Este es el título de dos artículos publicados en Acta Pediátrica Española y que os recomiendo su lectura: se puede descargar el PDF gratuito desde estos enlaces (I y II).
Creo que es clara la posición desde este blog (y desde la Pediatría) sobre el apoyo a la lactancia materna y el verdadero valor de la leche de vaca en la alimentación infantil, con algún post contundente, tipo "Que no. Que la leche no produce mocos".
Pero merece la pena una lectura juiciosa de estos artículos para explicar con claridad las dudas que hayan podido surgir por ciertas falacias y medias verdades frente a la leche de vaca en la alimentación infantil.
En los últimos años han comenzado a circular, fundamentalmente a través de canales de información no profesionales, ideas sobre los perjuicios del consumo de la leche de
vaca en la edad infantil. En la mayoría de ocasiones se trata de posturas apriorísticas con poco o ningún fundamento que las sustente.
En los artículos se revisan los puntos que han sido, o son, objeto de controversia:
- Ferropenia y anemia ferropénica
- Intolerancia a la lactosa
- Alergia a las proteínas de la leche de vaca
- Riesgo aumentado de diabetes mellitus
- Trastornos del espectro autista
- Síndrome metabólico y otras enfermedades crónicas
- Mucosidad y catarros.
Argumentos claros para cualquier duda que la población pueda tener o se le pueda ocasionar con las noticias que se divulgan.
Y como concluyen los autores: "La leche de vaca ha formado parte de la alimentación en gran parte de Europa en los últimos 10.000 años y, en su momento,la tolerancia a la leche constituyó una ventaja adaptativa. En los últimos 20 años, y con carácter creciente, han surgido
algunas voces discrepantes al respecto, y también dentro de la comunidad científica. Sin embargo, la repercusión de estas discrepancias es muy superior a lo que podía esperarse de la mera discusión científica. La población debe recibir mensajes
claros respecto a los hábitos saludables y a las recomendaciones dietéticas. A la luz de los datos científicos disponibles, debemos continuar recomendando que nuestros niños y jóvenes consuman leche y derivados lácteos diariamente en cantidades adecuadas".



