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viernes, 21 de junio de 2013

La formación MIR de Pediatría en Atención Primaria: ¿con quién, cuánto y cómo?


La tercera ponencia de la mesa redonda sobre el "Papel de los tutores en la formación MIR en pediatría: los tiempos están cambiando" (las anteriores ponencias han sido comentadas en las entradas de los dos días previos: ver 1 y 2) corrió a cargo del Dr. Venancio Martínez, pediatra de atención primaria y uno de los responsables de que en el año 2008 la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) editase el Manual de Tutores de MIR en Pediatría de Atención Primaria. El tema es candente y se centra en la formación MIR de Pediatría en Atención Primaria

Porque la permanencia del MIR de pediatría en centros de salud acreditados era una necesidad reconocida desde muchos años antes, aunque su realización había encontrado dificultades administrativas, de carácter técnico y había sido aplazada por falta de sensibilidad y por intereses particulares, a veces difícilmente comprensibles. El pediatra de Atención Primaria es el primero y casi siempre el único médico que asumirá los cuidados y la asistencia del niño enfermo, ya que su consulta es el punto natural de entrada en el Sistema Sanitario de los problemas de salud de la infancia y una gran mayoría de las demandas de los padres van a ser resueltas desde el ámbito extrahospitalario. La Atención Primaria es además la principal salida laboral de los pediatras en formación: casi el 70% de los pediatras trabajan en un centro de salud y más del 80% de los actos médicos pediátricos tiene lugar a este nivel. 

Ante esta realidad: ¿cómo podemos seguir formando residentes de Pediatría sin que tengan rotaciones eficientes por los Centros de Salud?. El niño y el adolescente sano se encuentran fuera del Hospital, por lo que prescindir de esta realidad en la formación del MIR de pediatría representaría un claro déficit en su aprendizaje. Ya lo decía el famoso pediatra Illingworth: "Es necesario conocer lo normal y sus variaciones para diagnosticar lo anormal". Esto resalta la importancia del niño sano como prioridad docente del futuro pediatra y la necesidad de incluir en su programa de formación la aproximación médica a todas sus circunstancias. 

El tutor de pediatría de Atención Primaria será el responsable del proceso de enseñanza y aprendizaje de los médicos en formación de Pediatría y sus áreas específicas durante su rotación por atención primaria. Además de la evaluación formativa o continua, el tutor ha de realizar una evaluación sumativa al finalizar cada rotación. 
La Comisión Nacional de Especialidad (CNE) aconseja la “distribución de los 3 meses de rotación obligatoria en dos periodos durante los dos primeros y en los dos últimos años de residencia”. Se trata de un consejo, dejando abierta la posibilidad de que cada Unidad Docente se organice de acuerdo a sus propias peculiaridades. En la opinión del Dr Venancio Martínez (opinión que compartimos) este tiempos es escaso e insuficiente. Parece lógico dentro del plan individualizado, posibilitar una rotación opcional avanzada de 3-6 meses durante el último año de especialidad en el Centro de Salud.

La actividad docente es un proceso dinámico siempre susceptible de mejora. La CNE, junto con los responsables de las Unidades Docentes y los tutores de Atención Primaria, deben evaluar la consecución de los objetivos y proponer en el futuro los cambios que sean necesarios en función de la nueva experiencia formativa que se inicia este año y los cambios que se produzcan en la pediatría de Atención Primaria y en la metodología docente.

Las dos sociedades pediátricas de Atención Primaria han contribuido con gran dedicación y empeño en ello, y fruto de ello son dos documentos esenciales: la SEPEAP con el Manual de Tutores de MIR en Pediatría de Atención Primaria; y la AEPap, por medio de su Grupo de Docencia MIR, con el Programa de Formación en Atención Primaria. En este documento se dividen las competencias en 4 áreas:
I. Área de competencias esenciales
II. Área de competencias en relación con la atención a la población infantil
III. Área de competencias en relación con la familia y la comunidad
IV. Área de competencias en relación con la docencia y la investigación.

Mucho trabajo y bien hecho desde los compañeros y sociedades de Atención Primaria. Mucho y bien hecho para responder con contundencia al con quién, cuánto y cómo de la formación MIR de Pediatría en Atención Primaria. 

miércoles, 20 de febrero de 2013

Pediatría: la especialidad preferida por los estudiantes de Medicina


La educación médica tiene un elevado coste y tiene que organizarse y programarse bien: conocer bien el presente para no cometer los errores del pasado y acometer bien el futuro. Es necesaria una profunda reflexión en este aspecto.

En este sentido, las Facultades de Medicina (conocida como “formación pregrado”) y la Formación de Médicos Internos Residentes (MIR, conocida como “formación postgrado”) son un punto de partida esencial.
Cada año, en España, se observa que hay una preferencia por elegir ciertas especialidades, mientras que otras se escogen casi sistemáticamente en último lugar. Los factores que pueden influir en esta decisión son múltiples, pero el futuro laboral, el prestigio profesional, la calidad de vida y, también, el sexo son factores que influyen en esta decisión.

Acaba de publicarse un artículo especial en Medicina Clínica con el título de “Formación sanitaria especializada: preferencias y percepciones de los estudiantes de medicina” en base a la encuesta realizada en el curso 2010-2011 a 411 alumnos (76% mujeres) de todos los cursos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona.
Y de la que se obtienen algunos datos que merecen ser destacados:
- Por ciclo de Medicina, las tres especialidades más deseadas por los estudiantes son: en el primer ciclo de Medicina, Pediatría (14,6%), Psiquiatría (8,8%) y Neurología (7,8%); en el segundo ciclo de Medicina, Pediatría (18,6%), Medicina Interna (11,4%) y Cardiología (10,0%).
- Por sexo, las tres especialidades preferidas son: en mujeres, Pediatría (19,5%), Cardiología (8,9%) y Obstetricia y Ginecología (8,6%); en varones, Medicina Interna (12,6%), Cirugía General y Digestiva (9,2%) y Cirugía Ortopédica y Traumatología (9,2%).
- Por calidad de vida, las tres especialidades consideradas son: como mejor calidad de vida, Dermatología y Venerología, Cirugía Plástica, Estética y Reparadora y Oftalmología; como peor calidad de vida, Medicina Interna, Medicina Familiar y Comunitaria y Cirugía General y Digestiva.
- Por prestigio profesional, las tres especialidades consideradas son: como mayor prestigio, Neurocirugía, Cirugía Cardiovascular y Cardiología; como peor, Medicina Familiar y Comunitaria, Hidrología Médica y Bioquímica Clínica.

Aunque el estudio tiene las limitaciones de la generalización, al ser realizado con la encuesta de una única Facultad de Medicina, tiene el valor de ser el primer estudio de España en reflejar las preferencias y percepciones de los estudiantes sobre las diferentes especialidades médicas.

Y, para nosotros los pediatras, conocer que es la especialidad de Pediatría la más “querida”, sin ser por ello la especialidad con más prestigio profesional ni con mejor calidad de vida. Por algo será… y de ahí nuestro orgullo y nuestro compromiso para mantener un alto nivel de calidad en formación. No es ningún misterio considerar que el sesgo del sexo (con la intensa feminización de las Facultades de Medicina. hospitales y centros de salud) influye en esta preferencia, sin que por ello no hagamos más que constatar una realidad. Y que nadie malinterprete esta realidad… ni la vuelva a liar parda porque esto sea así.

Acaba de celebrarse el último examen MIR. Y, en breve, toda una nueva generación de residentes vendrán a nuestros hospitales. A todos ellos: bienvenidos al mundo de un hospital, con sus muchas luces y algunas sombras. Y lo celebramos con uno de los momentos musicales más recordados de Anatomía de Grey: el "Chasing Cars" de Snow Patrol.

 

lunes, 23 de agosto de 2010

El blues de una generación perdida

En España, las notas de corte para cursar estudios de Medicina son disparatadamente elevadas. Ocurre así desde hace ya muchos, demasiados años. Ello está propiciando una preocupante escasez de licenciados (ahora, con el Plan Bolonia, supongo que se les llamará "grados") en nuestra profesión.

Cada año se cuentan a centenares los jóvenes que, deseando estudiar Medicina, no pueden acceder a las facultades. Testimonios de esta situación podemos leerlos cada año por estas fechas en la prensa: "Los 'matrícula de honor' que no superan la nota de corte", "Todos quieren ser médicos", "Listas de espera antes de empezar a estudiar"...

La cosa no tendría mayor importancia si en España sobraran médicos. Pero no sobran. De hecho, faltan. Por mucho que sesudos estudios realizados por respetables fundaciones intenten alarmarnos diciéndonos que dentro de 15 años sobrarán médicos, lo cierto es que aquí y ahora, faltan.

Lo veo en mi ámbito, la atención primaria. Lo veo en la ciudad en la que trabajo, Girona. Lo contrasto y lo confirmo con otros colegas que trabajan en otras ciudades de España. En mi ámbito, faltan médicos de familia y faltan pediatras.

Por otra parte, la formación MIR no puede garantizar actualmente el recambio generacional. Son pocos los estudiantes que acaban Medicina ya que son pocos los que pueden comenzarla (las estratosféricas "notas de corte"). Se presentan al examen MIR un 40% de licenciados extranjeros. Lo cual a mi me parece muy bien pero... muchos de ellos, una vez acabado su periodo formativo, volverán a sus países de origen. Es lógico que así sea pero entonces, ¿quién va a cubrir ese recambio generacional que ya está teniendo lugar?

Podrían venir médicos de otros países y de hecho vienen (bienvenidos). Pero a los especialistas formados en otros países se les ponen mil trabas para poder ejercer aquí, y de ello tengo experiencia personal: muchos pediatras de diversos países de Latinoamérica me han contactado en los últimos años para conocer los trámites de homologación de su título. Y lo cierto es que es una auténtica pesadilla burocrática. A alguno he podido ayudar. A la mayoría, ha sido imposible.

En resumen: no permitimos a los estudiantes españoles que lo desean cursar estudios de Medicina (la mayoría de colegas que yo conozco, yo el primero, no se acercaron en su día ni de lejos a las disparatadas notas que se están exigiendo para entrar); formamos pocos especialistas y casi la mitad provienen de otros países a los que, probablemente, retornarán cuando acaben la residencia; y las trabas burocráticas de homologación de títulos son incontables. Tenemos un sistema formativo médico que se hace el harakiri a sí mismo impidiendo el acceso a jóvenes suficientemente preparados para ser excelentes médicos y no se exige a los licenciados de otros países que, tras su formación, permanezcan un mínimo de tiempo en nuestro país trabajando para el sistema sanitario que les formó en justa contraprestación.

Yo no soy gestor sanitario e igual por eso estoy escribiendo tonterías. Pero es mi experiencia personal, experiencia compartida con amigos, familiares y conocidos, tanto del ámbito sanitario como ajenos al mismo. Una generación entera de jóvenes estudiantes entusiastas está siendo desperdiciada por la incapacidad de acceder a las - por otra parte - tropecientasmil facultades de Medicina que existen en España.

Para mi se trata de una generación, lamentable e irresponsablemente, perdida.