miércoles, 6 de abril de 2022

Nuevo número de Evidencias en Pediatría: marzo 2022

 

Un nuevo trimestre y un nuevo número trimestral de la revista Evidencias en Pediatría ha llegado: ciencia con calidad y conciencia. 

El número libre en todos sus contenidos pueden ser consultados en este enlace, pero os dejamos los temas tratados. 

Editorial: 
En vacunas, seguridad y confianza van de la mano 

Artículos Valorados Críticamente: 
Las vacunas triple vírica y varicela no se asocian con un mayor riesgo de autismo o encefalopatía 

Durante la pandemia COVID-19 las enfermedades mentales se duplicaron en los adolescentes 

La oximetría de pulso es una herramienta eficaz para identificar cardiopatías congénitas críticas 

La vacuna de ARN BNT162b2 frente a la COVID-19 parece segura y eficaz en niños mayores de 4 años 

Razón entre neutrófilos y linfocitos: un marcador de afectación digestiva en la púrpura de Schönlein-Henoch 

En niños ¿se puede acortar el tratamiento de la neumonía adquirida en la comunidad a 3 días? 

¿Existe un riesgo aumentado de autismo en los prematuros? 

Nueva estrategia contra el paludismo. Quimioprofilaxis estacional junto con la vacunación antimalárica 

Comentario asociado: 
Impacto de la pandemia COVID-19 en la salud mental de los niños y adolescentes. 

Fundamentos de Medicina Basada en la Evidencia: 
Regresión logística binaria simple.

lunes, 4 de abril de 2022

Twitter o cómo evitar ir de Chris Rock a Will Smith


 

Este fin de semana han celebrado las XIII Jornadas de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría, que han tenido lugar en el Palacio de Congresos de la ciudad de León. Nueve mesas redondas y cinco simposios en dos intensos días de actualización, pruebas y controversias alrededor de las vacunas y la vacunación. Porque hacer que las evidencias científicas calen en las vivencias de la población es un verdadero reto y ese rugido de las vacunas, asimilando el león rampante del escudo de la hermosa ciudad de León, debe ser bien audible con rigor y educación para combatir las fake news, controversias y polémicas que buscan la difusión de la discordia. Y, sin dudas, el buen uso de las redes sociales es un camino. 

Y de alguno de estos aspectos versó la primera mesa redonda, por título “DesENREDando las vacunas” y que tuvo un desarrollo dinámico, eficaz y simpático. Y aunque las redes sociales son muchas, hubo un especial énfasis en Twitter. Y es que Twitter bien merece una revisión, pues no cabe duda que es la red más polémica y cañera, allí donde los rascas y rezascas campan a sus años, y uno - por semejanza a uno de los trending topic de esta última semana – he titulado en el post como "Twitter o cómo evitar ir de Chris Rock a Will Smith". 

Porque son bien conocidas las ventajas y desventajas de Twitter: 

- Entre las ventajas se destaca que es una red social muy simple y dinámica, sencilla y práctica y que viraliza las noticias entre tus seguidores (y también los seguidores de tus seguidores) con más rapidez que otros medios. 

- Entre las desventajas está el tener que resumir en 140 caracteres (y por ello se han conformado los “hilos” que permite conectar varios tweets para proporcionar más contexto, o para ampliar una opinión), pero especialmente el que hay mucho spam en la red, cuando no un campo de batalla en las controversias con insultos hacia las personas ocultos en perfiles falsos, lo que acaba generando desconfianza en la red, cuando no disgustos. 

En realidad, como todo en la vida, si el usuario tiene claro el por qué y para qué de Twitter, existen más ventajas que desventajas. Y en la información y difusión de noticias sobre vacunas, el incremento entre lo positivo y negativo de Twitter puede ser más marcado, por ese situación entre antivacunas y provacunas. Por ello, en el funcionamiento de Twitter resultó muy interesante en esa mesa redonda el hablar de términos (todos anglicismos, qué le vamos a hacer…) de gran interés para conocer algo más de su dinámica, y de ese Chris Rock frente a Will Smith más habitual del que quisiéramos: troll, bot, throlling, botnet, algoritmos, shadow ban y deboosting. 

¿Qué es un troll? Un troll es una persona que inicia intencionalmente un conflicto online u ofende a otros usuarios para distraer y sembrar divisiones mediante la publicación de declaraciones incendiarias o fuera de tema en una comunidad digital o red social. Su objetivo es provocar en otros una respuesta emocional y descarrilar los debates. Un troll es diferente de un bot porque un troll es un usuario real, mientras que los bots son automáticos. Los dos tipos de cuentas son mutuamente excluyentes. 

¿Qué es un bot? Un bot es una cuenta automatizada de redes sociales, administrada por un algoritmo, y no por una persona real. En otras palabras, un bot está diseñado para hacer publicaciones sin intervención humana. Hay tres indicadores que permiten identificar un bot: el anonimato, los altos niveles de actividad y la amplificación de determinados usuarios, temas o hashtags. A los bots se los encuentra especialmente en Twitter y otras redes sociales que permiten a los usuarios crear múltiples cuentas. 

¿Qué es el trolling? El trolling, sin embargo, no se limita a los trolls. De hecho, los trolls usan bots para amplificar algunos de sus mensajes. En este sentido, los bots pueden y han sido utilizados para fines de trolling

¿Qué es una botnet? Una botnet es una red de cuentas bot administradas por el mismo individuo o grupo. Quienes administran botnets, son conocidos, en inglés, como bot herders o shepherds. Los bots están diseñados para fabricar un engagement que hace que en el tema en el que se involucran las botnets parezca que haya más usuarios "reales" de los que realmente hay. 
El objetivo de una botnet es hacer que un hashtag, un usuario o una palabra clave parezcan más comentados (de manera positiva o negativa) o populares de lo que realmente son. Los bots se dirigen a los algoritmos de las redes sociales para influir en la sección de tendencias, lo que a su vez expone a usuarios desprevenidos a conversaciones amplificadas por robots. 

¿Qué son los algoritmos? Los algoritmos en redes sociales son empleados para calificarnos. Y en el ejemplo de los tuits es fácil entender: si seguimos a pocas personas sí podríamos seguir en el time line todos los tuits que publican esas cuentas; pero si, como ocurre muy frecuentemente, seguimos a cientos o miles de personas entonces se  multiplica la cantidad de información exponencialmente. Por tanto, se recurre a que sea un algoritmo, una fórmula, la que decida qué es relevante (contenido destacado) y quién es relevante para presentar dicha información. 

Y en esto que nos muestra esta red social está asociado a otros términos (dos anglicismos más, que Dios nos pille confesados por esta degradación del lenguaje): shadow ban y deboosting
El shadow ban consiste en la ocultación de una persona o su contenido en las búsquedas, presentación, etc. El deboosting es menos evidente aún, pues consiste en bajar la relevancia de algo o alguien simplemente por una decisión de esa red social. Alguien que consiguió una puntuación alta como “relevante”, y los “privilegios” que conlleva, es así “defenestrado”. Y con él su contenido. 

Y es que quien esté en Twitter debe conocer a lo que se enfrenta… Y saber cómo combatirlo. Más que nada para no acabar como en la última noche de los Premios Óscar. Porque una red social debe ser un lugar para sumar y compartir con “netiqueta” y sentirte bien. Todo lo que se aleje de esto debería plantear otros caminos. También en vacunas, un tema que cabe defender con rigor, ciencia y conciencia. 

sábado, 2 de abril de 2022

Cine y Pediatría (638): “Libertad”… divino tesoro

 

El premio más codiciado de todo festival de cine es el de Mejor película. Y así ha sido también en los Premios Goya. Un galardón que ha viajado en su primera edición de El viaje a ninguna parte (Fernando Fernán Gómez, 1986) a la número 36, con El buen patrón (Fernando León de Aranoa, 2021). En este recorrido las películas que han obtenido mayor número de premios Goya son: Mar adentro (Alejandro Amenábar, 2004) con 14 estatuillas (de 15 candidaturas), ¡Ay, Carmela! (Carlos Saura, 1990) con 13 estatuillas (de 15 candidaturas), Blancanieves (Pablo Berger, 2012) con 10 estatuillas (de 18 candidaturas) y La isla mínima (Alberto Rodríguez, 2014), con 10 estatuillas (de 17 candidaturas). Y los directores que más veces han obtenido el premio Goya a la Mejor película son Pedro Almodóvar (con 4 galardones) y Alejandro Amenábar (con 3 galardones). Por otro lado, los directores noveles que han conseguido con su ópera prima el Premio a la Mejor película son Agustín Díaz Yanes (por Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, 1995), Alejandro Amenábar (por Tesis, 1996), Achero Mañas (por El Bola, 2000), Raúl Arévalo (por Tarde para la ira, 2016) y Pilar Palomero (por Las niñas, 2021). Las cinco también obtuvieron el Premio al Mejor director novel. 

Y algunas de estas películas forman parte ya de la familia de Cine y Pediatría, y hoy, como prolegómeno a la película que hoy nos convoca, las recordamos por orden cronológico: El Bola (Achero Mañas 2000),  Los otros (Alejandro Amenábar, 2001),  Camino (Javier Fesser, 2008),  Pan negro (Agustí Villaronga, 2010),  Vivir es fácil con los ojos cerrados (David Trueba, 2013),  La isla mínima (Alberto Rodríguez, 2014), y  Las niñas (Pilar Palomero, 2020).  Y también recordamos otras películas que consiguieron el premio de Mejor director novel: Alas de mariposa (Juan Bajo Ulloa, 1991),  Familia (Fernando León de Aranoa, 1997),  Eva (Kike Maillo, 2011),  A cambio de nada (Daniel Guzmán, 2011), Verano 1993 (Carla Simón, 2017),  Carmen y Lola (Arantxa Etxebarría, 2018) y la ya enunciada  Las niñas (Pilar Palomero, 2020). 

Y la película que hoy nos convoca cierra ese repóquer de directoras de cine españolas que se han llevado el Goya a Mejor director novel de forma consecutiva: Carla Simón por Verano 1993 (2017), Arantxa Echevarría por Carmen y Lola (2018), Belén Funes por La hija de un ladrón (2019), Pilar Palomero por Las niñas (2020) y este año Clara Roquet por Libertad (2021), quien también es guionista. 

Es Libertad una película llena de matices, pausada y sin subrayados, una historia que se desarrolla en verano en el chalé familiar de la familia Vidal con vistas a ese Mediterráneo de la Costa Brava, un guion entrelazado entre cinco mujeres: Ángela (Vicky Peña), la abuela asolada por el Alzheimer; su hija Teresa (Nora Navas, quien se alzara con el Goya a Mejor actriz de reparto), quien sufre ese deterioro de su madre y se nos insinúa en un matrimonio a la deriva; la nieta mayor Nora (María Morera), la adolescente de 14 años que es eje central de la historia, reclusa de sus miradas a todo lo que le rodea, a la deriva entre los juegos de niños que le parecen ridículos y las conversaciones de los adultos que le aburren; Rosana (Carol Hurtado), la solícita criada colombiana; y Libertad (Nicolle García, quien fuera nominada a actriz revelación), su hija pródiga, adolescente de 15 años que regresa tras muchos años sin ver a su madre, pero cuyo pensamiento no es otro que volver a irse. La llegada de la rebelde y magnética Libertad se convierte en la puerta de entrada a un verano distinto para Nora, y la forja de una amistad desigual (con esa diferencia de clase) le hace plantearse aspectos distintos a la zona de confort de la casa familiar, descubriendo aspectos de una libertad que añora y necesita. Como la libertad que quizás también necesitan el resto de mujeres protagonistas, cada una atrapada en su mundo e historia. 

“Yo me siento muy agobiada aquí. Necesito irme”, le dice Libertad a Nora. Y a través de diálogos y escenas pausadas y muy corrientes transcurre la historia y el verano, apostando por la fuerza (y la magia) de la sencillez al narrar este especial y pausado (como una tarde de estío) coming of age. Y en la fiesta de verano en honor a la abuela Ángela, esta realiza una premonitoria despedida en medio del guateque: “Me tengo que ir”. Y el final del verano llega y aboca en un final de matiz tan sencillo como la propia película, mientras suena la canción “Si supieras” de Manoella Torres. 

Y es que de nuevo, como ocurriera en otra reciente historia en Cataluña en un verano – hablamos de Verano 1993 – esta historia, con un lúcido retrato de la adolescencia y las diferencias de clase, también tiene mucho de autobiográfica. Y lo desarrolla sin estridencias, quizás una de sus virtudes. El contraste entre una Libertad criada por su abuela en Colombia, sin referentes paternos y con una independencia marcada por las escasas restricciones impuestas, y una Nora sumergida en un entorno protector de una familia acomodada en Cataluña. Y, tanto la chica emigrante como la burguesa, descubrirán algo cuando la vida adulta que acompaña al fin de la inocencia se abre paso en lo que dura un verano. 

Y Clara Roquet se apoya en la buena dirección de estas actrices, algunas veteranas, otras noveles. Y nos regala Libertad - rodada en Barcelona, Blanes, Lloret de Mar, Sitges, Vilanova i la Geltrú y Sant Andreu de Llavaneres -, una nueva aportación de esta estimulante ola de cineastas españolas. Una lúcida película sobre un verano que expira y una nueva conciencia que emerge: “Hemos sido muy felices aquí todos estos veranos, ¿verdad?”, pregunta Ángela a su hija. Y al igual que hemos recordado Verano 1993, no podemos olvidarnos de otra historia en otro verano lleno de conflictos y con las mujeres como epicentro: La inocencia (Lucía Alemany, 2019), con esa adolescente interpretada con brillantez por Carmen Arrufat, como aquí María Morera desprende naturalizada y sutileza. 

Es Libertad el titulo de esta película que hace referencia al nombre de la adolescente emigrante, pero que también juega con ese retrato sobre la libertad, término manipulado hasta la náusea y que cambia de significado según la clase social a la que pertenezcas, y al género y edad que se tenga. Una historia sutil llena de verdad y de realidad, en una sociedad que reflexiona sobre el concepto de libertad en un entorno económicamente complicado. Una ráfaga de aire fresco al cine español que los Premios Goya no han pasado por alto.