una historia casi divertida deberían recomendarse por prescripción facultativa, pues es capaz de abordar un problema tan acuciante como los problemas psiquiátricos en la infancia y adolescencia con gran sensibilidad…, incluso con toques poéticos, como cuando la psiquiatra le recita a Craig el poema “The Walking” de Theodore Roethke, que 60 años después resuena con la misma intensidad:

“Que Dios nos conceda la paciencia para aceptar las cosas que no podemos cambiar, la valentía para cambiar las cosas que puedan ser modificadas, y la sabiduría para diferenciar entre ambas”.