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lunes, 19 de agosto de 2019

Cannabis, embarazo y lactancia: una pésima combinación


Después del alcohol y tabaco, el cannabis es la droga más consumida por las parejas embarazadas y madres lactantes en España. Estudios previos, señalan que el 13 % de las mujeres embarazadas en el primer trimestre y el 7 % de las madres lactantes refieren estar expuestas al humo ambiental de cannabis de una forma habitual. 

Por lo tanto, el cannabis también es un problema de salud pública. Y ante esto, el Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría (CSM-AEP) publicó hace meses una toma de posición y un tríptico que hoy compartimos, pues es una información de calidad que no puede pasar desapercibida. 

Los pediatras diagnosticamos, cada vez, más pacientes con trastornos del aprendizaje, conducta y desarrollo. A diferencia de los adultos, la exposición a sustancias químicas neurotóxicas durante las ventanas de vulnerabilidad en periodos críticos de la organogénesis e histogénesis del sistema nervioso puede hacer que tenga una alteración de la función cerebral de por vida o bien que aparezca durante su etapa adulta. Y una de estas sustancias es el cannabis. 

Es por esto que el CSM-AEP ha elaborado un documento de toma de posición, además de un tríptico informativo para profesionales y padres. 

En resumen, CSM-AEP considera necesario: 
- Alertar a la población sobre los riesgos de la exposición a cannabis durante el embarazo y lactancia. 
- Mejorar las competencias de los pediatras y desarrollar módulos de capacitación en pediatría y cannabis (desde el embarazo, lactancia y periodo de crianza hasta el final de la adolescencia). 
- Facilitar información útil considerando las exposiciones en embarazo/lactancia. 
- Incluir la Hoja verde – cribado ambiental al inicio del embarazo y/o periodo de lactancia – en los programas de Pediatría de Atención Primaria, ya disponible en la CCAA de la Región de Murcia. 
- Realiza un llamamiento para colaborar en los programas de detección, prevención e intervención precoz para reducir este daño en el neurodesarrollo. 
- Se debe desaconsejar firmemente el consumo de cannabis durante la lactancia. El énfasis debe ponerse en la deshabituación-cesación, no en la retirada de la lactancia. La lactancia incluso podría ser útil para reforzar y afianzar la deshabituación. Se puede dar lactancia materna durante la deshabituación, pero puede requerir una intervención y monitorización del proceso por personal entrenado en el manejo y control de las adicciones en pediatría en las Unidades de Salud Medioambiental Pediátrica de Murcia y Cataluña. 
- Atendiendo a las cifras de exposición y banalización del consumo en la sociedad, queremos dejar claro que las embarazadas y niños de España necesitan que se les garantice un aire libre de humo de cannabis y otras drogas. Y apostamos por un marco regulador general de protección del cerebro en desarrollo a estos tóxicos, y las excepciones y particularidades de haberlas en todo caso sean dirigidas a los adultos. 

En el tríptico que compartimos debajo se responden a las siguientes preguntas: 
- ¿Qué es el cannabis? 
- ¿Cuántos niños están expuestos a esta droga en el embarazo o lactancia? 
- ¿Cómo afecta el que yo o mi pareja fumemos cannabis si estamos buscando el embarazo?
- ¿El que yo esté expuesta o fume marihuana cómo afecta al desarrollo cerebral de mi bebé? 
- ¿Cómo afecta el cannabis a los niños en el hogar? 
- ¿Provoca el cannabis malformaciones en el recién nacido? 
- ¿La exposición a cannabis durante el embarazo incrementa el riesgo de cáncer? 
- ¿Puede dar síndrome de abstinencia si se consume cannabis durante el último trimestre de gestación? 
- ¿Qué pasa si fumo cannabis durante la lactancia?

Está claro que combinar cannabis con embarazo y lactancia es una pésima decisión... con graves consecuencias para los padres y, sobre todo, para sus hijos.

 

jueves, 6 de septiembre de 2012

¿Marihuana? No, gracias



La marihuana es una droga "simpática". O así nos la quieren vender algunos, despreciando sus efectos adversos. En clasificaciones antiguas se le consideraba una droga "menor", en comparación con otras de peor prensa y de efectos nocivos más evidentes, como la heroína o la cocaína entre otras.

La permisividad con la marihuana es muy grande en las sociedades occidentales. Y España, probablemente, se lleva la palma. Hace unos meses leíamos la noticia de que los adolescentes españoles tenían el dudoso honor, según la OMS, de ser los mayores consumidores de marihuana dentro del ámbito de los países desarrollados, junto a Canadá. Eran datos de los años 2009-2010. El 16% de los estudiantes de 15 años encuestados admitió haber fumado cannabis en el último mes; y un 30% de los varones y un 25% de las chicas de 15 años reconocían haber probado el cannabis.

Los efectos indeseables del consumo de marihuana a corto y largo plazo son, en general, minusvalorados. Pero ello no quiere decir que no existan. Existen y son graves.

"Fumar marihuana desde los 11 años lastra la inteligencia", hemos podido leer hace muy pocos días en la prensa. La noticia comenta un estudio recientemente publicado en la revista "Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America". ¿De qué modo "lastra" la inteligencia del cerebro adolescente? Al estudio original os referimos aunque en la noticia de prensa se ofrece abundante información al respecto:  

"... a mayor dependencia del cannabis mayor deterioro cognitivo mostraban los participantes.  El deterioro se observó en diferentes aspectos como la memoria, la velocidad en la que se procesa la información, el razonamiento de los estímulos percibidos y la comprensión verbal. Todas estas alteraciones les generaban problemas en su vida diaria. 

Los investigadores también pudieron comprobar que quienes mostraron un mayor déficit en su rendimiento intelectual eran los que habían empezado antes a fumar marihuana, en comparación con las personas que lo hicieron ya de adultas, en las que no se detectó ningún deterioro persistente.

Por otro lado, el declive del cociente intelectual se dio tanto en aquellos que en su adolescencia fumaban poco (14 días al año) como en los que consumían regularmente cannabis (365 días). Además, el cese del consumo no restauró completamente la función neuropsicológicaentre los que habían fumado persistentemente desde su pubertad".
La adolescencia es un periodo crítico del desarrollo humano. Es una época de experimentación y de descubrimiento. Para lo bueno y para lo no tan bueno. Padres, educadores y por supuesto nosotros los pediatras debemos estar ahí para informar adecuadamente a nuestros adolescentes sobre los peligros de la marihuana y de otras drogas. Porque no existen "drogas buenas y drogas malas". Todas son perniciosas y es nuestra responsabilidad estar ahí para explicar a los adolescentes que la vida puede ser divertida sin necesidad de recurrir a estos productos. Su salud futura - y la de toda la sociedad - está en juego.