sábado, 6 de enero de 2024

Cine y Pediatría (730) “Apolo 10 ½: Una infancia espacial”… y especial

 

El 20 de julio de 1969 es una de esas fechas marcadas en el consciente colectivo, especialmente de aquellos que formamos parte de la generación “Baby boomer” y que atesoramos esa fecha en nuestra infancia, adolescencia o juventud. Porque ese día la humanidad consiguió un importante logro: que un hombre pisase la Luna por primera vez. Fue con la expedición Apolo XI de la NASA y la primera huella humana en la superficie lunar la dejó el astronauta Neil Armstrong, seguido poco después por su colega Edwin "Buzz" Aldrin, y ello mientras el tercer integrante de la misión, Michael Collins, daba vueltas a la Luna en el módulo de mando. 

Todo comenzó en mayo de 1961, cuando el presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, anunció su intención de poder enviar astronautas a la Luna antes de que finalizase la década. Esto sucedió un mes después de que el cosmonauta soviético Yuri Gagarin se convirtiera en el primer ser humano en viajar al espacio y tres semanas antes de que el astronauta Alan Shepard se convirtiese en el primer americano en repetir ese viaje espacil. Ocho años de duro trabajo tendrían que pasar antes de que la NASA viese cumplido su gran proyecto de poner un hombre en la Luna, con una misión que partió el 16 de julio de 1969 desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, para llegar a pisar la superficie lunar (en una zona denominada Mar de la Tranquilidad) sobre poco más de dos horas aquel 20 de julio y donde se pronuncia la mítica frase de Armstrong: "Este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad". Durante ese tiempo tomaron fotografías, manejaron una cámara de televisión (gracias a la cual los espectadores de todo el mundo pudimos asistir a sus hazañas), colocaron una bandera de los Estados Unidos y depositaron una placa metálica con la siguiente inscripción: "Aquí los hombres del planeta Tierra han puesto el pie sobre la Luna por primera vez. Julio de 1969 D.C. Hemos venido en paz en nombre de toda la humanidad". Después realizaron actividades científicas: instalaron un reflector de rayos láser destinado a medir con exactitud la distancia entre la Tierra y la Luna, un sismógrafo para registrar terremotos lunares y una pantalla para medir la intensidad del viento solar. La hazaña espacial finalizó cuando el módulo de mando cayó en aguas del Océano Pacífico, no lejos de Hawai, el 24 de julio. 

Porque en realidad lo anterior fue el mayor éxito del denominado Programa Apolo, ese programa espacial desarrollado por Estados Unidos en el marco de la carrera espacial con la Unión Soviética durante la Guerra Fría. Y es que delante del Apolo XI le precedieron todos los anteriores durante la década de los sesenta, y ya en la primera mitad de la década de los setenta se llegaría hasta el Apolo 17, más los Apolo SL 2, 3 y 4, hasta el último lanzamiento, un 15 de julio de 1975, el Apolo Soyuz, la primera misión conjunta NASA-URSS. En total hubo 22 misiones Apolo y 18 de ellas fueron un éxito, tres un éxito parcial y una fracasó. 

Con todo lo anterior, no es de extrañar que esa carrera espacial marcara la infancia de aquellos niños estadounidenses, especialmente los que vivieron cerca de la sede de la NASA, en Houston (Texas). Y con estos mimbres se nos presenta una película de animación especial, uno de los últimos proyectos de un director especial: Apolo 10 ½: Una infancia espacial (Richard Linklater, 2022). Porque fue Linklater uno de los primeros y más exitosos directores en emerger durante la década de los 90 en el firmamento del cine independiente americano, al que recordamos por el especial manejo del tiempo en sus actores. Así lo hizo con la trilogía Before, ese romántico tríptico entre la francesa Céline (Julie Delpy) y estadounidense Jesse (Ethan Hawke) que llevó a cabo durante tres décadas con los mismos protagonistas: Antes del amanecer (1995), Antes del atardecer (2004) y Antes del anochecer (2013), cada una de ellas con nueve años de diferencia en su estreno. Y así lo repitió en Boyhood (Momentos de una vida) (2014), un hito del cine, pues el director la rodó a lo largo de 12 años con los mismos protagonistas y que actúa como una epopeya en la vida de un niño Mason (Ellar Coltrane) de los 6 a los 18 años, y de sus padres (Ethan Hawke y Patricia Arquette).  

Y es que Richard Linklater es un baby boomer que nació en 1960 en Houston (Texas), por lo que el proyecto Apolo formó parte de su infancia y adolescencia. Y con estos recuerdos se teje la película Apolo 10 ½: Una infancia espacial. Y cuya historia comienza en un lugar y tiempo muy concreto (ciudad tejana de El Lago en la primavera de 1969) y con un protagonista (el niño Stanley, Stan, a buen seguro alter ego del director y de sus recuerdos). Y Stan, por sus buenas actitudes como estudiante, es elegido para una misión: que viaje al espacio en una nave que por error han construido más pequeña y donde solo cabe un niño (que es mejor que un mono) y con ello ganar a los rusos en la carrera espacial por pisar la Luna. Y el entrenamiento está previsto que se realice en secreto durante sus vacaciones. Y la voz en off de nuestro protagonista nos deja sus reflexiones: “No teníamos historia. Todo lo que había era nuevo”. Y su historia viene acompañada de los hechos y personajes que marcaron aquella época: Kennedy, la Guerra de Vietnam, el movimiento hippie, la Guerra Fría, los trasplantes de corazón, Janis Japlin, los supermercados, las boleras y los pinballs, Rachel Welch, el Playboy,.... 

Era Stan el hermano pequeño de una familia en la que todos trabajaban para alguna firma relacionada con la NASA, aunque él se hacía esta pregunta: “¿Por qué mi padre tiene que ser un don nadie en la NASA?” Unos padres que eran unos artistas del ahorro y aprovechamiento, así como los abuelos: “Mi abuelo vivió la Gran Depresión y creía que iba a volver a pasar”. Y las abuelas también eran especiales, una les contaba historia conspiranoicas, la otra les llevaba a ver la película Sonrisas y lágrimas (Robert Wise, 1965) cada seis meses (aunque Stan prefería 2001, una odisea en el espacio o El mago de Oz). Y en este ambiente Stan desarrolló una gran imaginación, que es una forma suave de decir que era un mentiroso compulsivo. Y aunque el mundo parecía que se iba al garete, también era ilusionante con los viajes a la Luna, pues las NASA y los proyectos espaciales Apolo estaban en todas partes de sus vidas (en la prensa, en la televisión, en la publicidad,…).  

Porque, en aquella época, Stan - y con él todos los baby boomers - fuimos supervivientes natos, muy alejados del actual foco sobre la contaminación o la ecología, tiempos donde el castigo físico era habitual entre padres y profesores. Y todo ello lo vivía nuestro protagonista al ritmo de la música de entonces, con las canciones de The Beatles, Monkees, The Archies, Johnny Cash o Joni Mitchell. 

Y es así como la mitad del metraje de esta película es una revisión de la infancia de Stan y la segunda parte se centra en su entrenamiento para la misión espacial. Porque antes del Apolo 11 se nos sugiere este Apolo 10 ½ de nuestra historia. Y aquel 20 de julio de 1969 también la familia de Stan se concentró (como una gran mayoría de familias del mundo) alrededor de la televisión, esperando el alunizaje. Y esa historia y esas imágenes quedaron grabadas en el recuerdo de muchas infancias, la del director… pero también la mía. 

Y en el colofón de esta película se nos cuenta: “Más de 400.000 personas trabajaron en el Programa Espacial Apolo. Más de 600 millones de personas vieron el primer alunizaje por televisión. Entre 1962 y 1972, 12 hombres (y un niño) pisaron la Luna. Nadie ha vuelto a pisarla por ahora…” Y el niño Stan (y con él, Richard Linklater) nos cuenta que vivió una infancia especial, que en su caso también fue espacial. Y así nos lo cuenta esta película de animación distribuida por Netflix. Un buen regalo de Reyes...

 

miércoles, 3 de enero de 2024

Actualizaciones de EvidenceUpdates en Neonatología (XXIV): segundo semestre 2023

 

Un semestre más - y llevamos 24 ediciones - retornamos con las actualizaciones de EvidenceUpdates en Neonatología, en esta ocasión con el segundo semestre del 2023, tanto para revistas biomédicas como en Colaboración Cochrane. 

Como es habitual, seleccionamos aquellas revisiones sistemáticas con una puntuación > 5 en las áreas de interés de EvidenceUpdates: 
















lunes, 1 de enero de 2024

Un año 2023 de recuerdos y de emoción a través de "mis" vídeos musicales (II): del 12 al 1

 

Feliz Año 2024... Que para ser mejor que el 2023 hará falta poco (vaya tres añitos llevamos…), con mucho superado, pero queda mucho por superar. Y nada mejor que empezar el año con las buenas sensaciones que despierta la buena música. Y con el compositor Claude Debussy repetimos: “La música es la aritmética de los sonidos, como la óptica es la geometría de la luz”. 

Que la música nos acompañe, que nos acompañe el pentagrama de la vida... durante los próximos 365 días. Y hoy recordamos "mis" vídeos preferidos del 12 al 1... 

12. BABY DON´T HURT ME (Anne-Marie ft David Guetta, Coi Leray) del álbum Super Unhealthy 
Una adaptación de un clásico, del sempieterno David Guetta, ahora con la británica Anne-Marie y la rapera estadounidense Coi Leray. Vídeo musical que actualiza el famoso tema de 1993 "What Is Love" de Haddaway, retitulado como "Baby don't Hurt Me" (la otra estrofa más conocida del hit antiguo) está co-escrito por David Guetta y Ed Sheeran. El discotequero tema salta al ring, de nuevo, este año.

   

11. ORAL (Björk ft Rosalía) del álbum Oral
En uno de los duetos que nadie vio venir (más porque uno no se lo imaginaba), 2023 fue el año que nos dio uno de los mejores duetos musicales: Rosalía y Björk, quienes unieron fuerzas y talento para lanzar “Oral”, una rola hecha para una buena causa. Esta colaboración se hizo para ayudar a la lucha contra la crianza artificial de peces en Islandia, un problema que afecta a dicho país y para la cual, Rosalía y Björk incluso hicieron un videoclip creado con la ayuda de la Inteligencia Artificial (IA). Dos samuráis  de la canción. 

 

10. SILLENT RUNNING (Gorillaz ft Adeley Omotayo) del álbum Cracker Island 
Por fin un vídeo algo trabajado, combinación con dibujos animados… la que nos regala esta banda virtual inglesa creada por Damon Albarn y Jamie Hewlett y compuesta por cuatro miembros ficticios (2-D, Noodle, Russel y Murdoc), aquí colaborando con Adeleye Omotayo (cantante conocido por haber sido corista de Amy Winehouse). En este video, dirigido por Jamie Hewlett, nos adentra en los cultos oscuros y vemos a 2-D siendo sometido en un ritual bastante extraño, mientras los demás integrantes del grupo –sobre todo Noodle y Russel– intentan rescatar a su compañero, aunque sin querer el héroe serán, ni más ni menos,  que Murdoc.

 

9. DRIVE ME CRAZY! (Lil Yachty) del álbum Let's Start Here 
Simplemente genial… Por fin, una canción que sorprende por su ritmo y melodía (y nos cura de tanto reguetón). No he encontrado vídeo oficial, salvo alguna presentación en concierto o este audio que suena así de bien… Puro indie musical el de Miles Parks McCollum, más conocido por su nombre artístico Lil Yachty, rapero, cantante y compositor estadounidense, que aquí nos canta sobre cómo no puede imaginarse la vida sin su pareja y cómo ella es la única a quien desea amar.

   

8. TCQ (Carol G ft Shakira) del álbum Mañana será bonito 
Muy melodiosa, sensual y bailable de dos divas colombianas de la música, una reconsagrada y de Barranquilla (Shakira) y otra ya muy emergente y de Medellín (Carol G). Aquí con la canción “TCQ” que son las iniciales de "Te Quedé Grande", consigna que repite Shakira en la Sessions #53 junto con Bizarrap, y que fue separarse de Piqué y brillar como nunca. Musicalmente es un reguetón suave y cadencioso, alejado de las piezas ruidosas del género, y las dos intérpretes intercambian el compás para ofrecer un perreo sensual y sofisticado. Es una canción que ha sido bien aceptada incluso entre los implacables odiadores del género.

   

7. DANCE THE NIGHT (Dua Lipa) del álbum Barbie: The Album 
Hace años que Dua Lipa no falta a la cita de los mejores vídeos… Y ahora la británica portentosa nos regala esta canción del álbum (y película) Barbie, una canción más, de hecho el tema principal de la BSO. Aquí los violines se dan la mano con los sintetizadores para crear una melodía perfecta para una letra repleta de sensualidad y fantasía. Y si a la fórmula le sumamos la propuesta audiovisual creada ex professo para la adaptación cinéfila del universo de la muñeca, el resultado es bastante bueno.

   

6. CRUEL SUMMER (Taylor Swift) del álbum Lover 
Otra que no falle con el sonido y vídeo adaptado para los “swifter” y swiftadictos… Una de las personas más influyentes del año 2023 (dentro y fuera de la música) a sus 34 años. Y “Cruel Summer”, curiosamente, salió en 2019 y, en 2023, cuatro años después, se convirtió en una de las canciones más reproducidas de su discografía en todo el mundo. Aquí con una canción de amor, donde Taylor describe una relación confusa y abrumadora, con sentimientos en conflictivo, pero, aún así, sabe que ama a la persona que está a su lado.
 
   

5. SWEET SOUNDS OF HEAVEN (Rolling Stones ft Lagy Gaga, Stevie Wonder) del álbum Endless Summer Vacation 
Si de súper-colaboraciones musicales de 2023 hablamos, obvio que The Rolling Stones tenían que estar en la lista de las mejores canciones de este año. Y es que con “Sweet Sounds of Heaven”, la banda británica nos demostró que Mick Jagger y compañía aún tienen el toque. Con Stevie Wonder en los teclados y la voz de Lady Gaga a dueto, los Rolling Stones nos dieron este temazo de siete minutos de duración, donde la banda habla sobre la salvación y la celebración de la vida. Esto en honor a Charlie Watts, fallecido baterista de la banda.

    

4. FLOWERS (Miley Cyrus) del álbum Endless Summer Vacation 
“Flowers” se ha convertido sin dudas en el mayor himno de Miley Cyrus, desde hace años siempre provocadora. A pesar de estar compuesta con una producción pop sencilla, su letra de empoderamiento, de amor propio y de superación le ha convertido en una de las canciones más populares del 2023. Porque esta canción habla sobre la necesidad de Miley Cyrus de quererse a sí misma, respetarse, validarse y saber que el amor propio es más importante, y que ella puede "comprarse las flores", "tomarse de la mano" y "sacarse a bailar", sin necesidad de que su pareja esté presente.

   

3. VAMPIRE (Olivia Rodrigo) del álbum Guts 
Sorprendente voz para el mediocre panorama musical que nos invade… la de esta bella joven de 20 años, cantautora y actriz, de nacionalidad estadounidense-filipina. Y en “Vampire” nos habla de una relación con una persona mayor que la quería por su fama y acceso, llevándose toda su energía, como un vampiro. La canción comienza susurrante para incorporar de inmediato la intensidad y la inmensidad de su interpretación vocal. Luego viene lo épico sobre ritmos de batería y un trabajo de piano frenético y, a medida que la canción sobrepasa la trama, Olivia Rodrigo revela su elevada sofisticación vocal y lírica. Y el vídeo, dirigido por la afamada artista/directora/fotógrafa Petra Collins, se muestra contundente y atractivo de principio a fin.

   

2. I´M NOT THERE TO MAKE FRIENDS (Sam Smith) del álbum Gloria 
 Otro año más Sam Smith, más desatado que nunca…en su música y en su vídeo musical sexualizado. Y es que no hay nada más queer que volar por los aires vestido de rosa sobre el estribo de un helicóptero dorado que, luego desciende sobre una alfombra roja en medio de una noche iluminada por la luna llena… Un vídeo tan divertido como extravagante, con imágenes y letra no apta para puristas hiper sensibles u homofóbicos. Un video provocativo y probablemente polémico, aunque ya desde la década de los años 70´s tanto Elton John como Freddie Mercury, también vestían de manera excéntrica para denotar su orientación sexual de modo juguetón y divertido.


   

1. PARIS, TEXAS (Lana del Rey ft SYML) del álbum Did You Know That There's a Tunnel Under Ocean Blvd 
En marzo del 2023, Lana del Rey presentaba su noveno disco, “Did You Know That There's a Tunnel Under Ocean Blvd”, considerado por la prensa especializada como uno de los mejores discos del año. Obviamente, “Paris Texas” es un homenaje al clásico film de Wim Wenders rodado a principios de los 80, el que inspiró el nombre de la banda de Sharleen Spiteri. Pero no hay «slide guitar» en esta bella canción, sino más piano. Uno tan hermoso que hace pensar en Beethoven o Chopin. Pero es el artista indie SYML el que Lana del Rey ha sampleado, en concreto su tema “I Wanted to Leave”, sobre el que se basa toda la grabación. Es muy curioso que SYML antes tuviera una banda llamada Barcelona porque Lana del Rey menciona España en la letra («I took a trip to Spain / Just a notebook in my hand») en esa canción viajera, escapista, en la que huye de un amor malogrado y se busca a sí misma («tuve que marcharme, supe que no me iban a entender»).