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lunes, 11 de mayo de 2026

Análisis del brote de hantavirus: del periodismo a la ciencia

 

Desde la semana pasada, prensa, radio y televisión han centrado la atención en el brote de hantavirus que ha ocurrido a bordo del crucero MV Hondius, que zarpó desde Ushuaia y terminó bajo vigilancia sanitaria internacional mientras navegaba hacia Canarias. La OMS ha confirmado cinco casos entre ocho sospechosos, con tres fallecimientos, y ha recalcado que el riesgo para la población general sigue siendo bajo. 

Según las informaciones publicadas, el brote se detectó en un barco con 147 pasajeros de 23 nacionalidades, con presencia de 14 españoles, y los primeros afectados habrían embarcado tras una exposición previa en tierra, antes de subir al crucero. La hipótesis principal de la OMS es que el caso índice se infectó fuera del barco y luego pudo transmitir el virus a contactos cercanos a bordo, algo compatible con la variante andina del hantavirus. Aunque el barco funcionó como un entorno cerrado, la limitada cifra de casos apoya que no se trata de un virus con transmisión fácil y sostenida entre personas. 

Las autoridades sanitarias han priorizado el aislamiento clínico, la evacuación de los casos sintomáticos y la vigilancia de los contactos estrechos, mientras se coordinan desembarcos y traslados hospitalarios. El Ministerio de Sanidad español indicó que el brote está limitado al crucero y que el riesgo para la población española es muy bajo. La OMS también insistió en que este episodio no equivale al inicio de una pandemia y que el hantavirus se comporta de forma distinta a los coronavirus o la gripe. 

La preocupación no viene por una expansión masiva, sino por la gravedad del cuadro en los casos graves, especialmente cuando se complica con afectación pulmonar o renal. Además, el contexto del crucero —espacios compartidos, convivencia estrecha y movilidad internacional— obligó a actuar con rapidez para rastrear pasajeros y contactos que ya habían desembarcado. En ese sentido, el episodio ha sido importante como alerta epidemiológica, no como señal de transmisión comunitaria amplia. 

Conviene recordar que el hantavirus sigue siendo un virus zoonósico ligado sobre todo a roedores, y su transmisión humana suele requerir exposición ambiental concreta; en la mayoría de variantes no se contagia con facilidad de persona a persona. El caso del barco ha llamado tanto la atención porque probablemente combina una infección adquirida en tierra con una cadena corta de transmisión en un ambiente cerrado, algo raro pero posible en la variante andina. 

Veamos tres puntos clave...

1. Microbiología del hantavirus 

Los hantavirus pertenecen al género Hantavirus y son virus ARN de sentido negativo, envueltos, con tropismo natural por roedores y algunos insectívoros; cada virus suele estar adaptado a uno o pocos reservorios específicos. En el humano actúan como huéspedes accidentales, y la enfermedad depende de la especie viral concreta y del contexto epidemiológico

El reservorio principal son roedores silvestres, aunque también se han descrito virus en musarañas y topos. Los animales infectados eliminan el virus por orina, heces y saliva, y la transmisión a humanos se produce sobre todo por inhalación de aerosoles contaminados al limpiar, remover polvo o entrar en espacios infestados. También se ha descrito transmisión por mordeduras, contacto con mucosas o piel lesionada, y de forma excepcional por contagio entre personas en el caso del virus Andes (que es el responsable de este brote acaecido en el crucero). 

Tras la entrada, el virus infecta principalmente células endoteliales y desencadena disfunción vascular, aumento de permeabilidad capilar y respuesta inflamatoria intensa, lo que explica el edema pulmonar, la hipotensión y el shock en las formas graves. La afectación renal es central en la fiebre hemorrágica con síndrome renal, mientras que la afectación cardiopulmonar domina en el síndrome pulmonar por hantavirus. 

Existen dos grandes síndromes: fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR), más habitual en las especies de hantavirus en el "viejo" continente (Europa y Asia) y síndrome pulmonar/cardiopulmonar por hantavirus (SPH/SCPH), más habitual en las especies de hantavirus en el "nuevo" continente (América). La FHSR suele comenzar con fiebre, cefalea, mialgias, dolor lumbar, náuseas, vómitos y dolor abdominal, y puede progresar a hipotensión, oliguria e insuficiencia renal. El SPH suele iniciar con cuadro pseudogripal y síntomas gastrointestinales, y luego progresa bruscamente a disnea, edema pulmonar, hipoxemia e insuficiencia respiratoria. 

El diagnóstico se basa sobre todo en serología: IgM específica en fase aguda o aumento significativo de IgG. También pueden usarse inmunohistoquímica en tejidos y RT-PCR para detectar ARN viral en sangre o tejidos. En la práctica clínica, el diagnóstico se apoya además en el contexto epidemiológico, la trombocitopenia, la leucocitosis y los hallazgos de insuficiencia respiratoria o renal. 

No existe un tratamiento antiviral específico de eficacia universal para todas las formas. El manejo es fundamentalmente de soporte, con hospitalización, oxígeno, UCI si hace falta y ventilación mecánica o soporte extracorpóreo en los casos graves. La ribavirina puede tener utilidad en algunas formas de FHSR, pero no ha demostrado eficacia consistente en el SPH. 

La prevención se basa en reducir el contacto con roedores y sus excreciones: control ambiental, sellado de viviendas, almacenamiento seguro de alimentos y limpieza segura de zonas infestadas. Durante la limpieza debe evitarse barrer en seco, porque aumenta la aerosolización; se recomienda humedecer el área con desinfectante y usar protección personal. No hay vacuna ampliamente disponible para uso general, aunque existen desarrollos y una vacuna inactivada usada en Corea con protección incompleta. 

La gravedad varía mucho según el virus: algunos producen cuadros leves, mientras que otros tienen letalidades elevadas, especialmente ciertas cepas asociadas a SPH en América. En el informe sanitario español se recuerda que no existen vacunas ni tratamientos específicos y que la letalidad puede ser importante en formas pulmonares. 

2. Análisis científico del brote 

El evento descrito se entiende mejor como un brote zoonósico: el virus circula de forma natural en roedores y pasa al ser humano por exposición a sus excretas o secreciones, especialmente en ambientes cerrados o mal ventilados. La evidencia disponible señala que el contagio humano ocurre sobre todo al inhalar partículas aerosolizadas procedentes de orina, heces o saliva de roedores infectados, o por contacto con superficies contaminadas. 

Desde el punto de vista epidemiológico, el hallazgo importante es que el hantavirus no se comporta como SARS-CoV-2: no muestra transmisión aérea eficiente entre personas ni una expansión comunitaria sostenida en la mayoría de sus variantes. La excepción relevante es el virus Andes y algunas variantes sudamericanas, para las que sí se ha descrito transmisión persona a persona, aunque de forma infrecuente y dependiente de contacto estrecho. 

Clínicamente, el riesgo del brote no está en su transmisibilidad, sino en su potencial gravedad, porque algunas formas evolucionan con rapidez hacia insuficiencia respiratoria o compromiso renal. Por eso, el problema sanitario principal es la detección precoz, el aislamiento clínico, el soporte intensivo y la identificación de exposiciones de riesgo. 

3. Qué llevarse como aprendizaje 

En términos científicos, lo ocurrido debe interpretarse como un episodio zoonósico de exposición y no como un virus con comportamiento pandémico comparable al de la gripe o la covid. La clave microbiológica y clínica es que el riesgo humano depende de la especie viral, del reservorio y del tipo de exposición, mientras que el manejo sanitario se centra en prevención ambiental, diagnóstico precoz y soporte intensivo.

Es importante que la información a la población sea rigurosa y veraz, sin alarmismos y prudente. 

miércoles, 29 de julio de 2020

Infodemia y COVIDofobia, una mala combinación



¿Qué es la infodemia? 
Este neologismo expresa la sobreinformación que sobre un tema se genera, en algunos casos de forma precisa y en otros no, y que hace difícil a las personas encontrar fuentes fiables para encontrar orientación cuando se necesita. Este gran volumen de información de un tema específico en un corto periodo de tiempo origina una “infoxicación”, es decir, una intoxicación por información. Si esta intoxicación se asocia a una pandemia actual (como la COVID-19) el término infodemia guarda un razonable parecido, teniendo en cuenta que en el “totum revolutum” es campo sembrado para los dimes y diretes, para la rumorología, la información errónea y la manipulación de las noticias con intenciones dudosas. En la era de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, de la Web 2.0, 3.0, 4.0… y las que vengan, este fenómeno se amplifica a través de las redes sociales, ese patio de vecinos sin control, extendiéndose más y más rápido que un virus esta información inválida o tóxica: de ahí el término “viralización”

Si juntamos los efectos del virus SARS-CoV-2 con los efectos de la viralización de las redes sociales, y teniendo en cuenta dos principios conocidos en la comunicación periodística (que una buena noticia no es noticia y que las falacias se difunden más rápido que las verdades), tenemos el cóctel perfecto para crear el caos, el miedo y la COVIDofobia, de la que hablaremos luego. 

Y para que conste la preocupación por la infodemia basta revisar el documento adjunto de la PAHO (Pan American Health Organization), miembro de la Wordl Health Organization, donde se exponen algunos datos de interés para conocer la dimensión de este problema: en el último mes se han volcado 361 millones de vídeos en YouTube en relación con el tema de la COVID-19 y cerca de 20.000 artículos sobre el tema en Google Scholar, así como 550 millones de tweets en un mes que incluían el término COVID-19 o pandemia. 

Es crítico disponer del acceso a la información, pero en el momento adecuado y en el formato adecuado. Hoy todo gira sobre lo mismo. Desayunamos, comemos, merendamos, cenamos y hasta dormimos con la misma noticia, visto desde tantas perspectivas y con tantos autoproclamados expertos que ya nos sabemos a qué atenernos. En este ambiente de infodemia, donde campa a sus anchas la prensa amarillista y los que sientan cátedra con la osadía de su desconocimiento, no se pueden aplicar los principios de calma y coherencia tan necesarios para la toma de decisiones. 

¿Qué es la COVIDofobia? 
Es el miedo intenso e irracional, casi patológico, hacia todo lo que atañe a la enfermedad COVID-19 y que se considera desproporcionado. Igual que hay personas que tienen claustrofobia o agorafobia, ya hay personas – cada vez más – que tienen COVIDofobia. Y son varios los factores predisponentes y los factores precipitantes que esta crisis del coronavirus puede afectar en cada persona, pero donde, sin duda, la infodemia es elemento clave. 

Y no sabemos cuál será el comportamiento futuro de la infección por SARS-CoV-2, pero pocos dudamos de cuáles van a ser los efectos de la COVIDofia en nuestras relaciones sociales, familiares y en la repercusión sobre la economía. Y no sé si el SARS-CoV-2, con lo que hemos aprendido (tarde, mal y nunca), va a seguir provocando la morbi-mortalidad previa, pero ya pocos dudas las fatales consecuencias de una economía herida de muerte. 

Infodemia y COVIDofobia, una mala combinación para salir delante de esta crisis sanitaria, económica y social.

miércoles, 4 de julio de 2018

Conocer y usar la Fundéu y Agencia SINC


En la reciente XIII Jornada MEDES celebrada en el Escorial, y dentro de la Mesa redonda "COMUNICAR CON EFICACIA. HERRAMIENTAS DE USO", tuvimos la oportunidad de oír la participación de David Gallego, editor en Fundéu, con su ponencia "Fundéu: el reto del binomio rigor y rapidez" y también la participación de Pampa García, redactora jefe de la Agencia SINC, con su ponencia "Informar con cuidado es posible"

Y ha sido una oportunidad más de conocer y reconocer estas dos grandes herramientas para el periodismo científico, para el periodismo general y para todos. Porque el buen uso del idioma español y de nuestro lenguaje es bueno para todos. Y estas dos instituciones, entre otras muchas, velan por ello. Y vale la pena conocerlas un poco más: 

1) Se conoce como la Fundéu - Fundación del Español Urgente - a un un recurso lingüístico que, con tan solo 13 años de vida, es tan respetado y usado, sino más, que la propia Real Academia Española. Es una fundación creada en 2005 en Madrid a partir del Departamento de Español Urgente de la agencia EFE, fruto del acuerdo y participación equitativa en su constitución del banco BBVA y Agencia EFE. 

El principal objetivo de la fundación es velar por el buen uso del idioma español en los medios de comunicación, en especial los informativos, y cuenta con el asesoramiento de la Real Academia Española, cuyo director, Darío Villanueva, es a su vez el presidente de la Fundéu BBVA. 

Fundéu cuenta con los siguientes servicios, a los cuales se puede acceder en su sitio web (cuyo contenido se publica con licencia de Creative Commons): 
- Consultas de dudas. 
- Recomendaciones todos los días de la semana, basadas en las noticias que se publican en los medios. 
- La lista de correo Apuntes, activa desde 1996 y actualmente alojada en RedIRIS. 
- El Blog de Fundéu, con artículos e infografías sobre el mundo del idioma e información sobre las actividades de la Fundación 
- El pódcast semanal Palabras llanas. 
- Y otros muchos recursos. 

2) Se conoce como Agencia SINC - Servicio de Información y Noticias Científicas - a la primera agencia pública de ámbito estatal especializada en información sobre ciencia, tecnología e innovación en español. Fue puesta en marcha por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología en el año 2008. 

El equipo de SINC produce noticias, reportajes, entrevistas y materiales audiovisuales (vídeos, fotografías, ilustraciones e infografías). Todos los contenidos producidos por SINC tienen una licencia Creative Commons, es decir, se pueden copiar, distribuir, comunicar públicamente y transformar, también para uso comercial, siempre y cuando se cite a SINC como fuente. 

SINC ofrece su servicio a periodistas, científicos y ciudadanos para dar a conocer los últimos desarrollos de la ciencia más relevante, con especial énfasis sobre los trabajos españoles. La producción informativa de la agencia cuenta con la participación y revisión de la comunidad investigadora: la actualidad, el rigor y la veracidad son sus señas de identidad. 

Su lema es "La ciencia es noticia" y así consta en su web, que conviene revisar, pues cuenta con muchos recursos. 

Aprendimos muchos con la SINC, entre ello las tres reglas que nos regaló para comunicar bien en salud a la población: 1) Sé responsable; 2) Cuanto más precisión, menos claridad; 3) Ten claro para quien escribes. 

Gracias a MEDES por seguir ahí y regalarnos y recordarnos recursos así. Porque recursos así se deben conocer y se deben usar. El idioma español se lo merece. La ciencia también. Y nosotros, sin duda.

jueves, 29 de junio de 2017

Periodistas, "periolistos" e información fiable sobre vacunas.


Lo cierto es que siento hastío al volver sobre este tema. Es desolador ver como cada mes, cada semana - a veces más de una vez por semana - algunos comunicadores - ya ni siquiera sé si son o no periodistas de carrera - utilizan sus tribunas televisivas, sus micrófonos de radio, sus páginas de prensa para hacer propaganda no ya pseudocientífica sino ya directamente criminal sobre hipotéticos efectos adversos inexistentes de determinadas vacunas.

Produce hastío pero también mucha rabia e indignación. Televisiones públicas y privadas que ofrecen sus platós a charlatanes cuyo discurso puede costar vidas. Así, directamente.

Ni voy a entrar sobre lo sucedido en el programa de Cárdenas. Ya se ha hablado mucho. Y además... lo de este "periolisto" estoy seguro que será la penúltima agresión contra la ciencia. Siempre hay un penúltimo tonto. El último siempre está por llegar y supongo que estará al caer.

Pero quiero hacerme eco de un artículo de dos muy queridos compañeros, Ángel Hernández Merino y César García Vera, publicado en "Gaceta Médica". Los dos son pediatras de atención primaria y especialistas en vacunas. Qué duda cabe que el alcance de una información fiable publicada en una revista médica va a ser siempre inferior al de un programa de telebasura de ámbito nacional Así que, modestamente, copio y pego su artículo aquí para facilitar su difusión.

...Aunque seguirán existiendo personas que crean que la Tierra es plana, que el VIH no existe y conspiranoias similares.


"Sobre el escándalo por las declaraciones de J. Cárdenas

Ángel Hernández Merino y César García Vera, Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap)


Actualmente no hay ningún debate científico sobre la relación entre las vacunas y los trastornos del espectro autista: las vacunas, definitivamente, no causan autismo. En la ciencia médica nada es verdad absoluta, pero, en esta cuestión, todas las evidencias apuntan en la misma dirección: ninguna relación. Es importante destacar que el descrédito de las vacunaciones en este campo, partió de un estudio inglés de 1998 que se comprobó fraudulento en 2010, no sin antes causar un daño irreparable a miles de familias y niños a lo largo y ancho de todo el mundo.

Cualquier cuestionamiento de la seguridad de las vacunas debe basarse en datos objetivos comprobables. En el caso del autismo y las vacunas, es, por tanto, un falso debate, y abrirlo equivale a remover un viejo bulo, una falsedad. Y, además, hacerlo en los medios de comunicación supone un riesgo elevado en términos de salud pública, por su capacidad para orientar las decisiones de las familias aumentando de forma innecesaria las reticencias hacia las vacunaciones. Se sabe, pero por estar integrado en lo cotidiano se nos olvida, y nunca está de más recordarlo: las vacunaciones son un precioso bien que salvan innumerables vidas, protegiendo no solo a los vacunados sino al conjunto de la población. Derrochar este potencial, sobre todo en las regiones del mundo con escasos recursos, es imperdonable.

Los comunicadores, como Cárdenas, saben de la influencia de sus palabras, gestos y ejemplos en la población. Por esto, en ellos las exigencias éticas de rigor y de responsabilidad profesional alcanzan los máximos niveles. Y, sin duda, las palabras de Cárdenas, carentes del mínimo rigor, no respetaron estas premisas profesionales básicas. Quizás, más allá de sus palabras, buscaba deliberadamente solo protagonismo, poniendo, si así hubiera sido, sus intereses personales por encima de otros del ámbito colectivo.

Del mismo modo, los médicos y demás sanitarios deben abordar las dudas e incertidumbres propias del desempeño de la profesión en el terreno de las vacunas con el máximo rigor, buscando la protección de la población susceptible, con la mayor seguridad y efectividad y menor coste posible. Así, resulta fuera de lugar la confusión no inocente entre correlación y causalidad, por ejemplo cuando a la presentación coincidente en el tiempo de hechos independientes se le atribuye la categoría de prueba de causalidad. Esto, junto a las posiciones de “esta vacuna sí, esta vacuna no” llamando a rechazar algunas vacunas y la exigencia anticientífica del riesgo cero, hace un daño irreparable a la credibilidad de los programas de vacunación.

Las vacunaciones no deben, en modo alguno, quedar fuera del debate social, pero éste debe ser riguroso y conducido en los medios de comunicación, redes sociales y en el ámbito profesional y científico con responsabilidad y transparencia. La necesidad del desarrollo de programas de vacunación seguros, efectivos y eficientes, y de garantizar el acceso en condiciones de equidad a toda la población, hace que los objetivos de salud pública (entre ellos, las vacunaciones) deban ocupar un lugar preeminente, de prioridad, en la agenda social y política. Así, se pondrán los medios para avanzar en los objetivos globales de salud propuestos para los próximos años."