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sábado, 3 de enero de 2026

Cine y Pediatría (834) “El Rey de reyes” enseña la vida de Jesucristo a la infancia


La historia de Yeshua Ben Josef, conocido universalmente como Jesús de Nazaret, puede reconstruirse desde una perspectiva religiosa, pero también de manera científica e histórica, separando al hombre de carne y hueso de la figura divina construida posteriormente por la fe. El testimonio de autores antiguos como Tácito y Flavio Josefo, junto con hallazgos arqueológicos, confirman que se trató de un hombre real que vivió bajo el dominio romano. Su imagen actual de Cristo ha sido moldeada por tradiciones posteriores, incluyendo la selección de los evangelios y la iconografía artística, y donde la fe ha ido añadiendo su divinidad y los dogmas. En nuestro país, el filólogo e historiador Antonio Piñero es uno de los mayores referentes de la figura histórica de Jesús, aunque el debate ha sido, es y será continuo. 

El séptimo arte no ha sido ajeno a intentar describir, con más o menos éxito, la vida de Jesucristo. He aquí algunos títulos emblemáticos: El rey de reyes (Cecil B. DeMille, 1927), Rey de reyes (Nicholas Ray, 1961), El Evangelio según San Mateo (Pier Paolo Pasolini, 1964), La historia más grande jamás contada (George Stevens, David Lean, Jean Negulesco, 1965), Jesús, María y José (Miguel Zacarías, 1971) y La vida de nuestro Señor Jesucristo (Miguel Zacarías, 1980), Jesucristo Superstar (Norman Jewison, 1973), Godspell (David Greene, 1973), El Mesías (Roberto Rossellini, 1975), Jesús de Nazaret (Franco Zeffirelli, 1977), Jesús (John Krish, Peter Sykes, 1979), El día que Cristo murió (James Cellan Jones, 1980), La última tentación de Cristo (Martin Scorsese, 1988), La Pasión de Cristo (Mel Gibson, 2004), En busca de la tumba de Cristo (Giulio Base, 2006), Hijo de Dios (Christopher Spencer, 2014), Últimos días en el desierto (Rodrigo García, 2015), Killing Jesus (Christopher Menaul, 2015), El joven Mesías (Cyrus Nowrasteh, 2016), Resucitado (Kevin Reynolds, 2016). 

Y estas Navidades se ha estrenado una película de animación para la infancia (pero que se comparte muy bien en familia) con un título similar a los dos primeros títulos reseñados en la lista previa: El rey de reyes (Seong-ho Jang, 2025), película surcoreana que adapta la vida de Jesús desde una perspectiva infantil y familiar. Su enfoque innovador combina la literatura victoriana de Charles Dickens con los Evangelios, priorizando el mensaje de redención accesible para niños y niñas. Y es que la película está inspirada libremente en el libro infantil “The Life of Our Lord” de Charles Dickens junto con fragmentos del Nuevo Testamento. Y es que ese pequeño libro de Dickens fue escrito entre 1846 y 1849 para sus hijos pequeños y comienza así: "Queridos hijos, estoy muy ansioso de que sepáis algo sobre la Historia de Jesucristo. Porque todo el mundo debería saber de él. Nadie vivió nunca que fuera tan bueno, tan amable y tan apenado por todas las personas que hicieron mal, o estaban de alguna manera enfermas o miserables, como él". Era un cuento que leía cada Navidad la familia Dickens, y el autor les hizo prometer que nunca saliera del entorno familiar. Varias décadas después, por mayoría de votos, la familia decidió publicarlo: fue en 1934, 64 años después de la muerte del genial literato inglés. 

Y la primera pregunta que surge es cómo una película así procede de Corea del Sur. Y es cuando descubrimos que este país, de tan prestigioso cine desde que despuntó el siglo XXI, alberga una de las comunidades cristianas más dinámicas de Asia (alrededor del 30% de la población), con fuerte tradición en animación cristiana vía estudios como Mofac Animation. Y es así que su director, Seong-ho Jang, debuta en el largometraje con esta historia que tiene el objetivo de exportar fe cristiana globalmente y con ello responde a la demanda de animación bíblica familiar. Y para conseguirlo utiliza animación 3D con mezcla de elementos clásicos y modernos, ritmo dinámico y épico que suaviza la violencia (evita el infanticidio de Herodes o la sangre en la Crucifixión), una banda sonora emotiva y diseño visual que priorizan la inmersión emocional sobre innovación técnica, ideal para catequesis. Cabe reseñar que acudí a verla el primer día del año con mis tres nietos (8, 5 y 2 años) y fue una agradable sorpresa cómo aguantaron (y disfrutaron) de los 101 minutos de metraje. 

La película comienza con Charles Dickens en el teatro, en la representación de una de sus obras icónicas de la Navidad: “A Christmas Carol”. Se siente acompañado detrás del telón por su esposa Catherine y tres hijos, momento en que el pequeño Walter interrumpe en escena imitando con su espada al Rey Arturo. Esa noche, al volver a casa, y por consejo de su dócil esposa, le aconseja que se gane a Walter contándole una historia. Y esa historia le promete que será más épica que la del Rey Arturo, pues será la de “el Rey de reyes”, Jesucristo: "Quiero contarte una historia hijo: la historia más grande jamás contada tiene ángeles, reyes, ruines, rivales celosos y milagros". Y a través del viaje de Jesús, la relación entre Dickens y su hijo culmina en un vínculo de amor forjado a través de la narración. Cabe destacar que la historia pasea a Walter (y a nosotros, los espectadores) por los momentos clave de la vida de Jesucristo, resultando especialmente pedagógica para los más pequeños: enseña que Jesús es accesible, transforma miedos en esperanza y anima a "ser buenos" como discípulo. 

Es muy agradable aprender cómo la figura de Jesucristo, una de las más admiradas (y discutidas) de la historia, pasa de la pluma de los Evangelios (principalmente de Mateo y Lucas) a un cuento dickesiano, para finalizar en una película de animación surcoreana. Un viaje alucinante. Y mientras el libro es texto directo y austero, la película añade elementos visuales, emocionales y ficticios para captar a la infancia de hoy en día (incluida esa gata que, sin duda, no es la mascota mejor conseguida en ficción). Y así leemos en el cuento original: "Es cristiano hacer el bien siempre, incluso con aquellos que nos hacen mal. Es cristiano amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, y tratar a todas las personas como nos gustaría que nos trataran a nosotros". 

Solo un aspecto histórico que parece idealizado en la película: aquí aparece Charles Dickens con su mujer Catherine, una mujer angelical con el marido y su tres hijos; y así debió ser en un principio del matrimonio. Pero lo cierto es que esa relación se deterioró tras diez hijos y problemas de salud, volviéndose fría y abusiva por parte de él, quien se enamoró de una actriz joven (Ellen Ternan) y, en 1858, se separó públicamente (sin llegar a divorciase), intentando incluso internarla en un manicomio, una acción que hoy se considera infame y que mostró el lado más oscuro y cruel del novelista victoriano. Un addendum que nada tiene que ver con la película, pero quizás algo más con el contexto de la lectura familiar en Navidad de “The Life of Our Lord”. 

Decir que la película ha contando con un alto presupuesto de alrededor de 25 millones de dólares y una participación estelar en el doblaje de voces: Kenneth Branagh (Charles Dickens), Uma Thurman (Catherine Dickens), Roman Griffin Davis (Walter Dickens, hijo de Dickens), Mark Hamill (Rey Herodes), Pierce Brosnan (Poncio Pilato), Forest Whitaker (Pedro), Ben Kingsley (Caifás), Oscar Isaac (Jesús). 

Y en estas épocas entre Navidad y Reyes se echan de menos películas que lleguen a los más pequeños alrededor de la figura de Jesús. Sin duda, una película para familias creyentes, pero a buen seguro para todos incluye buenos valores, como en su tiempo ocurrió con otras películas de animación tal que El hombre que hacía milagros (Derek W. Hayes, Stanislav Sokolov, 2000), Jesús de Nazaret (¡Viene el Mesías!) (Richard Rich, 2003) o Jesús, luz del mundo (Tom Bancroft, John J. Schafer, 2025). Y porque, seamos practicantes cristianos o no, lo cierto es que el Cristianismo es la religión más practicada del mundo (con unos 2.400 millones de fieles), una religión monoteísta basada en la vida, enseñanzas, muerte y resurrección de Jesucristo, considerado el Hijo de Dios y Mesías que redimió a la humanidad del pecado. Una figura, la de Jesús, que ha influido en la cultura occidental, religión, ética, arte y leyes,… y que cabe  conocer.

sábado, 22 de abril de 2023

Cine y Pediatría (693) “Oliver” y otras infancias de Carol Reed

 

Carol Reed es un director de cine británico que nunca fue considerado entre los mejores, e incluso fue ninguneado injustamente durante muchos años, pues nadie le reconocía como el creador de una de las películas más memorable del cine: El tercer hombre (1949). Porque es posible que pocas personas sepan que el director de El tercer hombre no fue Orson Welles, pues la fama del actor estadounidense brillaba tanto que mucha gente le presupone también director de esa memorable película, que protagonizaba junto a Joseph Cotten y Alida Valli. Pero quien estaba realmente detrás de las cámaras era este cineasta inglés que, aunque llevaba ya 15 años de carrera como realizador, no era aún conocido por el gran público. Y es que en este icónico film todo funciona, todo fascina, desde la lúgubre ambientación de la Viena posbélica hasta la ajustada trama y sus personajes (con ese escurridizo Harry Lime), pasando por la impresionante música de Anton Karas o los claroscuros fotográficos de Robert Krasker, así como escenas que quedarán en la retina de los aficionados. El tercer hombre fue nominado a tres Óscar, aunque sólo ganó el de mejor fotografía; pero sí ganó el Bafta a la mejor película y la Palma de Oro en Cannes. 

Fue en la década de los cincuenta cuando la filmografía de Carol Reed incluyó títulos de mayor repercusión y junto a actores y actrices de mayor peso, y una década después llegarían otras dos películas para el recuerdo: la película histórica El tormento y el éxtasis (1965), sobre las relaciones entre el escultor Miguel Angel (Charlton Heston) y el Papa Julio II (Rex Harrison), según la voluminosa novela de Irwing Stone; y el musical Oliver (1968), una maravillosa adaptación del clásico de Dickens “Oliver Twist” con inolvidables números musicales. La academia de Hollywood, esta vez sí, reconoció el enorme mérito de Reed y galardonó al film con 11 nominaciones y 5 Óscar, entre ellos el de mejor película y mejor director, además de la dirección artística, banda sonora y sonido. Fue el cénit de la carrera artística de Reed y a esta película y la particular visión de la infancia en su cine, dedicamos este capítulo de hoy. 

Es conocido que los guiones adaptados de obras literarias son comunes. Y los escritores con más adaptaciones al cine y la televisión está encabezado por un podio: lo encabezan dos dramaturgos, el británico William Shakespeare y el ruso Anton Chéjov, seguido en tercer lugar por el novelista Charles Dickens. De este último recordamos las diversas adaptaciones cinematográficas de novelas y relatos como “Nicholas Nickleby” (1838-1839), “A Christmas Carol” (1843), “David Copperfield” (1849-1850), “A Tale of Two Cities” (1859), “Great Expectations” (1860-1861) y, cómo no, “Oliver Twist” (1837-1839). 

“Oliver Twist” se publicó originalmente como novela por entregas de aparición mensual en la revista Bentley's Miscellany, dirigida por el propio Dickens, en un periodo de dos años. Se trata de una novela inspirada por la picaresca y la novela gótica sobre un niño huérfano que debe buscarse la vida, narrada en dos partes. En la primera parte conocemos a Oliver, un niño huérfano de la Inglaterra victoriana que vive en el orfanato dirigido por la Sra. Mann y luego en el hospicio del Sr. Bumble. Maltratado por ambos decide escapar y en las afueras de Londres conoce a Jack Dawkins, un pillastre que le ofrece un lugar donde hospedarse, para acabar inmerso en el mundo del hampa en medio de una banda de chicos carteristas, dirigida por el malvado Fagin y que tiene por socio al misterioso personaje de Monks. En la segunda parte la vida de Oliver se debate entre estos malhechores que se aprovechan de él, donde aparecen dos cómplices de Fagin (Bill Sikes y Nancy, su novia), y el Sr. Brownlow y su familia, que intentan acogerle. Resulta que Oliver es el hermanastro de Monks y el hijo de un hombre muy rico, por lo que es el heredero de una gran fortuna. Y con ello la novela “Oliver Twits” es una obra cruda, pero de lectura obligatoria, un clásico maravilloso capaz de fomentar la sed de lectura en niños y no tan niños. 

Una obra así ha tenido diversas versiones en diferentes épocas, con diferentes directores y actores en los papeles principales de Oliver, Dawkins, Fagin, Bill y Nancy. En el caso de la versión británica de Carol Reed del año 1968, Oliver, nos enfrentamos a una película musical interpretada en esos papeles por Mark Lester, Jack Wild (ellos dos participarían en la película Melody tres años después, otra película mítica británica dirigida por Waris Hussein en lo que es un canto al primer amor al ritmo de The Bee Gees), Ron Moody, Oliver Reed y Shany Wallis. Pero vale la pena revisar otras versiones, con matices en la orientación de la obra y sus personajes:  
Oliver Twist (Frank Lloyd, 1922, Estados Unidos) con Jackie Cogan, Eduard Trebaol, Lon Chaney, George Siegmann y Gladys Brockwell. 
- Oliver Twist (David Lean, 1948, Reino Unido) con John Hoeard Davies, Anthony Newlev, Alec Guinness, Robert Newton y Kay Walsh. Posiblemente la mejor versión, junto con la de Carol Reed. 
- Twist (Jacob Tierney, 2004, Canadá) con Joshua Close, Nick Stahl, Gary Farmer, Mike Lobel y Michele Barbara. 
- Oliver Twist (Roman Polanski, 2005, Reino Unido) con Barney Clark, Harry Eden, Ben Kingsley, Jamie Foreman y Leanne Rowe. 
Y además de estas cinco versiones para la gran pantalla, podemos citar tres películas de animación: Oliver Twist (Hal Sutherland, 1974, Estados Unidos), Oliver Twist (Richard Slapczynski, 1982, Australia) y Oliver y su pandilla (George Scribner, 1985, Estados Unidos). Y también cuatro películas para la televisión, generalmente miniseries: Oliver Twist (Gareth Davies, 1995, Reino Unido), Oliver Twist (Tony Bill, 1997, Estados Unidos), Oliver Twist (Renny Rye, 1999, Reino Unido) y Oliver Twist (Coky Giedroyc, 2007, Reino Unido). 

Para el que no conociese el musical estrenado en Londres y que llegó a representarse también en Broadway, hacer una versión cinematográfica musical de la obra de Charles Dickens, "Oliver Twist", parecería a priori poco creíble, más aún después de las múltiples versiones anteriores, incluyendo la magnífica adaptación dirigida por David Lean. Pero Carol Reed lo intentó y lo bordó. Porque en Oliver se encuentra, como película musical, una banda sonora excepcional y unas coreografías musicales brillantes e imaginativas, filmadas de manera perfecta, con 14 temas realmente conseguidos: “Overture”, “Food, Glorious Food, Oliver!”, “Boy for Sale”, “Where is Love”, “Consider Yourself”, “Pick a Pocket or Two”, “It´s a Fine Line”, “I´d Do Anything”, “Be Back Soon”, “Who Will Buy”, “As Long as He Needs Me”, “Reviewing the Situation”, “Oom Pah Pah”, “Finale (Where is Love/Consider Yourself)”. Y es que la película tiene un largo metraje de 153 minutos, dividida en dos partes y que se corresponden con las dos partes de la novela de Charles Dickens. 

Porque dos genios británicos, uno en la novela del siglo XIX, otro en el cine del siglo XX, Dickens y Reed, se encuentran y fusionan en esta película inolvidable. Como inolvidables son los mensajes de esta historia: “Hay personas cuyos únicos enemigos son ellos mismos”, “Las sorpresas, lo mismo que las desgracias, rara vez vienen solas”, “Allí donde la amistad se estrella sale a veces triunfante el odio”, “Hay siempre latente en el alma humana una pasión por ir a la caza de algo”,... 

Y es así como esta obra y esta película llena de valores positivos para la infancia debe formar parte de la familia Cine y Pediatría. El respeto por la verdad, la lealtad y el honor, unidos a ese final feliz en el que Oliver es adoptado y liberado de esa vida tan insana en la que estaba inmerso, hacen de este espectáculo algo especial y muy interesante para iniciar a los niños en el teatro musical y enseñarles de forma lúdica valores positivos. 

Pero cabe reseñar que no es la única vez en que la infancia forma parte de la filmografía de Carol Reed. Y en este sentido podemos comentar dos películas previas: 

- El ídolo caído (1948), un drama psicológico en formato de thriller alrededor de Philippe (Bobby Henrey), hijo del embajador francés en Londres, que vive en una gran mansión en la que sólo el mayordomo, Sr. Baines (Ralph Richardson), es amigo y cómplice de sus travesuras, mientras lo contrario ocurre con la Sra. Baines (Sonia Dresdel). Una buena película con extraordinario guion, destacadas interpretaciones y prodigioso manejo de la cámara por parte de Reed absolutamente prodigioso, en un film extraordinario que se adelanta en un año a la afamada El tercer hombre, donde, por cierto, también podemos recordar la escena del hospital infantil regentado por monjas en donde hay niños muy enfermos que van a morir por la penicilina adulterada del traficante Harry Line. 

- El niño y el unicornio (1955), una especia de fábula sobre la historia del pequeño Joe (Jonathan Ashmore), quien vive con su madre (Celia Johnson) en un barrio londinense de clase baja situado sobre la sastrería del señor Kandinsky (David Kossof). Joe sueña con ayudar a los pobres a cumplir sus deseos y un día el sastre le cuenta un cuento según el cual quien capture a un unicornio podrá obtener cualquier deseo. Y sus esfuerzos para hacer realidad los sueños demuestran el poder de la esperanza y la voluntad en medio de la adversidad. Con guion del escritor Wolf Mankowitz, basado en su propia novela del mismo título, y producción de Alexander Korda, la película se proyectó por primera vez en el Festival de Cine de Cannes, donde fue nominada a la Palma de Oro, que finalmente fue para Marty (Delbert Mann, 1955). Y aunque esta película fue muy popular en su tiempo en el Reino Unido, con el paso del tiempo ha caído en el olvido y es justo reivindicarla por sus indudables méritos. 

Y hoy hemos recordado a Oliver y a otras infancias de Carol Reed, este discreto tercer hombre en la dirección del cine británico.

 

sábado, 25 de diciembre de 2010

Cine y Pediatría (50). Charles Dickens, Scrooge y su Cuento de Navidad


La Navidad es una época muy vinculada a la infancia. La disfrutamos verdaderamente cuando somos niños y la re-disfrutamos cuando tenemos hijos (o nietos) y los niños vuelven a vincularnos a estas fechas. El cine no es ajeno a ello, pues una de las actividades habituales en estos días de frío y hogar es ir en familia por las tardes al cine o ver en casa (por enésima vez) las películas que se reponen con temas relacionados con la Navidad. Un cine para todos los públicos, también para todos los gustos.

Hoy es el día de Navidad y es un buen momento para tomarse un respiro de las entradas que hemos realizado en esta sección las semanas anteriores: infancias desfavorecidas, adolescentes problemáticos, familias desestructuradas, niños con enfermedades, etc. Pero hoy es tiempo para otro sentimiento y para dejar volar la imaginación. También en el séptimo arte. Y qué mejor que comenzar con una de las obras que más veces ha sido versionada en el cine: "A Christmas Carol", novela que Charles Dickens escribió en 1843. Y un mensaje muy sencillo: cómo una persona huraña puede cambiar su actitud durante la Navidad.

Charles Dickens es uno de los más conocidos novelistas de la literatura universal, quien supo manejar con maestría el género narrativo, el humor, el sentimiento trágico de la vida, la ironía, con una aguda y álgida crítica social así como las descripciones de gentes y lugares, tanto reales como imaginarios. En el desarrollo de su obra, Dickens se basó en la realidad denigrante del Reino Unido durante la revolución industrial en el siglo XIX: el maltrato de los niños y jóvenes que trabajaban y estudiaban en las condiciones más crueles en la sociedad proletaria de la era victoriana, con la mendicidad o la prostitución de fondo.

Dickens es uno de los autores más creativos en la literatura inglesa, con personajes memorables que han trascendido en el mundo de la literatura (y de nuestras vida): Oliver Twist, David Copperfield, Fagin, Miss Havisham, Charles Darnay y muchos otros: entre ellos Ebenezer Scrooge. Scrooge es el protagonista de "A Christmas Carol", un hombre avaro y tacaño que no celebra la fiesta de Navidad a causa de su solitaria vida y su adicción al trabajo. No le importan las personas, sólo le interesan sus negocios y ganar dinero. La visita de tres espíritus de la Navidad (el del Pasado, el del Presente y el del Futuro) le darán la última oportunidad de salvarse.

La obra de Dickens ha sido versionada en el cine en todas las épocas y en todos los géneros. La primera versión se remonta al año 1901, realizada por Walter R. Booth bajo el título de Scrooge; or Marley’s ghost. En la primera mitad del siglo XX encontramos diferentes versiones tanto en el cine mudo (A Christmas Carol de J. Searle Dawley, 1910) como en el cine ya hablado (Scrooge de Hugh Croise, 1928, Scrooge de Henry Edwards, 1935, A Christmas Carol de Edwin L. Marin, 1938). Incluso en España se realiza una versión bajo el título de Leyenda de Navidad (Manuel Tamayo, 1947).

En la segunda mitad del siglo XX encontramos más versiones, en clave de musical (Muchas gracias, Mr Scrooge de Ronald Neame, 1970), de animación infantil (Una Navidad con Mickey adaptación hecha por Disney en 1983 o Los Teleñecos en cuentos de Navidad de Brian Henson, 1992), de comedia (Los fantasmas atacan al jefe de Richard Donner, 1988), de drama (A Christmas Carol en su versión de 1999 por David Hugh Jones o en su versión de 1984 por Clive Donner, una de las mejores adaptaciones con con George C. Scott en el papel de Scrooge y un magnífico elenco de actores británicos).

Y en el siglo XXI continúan las versiones: en 2005, A Christmas Carol: The Musical de Arthur Allan Seidelman: y en 2009 la última versión, ya en formato del revolucionario 3D, Un cuento de Navidad adaptación escrita y dirigida por Robert Zemeckis, quien captura el movimiento de actores reales, convirtiéndolo en imágenes animadas tridimensionales de gran realismo. Bajo la apariencia de personajes animados, encontramos a un Jim Carrey irreconocible por las ilimitadas posibilidades de la era digital: él da vida al viejo egoísta Scrooge, pero también al fantasma de las Navidades Pasadas (un ser luminoso que enseña al protagonista recuerdos de su juventud), al fantasma de las Navidades Presentes (un divertido gigante que le sitúa ante su forma de ser actual) y al fantasma de las Navidades Futuras (un monstruo siniestro que le advierte sobre lo que puede pasar). Zemeckis es un gran artesano del cine que nos muestra un espectáculo visual apabullante que ya nos auguró con Polar Expres (2004) y con Beovulf (2007).

Hoy es Navidad y Mr Scoorge rememora una vez más el Cuento de Navidad de Charles Dickens. Un cuento que permanece en nuestra memoria y que nos acompaña desde nuestra infancia. Que mejor momento que rememorar esa historia sobrevolando los nevados tejados de Londres en 3D, con la sociedad y la infancia dickesiana de fondo.