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lunes, 4 de julio de 2022

Utilidad de la PCR frente a SARS-CoV-2 en frotis oral (saliva) para población pediátrica

 

En julio de 2020 se constituyó el proyecto EPICO-AEP : “Estudio de las infecciones por el nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) e influencia de los factores genéticos del huésped en población pediátrica”, un registro nacional multihospitalario de pacientes pediátricos afectados por COVID-19 durante la epidemia en España. A punto de cumplir dos años, este grupo sigue dando frutos en investigación, tal como hemos ido comentando en otra publicación de este blog

Ya en este último post referido hacíamos el adelanto de que desde EPICO-AEP se había desarrollado un estudio cuyos resultados dan la posibilidad de que la saliva se incorpore como alternativa en la estrategia de diagnóstico de la COVID-19 en la edad pediátrica, lo que fue recogido en su momento por el Ministerio de Sanidad el documento 2Estrategia de detección precoz, vigilancia y control del COVID-192 publicado. Pues bien, esta investigación acaba de ser publicada bajo el título de "Oral saliva swab reverse transcription PCR for Covid-19 in the paediatric population"

Resumimos la información derivada de esta investigación en el documento del Ministerio de Salud, y os dejamos el artículo original tanto adjunto debajo como en este enlace. 

“Detección de ARN viral mediante RT-PCR en muestra de saliva 

La utilización de saliva tiene como principal ventaja frente al exudado nasofaríngeo la facilidad de obtención de la muestra, que puede incluir la auto-toma por el paciente, y la posibilidad de evitar roturas de stock de las torundas con medio necesarias para la toma del exudado. Esta facilidad de la toma de muestra puede posicionar la técnica para casos de muestreo agrupado (pool testing). El resto del proceso sería el mismo que el de una PCR convencional. 

La detección del SARS-CoV-2 mediante PCR en muestras de saliva muestra una sensibilidad variable dependiendo de factores como la carga viral o la técnica utilizada para la toma de muestra. Así, aunque en la mayoría de los estudios muestra una sensibilidad inferior a la PCR en exudado nasofaríngeo, en otros la sensibilidad es comparable o incluso superior. En pacientes sintomáticos, la sensibilidad decae tras los primeros 5 días de síntomas. En personas asintomáticas la pérdida de sensibilidad respecto al exudado nasofaríngeo podría verse compensada en ámbitos concretos en los que se plantee hacer cribados repetitivos ya que la repetición aumentará la posibilidad de detectar a individuos positivos. Es en estos ámbitos, además, donde la facilidad de la obtención de la muestra y el menor coste suponen una mayor ventaja. 

Por otra parte, los resultados obtenidos por el estudio EPICO-AEP demuestran que la PCR en muestra de frotis oral podría ser una alternativa a tener en cuenta en población pediátrica ya que, aunque se observa una disminución de la sensibilidad (71%, IC 95%: 58,7-81) esta se debe principalmente a casos no contagiosos. 

En conclusión, la utilización de este tipo de muestra podría resultar aceptable en dos tipos de situaciones: 
- En pacientes sintomáticos en los primeros 5 días de síntomas cuando no es posible obtener una muestra de exudado nasofaríngeo, ya sea por las características del paciente o por falta de material adecuado para la toma de muestras siempre y cuando la muestra de saliva sea un espécimen admitido como válido por el fabricante de la prueba diagnóstica. 
- En cribados repetidos en determinados ámbitos. 
- En pacientes pediátricos (0 a 16 años) en centros con experiencia en la utilización de este tipo de muestras”.

Cabe tener presente que para implementarlo hay que ponerse de acuerdo con los servicios correspondientes de Microbiología.

miércoles, 13 de octubre de 2021

Contribuciones del grupo EPICO-AEP a la investigación en la pandemia COVID-19 en la edad pediátrica

 

En julio de 2020 se constituyó el proyecto EPICO-AEP: “Estudio de las infecciones por el nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) e influencia de los factores genéticos del huésped en población pediátrica”, un registro nacional multihospitalario de pacientes pediátricos afectados por COVID-19 durante la epidemia en España. Un claro ejemplo de que sumar y compartir es la esencia para avanzar frente a todo y, de forma muy especial, frente a la pandemia por la infección por SARS-CoV-2 que nos asola. Y de ello ya informamos en este blog, pues nuestro hospital pertenece a esta red de trabajo. Pues bien, los resultados se mantienen en diversos ámbitos. 

El primero es de las publicaciones científicas que han visto la luz ya en este poco más de un año de trabajo conjunto. He aquí alguno de estos trabajos: 

Además, desde EPICO-AEP se nos informa que se ha desarrollado un estudio cuyos resultados han dado la posibilidad de que la saliva se incorpore como alternativa en la estrategia de diagnóstico del Ministerio de Sanidad y de la Comunidad Autónoma de Madrid. Así, en el documento ESTRATEGIA DE DETECCIÓN PRECOZ, VIGILANCIA Y CONTROL DE COVID-19 publicado en agosto por el Ministerio de Sanidad, en su página 26 viene este texto: 
 
“Detección de ARN viral mediante RT-PCR en muestra de saliva 

La utilización de saliva tiene como principal ventaja frente al exudado nasofaríngeo la facilidad de obtención de la muestra, que puede incluir la auto-toma por el paciente, y la posibilidad de evitar roturas de stock de las torundas con medio necesarias para la toma del exudado. Esta facilidad de la toma de muestra puede posicionar la técnica para casos de muestreo agrupado (pool testing). El resto del proceso sería el mismo que el de una PCR convencional. 

La detección del SARS-CoV-2 mediante PCR en muestras de saliva muestra una sensibilidad variable dependiendo de factores como la carga viral o la técnica utilizada para la toma de muestra. Así, aunque en la mayoría de los estudios muestra una sensibilidad inferior a la PCR en exudado nasofaríngeo, en otros la sensibilidad es comparable o incluso superior. En pacientes sintomáticos, la sensibilidad decae tras los primeros 5 días de síntomas. En personas asintomáticas la pérdida de sensibilidad respecto al exudado nasofaríngeo podría verse compensada en ámbitos concretos en los que se plantee hacer cribados repetitivos ya que la repetición aumentará la posibilidad de detectar a individuos positivos. Es en estos ámbitos, además, donde la facilidad de la obtención de la muestra y el menor coste suponen una mayor ventaja. 

Por otra parte, los resultados obtenidos por el estudio EPICO-AEP (Estudio epidemiológico de las infecciones pediátricas por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2. EPICO-AEP”) demuestran que la PCR en muestra de frotis oral podría ser una alternativa a tener en cuenta en población pediátrica ya que, aunque se observa una disminución de la sensibilidad (71%, IC 95%: 58,7-81) esta se debe principalmente a casos no contagiosos. 

En conclusión, la utilización de este tipo de muestra podría resultar aceptable en dos tipos de situaciones: 
- En pacientes sintomáticos en los primeros 5 días de síntomas cuando no es posible obtener una muestra de exudado nasofaríngeo, ya sea por las características del paciente o por falta de material adecuado para la toma de muestras siempre y cuando la muestra de saliva sea un espécimen admitido como válido por el fabricante de la prueba diagnóstica. 
-En cribados repetidos en determinados ámbitos. 
- En pacientes pediátricos (0 a 16 años) en centros con experiencia en la utilización de este tipo de muestras”. 

Y así es como EPICO-AEP es un grupo que sigue sumando.

miércoles, 26 de agosto de 2020

España y COVID-19: es tiempo de ciencia y buen gobierno. ¡No enfrenten a la ciudadanía!

 

El mundo tiene un serio problema con la pandemia COVID-19. Pero este problema no es igual en todos los países. Hay países que van mal (Estados Unidos, Brasil, México, Gran Bretaña) y países que van bien (Australia, Nueva Zelanda, Japón, Corea del Sur), y también países que no sabemos cómo van, ni lo sabremos (China), aspecto el de este último país que parece increíble que se permita y no tenga una crítica como se merece. 

La mejor o peor situación de cada país no es debido a que los ciudadanos de unos países sean mejor o peor que los de otros, sino a que la gestión de la crisis del coronavirus por los diferentes gobiernos y responsables de sanidad ha sido mejor o peor. De esto no creo que debiéramos tener la mínima duda, aunque quieran convencernos de lo contrario y enfrentarnos entre los ciudadanos por ello. De las maniobras de manipulación masiva nos ha hablado en el tiempo Noam Chomsky y deben ser bien conocidas.  

Y eso nos lleva al caso de España. España no va bien, nada bien. Y, aunque este es un problema en el que todos tenemos que contribuir a superarlo, la lógica es clara: no va bien porque nuestra gestión ha sido incorrecta. Y eso lo dicen los datos relativos (por número de habitantes) de la infección por SARS-CoV-2 en nuestro país: mayor porcentaje de infectados, mayor porcentaje de muertos, mayor porcentaje de ancianos infectados y fallecidos, mayor porcentaje de sanitarios infectados y fallecidos. Estos datos son contundentemente negativos en la evaluación que la Universidad de Cambridge para la primera oleada entre marzo y mayo, al considerar que España fue el país del mundo que peor gestionó la crisis del coronavirus: así lo pone de relevancia un Informe Anual sobre Desarrollo Sostenible que analiza el progreso de 33 países del OCDE y que incluye una clasificación con cinco indicadores que miden el comportamiento de los países al inicio de la pandemia y que está encabezado por Corea del Sur, con una calificación de 0,9 sobre 1. Por el contrario, España se encuentra en la cola de la lista con una nota de 0,39 puntos, junto con Bélgica (0,4), Reino Unido (0,43), Francia (0,46) e Italia (0,49). Ojo, y estos datos tan negativos en la primera oleada es cuando la ciudadanía fue ejemplar en el confinamiento, que no se nos olvide… Y a esta pésima situación sanitaria se suma la pésima situación económica, que nos sitúa como el sufre la mayor recesión de todo el mundo por la crisis del coronavirus.  

Con una crisis sanitaria y económica así, la crisis social está servida. Y con las “4D” que nos asolan (Desgobierno, Descontrol, Desconfianza y Desánimo), el camino al caos está servido. Con el inicio del curso escolar en breve, podremos definir el concepto caos con claridad a las pocas semanas de la misma. Porque no es tiempo de “influencers”, es tiempo de ciencia y buen gobierno. Qué lejos estamos de la coherencia y calma que solicitábamos desde este blog a principio de marzo frente al coronavirus. 

Buscando las causas por las que España encabezó el número de muertes e infecciones en la primera ola COVID-19 en Europa y ahora sigue el mismo camino en la segunda, se han sugerido algunas explicaciones, pero que el autor Alfonso Cuasi analiza como no convincentes: 

1.- España tiene una población más envejecida que otros países europeos. Italia, Grecia, Alemania, Portugal, Finlandia, Bulgaria, Suecia y Letonia tienen un porcentaje de población de más de 64 años mayor que España. Por lo tanto, no parece ser la causa.  
2.- En España hay más precariedad laboral y trabajo sumergido que en otros países europeos. Es una hipótesis muy interesante, pero entre las regiones más afectadas en la primera y segunda olas destacan Madrid, Cataluña y País Vasco, que no parecen compartir las mayores tasas de paro y precariedad. Más bien son las regiones con mayor riqueza, por lo que tampoco parece el motivo.  
3.- España realiza más test diagnósticos de COVID-19 que otros países europeos. Los datos del ECDC muestran que la tasa de test por cada 100.000 habitantes de España es superada por bastantes países europeos. Entre las gráficas de la situación de cada país europeo hay una denominada "weekly testing rate" que muestra el ratio semanal de test por cada 100.000 habitantes.  
4.- Los ciudadanos españoles son menos respetuosos con las normas para la prevención de la infección que los ciudadanos de otros países europeos. Siempre está la tentación de atribuir la responsabilidad de la situación a los ciudadanos, pero ¿hay algún dato que lo pueda apoyar? Seguro que no: somos ciudadanos ejemplares, pero tampoco esencialmente distintos, al menos, a los países del sur de Europa (y el ejemplo de Portugal o Grecia es llamativo, a ellos les ha ido bien). Si la observación del confinamiento fue "ejemplar" por la mayoría de los ciudadanos, no hay muchos motivos para pensar que los mismos ahora se han vuelto tan descuidados. 

No es de extrañar que broten propuestas para mejorar esta crisis desde la espontaneidad de científicos y técnicos preocupados por el problema, que intentan que se les oiga y se cuente con una gestión consensuada para el global del país (con las peculiaridades que pueda aportar la situación de cada Comunidad Autónoma). He aquí una de interés, matizada:  

1. Información uniforme, detallada y transparente. 
Es imprescindible publicar no solo el número de casos positivos de PCR, sino también el número de PCR que se realizan diariamente, el número diario de nuevos hospitalizados en planta y en UCI, e informar, además, de su distribución geográfica por municipios o comarcas, así como por clases de edad. Esa información daría confianza dentro y fuera de España y facilitaría su interpretación epidemiológica. 
Esto es clave. La atención de la prensa y, por tanto, de la opinión pública y de los responsables y políticos está centrada en el número de casos. Eso es incorrecto, porque el número de casos detectados no es solo en función del número real de infectados, sino también del esfuerzo de muestreo, es decir, del número de pruebas, así como de la selección de esas muestras. Ahora se hacen más pruebas que en marzo y se realiza (aunque con muchas variaciones) el trazado de casos que debería haberse hecho al principio de la epidemia. En consecuencia, se detectan más casos. Una forma de corregir ese sesgo es dividir el número de positivos diarios por el número de pruebas realizadas ese día, lo que nos daría una “prevalencia de PCR”. Pongamos el ejemplo de Castilla y León: en marzo, esa prevalencia de PCR era de en torno al 44%, en junio del 0,91% y desde julio viene subiendo alcanzando el 1,13%. Por tanto si con un 44% era la primera oleada, con un 1,13% (aunque ascendente) no sé si es prudente hablar de una segunda oleada en esta comunidad autónoma. Algo diferente ha sido en Aragón o el País Vasco, y de ahí la importancia de la información detallada. 
Además, nos fijamos más en los casos que en los hospitalizados, y puede incluso que los hospitalizados no lo sean por los mismos criterios ahora que antes. Porque en la actualidad, el número de hospitalizados es 10 veces menor que en abril, aunque este dato siempre llama a la prudencia. Similar evolución, por fortuna, ha seguido la gravedad e ingreso en las UCI. Por ello, todos los datos son importantes, muy importantes para conocer la situación con objetiva globalidad. 

2. Mantener las medidas preventivas. 
No queda ninguna duda, pues además es el único recurso que actualmente tenemos para luchar contra este virus: no olvidar las dudas que plantean las pruebas diagnósticas, los tratamientos con baja evidencia científica y la ausencia de vacunas, para dimensionar lo anterior. De ahí que las medidas de prevención continúen siendo las “3M”: metros de distancia física, higiene de manos y mascarilla (al menos a partir de una edad) y que los peligros están en espacios “3C": cerrados, concurridos y cercanos. 

3. Trazado, PCR y aislamiento. 
Es urgente aumentar el esfuerzo en el trazado de contactos y procurar su aislamiento. El esfuerzo actual no es igual en todas las Comunidades Autónomas y resulta francamente mejorable. Los servicios de Atención Primaria merecen apoyo, pues son los más adecuados para este esfuerzo de trazado, que debería integrar a todos los profesionales de la sanidad. Y no olvidar lo que va a suponer estos protocolos de aislamiento para las personas y los trabajos, y más teniendo presente que con el tiempo, casi todos formaremos parte de ese aislamiento, como positivos o como contactos. 

4. Más ciencia y menos ruido. 
Más información científica y técnica y menos “infoxicación” por redes sociales. Más científicos, técnicos, gestores y políticos rigurosos y menos “influencers” (sobre ello hablaremos en breve, pues este tema es delicado). 

5. Cambiar el mensaje. 
Al poner continuamente el acento en los nuevos casos y los rebrotes, proyectamos una imagen negativa de esta enfermedad y somos responsables de la COVIDofobia. La infodemia y la COVIDofobia es una mala combinación, como ya hemos publicado.  Conviene cambiar el mensaje: debería hablarse mucho más de los casos hospitalizados que de los diagnósticos. Si cada vez hay menos hospitalizados, las cosas van mejor. Y si los hospitalizados son menos graves e ingresan menos en las UCIs, las cosas van mejor. En ninguna enfermedad – ni circunstancia de la vida – existe el riesgo cero. Ha habido momentos en el mes de junio el que la mortalidad en carretera ha superado la mortalidad por la COVID-19, y no hemos ido contando cada fallecimiento en carretera ni hemos cerrado las mismas. Y estos datos son importantes: porque actualmente España es de los países que más casos notifican por 100.000 habitantes, pero no está entre los cuatro que reportan más mortalidad en los últimos 14 días (Rumanía, Bulgaria, Luxemburgo y Bélgica). ¿Por qué mirar solo al dato malo? 
Repito: datos globales y no sesgados. El miedo no es un buen método de gestión y para superar la crisis, y menos el amarillismo periodístico. 

En España (y en el mundo) es tiempo de ciencia y buen gobierno. No es tiempo de enfrentar a la ciudadanía por un aspecto de distracción que no se merece, cuando su comportamiento fue (en la primera oleada) y es (en la segunda oleada, con las lógicas excepciones ante las “4D” reinantes) de un cumplimiento a las normas modélico. 

La crisis por la pandemia COVID-19 es responsabilidad de todos. Pero la responsabilidad no es igual para todos. Algunos han sido elegidos para el gobierno y buen gobierno nacional y autonómico. Y cobran por ello. Y ese sueldo no es para que pongan el foco del problema en la ciudadanía, la misma que les paga con sus impuestos. 

La conclusión es clara, por mucho que se utilicen las estrategias ya definidas por Chomsky para desenforcar el problema y sus responsables: unos malos datos en la crisis del coronavirus es responsabilidad de una mala gestión de su gobierno.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Guías NICE: Hipercolesterolemia familiar

NICE sigue proporcionándonos herramientas muy interesantes para nuestra práctica clínica.

En esta ocasión se ha procedido a actualizar su guía sobre hipercolesterolemia familiar.

Esta guía se elaboró en su primera versión en 2008. Y se ha actualizado en noviembre de este año.

Os ofrecemos enlaces directos a sus principales recomendaciones esperando que resulten de vuestro interés:


jueves, 12 de noviembre de 2015

martes, 2 de diciembre de 2014

"Health Evidence": nuevas revisiones sistemáticas pediátricas (diciembre de 2014)

http://www.mcmaster.ca/home.cfm





"Health Evidence" despide el año a lo grande. En su última actualización nos ofrece nada menos que 13 revisiones sistemáticas pediátricas catalogadas con un nivel de calidad metodológica fuerte. Son las siguientes:


Además, nos ofrece también ocho revisiones más cuya calidad metodológica se considera moderada:
Esperemos que 2015 sea un año tan (o más) productivo que este que termina para "Health Evidence". Todos saldremos beneficiados de ello.

viernes, 12 de septiembre de 2014

¿Cómo se prueban los tratamientos? Segunda edición en español de "Testing Treatments"

http://es.testingtreatments.org/

Ya hemos hablado en este blog de la iniciativa "Testing Treatments". Aparte de disponer de su propia web, su contenido se plasma en un libro del que anunciamos, vía cuenta de twitter de nuestro colega Giordano Pérez Gaxiola, la publicación de su segunda edición.

Haciendo un poco de memoria se trata de un libro dirigido tanto a profesionales como a pacientes. Porque a todos nos conciernen cuestiones como las que aparecen en la portada de la web:

"Este sitio web es para ayudarte a distinguir si un tratamiento es mejor que otro. En otras palabras, qué es una “prueba imparcial” de los efectos de un tratamiento. 
  • ¿Por qué son necesarias las pruebas imparciales de los tratamientos? 
  • ¿Qué son las pruebas imparciales de los tratamientos? 
  • ¿Qué se puede hacer para mejorar cómo se prueban los tratamientos?" 
Y a estas cuestiones intenta responder el libro. Podéis descargarlo gratuitamente desde este enlace o bien desde el siguiente slideshare:

viernes, 13 de septiembre de 2013

¿Sabes cómo se prueban los tratamientos?




Todos sabemos qué es un ensayo clínico... ¿o no? Venga, el que no tenga duda alguna que levante el dedo...

Realmente un ensayo clínico tiene mucha más complejidad que la que la mayoría de los profesionales pensamos y es realmente complicado sintetizar en pocos minutos y explicar de forma amena todos y cada uno de los detalles de un estudio de estas características.

Conscientes de ello la iniciativa "Testing Treatments", en su web en español "Cómo se prueban los tratamientos" han editado un magnífico vídeo que nos explica de forma resumida y divertida todos y cada uno de las principales característica de un ensayo clínico. He llegado a conocerlo a través de la cuenta en Twitter de nuestro colega y amigo Giordano Pérez-Gaxiola. El vídeo está disponible en diversos idiomas, entre ellos el nuestro: el español.


Test Clinicos - es from ECRAN project on Vimeo.

Esperamos que disfrutéis con el video... y no dejéis de bucear por la web "Cómo se prueban los tratamientos". La ciencia, el rigor y la amenidad se dan la mano en esta magnífica iniciativa.



martes, 22 de enero de 2013

Este tratamiento es nuevo pero... ¿es mejor?


A esta pregunta, y a otras similares, intenta dar respuesta el libro "Testing Treatments interactive (TTi)" en español.

Este texto se ha convertido en un sitio web en español promovido por Giordano Pérez-Gaxiola, pediatra inquieto como pocos, colaborador activo de "Evidencias en Pediatría" y editor del blog "Sin estetoscopio".

El libro en cuestión está dirigido tanto a profesionales como a pacientes. Porque a todos nos conciernen cuestiones como las que aparecen en la portada de la web:
  • ¿Cómo sabes si un tratamiento es mejor que otro, o si las pruebas acerca de los beneficios y perjuicios de un tratamiento son válidas? 
  •  ¿Las investigaciones actuales estudian lo que tú quieres saber? Si no, ¿qué puedes hacer para que las investigaciones sobre tratamientos sean más pertinentes para ti? 
Qué, ¿estáis interesados en conocer las respuestas? ¿Y quién no? Podéis leer el texto íntegro del libro, en español y sin coste alguno, haciendo clic en este enlace.

¿Quién mejor que el propio Giordano para que, desde su prólogo, nos cuente en profundidad de qué va esta obra y este sitio web:

"Los vocablos incertidumbre, imparcialidad, transparencia, participación ciudadana, no se escuchan de manera frecuente en conversaciones entre médicos. Tampoco entre los médicos y sus pacientes. Son palabras que parecen extraídas de un informe de gobierno o de una manifestación política. Sin embargo, todas ellas, o algún sinónimo, aparecen una y otra vez en Cómo se prueban los tratamientos. El libro, y éste, su correspondiente sitio web, fueron escritos pensando en los pacientes y en el público en general, y los invitan a colaborar con los profesionales de la salud para mejorar la calidad de la atención sanitaria en todos los niveles. 

A los médicos no nos gusta pensar en incertidumbres. Incertidumbre significa duda. No nos gusta dudar acerca de los beneficios que pueden tener los tratamientos que recomendamos. Si doy un tratamiento es porque funciona. Si aparece en una guía clínica, es porque funciona. Pocas veces nos preguntamos cómo es que llegó a esa guía clínica, o cuáles son las bases científicas, las pruebas, por las cuales se recomienda o no un tratamiento. Pensamos en términos de blanco y negro. Si la guía clínica lo recomienda, entonces funciona. Si no lo recomienda, entonces no funciona. Lo curioso es que sí estamos conscientes de que existen pacientes que no mejoran a pesar de que hagamos todo al pie de la letra. O viceversa, sabemos que algunos pacientes pueden mejorar aún si no les hacemos nada. ¿Qué tanto es gracias a nosotros? ¿Qué tanto es la evolución natural? 

Para reducir la incertidumbre, los tratamientos deben ser probados de manera imparcial. Si lanzo una moneda al aire 5 veces, podría caer 4 veces cara y 1 vez cruz. Esto no significa que la moneda está “cargada”, simplemente que el azar intervino. De igual manera, los estudios de investigación pueden generar resultados que sólo se deben al azar. No se necesita ser médico para entender esto. Tampoco se necesita ser profesional de la salud para entender que no es correcto evaluar los beneficios de un tratamiento comparando a pacientes jóvenes que lo reciben con pacientes mayores de 60 años que no. No se pueden comparar peras con manzanas. O para entender que la mente humana es poderosa y que el efecto placebo existe.

En el siglo pasado, si alguien hubiera mostrado a todo el mundo un protocolo de investigación desde su concepción se le habría acusado de ingenuo. “Le van a robar la idea”, pensarían los paranoicos. “No servirá para nada”, pensarían los pesimistas. Ahora es algo que fomentamos.

Supongamos que hago un estudio sobre el medicamento X. Si nadie sabe que lo estaba realizando, y mi estudio tiene resultados negativos y no se publica, se seguirán gastando recursos e incluso vidas en otros estudios para ver si dicho medicamento funciona o no. ¿Qué pasa si hay 10 estudios no publicados que dicen que no sirve y el único estudio que dice lo contrario sí se publica? Dará la impresión que el medicamento es efectivo. Cuando hay un interés monetario, esto puede pasar fácilmente. Antes de hacer un estudio debemos de conocer todos los que se han hecho previamente, para ver si realmente es necesario. Al hacer el proceso transparente y registrar un protocolo desde su inicio, podemos rastrear todos los estudios que al final no se publicaron por cualesquiera que fuera la razón. La investigación debe ser transparente, y útil. Y para que sea útil también se necesita la participación ciudadana.

Los médicos creemos saber qué es mejor para cada paciente. No necesariamente es así. Los pacientes pueden tener una perspectiva muy distinta a la que nos imaginamos. La participación del público en el diseño de los estudios de investigación y en la toma de decisiones sanitarias es algo relativamente nuevo y que está teniendo un impacto muy importante en la atención sanitaria.

Cómo se prueban los tratamientos nos invita a reflexionar cómo es que sabemos si un tratamiento funciona, y qué tan seguros estamos de ello. Nos invita a despejar dudas. Esto lo hace mediante ejemplos históricos, relatando historias tanto de tratamientos fallidos como de logros científicos. Explica de forma sencilla para todo público qué son las pruebas imparciales de los tratamientos. Da sugerencias para un mejor futuro en el cual exista investigación que sea transparente y enfocada en los desenlaces importantes para los pacientes. E invita a los pacientes a ser participantes activos y no sólo receptores de los cuidados de su salud.

Aunque el libro se escribió para pacientes y consumidores de los servicios de salud, encuestas previas de usuarios han mostrado que también los médicos y otros profesionales de la salud lo consideran útil y lo recomiendan. De igual manera, el sitio web forma parte integral de la versión impresa del libro, complementando e ilustrando sus conceptos.

Si no eres médico, pero alguna vez te has preguntado cómo llega un medicamento desde el laboratorio hasta el paciente, lee este libro y explora el sitio web. Si te inquieta saber por qué un médico puede recomendar un tratamiento y por qué otro no, o por qué los tratamientos cambian de un año a otro, o por qué la atención sanitaria debe basarse en pruebas científicas y no en anécdotas, lee este libro y explora el sitio web.

Y si eres profesional de la salud, simplemente, lee este libro. 

Giordano Pérez Gaxiola, Editor, Testing Treatments interactive Español Diciembre 2012"

miércoles, 11 de mayo de 2011

Best Evidence Statements (BESts) del Hospital de Cinncinati: nuevos documentos


Estar suscrito al boletín de noticias de la Agency for Healthcare Research and Quality (AHRQ) es una forma segura de recibir periódicamente información de la máxima importancia y calidad. La actualización de la recopilación de documentos de interés pediátrico es constante.

En el último boletín recibimos noticias del Cincinnati Children's Hospital Medical Center. Este centro sanitario, conocido especialmente por sus guías de práctica clínica pediátricas, elabora también otros documentos llamados BESt, acrónimo de Best Evidence Statements. De ellos hablamos en su día en este blog. Os recomiendo la lectura de esta entrada previa, donde se explica qué es un BESt.

Hay nuevos BESt. Os dejamos aquí algunos, aunque todos pueden ser consultados en la página web del Cincinnati Children's Hospital Medical Center: