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sábado, 26 de abril de 2025

Cine y Pediatría (798) “El aspirante”, cuando menos es más para criticar las novatadas

 

Las novatadas son un conjunto de rituales, bromas y actividades que tradicionalmente realizan los estudiantes veteranos a los estudiantes de nuevo ingreso (novatos) en diversos ámbitos, principalmente educativos (universidades, colegios mayores) pero también en otros contextos como el militar o deportivo. Estas prácticas suelen tener como objetivo declarado la integración de los nuevos miembros al grupo, la creación de lazos y la transmisión de ciertas tradiciones o códigos del colectivo. 

En su concepción inicial y en algunos contextos más benignos, las novatadas podrían argumentarse como una forma de romper el hielo, superar la timidez inicial y fomentar la camaradería entre estudiantes de diferentes cursos. Se podría alegar que ayudan a los recién llegados a conocer a sus compañeros veteranos, a familiarizarse con el entorno y a sentirse parte de una comunidad, quizás buscando aliviar la tensión del inicio de una nueva etapa. Sin embargo, esta visión idealizada a menudo contrasta fuertemente con la realidad de muchas novatadas, especialmente en el ámbito universitario, donde con frecuencia degeneran en prácticas humillantes, vejatorias, peligrosas e incluso ilegales, con actos de abuso de poder y coerción que pueden suponer riesgos para la integridad física y psicológica de los novatos. A menudo, las novatadas se llevan a cabo en un clima de permisividad o incluso complicidad por parte de algunos miembros de la comunidad universitaria, lo que contribuye a la perpetuación de estas prácticas y normaliza la violencia y el abuso. 

Siendo como es un tema relevante, su presencia argumental en el cine es excepcional. Si bien, desde Cine y Pediatría ya hemos tratado tres películas nucleares: desde España, Novatos (Pablo Aragües, 2015), se fundamenta en la experiencia real del director en su llegada a un colegio mayor universitario en Madrid; desde Estados Unidos, La furia de una madre (Vibeke Muasya, 2021), que saca a la luz este problema en el contexto de las reconocidas fraternidades universitarias yanquis; y desde México, Heroico (David Zonaza, 2023), sobre el abuso en la instrucción militar dentro del duro y violento proceso de formación de los cadetes en el ejército, algo que ya nos dejara en el recuerdo la icónica película La chaqueta metálica (Stanley Kubrick, 1987) o la película alemana Napola, escuela de élite nazi (Dennis Gansel, 2004).   

Ya en ese análisis previo comentamos que en, el año 2015, Juan Gautier realizó un corto español sobre este tema bajo el título de El aspirante, alrededor de Carlos, un estudiante universitario recién llegado a un colegio mayor y que en los primeros días tendrá que enfrentarse a las novatadas de los veteranos. Un corto de 18 minutos que comienza con esta frase de Erich Fromm: “El bien y el mal no existen si no hay libertad para desobedecer”. Y con esa frase final: “Yo prefiero integrarme a ser un marginado”. Pues bien, como le ocurre a algunos cortos de éxito, ahora se ha convertido en un largometraje de 94 minutos: El aspirante (Juan Gautier, 2024). En ambas obras solo coinciden algunos autores, no los principales. Carlos, el protagonista principal motivo de las novatadas, está interpretado por Patrick Criado en el corto y por Lucas Nabor en el largometraje. Si coincide la canción grunge que suena al final de la película, durante los títulos de crédito, y que corresponde al "Heart-Shaped Box" de Nirvana. El director, Juan Guatier, sabe de lo que habla, pues su padre fue director del madrileño colegio mayor Chaminade, que prohibió estas prácticas hace años (y, de hecho, la película se ha rodado en las instalaciones de este colegio mayor). Y revisados ambos productos quizás se vuelve a confirmar lo ya conocido para la vida (y el cine): que muchas veces, menos es más. 

El aspirante es un thriller que se desarrolla durante la "Jornada Cero" de novatadas en una residencia universitaria y se nos muestra, con marcas horarias, el transcurso de esas 24 horas. Y todo comienza con el sermón que reciben estos universitarios en la iglesia del colegio al inicio del día. “Estar en el San Nicolás de Tolentino es un privilegio, pero también es una responsabilidad. Porque aquí cultivamos valores de respeto y de fraternidad, y desde ahí nos relacionamos. Y vuestra obligación, vuestro deber, vuestra responsabilidad, por tanto, es inundar el mundo viviendo estos valores orgullosos de lo que somos y de dónde venimos. Vivid el espíritu de la fraternidad y el espíritu de la fraternidad estará en vosotros”. Y a partir de ahí se desgranan las horas y lo hechos que acaecen sobre Carlos (Lucas Nabor), al que llaman “Principito”, y Dani (Jorge Motos), dos estudiantes de primer año de Ingeniería, a los que se les introduce así en la Jornada Cero: “Ustedes eligen, ¿están con los que mandan o con los que eligen? Bienvenidos al puto infierno”. Y ahí comienza el enfrentamiento con los dos líderes del grupo, Pepe (Eduardo Rosa) y Olmo (Pedro Rubio), dos personajes manipuladores y con una personalidad tóxica que dirigen los rituales con crueldad. 

La película explora cómo la presión del grupo, el miedo al rechazo y el deseo de pertenecer pueden llevar a los jóvenes a participar en actos humillantes y potencialmente peligrosos. Lo que empieza como un juego divertido, pronto se convierte en una espiral perversa. Y a medida que avanza la noche, aumenta el alcohol, la droga, el sexo,… y la tensión aumenta progresivamente hasta que la violencia amenaza con estallar fuera de control: “No sé que me da más asco, si los amos que guían o los siervos que obedecen”, dice un Carlos que se revela frente a ello. Y con un final que nos devuelve a la iglesia. Ahora todos de luto… 

Porque El aspirante (tanto en su versión de corto como de largo) ofrece una dura crítica a las tradiciones de novatadas en los entornos universitarios, mostrando cómo estos rituales de iniciación pueden degenerar fácilmente en abuso de poder, humillación y violencia (física y psicológica). Y utiliza el formato de thriller psicológico para explorar temas oscuros sobre la naturaleza humana, la dinámica de grupo y los peligros de la conformidad ciega que se esconden detrás de esas novatadas aparentemente inofensivas. 

Un buen mensaje, pero que se diluye en el largometraje cuando ya estaba presente en el corto. No es la primera vez que se quiere explorar el éxito de un corto premiado alargando la historia para convertirlo en largometraje. Lo hizo Rodrigo Sorogoyen con el corto Madre (2017) que lo transformó en la película Madre (2019), y también Carlota Pereda con el corto Cerdita (2018) que acabó en el largometraje Cerdita (2022). Ahora ha sido el caso de Juan Gautier. Y en los tres casos se confirma que, también en el séptimo arte, casi siempre menos es más… 

 

sábado, 24 de junio de 2023

Cine y Pediatría (702) “La furia de una madre” contra las fraternidades

 

Son escasas las películas que se centran en las novatadas. Y no es un problema menor. Porque una novatada es un acto sistemático de humillación, acoso y abuso sobre el novato y que se desarrolla principalmente entre adolescentes y jóvenes en universidades, en el servicio militar o en fraternidades. Hace ocho años pude asistir al estreno en Alicante de la película española Novatos (Pablo Aragües, 2015), un film denuncia frente a las novatadas en las universidades españolas y que se fundamentaba en una experiencia personal de su director, quien sacó adelante este proyecto gracias al micromecenazgo (o crowdfunding). Y hoy comentaremos la película estadounidense La furia de una madre (Vibeke Muasya, 2021), que ha visto la luz gracias a Siobhan Fallon, quien actúa de productora, guionista y actriz principal (y quien lleva todo el peso de la trama) y que se centra más en estas prácticas en el entorno de las fraternidades estadounidenses. No son grandes películas desde el punto de vista cinematográfico, pero sí vale la pena destacarlas por las reflexiones y denuncias que conllevan y por su escasa presencia en la gran pantalla. 

La furia de una madre (particular traducción al español del título original Rushed) comienza en mitad de la noche en un bosque, allí donde un grupo de universitarios están siendo ultrajados con novatadas para que puedan formar parte de la fraternidad Psi Xi. Y tras el título de la película se nos presenta a la familia O´Brien, una familia trabajadora de origen irlandés que gira alrededor de Bárbara (Siobhan Fallon), una madre de amplias convicciones religiosas que reza el Rosario por la mañana y agobia con sus preocupaciones a su marido (un irreconocible Robert Patrick, nada que ver con sus papel de T-1000 en la segunda película de la saga Terminator). Tienen cuatro hijos en distintas etapas de la adolescencia, Kelly, Ciara, Sean y Jimmy, este último al que hemos conocido en la primera escena y que ahora sufre esas novatadas de esa fraternidad de la Universidad estatal de Nueva York. Bárbara llama todos los días a Jimmy (Jay Jay Warren), como madre protectora y preocupada que es, y al que le hace repetir una oración al comenzar el día: “Creo en la importancia de la amistad, lealtad y virtud para toda la vida. Y vivir siempre con honor, virtud, amor y amistad de mis compañeros y los que vengan tras de mí”. 

Y siguen las vejaciones a los novatos (les arrastran entre cristales, les orinan encima, etc.) Pasan los días y continúan los abusos en la universidad y nadie los para. Finalmente llega la fiesta de admisión de los novatos a la fraternidad, donde corre el alcohol y las drogas. Y el cabecilla del grupo somete a Jimmy a una intoxicación por mezcla de benzodiacepinas y alcohol, sin prestarle la ayuda necesaria a tiempo. Por lo que el final no se hace esperar…Y cuando llegan las ayudas médicas ya se encuentra en un coma que ni la ciencia médica ni las oraciones de toda la familia a su alrededor pueden revertir, por lo que se tienen que enfrentar a la adecuación del esfuerzo terapéutico en la unidad de cuidados intensivos. Y llega la carta de la universidad a los padres: “Estimados señor y señora O´Brien. Sentimos enormemente comunicarles que, tras una exhaustiva investigación por parte de la policía estatal de la trágica muerte de su hijo, Jim Junior, y mediante la evaluación de un consejo externo, todas las partes concluyen que la universidad no es responsable de la muerte de Jim. Continuaremos a su disposición, pero por la presente, queda este asunto zanjado”. Un escrito que despierta todo lo contrario en la madre, quien tras intentar superar el duelo, decide tomar riendas en el asunto, antes de consumirse en el dolor como hace con los numerosos cigarrillos que se consumen en su boca…Y mientras recita sus Avemarías, dice a su familia: “¿Cuánto tiempo más puedo seguir compadeciéndome y fumando?... Tengo que irme y hacer algo importante por vuestro hermano”

Y surge una más de tantas madres (y padres) corajes que conocemos y que quieren luchar contra la injusticia, incoherencia y mediocridad reinante en las instituciones que le rodean. Y con su coche inicia un viaje para contactar con madres de diferentes estados del país y que pasaron por lo mismo que ella: que perdieron algún hijo por estas crueles novatadas de las fraternidades. Su objetivo es intentar cambiar la ley que rige las novatadas de estas fraternidades extendidas por los campus universitarios y auspiciadas por las propias universidades, bajo el encubrimiento y la corrupción de ciertos lobbies. Y es así como en el último tercio de la película, el drama se convierte en thriller… que cabe no descubrir. 

Porque más allá de esos finales tan “made in USA” de algunas películas como ésta, quizás el mayor interés es sacar a la luz la situación de las fraternidades en Estados Unidos, pues son una parte importante de la vida estudiantil. Las fraternidades o hermandades estudiantiles son organizaciones sociales para estudiantes que asisten a la universidad y pueden ser tanto masculinas, femeninas o mixtas (las hermandades masculinas son denominadas fraternidades y las femeninas son llamadas sororidades) con el requisito que todos los miembros de una fraternidad deben ser estudiantes de la misma universidad. La mayoría de las fraternidades tienen un conjunto de valores fundamentales que se espera que los miembros cumplan, como la excelencia académica, el liderazgo, el servicio y la hermandad; pero además, estas organizaciones persiguen otros valores humanos, contribuyen con causas altruistas y filantrópicas, y sus miembros buscan beneficios mutuos. Lo cierto es que para ellos es una honorable institución, pero desde fuera se intuye como una institución clasista y un verdadero loby de poder, pues los potenciales beneficios son claros (las oportunidades de establecer contactos, el apoyo académico, y oportunidades de desarrollo del liderazgo). 

Cada fraternidad tiene su propio nombre, que suele denominarse «casa» y los miembros de las fraternidades universitarias viven juntos en una casa grande cerca del campus y suelen compartir una sala común y la cocina. Si bien no existe una cantidad mínima o máxima de miembros que una fraternidad pueda tener, suelen estar compuestas por un mínimo de diez miembros. Los nuevos aspirantes a miembros (llamados novatos) pasan por un periodo de iniciaciones antes de ser integrados formalmente a la fraternidad, que suele durar aproximadamente dos semanas. Esta instancia puede incluir desde bromas inofensivas hasta actividades peligrosas (ideadas por los cabecillas de la fraternidad) que han provocado lesiones e incluso, en algunos casos, la muerte (y de ello versa – y denuncia – nuestra película de hoy). 

La primera fraternidad fue creada en el año 1776 por estudiantes del estado de Virginia. La nombraron Phi Beta Kappa, y se caracterizaba por ser secreta y por los rituales de iniciación que llevaba a cabo, cuyo objetivo era impulsar la excelencia en la ciencia y la humanidad. En cuanto a los nombres que llevan las distintas fraternidades, suelen generarse a partir de las letras del alfabeto griego, y estas son las más conocidas de los Estados Unidos: Phi Delta Theta (creada en 1848 en la Universidad de Miami en el estado de Ohio), Sigma Alpha Epsilon (fundada en 1856 en la Universidad de Alabama), Pi Kappa Alpha (creada en 1868 en la Universidad de Virginia), Sigma Chi (fundada en 1855, también en el campus de la Universidad de Miami en Ohio), Sigma Phi Epsilon (creada en el año 1901 en la Universidad de Richmond). Y sí es cierto que las hermandades juveniles son más frecuentes en Estados Unidos, también se pueden dar en otros países europeos y de otras partes del mundo, y por ello se reconocen el Consejo Nacional Griego Americano, el Consejo Nacional Griego Multicultural o el Consejo Nacional Panhelénico, cada uno compuesto por diferentes fraternidades y sororidades de diferentes universidades. 

Y en cada una de ellas las novatadas (hazing en inglés) son rituales de iniciación que se aplican a los nuevos alumnos universitarios que quieren ingresar en la hermandad, y en los Estados Unidos tienden a ser más extremas de lo habitual, con resultados fatales en ocasiones, tal como nos denuncia con furia esta madre de nuestra película de hoy. Y, por fortuna, actitudes coraje como las de Bárbara en este thriller dramático de la directora Vibeke Muasya, han conseguido que ya un buen número de estados tengan leyes contra la práctica de las novatadas. 

Y cabe recordar que en el año 2015, Juan Gautier realizó un corto español sobre este tema bajo el título de El aspirante, alrededor de un estudiante universitario recién llegado a un colegio mayor y que en las primeras semanas tendrá que enfrentarse a los veteranos. Pues bien, como le ocurre a algunos cortos, este año 2023 estamos esperando el estreno de esta historia ahora en formato de largometraje, bajo el mismo título y director. Porque la denuncia a través del cine no debe cejar. 


   

sábado, 27 de febrero de 2016

Cine y Pediatría (320). "Novatos", tolerancia cero frente a las novatadas universitarias


Se definen las novatadas como la práctica de rituales que un grupo de personas lleva a cabo con el objetivo de humillar al novato mediante acoso o abuso para que éste pueda formar parte del grupo. Son comunes en diversos contextos, especialmente en instituciones educacionales como universidades, en el servicio militar o en fraternidades. En muchos casos, las novatadas caen en excesos generando situaciones de violencia y humillación a los recién ingresados, lo que ha generado fuertes críticas a la realización de estas y la prohibición en ciertos ocasiones. 

Ha sido un problema demasiado permitido, quizás tomado a broma cuando no lo es. Y es así como en el año 2011 nace la Asociación No Más Novatadas cuando una serie de personas, mayoritariamente vinculadas al mundo de la educación, entran en contacto tras haber tomado conciencia del enorme problema que se esconde detrás de las novatadas universitarias y deciden abordarlo desde un colectivo. Además, 125 de los 160 colegios mayores de España firmaron en 2013 un manifiesto con esta Asociación No más novatadas, pero aunque rechazan las prácticas dentro del colegio mayor, siguen dándose en los campus y en las fiestas del novato. 

Por fortuna, las novatadas están cercadas, pero no han desaparecido. Instituciones académicas, entidades sociales y padres han lanzado su campaña de «Tolerancia cero». Estas son algunas de las 20 novatadas más habituales, según un informe de esta asociación: 
1. De rodillas, les meten un embudo en la boca y les echan sangría o vodka a chorros hasta que caen mareados. 
2. Usan a los novatos de ceniceros en las habitaciones de los veteranos que fuman. Están toda la noche con la mano extendida para recoger la ceniza. A veces, la ceniza se les echa en la boca. 
3. Beber vinagre, vino mezclado con posos de café y/o gel de baño. 
4. Duchas de agua fría, juntos o separados (los novatos), desnudos o vestidos. En ocasiones, se les despierta varias veces por la noche para repetir esta broma. 
5. Tienen que lavarse los dientes con la escobilla del WC. 
6. Los desnudan y les depilan las piernas. También les rapan el pelo. 
7. Les ponen grapas de papelería en la piel. 
8. Les pintan un testículo de verde y el otro de rojo. Tienen que hacer de semáforo. 
9. Son llevados a la Puerta del Sol o a otros sitios céntricos para practicar el "tartazo al novato", a 1 euro el tiro. 
10. El pringue: les hacen pasar por un pasillo humano donde se les azuza y, entre gritos, se les arrojan huevos y harina, pero otras veces se arrojan sustancias altamente peligrosas, como disolventes o sosa caústica. 
11. Tumbados los novatos, les ponen una cereza o una manzana en la entrepierna o el ombligo. Los novatos del otro sexo, arrodillados y sin usar las manos, tienen que comer la fruta en cuestión. 
12. Desplazarse con las nalgas desnudas por el suelo. 
13. Servir comidas a los veteranos. Las novatas tienen que sentarse en el regazo de los veteranos y darles la sopa con la cuchara. 
14. Tirarse por un terraplén o encima de unos setos. Acaban heridos y ensangrentados. 
15. Los novatos son obligados a tragarse una cucharada de vómito de otra persona. 
16. Les hacen cantar el "Cara al sol" y gritar "Franco es mi Dios". 
17. Las novatas tienen que desnudarse, en mayor o menor medida, y seducir a los novatos. 
18. Se le coloca un plátano en la bragueta al novato . Una novata, de rodillas, tiene que similar una felación. 
19. Los veteranos les gritan : "¡Esclavos", "negros" ... 
20. Se echan monedas al WC para que los novatos las pesquen con la boca. 

Y es curioso como el cine ha dedicado al bullying o acoso escolar un buen número de películas, algunas ya en la familia de Cine y Pediatría (ver 1, 2, 3, 4, 5 y 6), pero muy pocas han tratado otra forma de acoso como son las novatadas en la universidad, una forma de acoso y humillación muchas veces desproporcionada y demasiadas veces aceptada o sobre la que se mira para otro lado. Hay personas que siguen considerando las novatadas un juego inocente, un rito de iniciación, una manera de integrarse para los nuevos estudiantes. Una tradición. La realidad es que las novatadas son prácticas vejatorias, humillantes y, en muchos casos, violentas, que en ningún caso pueden ser socialmente aceptadas. 

En esta semana se acaba de celebrar en Alicante, Madrid y Valencia la IV Muestra Internacional de Cine Educativo (MICE) y tuve la oportunidad de estar en el estreno de Novatos (2015) y con su director, el joven director maño Pablo Aragüés. Novatos es una película valiente por triplicado: primero, por denunciar las novatadas, esta lacra universitaria que ocurre cada año (y que tan poco se ha prodigado en el séptimo arte), por ser autobiográfica (de lo que él vivió hace 15 años en un Colegio Mayor de Madrid, como nos explicó) y, por último, por fundamentarse en una campaña de crowdfunding por Internet. 

Novatos es una película que aborda por primera vez en el séptimo arte el tema de las novatadas en los Colegios Mayores de las universidades españolas de una forma realista y seria, queriendo poner sobre la mesa el problema de la existencia de un secreto a voces y el total desconocimiento que existe en la sociedad española en torno a estas prácticas. Nada que ver con las conocidas películas de fraternidades made in USA. 

Alex (Javier Butler) deja su Zaragoza natal con 18 años para ser universitario en Madrid. Se instala en un Colegio Mayor y desde el primer día comenzará a vivir algo tan aparentemente normal como las clásicas novatadas. Las reglas quedaron claras desde el primer minuto con los estudiantes veteranos, con Estévez (Nicolás Coronado) a la cabeza: “Debe hablarnos de usted. Nunca nos mire a los ojos. No cierre jamás la puerta de su habitación”. Alex recibió el apodo de guerra de McCoy y su compañero de habitación el de Patera y ya el primer día son capaces de expresar: "Se piensan que estamos en la Chaqueta Metálica". Durante dos semanas (y hasta la tradicional Fiesta del Novato) son acosados y un armario tiene que servirles de parapeto en la habitación para evitar males mayores. Alex llama a sus padres quienes piensan que no es para tanto (aunque su madre acabará sensibilizándose) y no recibe mucho apoyo del director del centro, quien le exprese aquello de “Aguanta, es solo una tradición”
En un Colegio Mayor femenino algo parecido le ocurre a Carla (Lucía Ramos) y a sus compañeras que acaban de ingresar. Allí es Gladys (Alejandra Onieva) la que lidera las novatadas femeninas, pero no menos crueles. Y así es como Alex y Carla son estudiantes novatos y novatos en el nuevo amor que aparece entre ellos como tabla de salvación. Y aún resuenan las palabras del matón Estévez: "Las novatadas son una tradición. Algo por lo que tienes que pasar para ser hombres de provecho"

Está claro que ya no se piensa ni se debe pensar así. Desde hace años hay movimientos sociales para favorecer la denuncia y para expresar la tolerancia cero ante estos actos. Por ello esta película es aconsejable para hacer visible lo invisible y para que comience a crearse un ambiente social en el que esa denuncia tenga acogida. Porque la Universidad es algo muy importante, pero lo que no puede ser es una ciudad sin ley...