sábado, 13 de junio de 2015

Cine y Pediatría (283). “El viaje de Carla” hacia la resiliencia y la tolerancia


Desde hace un año las siglas LGTBI se han hecho presentes en mi vida. Y como sin querer se han ido reproduciendo los hechos alrededor de este término colectivo para referirse a los sectores socialmente incluyentes en donde se congregan los diversos grupos de personas que se identifican como no heterosexuales: Lésbico, Gay, Bisexual, Travesti, Transexual, Transgénero e Intersexual.

Fue en mayo de 2014, y en el IV Simposio Internacional de Actualización en Pediatría en Cartagena de Indias, donde la doctora Carmen Escallón Góngora, médica pediatra cartagenera, puericultora, sanadora de heridas del alma, soñadora, cuentera, enamorada de la equidad y la igualdad, y abuela feliz… nos regaló la conferencia inaugural que tituló “Desde Kavafis hasta Vargas Llosa: adolescente LGBTI y el pediatra del siglo XXI”.
En febrero de 2015 se dieron dos acontecimientos casi seguidos: mi buen amigo José Luis Pedreira, psiquiatra infanto-juvenil, me habló de la película documental El viaje de Carla (Fernando Olmeda, 2014) y poco después, una amiga dermatóloga me regaló “El libro de Daniela”, un breve y hermoso relato escrito por su madre, África Pastor Espuch. Dos obras menores en el formato, pero grandes y valientes en el contenido. Porque ambas se alzan como un arma para luchar contra la ignorancia y para denunciar el vergonzoso silencio que existe en la realidad de los niños transgéneros, la negación máxima del principio de universalidad de los derechos humanos. Y a través de estas historias, los autores nos invitan a adentrarnos en un mundo en el que reina la igualdad entre seres humanos, la empatía, los colores, la compresión y, sobre todo, un mundo en el que reina la felicidad. 

En Cine y Pediatría ya varias películas se han acercado al mundo LGTBI en la infancia, un mundo que existe, que debemos conocer y respetar, y en el que debemos colaborar los pediatras para tener la suficiente formación e información que permita apoyar a esos niños y niñas y a sus familias. Películas como las estadounidenses Mi Idaho privado (Gus Van Sant, 1991) y Plegarias para Bobby (Russell Mucahy, 2009), las argentinas XXY (Luisa Puenzo, 2007) y El último verano de la boyita (Julia Solomonoff, 2009), las francesas Tomboy (Céline Sciamma, 2011) y La vida de Adéle (Abdallatif Kechiche, 2013), la sueca Fucking Amal (Lukas Moodysson, 1998), la británica Mi amor de verano (Pawel Pawlikowski, 2004), la canadiense C.R.A.Z.Y. (Jean-Marc Vallée, 2005) o la española A escondidas (Mikel Rueda, 2014).  
Y a estas hoy se suma precisamente la película documental El viaje de Carla, presentada la semana pasada en el XII Festival Internacional de Cine de Alicante, una vivencia especial y personal junto a su director, Fernando Olmeda, y junto a su protagonista, Carla Antonelli. Una película vivida con mis “5C”, conciencia, conciencia, calidad, color y calor…el calor de la amistad. 

Carla Antonelli es el nombre artístico de Carla Delgado Gómez una actriz, política y referente nacional e internacional del colectivo LGTBI, una de las más relevantes activistas por la igualdad en España y, desde el año 2011, es diputada de la Asamblea de Madrid por el Partido Socialista Obrero Español. Y Fernando Olmeda es un polifacético profesional, periodista, profesional de la televisión, novelista y también director de documentales. 

Como nos describe la web de la película, Carla, nacida en el año 1959 en Güimar, una pequeña localidad de Tenerife, regresa a su pueblo natal 32 años después, del lugar de donde tuvo que salir para conseguir una existencia acorde a su identidad de género y libre de los prejuicios sociales vigentes en aquella época. Es el primer regreso de Carla Antonelli desde 1976 a su pueblo natal para reencontrarse con sus recuerdos y hacer balance de su vida, lo que constituye el “viaje” emocional de esta emocionante película documental de 65 minutos grabada entre los años 2009 y 2013. 

Amigos de la infancia, familiares, compañeras del mundo del espectáculo, estrellas de televisión, políticos, vecinos de Güímar y activistas LGTBI participan en El viaje de Carla, la narración de un “viaje” con muchos amigos, como Pedro Zerolo (sirva de homenaje también para él, quien ha fallecido esta misma semana), Boti García Rodrigo, Maribel Peces-Barba, Elianne García Ruiz, Antonio Poveda, Pedro Damián Hernández o Jordi González, entre otros. 

Queremos destacar las tres ideas que nos desgrana esta película: 1) la lucha denodada de las personas como Carla por vivir conforme a su identidad de género, y en defensa de la tolerancia; 2) el compromiso de las personas como Carla para luchar en favor de la igualdad legal y social; 3) la capacidad de superación de las personas como Carla, que, a pesar de tener casi todo en su contra, logran salir adelante y se convierten en referentes sociales, todo un ejemplo de resiliencia. 
Y nos parece importante destacar los propios valores que nos destaca la sinopsis del documental y que son, al menos, cuatro: 
1) Valor biográfico: aparte de la conocida faceta pública de Carla, ahora nos adentramos a momentos desconocidos que influyeron decisivamente en su singladura vital. 
2) Valor histórico: Carla ha sido testigo directo de tres décadas de cambios en España, desde los ambientes nocturnos más underground de los años ochenta a la lucha social y política del siglo XXI, en su actual puesto como asamblearia. 
3) Valor emocional: el que nos devuelven las vivencias nunca fáciles de su vida, un viaje existencial que le ocasionó salir en silencio y por la puerta de atrás de Güimar y regresar con alborozo y por la puerta grande. 
4) Valor social: la que supone su trayectoria en defensa de los derechos del colectivo LGTBI, como referente en España y en América Latina, y que en su labor actual como diputada autonómica, ha ampliado su ámbito de actuación a otros campos, como la problemática de los menores en la Comunidad de Madrid o el drama de los “niños robados” durante el franquismo. 

Y esos valores los necesitamos los pediatras (y, en general, todos los profesionales sanitarios). Porque necesitamos formación, información y tolerancia en el campo de atención de las personas LGTBI, algo de lo que aún estamos lejos. Porque un adulto LGTBI ha sido antes un niño o una niña, un adolescente LGTBI, con familias preocupadas y, a veces, desorientadas. Ya hay movimientos favorables para mejorar estos aspectos en la atención de la infancia LGTBI y sus familias, pero queda mucho por hacer y películas como El viaje de Carla nos ayudan a ello. 

Y es así como con Carla Antonelli se hacen realidad tres pensamientos que la Dra. Carmen Escallón nos enseñó en su ponencia: 
- Las palabras del chileno Alejandro Jodorowsky: "Los pájaros que nacen encerrados creen que volar es una enfermedad"
- El poema de la argentina Alfonsina Storni: "Yo soy una y soy mil, todas las vidas pasan por mí, me muerden sus heridas"
- La reflexión del novelista alemán Herman Hesse: "Tu sabes muy profundamente que hay una sola magia, un solo poder, una simple salvación que se llama amar".  

Gracias, Carlas y Fernando, por este "viaje" de resiliencia y camino a la tolerancia.