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lunes, 9 de marzo de 2026

Pasado, presente y futuro de la publicación biomédica: de las revistas en papel a las revistas electrónicas

 

La evolución de la información médica (y sus publicaciones biomédicas) ha pasado por hitos tecnológicos fundamentales que han transformado radicalmente la forma en que se produce, distribuye y consume el conocimiento científico. Cabe diferenciar algunas etapas clave: 

1. La era de la imprenta y el papel (El pasado) 

Durante siglos, la publicación tradicional en papel fue el estándar. Era un sistema con limitaciones críticas para las necesidades modernas: logística deficiente (es un proceso caro, lento y con una distribución limitada), dificultad de acceso (los materiales resultan difíciles de archivar y recuperar de manera ágil), impacto ambiental (se considera un sistema poco ecológico) y proceso editorial cerrado (se caracterizaba por la gestión privada de la información y la apropiación del copyright). 

La llegada del ordenador y, posteriormente, de los discos ópticos o CD-ROM, marcó el inicio de la transición hacia formatos digitales, permitiendo el almacenamiento masivo de datos antes de la conectividad total. 

2. La revolución de Internet y la World Wide Web (El presente) 

La integración de la medicina con Internet ha dado lugar a la publicación electrónica, la cual ofrece ventajas que superan las barreras del papel: inmediatez y ubicuidad (la información está disponible en cualquier lugar de forma instantánea), interactividad y multimedia (permite el uso de hiperenlaces, que conectan directamente con referencias bibliográficas, elementos multimedia y la posibilidad de añadir comentarios de los lectores o modificar artículos en tiempo real), mejor acceso a la MBE, medicina basada en la evidencia (internet ha facilitado la aparición de fuentes secundarias y bases de datos especializadas como Cochrane, guías de práctica clínica y alertas bibliográficas) y nuevos retos (esta explosión informativa ha traído consigo el fenómeno de la "infoxicación" o sobrecarga de información). 

3. Hacia un modelo híbrido o solo electrónico (El futuro) 

A principios de este siglo se pensaba que la evolución no implicaría la desaparición total del formato físico, pero a día de hoy casi es la tendencia. En aquellos primeros pasos el futuro de la información médica no se definía como "papel o electrónico", sino como "papel y electrónico". El siglo XXI se proyecta como una "odisea en el ciberespacio" donde tendrán que convivir ambos mundos para mejorar la práctica clínica y la investigación. 

Las revistas biomédicas electrónicas presentan diversas ventajas significativas en comparación con el formato tradicional de papel, principalmente en lo que respecta a sus procesos de distribución y editorial. 

- Ventajas en el proceso de impresión y distribución: ubicuidad e instantaneidad (permite el acceso a la información desde cualquier lugar de forma inmediata), capacidades multimedia (ofrece la posibilidad de incluir elementos multimedia e hiperenlaces, enriqueciendo el contenido del artículo), eficiencia de costos (presenta un bajo coste de producción en comparación con el sistema de papel, el cual es descrito como caro y lento), conveniencia (facilita el manejo y la consulta de la información para el usuario). 

- Ventajas en el proceso editorial: interactividad (permite añadir comentarios de los lectores y ofrece la posibilidad de que los autores modifiquen el artículo), mejoras en la revisión (facilita la revisión prepublicación), navegación bibliográfica (las referencias bibliográficas en hipertexto permiten saltar directamente a las fuentes citadas), métricas precisas (permite obtener una medida exacta del factor de impacto, lo que proporciona datos más fiables sobre la relevancia de las publicaciones, con datos webmétricos también). 

En el año 2020 realizamos en este blog un análisis del pasado, presente y futuro de las revistas pediátricas españolas. El panorama era desolador, y poco han mejorado en estos seis años. En aquel momento ya constatábamos que desde que comencé mi andadura en la Pediatría hace cuatro décadas han desaparecido las siguientes revistas pediátricas en España: Acta Pediátrica Española (Acta Pediatr Esp.), Anales de Pediatría Continuada (An Pediatr Contin.), Archivos de Pediatría (Arch Pediatr.), Pediatría Rural y Extrahospitalaria, Pediatrika, Revista Española de Pediatría (Res Esp Pediatr.), así como algunos Boletines regionales.  

Permanecen activas las siguientes: Anales Españoles de Pediatría (An Esp Pediatr.), luego Anales de Pediatría (An Pediatr (Barc), Evidencias en Pediatría (Evid Pediatr.), Formación Activa en Pediatría de Atención Primaria (FAPap.), Pediatría Integral (Pediatr Integral.) y Revista de Pediatría de Atención Primaria (Rev Pediatr Aten Primaria.), más algún Boletín regional como el de la SCCALP. Y ya todas han derivado a formato electrónico exclusivo, el último Rev Pediatr Aten Primaria a comienzos de este año 2026. Decir que este año se cumplen los 20 años del primer número de Evid Pediatr, y que fue en su momento la única revista que nació (y siempre ha sido) electrónica. 

La situación es que de las revistas pediátricas españolas vigentes, dos son de formación continuada (FAPap, Pediatr Integral), una es una revista secundaria (Evid Ped) y solo dos de ellas aceptan originales (An Pediatr y Rev Pediatr Aten Primaria, más algún Boletín regional).Y de ellas solo An Pediatr tiene factor de impacto, con una evolución positiva del 2011 (FI 0,8, Q4) a 2021 (FI 2,4, Q2), pero desde entonces ha vuelto a estancarse: 2022 con FI 2,1, 2023 con FI 1,5 y 2024 con FI 2,1. Todo esto nos da un panorama electrónico, pero algo preocupante en nuestro país. 

La información de este vídeo ejemplifica lo que fue nuestro análisis de las publicaciones biomédicas a principio del siglo XXI. La esencia del cambio ya estaba definida.

  

miércoles, 11 de marzo de 2020

Las revistas pediátricas españolas: pasado, presente y futuro


Ahora se cumplen tres décadas que inicié el apasionante camino de la publicación científica, esa aventura de aprender investigando. Como todo clínico, para alcanzar la excelencia de los primeros deciles, cuartiles y terciles (según las convocatorias de ayuda a la investigación o universitarias nos exigen unas u otras) y de entrar en ese misterioso mundo de la impactofilia, impactofobia y el impacto¿qué?, y del publicar o perecer, todos comenzamos publicando en revistas pediátricas en español. Como debe ser y por varios motivos: por el respeto a la ciencia elaborada en nuestro país y porque hay vida inteligente más allá del inglés. 

No seré tan torpe de establecer una discusión sobre cuál es la idioma de la ciencia en la segunda mitad del siglo XX y este siglo XXI, pero permitirme que ponga una estaca por la calidad, la importancia y el impacto (en último lugar, como debe ser, porque todo impacto debe ir precedido de calidad en la investigación y e importancia aplicable a la práctica clínica) de la investigación en español, esa que desprecia la universidad española, con ANECA como ejemplo de cómo tener a los profesores universitarios clínicos enfadados, en estado catatónico y con la docencia patas arriba. 

Pues bien, ya hace muchos años que venimos hablando de los nuevos formatos de edición para las revistas científicas y su supervivencia en este mundo de macroeditoriales. Y poníamos el centro de atención en dar respuesta a las 5 preguntas clave: ¿publicación en papel o electrónica?, ¿publicación en inglés o en español?, ¿publicación primaria o secundaria?, ¿publicación tradicional u Open Acess? y ¿publicación de revistas 1.0 ó 2.0?. Y con este complejo mundo de la edición de revistas, las pequeñas editoriales sobreviven con dificultad. 

Partimos de un hecho comprobado hace tiempo, y es que tres áreas de la ciencia en español estaban hipertrofiadas de revistas biomédicas: estas eran la Odontología, la Psiquiatría y la Pediatría. En este tiempo, por ejemplo, de mis casi 700 publicaciones científicas, en el área de revistas pediátricas españoles pude publicar los siguientes artículos en muy diversos foros, allí donde iniciamos campos de investigación como la bibliometría y cienciometría, la medicina basada en la evidencia, o volcamos artículos de lineas de trabajo como la dismorfología, asfixia perinatal o bronquiolitis: 
- Acta Pediátrica Española (Acta Pediatr Esp.): 92 artículos 
- Anales Españoles de Pediatría (An Esp Pediatr.) y luego Anales de Pediatría (An Pediatr (Barc).): 132 artículos 
- Anales de Pediatría Continuada (An Pediatr Contin.): 2 artículos 
- Archivos de Pediatría (Arch Pediatr.): 11 artículos 
- Boletines sociedades regionales: 11 artículos 
- Evidencias en Pediatría (Evid Pediatr.): 117 artículos 
- Formación Activa en Pediatría de Atención Primaria (FAPap.): 1 artículo 
- Pediatría Integral (Pediatr Integral.): 22 artículos 
- Pediatría Rural y Extrahospitalaria: 1 artículos 
- Pediatrika: 24 artículos 
- Revista Española de Pediatría (Res Esp Pediatr.), ahora Revista Española de Pediatría Clínica e Investigación: 48 artículos 
- Revista de Pediatría de Atención Primaria (Rev Pediatr Aten Primaria.): 41 artículos 

Pues bien, muchas de esas revistas ya no están con nosotros. Y la última noticia la hemos tenido hace poco con la apreciada revista Acta Pediátrica Española y lo leemos en su web: "Tras 77 años ininterrumpidos de cita con sus lectores, la revista Acta Pediátrica Española va a suspender su publicación a partir de abril de 2020. Mayo, empresa editora de la histórica cabecera, se ha visto obligada a tomar esta medida por razones estrictamente económicas derivadas de la caída de los ingresos publicitarios". De hecho, muchas editoriales sobreviven con iniciativas asociadas a los congresos o formación on line, y con ello logran soportar con más dificultad que alegrías la publicación bimensual o trimestral de la revista (la publicación mensual es casi una excepción). 

¿Cuál es el panorama actual de la publicación de revistas pediátricas españolas?, ¿cuáles perviven por selección natural o sobrenatural? 
- Anales de Pediatría, sin duda, como líder. Es importante tener al menos una revista importante en cada especialidad y cada país y ese papel lo cubre la revista oficial de la Asociación Española de Pediatría, actualmente con un factor de impacto de 1,166 y ya en tercer cuartil. Su publicación en bilingüe (español e inglés) y su edición on line han contribuido a ello, pero con la importante base de una progresiva mayor calidad en el proceso editorial y de revisión de artículos. 
- Con la desaparición de Acta Pediátrica Española, solo resta un par de revistas que pueden aceptar artículos originales, esencia de nuestra publicación biomédica, y allí donde podemos redirigir el cada vez mayor número de artículos rechazados en Anales de Pediatría. Y ello no indica que sean malos artículos, simplemente que no han sido seleccionados en una revista con criterios cada vez más estrictos: esencia para seguir creciendo en visibilidad, difusión, citación y, por tanto, en factor de impacto. Estas revistas son Revista Española de Pediatría (con baja difusión porque su edición on line es bastante precaria, pues realmente es la revista en PDF) y Revista de Pediatría de Atención Primaria (enfocada principalmente a la investigación en Atención Primaria). 
- Dos revistas siguen adelante en relación con la formación médica continuada, dos revistas vinculadas a las dos sociedades de pediatría de Atención Primaria: Pediatría Integral asociada a SEPEAP y FAPap asociada a AEPap. 
- Y una revista que creamos hace 15 años de forma exclusivamente on line vinculada con el Comité de Trabajo de Pediatría Basada en la Evidencia: la revista secundaria Evidencias en Pediatría, dedicado a realizar principalmente artículos valorados críticamente. 
- Y se mantienen algunos Boletines asociados a algunas Sociedades regionales de Pediatría, algunas con cierta vitalidad (como el Boletín de Pediatría de la SCCALP), pero otras prácticamente vinculadas a las reuniones anuales. 

Por tanto, no creo que haya cambiado la premisa de que hay que comenzar a publicar en español para aprender ese camino y acabar publicando en revistas de impacto científico. En España la única revista pediátrica que cumple ese perfil de estar situado en Science Citation Index es Anales de Pediatría. A partir de ahí hay que comenzar a pensar en el proceloso mundo de publicar en inglés en revistas internacionales, esfuerzo que vale la pena... pero que puede ser osado intentarlo sin entrenamiento en esta lides y sin aprender antes en foros más sencillos. Y las revistas pediátricas españolas que aceptan originales son importantes para este fin... y cada vez son menos. 

Porque en España hay alrededor de 1700 Residentes de Pediatría en formación (en sus cuatro años) y la realidad es que cada vez tendrán menos revistas pediátricas en España donde forjarse y formarse en la publicación de artículos originales, esencia del formato escrito de toda investigación. Es cierto que el menos es más también es válido en la publicación biomédica: necesitamos menos revistas y de más calidad, pero al menos un número mínimo de revistas será necesario. Y el futuro apunta a que no será fácil mantener estas revistas y el futuro de la publicación biomédica pediátrica en español está por escribir (y todo apunta a que se escribirá en inglés, pero no en español). 

Termino con el pensamiento de Albert Einstein: “Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor, después todo el amor pertenece a los pensamientos”. Así debe ser el camino de la investigación y la publicación biomédica, un camino de aprendizaje que solo nos hace mejores clínicos y mejores personas. Gracias a todas las revistas pediátricas españolas que nos ayudaron en ese camino...