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lunes, 24 de diciembre de 2012

ABRAZOZUMAB, un nuevo anticuerpo monoclonal que lanzamos en Navidad


Hoy es Nochebuena... y nuestra entrada de hoy, como no podía ser de otra forma, viene cargada de buenos sentimientos y mejor energía. 

Free Hugs Campaign o Abrazos Gratis es un movimiento de carácter internacional que consiste en ofrecer abrazos a desconocidos con el afán de regalar afecto, en un mundo globalizado donde reina la desconfianza, los prejuicios y los problemas. 
Todo comenzó en 2004, cuando un hombre que se hizo llamar Juan Mann (seudónimo cuya fonética coincide con One Man, "un hombre") regresa a Australia, su país natal. Una vez allí, el sentimiento de soledad comienza a invadirlo: sus padres acababan de divorciarse, se había separado de su prometida y su abuela había fallecido. Para animarse decide ir a una fiesta, donde una desconocida le regala un abrazo y declaró que "fue lo mejor que me ha pasado nunca". Y con ese sentimiento, decide salir a repartir abrazos a la gente que transitaba por Pitt Mall Street en Sídney. Así fue como conoció a Shimon Moore, quien grabó al protagonista abrazando a la gente de la calle; y sería ese vídeo, alojado en YouTube, el que llevaría una simple actitud a transformarse en todo un movimiento a nivel mundial y en diferentes idiomas, y con cientos de vídeos en la red. Una vez más, la red social por una buena causa. 

El caso es que no he conocido este movimiento hasta hace unos días, pero en nuestra Unidad Neonatal (en nuestra Neonatal Yunit para los amigos, N.Y. en siglas :-), esa misma que hizo a nuestros prematuros mucho más que estrellas de cine, hace tiempo que implantamos el ABRAZOZUMAB. 

¿Qué es el ABRAZOZUMAB?. Pues es un anticuerpo monoclonal diferente. Y es diferente porque es bueno, bonito y barato. 
Y esta es su ficha técnica. 

1. COMPOSICIÓN CUALITATIVA Y CUANTITATIVA: abrazos durante el trabajo y alguien a quien abrazar (generalmente tus compañeros de trabajo), tantas veces como quieras. 2. DATOS CLÍNICOS. 2.1 Indicaciones: múltiples y a todas horas, sobre todo en momentos difíciles (ej. una guardia) y de bajón (ej. cuando las cosas son difíciles con un paciente). 2.2. Posología y forma de administración: a todas horas y todos los días del año, y de la forma que te salga del corazón (en el vídeo de abajo verás algunos ejemplos). 2.3 Contraindicaciones: ninguna, salvo la fobia al contacto físico y a sentirnos mejor personas. 2.4 Advertencias y precauciones especiales de empleo: especialmente indicado frente a la apatía, el desánimo, la tristeza o el mal ambiente en el trabajo. 2.5 Interacción con otros medicamentos y otras formas de administración: ninguna comprobada y posible combinar con palabras de ánimo y con la sonrisa. 2.6 Reacciones adversas: engancha y puede crear adicción cuando lo pruebas y ves los efectos benéficos para la mente, el espíritu y el corazón. 3. DATOS FARMACÉUTICOS: 3.1 Lista de excipientes: materiales (brazos de unos y de otros) y espirituales (algo por lo que abrazar, que siempre lo encontrarás). 3.2. Incompatibilidades: no se conocen. 3.3 Período de validez: ad eternum. 3.4 Precauciones especiales de conservación: con mucho mimo. 3.5 Naturaleza y contenido del envase: muy humano,... casi divino. 4. CONDICIONES DE DISPENSACIÓN: sin receta médica. 5. PRESENTACIÓN Y PRECIO: Abrazos grandes, muy grandes y enormes. Y no cuesta nada. 

Lo dicho, un anticuerpo monoclonal bueno, bonito y barato: increíble, ¿no?. El anticuerpo monoclonal ideal, que es casi stupendomab para estos momentos de crisis. Muy coste-efectivo en Navidad y en todos los días del año. 

Y para celebrar este nuevo medicamento que hemos lanzado, compartimos uno de los vídeos de Free Hugs Campaign, acompañados del "Hallelujah" de la inglesa Alexandre Burke. 

Y no olvidemos que tras el abrazo, como dice Oscar Wilde, "for one moment our lives met our souls touched"
Feliz Navidad. Que tengáis muchos Abrazozumabs que dar, no sólo en vuestra familia, sino también en vuestro trabajo.

 

lunes, 25 de enero de 2010

Sobre la “medicina del deseo” y el deseo de la medicina



El fenómeno de la medicalización de la vida en el primer mundo crea adicción, en ocasiones perversa, de manera que la demanda de servicios sanitarios por parte de la población termina por hacerse virtualmente infinita, sobre todo porque el concepto de salud y enfermedad ha cambiado. Este incremento de la demanda es motivo de preocupación por parte de sanitarios, gestores y políticos. Y se intenta atender en un contexto de avances científico-técnicos en continua evolución, exigencia de ofrecer la máxima calidad asistencial y limitación de recursos destinados a la atención sanitaria. Difícil tarea.

En este desdibujado mundo de la salud y enfermedad se ha acuñado el término de “medicina del deseo”, según denominación del psicólogo alemán Matthias Kettner, publicado en la revista Ethik Med en el año 2006: “el nuevo paciente (mejor nuevo cliente) ya no necesita de los saberes y procedimientos médicos para convertir el sufrimiento de la enfermedad en la infelicidad de la normalidad, sino que precisa de tales saberes y procedimientos para aproximar y ajustar las condiciones del propio cuerpo al estilo de vida que desea”. En la medicina estética puede verse la primera muestra (estructurada y organizada) de lo que significa la medicina del deseo, pero un reciente artículo especial de Medicina Clínica analiza ejemplos de deseos que pueden satisfacerse mediante intervenciones médicas, algunas ya bien reconocidas: deseo de engendrar un hijo con un determinado sexo (diagnóstico preimplantacional para la selección sexual), deseo de alumbrar un hijo en una determinada fecha (cesárea programada, en el que el deseo no se define bien si es de los padres o del propio ginecólogo), deseo de modificar los atributos sexuales (mamoplastias, alargamiento de pene, etc), deseo de mejorar la potencia sexual (sildenafilo), deseo de un mayor rendimiento físico (eritropoyetina, esteroides, etc), deseo de una apariencia juvenil (tratamientos antienvejecimiento), y muchos más.

Los dos autores de este artículo especial son doctores en filosofía. Uno de ellos, el Dr José Luis Puerta, también es médico y nos tiene acostumbrado a estudios y reflexiones humanistas y filosóficos en el entorno de la medicina, como director de la revista “Dendra Médica, Revista de Humanidades” (y que, anteriormente, recibía el nombre de “Ars Médica. Revista de Humanidades Médicas”). Conviene leer con detalle el artículo, en el que queremos destacar algunas reflexiones, como el comentario de que en la situación actual de la medicina se esperan cosas contradictorias. Por ejemplo, en la salud manternoinfantil, por un lado se evitan los embarazos no deseados (sirviéndose incluso de prácticas abortivas) y, por otro lado, se debe disponer de medios tecnológicos que satisfagan el deseo de tener hijos con el sexo y características que mejor se adapten a las preferencias parentales, además de asegurar la viabilidad de recién nacidos extremadamente prematuros. Se comenta que estas aparentes contradicciones se desvanecen si aceptamos que los fines de la medicina ya no son solo prevenir o curar la enfermedad, sino también satisfacer los deseos individuales.

Con esta nueva redefinición de la medicina, aceptar la enfermedad y las molestias que le son consustanciales empieza a parecer una injusticia. Y por ello, por ejemplo, los padres no entienden que en el siglo XXI no seamos capaces de ofrecer un remedio eficaz e inmediato para eliminar los mocos o la tos.

La “medicina del deseo” dificulta el camino al deseo de una medicina que intente ofrecer la máxima calidad con la mínima cantidad (de intervenciones) y en el lugar más cercano al paciente. Una medicina que precisa una vuelta a una definición coherente de los términos salud y enfermedad, y que permita resolver con coherencia la ecuación entre “lo deseable, lo posible y lo apropiado” en medicina.