miércoles, 14 de agosto de 2019

Bibliometría e indicadores de actividad científica (XIV): Métricas alternativas o altmétricas. Nuevas formas de medir el impacto de la ciencia


Las métricas alternativas o almétricas, constituyen un grupo de métricas que plantean nuevas formas de medir la ciencia, diferentes al conteo tradicional de citas y a la medida de impacto científico a nivel de revistas. El objetivo de estas métricas es poner a disposición de la comunidad científica herramientas que, gracias a internet y a la llamada web 2.0 o web social, permiten una visión más global y social del impacto tanto de las publicaciones como de los investigadores

Aunque inicialmente se pensó que el uso social del que dotan las almétricas a la comunidad científica iba a ser útil para predecir el impacto científico de las publicaciones, medido tradicionalmente con indicadores como el conteo de citas, con el tiempo se ha ido demostrando que no necesariamente existe una concordancia entre el impacto científico y el impacto social de un trabajo. Varios estudios muestran que las correlaciones estadísticamente significativas entre impacto medido en citas y el impacto social según almétricas son pobres y bajas. Sea de una manera u otra, lo cierto es que la repercusión de las almétricas es evidente, por lo que existe otro grupo de autores que defienden este tipo de métricas como alternativas, y constituyen por tanto un elemento diferenciador de las citas tradicionales, contando con una entidad propia que aporta una visión distinta del impacto científico. 

En este trabajo se describen las principales características de las almétricas, así como 5 de los recursos más relevantes, conocidos como agregadores almétricos (Altmetrics.com, PlumX Analytics, ImpactStory, Snowball y Lagotto), que permiten rastrear en la web la repercusión social tanto de los investigadores como de los trabajos científicos. Para todos ellos se describen diversos ejemplos del área de Pediatría. Finalmente, se enumeran una serie de pros y contras comunes a todas las métricas alternativas. 

Toda la información en el artículo anexo y que también se puede recuperar de la revista Acta Pediátrica Española.

lunes, 12 de agosto de 2019

Celebramos las 500 entradas de Cine y Pediatría en el blog


Hace poco más de dos meses, tenía lugar la presentación del Cine y Pediatría 8, el octavo libro de este proyecto, y que subtitulé "cuando lo raro se hizo extraordinario". Y algo así resulta el haber llegado este pasado fin de semana a publicar la entrada número 500 de Cine y Pediatría. Lo que implica 500 sábados - sin fallar uno desde aquel lejano 9 de enero de 2010 donde todo empezó - publicando un post al respecto. Y donde seguimos gracias a que mantengo la ilusión por seguir aprendiendo de la infancia y adolescencia a través del cine. 

Y como es costumbre, celebro cada centena. lo celebramos. Lo hicimos con las primeras 100 entradas de Cine y Pediatría en el blog con un recopilatorio de las películas comentadas hasta entonces. Celebramos la entrada 200 con una película muy especial: La vida de Adèle (Abdallatif Kechiche, 2013), ese vértigo a que nos enfrenta el primer amor. Celebramos la entrada 300 con otra película muy especial también, una película documental que contiene unas imágenes tan duras que pueden herir la sensibilidad del espectador, imágenes de una realidad injusta que todos conocemos, el conflcto de Siria: Sylvered Water, Syria self-portrait (Ossama Mohammed y Wiam Simav Berdixan, 2014) nos despierta de ese posible estado de anestesia moral permanente en que caemos. Y también celebramos la entrada 400 y lo hicimos con una pequeña gran joya como Aves de paso (Olivier Ringer, 2015), un conmovedor cuento iniciático que habla sobre la amistad, la sobreprotección de los progenitores, la discapacidad, la superación de los límites o la necesidad de libertad de niños y niñas.

Y acabamos de celebrar la entrada 500, la conquista del medio millar, con otra película emblemática como es Pelle el conquistador (Bille August, 1987). Y con esta conmemoración de hoy solo hacemos que iniciar el camino a la siguiente centena y al siguiente medio millar.

Allá vamos y lo conseguiremos si la fuerza, la emoción y la ilusión por el proyecto continúa. Que sigo creyendo que sí, dado el gran número de amigos que nos alentáis en el camino y a las distintas sociedades y festivales que nos seguís invitando a inaugurar o a clausurar eventos científicos o sociales con Cine y Pediatría, una oportunidad para la docencia y la humanización en nuestra práctica clínica.

Termino con algunas palabras del prólogo que la Dra. Conchita González, dedicó a Cine y Pediatría 8 como prologuista: "El cine nos ofrece una oportunidad de completar esa formación que escasamente recibimos en las facultades de Medicina: ver más allá de las enfermedades, saber mirar al hombre que sufre, y así se convierte en una buena herramienta que nos ayuda a pararnos, pensar y profundizar. Si lo hacemos junto con estos libros, el fruto que obtendremos de estas películas será mucho mayor, porque sabremos reconocer a aquellos que pueden beneficiarse de lo mismo y nos atreveremos a prescribir películas, que se convertirán en medio para reconocer emociones, sentimientos, vivencias propias y de los demás". 

Nos vemos (y leemos) cada sábado... Os dejamos con el último vídeo de presentación de Cine y Pediatría 8. Ya con el libro 9 escrito y el 10 en marcha. Pero nada de esto sería posible sin los muchos lectores y amigos "de cine". 

Quien se anime a adquirirlos, no se arrepentirá, y contribuirá a la continuación del proyecto: aquí el enlace de la editorial Lua Ediciones 3.0 a Cine y Pediatría.

 

sábado, 10 de agosto de 2019

Cine y Pediatría (500). "Pelle el conquistador", el desarraigo y la tierra prometida


En Dinamarca se hace un cine de alta calidad, innovador y comprometido, pero el cine danés es poco conocido en nuestro ámbito. A finales del siglo XX apareció un movimiento fílmico vanguardista conocido como Dogma 95 (tan alabado como criticado), iniciado con Lars von Trier y Thomas Vinterberg, y alrededor del cual se sumaron otros directores como Kristian Levring y Soren Kragh-Jacobsen. Y de cuya estela, ya en el siglo XXI, se nos han presentado otros directores como Susanne Bier, Lone Scherfig, Nicolas Winding Refn, Christoffer Boe, Nikolaj Arcel o Christian Madsen. Y a estos, sin duda, hay que añadir dos nombres propios esenciales: en la primera mitad del siglo XX una de las mayores figuras del cine europeo, Carl Theodor Dreyer, con obras como La pasión de Juana de Arco (1928), La palabra/Ordet (1955) o Gertrud (1965); y en la segunda mitad del siglo, Bille August, con obras como Las mejores intenciones (1992), La casa de los espíritus (1993), Smila: misterio en la nieve (1997) o Los miserables (1998). Y este director comenzó a ser conocido y reconocido con la película que hoy nos convoca: Pelle el consquistador, una película del año 1987, cuyo guion está basado en la novela homónima del escritor danés Martin Andersen, “Pelle Erobreren “, publicada en cuatro volúmenes (entre 1906 y 1910), y considerada parcialmente autobiográfica. 

Tres son las películas de Dinamarca que ya forman parte del proyecto Cine y Pediatría, tres películas muy comprometidas: Princess (Anders Morgenthaler, 2006), En un mundo mejor (Susanne Bier, 2010) y La caza (Thomas Vinterberg, 2012).  Y para celebrar los 500 post de Cine y Pediatría, una cifra que he conquistado y que me parece imposible cuando uno echa la vista atrás - desde aquel enero de 2010 donde todo empezó -, qué mejor forma que hacerlo con esta película de Bille August, Pelle el conquistador, la película danesa que conquistara la Palma de oro en Cannes, el Globo de Oro y el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. La mejor película europea de aquel año, una especial combinación de los conflictos morales y religiosos de Ingmar Bergman, la fisicidad de Victor Sjöstrom y la austeridad de Carl Theodor Dreyer. Una hermosa y dolorosa película. 

Nos encontramos a finales del siglo XIX. En aquel tiempo numerosos inmigrantes suecos llegaban en barco a la isla danesa de Bornholm buscando una vida mejor. Y entre ellos se nos presenta, en un comienzo de película que marca el tono triste de la película, al joven Pelle (Pelle Hvenegaard) y a su anciano padre Lasse Karlsson (Max von Sydow). El padre le justifica el por qué de la importancia de emigrar hacia un futuro mejor: “Allí el brandy es casi tan barato como el agua. Y los salarios son tan altos, que los niños no tienen que trabajar y pueden jugar todo el día con sus amigos”. Pero una vez en el puerto nadie les da trabajo, y así lo justifican: “Eres demasiado viejo y el crío muy pequeño”

Finalmente consiguen trabajo en la granja Stone, pero en condiciones similares a la esclavitud, un lugar donde pronto desaparecen todos los sueños de nuestros protagonistas, padre e hijo. Una vieja granja de una sociedad feudal cuyo patrón es un mujeriego casado con una frustrada esposa alcohólica, con un capataz indeseable que maltrata por vocación. Y ahí resuenan las palabras de Lasse a su hijo, intentando aliviar sus vivencias: “Tu madre estaba muy preocupada antes de morir. Creía que podía ocuparme de ti”, “Lasse es pobre y viejo… Y tú eres joven y aún puedes conquistar el mundo". Y Pelle crece y va descubriendo poco a poco todas las facetas de la vida bajo un doble frío, el externo del clima y el interno de los sentimientos, donde la violencia impera y el rigor de la religión protestante no es alivio. Sentimos ese frío con Pelle en la casa, en la escuela, en el establo, en el campo, en el invierno y en la primavera, en la vida y en la muerte... Y cuando contempla cómo navegan los grandes veleros, entonces sueña con las tierras lejanas que algún día conquistará, tal como le narra Erik, el criado rebelde de la granja: “Me marcharé y conquistaré el mundo. Primero América. Luego China, España y Australia. Está ahí fuera, conquistaré el mundo entero. Todo lo de ahí fuera está esperando ser conquistado. ¡El hombre puede vivir de verdad! Está ahí fuera esperándonos”

Y somos partícipes de los sueños imposibles de Pelle. Porque hasta imposible se le antoja tener una casa, una familia o no tener que trabajar y tener tiempo para jugar con otros niños. Pero imposibles cuando el desarraigo y la pobreza nos acompañan, y a padre e hijo les acompaña en una granja donde se acumulan todos los pecados capitales, desde los amos a los sirvientes. Por ello, cuando su padre le regala una navaja por su cumpleaños, le dice: “Es el regalo de un hombre pobre, Pelle". Y somos partícipes de dos seres que buscan - y no encuentran -: el padre busca una esposa, el hijo busca la libertad. 

El padre casi lo consigue, cuando conoce a la Sra. Olssen: “Ya está todo arreglado, tendrás una casa, un hogar y una madre muy guapa, la señora Olssen. Serás muy feliz… y a lo mejor nos trae el café a la cama los domingos por la mañana”. Incluso proclama a las Sagradas Escrituras para justificarse: “Isaías, Daniel, Ezequiel y Jeremías… en aquel tiempo tenían dos mujeres”. Pero no es así, cuando regresa el marido perdido en el mar: “Yo solo quería un hogar para pasar mi vejez. Encontrar a alguien que me hiciera libre”. 

Y el hijo no sabemos si lo conseguirá. Pues al final padre e hijo se despiden en la nieve. Y Pelle avanza en la escena final por la playa helada y por el mar helado. Y se nos queda el corazón helado… algo así como cuando nos toca conquistar la vida desde abajo, solos y sin nada. Bello y poético final, donde se mezclan la poesía de lo soñado y la prosa de lo que a partir de ahí el joven Pelle comenzara a vivir. 

Es Pelle el conquistador una bella y emotiva película que está basada en un clásico mayor de la literatura danesa, una película necesaria que apuesta por la imaginación como escape a la irracional realidad, un elogio a la aventura de los sueños por cumplir y a la tierra prometida por conquistar. Doloroso aprendizaje de la vida bajo el desarraigo, en una obra cargada de aliento épico y poético que nos deja este fresco cinematográfico de Bille August. 

Y todo ello con una hermosísima y elegante partitura que contrasta con el dramatismo del filme. Bellas y bucólicas melodías, dotadas de un elevado sentido de la nostalgia, para conquistar el mundo de Pelle. ¡Como Cine y Pediatría ha conquistado su post 500!