Mostrando entradas con la etiqueta coronavirus. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta coronavirus. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de julio de 2020

Teorías conspiranoicas en tiempo de la COVID-19: the never ending story



No falla. Siempre regresa la misma historia. Es como un dejá vu… Porque siempre que hay una tragedia nacional o internacional, brotan las teorías conspiranoicas que atribuyen el origen de los acontecimientos a oscuros enigmas o personajes, habitualmente con el ocaso de un ciclo para el ser humano (y para la especie) y con oscuras tergiversaciones de lucrativa economía. La pandemia de la COVID-19, que ha azotado a todo el globo, no ha sido menos. Y no han perdido el tiempo… los unos y los otros. 

Pero antes de analizar estos bulos conspiranoicos, vale la pena responder a algunas preguntas: ¿Por qué somos tan adictos a las teorías conspiranoicas ? ¿Nos han atraído de la misma forma a lo largo de la Historia? 

El libro “Uniendo los puntos" (de Clara de Inocencio, JanWillem van Prooijen y Karen M. Douglas) indaga en ello y explica que la creencia en planes secretos y otras historias típicas de tabloides se deben a una distorsión del proceso cognitivo que permite al ser humano identificar patrones. Una habilidad que ha sido clave para nuestra supervivencia como especie - beber agua quita la sed, el semáforo rojo significa que hay que parar, etc. -, pero que a veces también nos lleva a intuir un patrón donde sólo hay estímulos caóticos o generados aleatoriamente. En otras palabras: descartamos que algunos fenómenos se producen al azar y preferimos pensar que en la sombra hay alguien manejando los hilos. Según los autores del libro, las teorías de la conspiración ofrecen una explicación sencilla de la realidad y ayudan a restaurar una cierta sensación de control y predictibilidad. 

Los conspiracionistas, auténticos “believers” de lo subterráneo y lo paranormal, son a la sociedad lo que los populistas a la política: están por todas partes... y más vale verles venir de frente. Según el ensayo “Republic of Lies” de Anna Merlan, donde analiza “la ecosfera de la sospecha", sostiene que el pensamiento conspiranoico tiende a florecer en tiempos de mucha agitación social, cuando cualquier agarradera es buena para no ser arrastrado por la incertidumbre. Consecuencia: los bulos ya tienen más público que nunca. Y las redes sociales y cualquier medio de comunicación son el perfecto caldo de cultivo (y sin barbecho). Pero con un pequeño pero (que es enorme): los avances tecnológicos han aumentado la complejidad de nuestra realidad diaria, que es instantánea y donde cualquiera puede “producir” información (de calidad formal y ética muy variable). Con ello estamos más (sobre)expuestos a información (de hecho, estamos “infoxicados”) sobre eventos sociales, económicos, científicos y políticos, pero la mayoría de nosotros sólo tiene un conocimiento superficial del mundo en el que vivimos y de los temas que preocupan. Ni se profundiza ni se reflexiona sobre esos aspectos de los que todo el mundo habla, la inmediatez solo da para opinar rápido, donde el “zasca” es lo que más “likes” y “followers” consigue (Twitter dixit). 

La mayoría de las teorías de la conspiración proporcionan un culpable, y eso tiene un poderoso atractivo emocional para muchas personas. Las teorías de la conspiración ofrecen una explicación de la realidad que es sencilla y comprensible, y aunque estén basadas en ideas erróneas ayuda a las personas a restaurar una cierta sensación de control y predictibilidad sobre sus vidas. 

La Historia reconoce varias edades de oro en las teorías conspiranoicas: la primera edad de oro de la conspiración comienza con el asesinato del presidente Kennedy; la segunda, con la llegada del hombre a la Luna; y, quizás la tercera y estrella de la conspiración es el 11-S. Ése es el punto de inflexión. Aquí la desconfianza entre el poder y su autoridad alcanza su clímax y el caos de la conspiración total es un agujero negro que todo lo devora, como Saturno a sus hijos. 

Pero son muchos las conspiraciones que hemos vivido ya: el Nuevo Orden Mundial; el ocultamiento extraterrestre; el que Elvis Presley hubiera fingido su muerte o el que Paul McCartney es en realidad un doble, pues el real Paul murió en 1966; las muy variadas teorías conspiranoicas sobre la Bíblia; el triángulo de las Bermudas; las profecías de Nostradamus; el experimento Filadelfia; los caballeros templarios, los cátaros y el Santo Grial; la conspiración judeo-masónica-comunista-internacional; los Illuminati; la teoría de la falsedad del Holocausto (vaya por Dios, menos mal que “solo” fueron 20 millones de víctimas); los chemtrails (abreviatura de chemical trail o estela química en el aire) que se han convertido en los equivalentes contemporáneos de los Illuminati y Los sabios de Sión es porque han conseguido proyectarse a lo bestia desde las redes sociales. Uno de los bulos que más fuerte ha pegado en la red últimamente es el de su origen en las redes 5G, tanto que incluso ha provocado que decenas de ciudadanos hayan atacado a las torres con estas antenas 5G. 

Las teorías de la conspiración han encontrado su ecosistema digital en las redes sociales, desde el que se desarrollan y multiplican su efecto, según profundiza sobre ello el columnista de The Times, David Aaronovitch, es su libro “Voodoo Histories. The role of the conspiracy theory in shaping modern history” publicado en 2009. Y donde no es ajeno a decir que los periodistas y los medios han contribuido a ese estado mental, pues muchos temas que eran tabú, friquismo puro, han saltado a la prensa (bueno, más bien a la prensa “amarillista”). 

Pero, ¿qué se sabe hasta ahora sobre el origen del coronavirus? Una primera investigación sobre el origen de esta enfermedad, publicada en la revista The Lancet, determinó que se trataba de un nuevo tipo de virus, de la familia Coronavidae, emparentado con el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) y con el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS) pero que no es igual a ninguno de ellos. El punto común de los primeros casos de nuevo coronavirus fue el mercado de la ciudad china de Wuhan, en la provincia de Hubei: ese fue el epicentro de la crisis sanitaria declarada a nivel mundial. El mercado de Wuhan se trata de un mercado de animales, de ahí la importancia de averiguar desde qué animal 'dio el salto' el coronavirus para infectar a los humanos: y la principal sospecha es el murciélago, pues parece que se ya se ha descartado el pangolín. 

Y he aquí las tres principales teorías conspiranoicas en tiempos de la COVID-19: 

1) El coronavirus son las torres 5G. 
Una de las teorías más apoyadas es que el origen del SARS-CoV-2 se encuentra en las redes 5G. Probablemente habrá oído que el 5G va a marcar un antes y un después en la sociedad de la información: ofrece velocidades de conexión mucho más alta y abre un abanico casi infinito de posibilidades telemáticas. No opinan lo mismo quienes consideran que la enfermedad COVID-19 no es un virus en absoluto, sino el efecto de las torres 5G, que se introdujeron por primera vez en 2019. Algunos famosos han contribuido a extender esta disparatada teoría: la cantante Keri Hilson, el futbolista David Icke, el cantante Miguel Bosé, el político nigeriano Femi Fani Kayode, el escritor Jeremy Stone. Según esta tesis, Bill Gates también es protagonista y tiene un plan perverso para desarrollar una "vacuna" que consiste en un chip con capacidad de monitorear nuestros movimientos. 

2) El SARS-CoV-2 fue creado en un laboratorio. 
El 9 de marzo, el expresidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, declaró al COVID-19 una arma biológica en un tweet que incluía una carta escrita a António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, en la que mostraba sus sospechas sobre el nuevo virus. A medida que la teoría ganó fuerza, algunos usuarios de Internet llegaron a afirmar que Bill Gates (otra vez el magnate de Microsoft) había participado en la síntesis del virus "cultivado en laboratorio", y la conspiración afirmaba que tal brote podría significar un gran negocio para la Fundación Bill y Melinda Gates (a pesar de que la fundación ha prometido millones para combatir el brote de COVID-19 y que lleva muchos años dedicada a reequilibrar oportunidades en salud y educación a nivel local, especialmente en las regiones menos favorecidas, razón por la cual se le galardonó con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2006). Pero los hechos no sirven de nada, frente a un buena teoría conspiranoica. 
La historia ha circulado hasta tal punto que se ha llevado a cabo un estudio real para probar el origen natural del SARS-CoV-2: el estudio, publicado en la revista Nature Medicine, señala que dos características clave en el patógeno SARS-CoV-2 descartan la intervención de laboratorio en su desarrollo. Pero no servirá de nada… frente a los tweets y retweets de esta teoría. 

3) El coronavirus lo trajeron los extraterrestres. 
Existe una teoría que apunta que la vida que habita en planetas desconocidos podría llegar a la Tierra a través de un meteorito. El profesor Chandra Wickramasinghe, del Centro de Astrobiología de Buckingham, afirmó a principios de este año que una bola de fuego que cayó en el norte de China en octubre pasado es la fuente más probable de SARS-CoV-2. 
Las similitudes de SARS-CoV-2 con SARS y MERS son una vez más evidencia de que esta teoría no tiene pies ni cabeza, ya que es absolutamente improbable que un virus extraterrestre evolucione exactamente de la misma manera que los patógenos transmitidos en la Tierra. Y de aquellos otros dos no dijeron nada en su momento… 

Así que en esta pandemia de la COVID-19 también vale aquello de envía tu teoría conspiranoica, que algo siempre queda. Aunque sea confusión, que no ayuda a nadie, pero a los difusores da relevancia y a los seguidores una aparente seguridad ante las situaciones difíciles. Nada nuevo sobre la faz de la Tierra, porque ya hemos visto que es “the never ending story”. 

Mas nos vale en la COVID-19 enfocarnos hacia lo importante y ser coherentes en todo momento (algo que ha brillado por su ausencia a nivel político en estos meses). Porque queda mucho por hacer para recobrar nuestra vida normal, no la “nueva normalidad”, otra teoría conspiranoica que me pone de muy mal carácter… por cierto.

lunes, 22 de junio de 2020

Los niños y niñas no son culpables de nada



Los parques infantiles han seguido cerrados hasta el final del confinamiento. Hace semanas que las terrazas estaban abiertas, también los bares y restaurantes. También las playas. Pero los parques infantiles han seguido cerrados hasta el final, con esas bandas policiales de "no pasar". Y han sido de las últimas cosas por abrir en la ciudad… Pero es que hasta hace poco hasta los grandes parques, llenos de vegetación, también estuvieron cerrados. 

Los niños y niñas no son culpables de nada, son los más inocentes de esta pandemia de la COVID-19. Afortunadamente es así y lo confirman los datos de todo el mundo, de todos los lugares. Se plantea hipótesis varias de por qué este buen comportamiento ante esta enfermedad con tantos interrogantes, pero los datos confirman que el SARS-Cov-2 ha afectado poco y de forma poco grave a la infancia y adolescencia. Un ejemplo cercano: en la provincia de Alicante, con casi 2 millones de habitantes, solo han presentado una PCR positiva al nuevo coronavirus un total de 12 niños, la mayoría sin sintomatología (y en el contexto de pruebas realizadas antes de una intervención quirúrgica). La mitad de esos niños han tenido síntomas leves y no solo alguno ha precisado hospitalización para observación. Ninguno ha precisado soporte respiratorio. Ninguno ha tenido una enfermedad grave. 

El comportamiento de la infancia y adolescencia ha sido ejemplar. El comportamiento de los políticos no ha sido ejemplar. Pero los niños y niñas no votan. Porque España ha sufrido el confinamiento más severo de Europa y, a la vez atesora, las peores estadísticas: mayor número de afectados por 10.000 habitantes, mayor número de fallecidos por 10.000 habitantes, mayor número de ancianos fallecidos por 10.000 habitantes, mayor número de sanitarios fallecidos, mayor tasa de paro y de ERTEs por 10.000 habitantes. No salen las cuentas. 

Pero esto no ha acabado. Porque la inoperancia y negligencia política previa no se puede pagar ahora con la severidad (plagada de miedo) contra la sociedad: algo así como si hay un rebrote (señores, el riesgo cero no existe en nada) será responsabilidad de los “irresponsables” españoles y, sino, para eso están los periodistas amarillistas para sacar las inoportunas fotos con gran angular para demostrarlo. La ciudadanía ha tenido un comportamiento ejemplar, aunque personas con actitudes incorrectas las hay en todas las partes y en todas las circunstancias, también en las carreteras (y por ello no hemos dejado de conducir) y hasta en los propios hospitales (donde se vacuna cada año de la gripe - una de las enfermedades con mayor morbimortalidad - menos de la mitad de los profesionales sanitarios que tendrían la obligación ética y moral de vacunarse, pero por ello no dejamos de creer en ellos).

Y los niños y niñas parecen diana propicia de esta severidad y falta de tino. Todos recordamos con estupor cuando las primeras propuestas de salida de nuestros hijos y nietos dadas por nuestro Gobierno: acompañar a los padres al banco, la farmacia o las tiendas. Medida tan incoherente que duró lo que tardó en ser publicada y retirada (hábito demasiado común de nuestros políticos, en los que la reflexión y consenso con todas las partes no es hábito). 

Los niños y niñas no han podido volver al colegio. Y ahora se siguen gestando propuestas de vuelta al colegio para el curso que viene. Propuestas con las que casi nadie está de acuerdo (dejamos aparte aquella de que solo irán a clase la mitad de los alumnos y se irán turnando, pues preferimos pensar que no se dijeron por nuestros responsables de Educación). Pretenden que en las escuelas se mantenga la distancia de seguridad de dos metros entre los niños, y en las terrazas están todos sentados unos al lado de otros. La escuela va a recibir a unos niños que están traumatizados (todos, también la infancia, ha salido tocada… no más fuerte) y los va a retraumatizar porque son unas condiciones (mascarillas, pantallas, distanciamiento) que no respetan ni sus necesidades ni sus derechos. Y muchos de estos alumnos vendrán con una carga extra de ansiedad, tristeza y depresión ante las condiciones en que verán a muchas de sus familias, donde el trabajo va a escasear y los problemas familiares van a aumentar. No se avecina la mejor época para las familias para acompañar a sus hijos hacia una infancia feliz. No hagamos del otro entorno común a ellos, el colegio, un lugar problemático. 

Son muchas personas, muchos profesionales vinculados y conocedores de la infancia, los que piensan que las escuelas se deben organizar no a partir de las necesidades de la COVID-19, sino de en base a las necesidades de la infancia. Y su principal necesidad es aprender a cuidarse unos a otros en un entorno no traumático. El miedo no puede ser un recurso educativo. 

Es hora de tomarse muy en serio lo de no hacer leyes absurdas y de que empecemos a cuidar de ellos. Nadie duda de que no hay mala voluntad de quien lanza ideas o normas que duran horas o días, pero es muy importante contar con muchas voces y opiniones fundamentadas (educadores, pediatras, psicólogos, pedagogos, etc.) para partir de un hecho claro: que estamos utilizando unas medidas en la infancia que están provocando unos efectos colaterales infinitamente más graves que el impacto que tiene el virus en ellos. 

Finalizo con un pensamiento de la docente e investigadora, Heike Freire, en una reciente entrevista: “La Asociación Española de Pediatría, el Gobierno y las consejerías de Educación deberían tomar nota de que los niños no sufren de COVID y de lo que están sufriendo ahora mismo es de los confinamientos estrictos que han sufrido. Han sido los únicos niños de toda Europa que no han podido pisar la calle durante un mes y medio. Ahora mismo queremos meter a los niños en una escuela que es absolutamente monstruosa, cruel y traumatizante”. 

Los niños y niñas no son culpables de nada…

martes, 26 de mayo de 2020

¿Nos hemos olvidado de los niños en los tiempos de COVID-19?

“La mayoría de los gobiernos en el mundo han cerrado de forma temporal los colegios, para controlar la pandemia COVID-19.
Estos cierres impactan en el 70% de los estudiantes en el mundo. Las escuelas se han cerrado rapidamente, pero a la hora de abrirlas, muchos países se muestran indecisos”

Esto declara el informe reciente de la UNESCO. En el mismo describe que el cierre de las escuelas conlleva unos costes sociales y económicos elevados, afectando a los más vulnerables y marginales. Según UNESCO este cierre interrumpe el aprendizaje, empeora la nutrición, dificulta el trabajo de los padres que pueden dejar a los niños sin un cuidado adecuado, eleva el fracaso escolar, incrementa la posibilidad de violencia y explotación y conlleva aislamiento social.

¿Los niños se infectan? ¿Se enferman? ¿Contagian a la gente de su entorno?

Por un lado parece que se infectan en menor proporción. Estudios actuales describen que las tasas de infección en los niños son bajas al comparar con los adultos.

Cuando se infectan, la infeccion en niños tiene un curso más leve, a diferencia de los adultos, con una baja proporción de ingresos y de mortalidad.

Y a la hora de contagiar, pues parece que podrían tener una infección respiratoria mas leve, con menos contagio del virus. Datos de un estudio en Guangzhou encontraron que los niños contagiaban en los contactos familiares un 5% frente al 17% en los mayores de 59 años.

Resultados similares en cuanto a la baja infectividad de los niños se han encontrado en otros estudios Tambien en estudios observacionales realizados en Francia o en Australia encuentran  que los niños contagian poco en los casos producidos en las escuelas.

Y en España ¿hay muchos niños infectados?

En España, en el informe sobre la situación de COVID-19 de 21 de mayo,  de 250 287 casos diagnosticados, solo 0,6% son menores de 14 años (1399).

En el estudio nacional de sero-epidemiologia de la infección por SARS-CoV-2 en España (ENE- COVID-19) se incluyeron 8243 menores de 15 años de un total de 60 893 participantes (13,5%). Tuvieron anticuerpos positivos (IgG) un 3,15%, siendo el porcentaje menor en los más pequeños. Esta proporción de infectados es inferior a la de la población general (5%).

En resumen, se puede decir que los niños se enferman menos, se contagian menos, y que a la hora de contagiar parece que contagian menos que los adultos.

¿Nos hemos olvidado de los niños?

Tras dos meses y medio de la declaración de pandemia, los organismos internacionales alertan acerca de las consecuencias para la salud de los niños en el mundo. Es decir que de no poner remedio, muchos niños enfermarán y morirán por causas prevenibles.

La OMS dice: al menos 80 millones de niños tienen riesgo de enfermedades como difteria, sarampión y polio, ya que la COVID-19 altera los esfuerzos para vacunar.

Y UNICEF declara que unos 6000 niños podrían fallecer diariamente por causas prevenibles debido a que la COVID-19 continua debilitando los sistemas de salud y alterando los servicios rutinarios.

En España, en cuanto a la cobertura vacunal,  el informe del Comité Asesor de Vacunas, describe la pérdida de muchas vacunaciones.

¿Se puede hacer algo por los niños?

En medio de la crisis y la incertidumbre, la vuelta a la escuela es una necesidad. La AEP ha elaborado un documento con recomendaciones acerca de edades, medidas e higiene. En el mismo se puede leer "proponemos que, en cuanto la situacón de la epidemia lo permita, se debe organizar la reapertura de todas las actividades escolares. Esta reapertura será paulatina y progresiva y deberá basarse en grupos de edad, siendo deseable extenderla a todos los niveles educacionales".


Estamos tan preocupados por todo, que parece que los niños se nos han olvidado. Urge que desde los servicios de salud, las instituciones, los profesionales, los responsables de la infancia, se tomen medidas para paliar a nivel local, nacional y mundial los efectos negativos de la pandemia en los niños, en cuanto a su aprendizaje, su salud, su futuro.

A este paso no se morirán por la COVID-19 sino por muchas otras causas que se podrían haber evitado.



jueves, 30 de abril de 2020

Lactancia materna y COVID-19 ¿se puede?


Durante la pandemia COVID-19 muchas familias están teniendo dificultades durante el parto, el contacto con el recién nacido y la lactancia materna. 

Para muestra, el relato de una madre en el parto de su primer hijo:
Llegué al hospital y me preguntaron si había tenido fiebre o tos. Yo les dije que no, que me encontraba bien. Me hicieron la prueba para detectar si estaba infectada por coronavirus y el resultado fue positivo. A partir de ahí mi pareja ya no pudo estar conmigo, ni en el parto. El niño nació y no hicimos piel con piel y se lo llevaron a neonatología. A mi me trasladaron a una habitación en medicina interna aislada, y no pude ver al bebé ni pudo estar el padre conmigo. Ha sido muy duro, y no podía parar de llorar.
Afortunadamente esta no ha sido la experiencia de todas las familias. Sin embargo en algunos hospitales, nacer durante la pandemia se convierte en una serie de dificultades para estar con el bebé y alimentarle al pecho.


¿Pero que dicen los estudios y las sociedades científicas acerca de la lactancia?


Numerosas sociedades, han publicado informes acerca del parto y lactancia durante la COVID-19.

Se sabe que la enfermedad no se trasmite por la leche materna. Amamantar no aumenta el riesgo para desarrollar complicaciones de la enfermedad, por lo que las recomendaciones son las mismas que para la población general.

¿Y si la madre tiene sintomas en el parto o tiene COVID-19 confirmado?


Pues teniendo en cuenta que la enfermedad descrita en neonatos y lactantes es leve, que no se trasmite por la leche ni por la piel, y los beneficios conocidos de la lactancia materna superan con mucho los posibles riesgos de suspender lactancias, ante la COVID-19 se recomienda:

  • Si el estado materno y neonatal es óptimo, realizar clampaje tardío del cordón y contacto piel con piel, ya que a día de hoy no hay evidencia de transmisión vertical del virus.
  • Si la madre está bien y mientras ella lo desee, no se recomienda separar madre e hijo salvo por necesidad clínica, ya que podría poner en riesgo la lactancia y la vinculación madre hijo y aumentar el riesgo de enfermedad grave en el lactante.
  • Es recomendable el acompañamiento de madre e hijo por una persona sana que pueda realizar el resto de cuidados.
  • Es importante instaurar y mantener la lactancia materna, ya que se conoce que los beneficios de esta, superan con mucho los posibles riesgos de suspenderla. Se han descrito muy pocos casos de enfermedad en lactantes y la transmisión por leche no se ha demostrado y es muy improbable. Siempre manteniendo medidas de protección respiratoria (mascarilla y lavado de manos frecuente).
  • En el caso de que la salud de la madre o del recién nacido no haga posible realizar piel con piel y lactancia materna directa, ofrecer e informar correctamente sobre la extracción de leche ofreciéndosela al bebé otra persona, priorizando el uso de jeringuilla o cuchara (por ejemplo). Está leche no necesita esterilización. Si no fuese posible la extracción de leche materna debería ofrecerse al recién nacido leche del banco de leche materna. 
Las familias pueden consultar los documentos dirigidos a ellos, de la SENEO y de la IHAN

En resumen, la evidencia cientifica establece recomendaciones que reconocen el derecho de las familias y sus hijos a un parto humanizado, y ser amamantados, sin que esto suponga un riesgo adicional para la salud sino todo lo contrario. Manteniendo, eso si, normas de higiene adecuadas.

jueves, 23 de abril de 2020

COVID-19 y los niños


En las ultimas semanas, los niños han estado muy presentes al hablar de la pandemia COVID-19.
Si se utilizan los términos "niños y confinamiento" en un buscador, se recuperan 50 millones de entradas. Está claro que es un tema que preocupa y crea incertidumbre. Sin embargo hay muchos aspectos a tener en cuenta en como afecta la pandemia a los niños.

Existen muchas preguntas ¿tienen más riesgo de enfermar? ¿están justificadas las medidas de aislamiento en los niños? ¿tienen más riesgo de tramitir el virus al no tener síntomas? ¿tienen que salir antes que otros colectivos del confinamiento? ¿cómo es mejor que lo hagan, con guantes, con mascarilla? ¿podrán acercarse a otros niños? ¿tendrán otros problemas? ¿que pasará con el aprendizaje?

Muchas cuestiones que sin duda habrá que responder con ciencia y pruebas, para las que en muchos casos no hay estudios científicos que avalen las respuestas.

En cuanto a si los niños enferman, hay numerosas publicaciones. En una reciente revisión sistemática, concluyen que los niños se infectan por coronavirus, pero de forma más leve y con mejor pronóstico. Los síntomas son como los de una gripe, con fiebre, sintomas respiratorios como tos, dolor de garganta, rinorrea y neumonía. Recientemente se han descrito síntomas gastrointestinales y en la piel. En general, en la mayoría de los casos, es suficiente con el tratamiento de los síntomas.

En un estudio realizado en Madrid describen la evolucion de los niños a los que se realizó una prueba diagnóstica en el hospital, siendo positiva en el 11%. Ingresaron 21 niños, 4 requirieron ingreso en UCI y no hubo fallecimientos.
En los informes de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiologica, a fecha de abril de 2020, el número de casos en los menores de 14 años fue del 0,6% del total declarado.
Es decir, que los niños se infectan, pero de forma leve y en general sin complicaciones, a diferencia de los adultos. La causa no se conoce, aunque existen varias hipótesis.

¿Y que preocupa con los niños?

De lo que no hay duda, es que los efectos que la pandemia COVID-19 está teniendo y va a tener en la humanidad son impredecibles. Tanto en la salud como económicos y sociales. Y este impacto afectará de lleno a los niños y adolescentes.

Tras la declaración de la pandemia el 11 de marzo, dentro de las medidas de distanciamiento social, se cerraron las escuelas. Las clases se suspendieron y algunos niños han podido recibirlas en casa. Esta situación ha alterado la vida de los niños y de sus familias. Parece que los niños son más resistentes y con mas capacidad de adaptación. No obstante, aunque en general los niños son sanos, muchos tienen problemas de salud, mentales, de desarrollo por lo que precisan apoyo y seguimiento. 

La desaparición del apoyo que recibían empeorará los problemas mentales de los niños. La combinación de la crisis de salud pública, el aislamiento social y la recesión económica influye en que los jóvenes, afectados por el desempleo, la salud mental de los adultos y el maltrato infantil tendrán muchas dificultades para afrontarlo.

La suspensión de los servicios de salud mental, de los apoyos educativos que muchos niños tienen en las escuelas, de la actividad en los centros de atención temprana con aquellos niños que más lo necesitan, de las alternativas de apoyo académico y social que existían en las zonas con más necesidades, tendrá una enorme repercusión en los niños y adolescentes, especialmente en los más frágiles

En un estudio colaborativo entre instituciones académicas de Europa y China para conocer las necesidades psicológicas de los niños durante la pandemia encontraron que los niños tenían problemas psicológicos. Los mas pequeños se volvieron más dependientes y miedosos.  Entre los 6 y 18 años se mostraron más inatentos e irritables, con mayor afectación a mayor intensidad de la pandemia.

Al considerar el impacto de la crisis COVID-19 en los niños, no se puede separar de lo que afecta a sus familias. Algunos han perdido familiares, han pasado por la enfermedad de sus seres allegados, sus padres se han ido a trabajar en situaciones de riesgo, o han perdido el empleo. No han tenido  contacto con otros niños y familiares. El estrés emocional puede incrementar la depresión, ansiedad y otros problemas mentales.

En resumen, a los niños si les afecta la crisis, el confinamiento, y todo lo que conlleva. No todo lo que se dice es cierto, como se describe en ocho falsas creencias acerca de los niños,  ni sabemos todo acerca de esta pandemia reciente. Lo que si sabemos sin lugar a duda es que los niños serán grandes perjudicados. 



jueves, 16 de abril de 2020

COVID-19 y todo lo que nos gustaría saber


La pandemia de COVID-19 producida por el SARS-coV-2 esta asolando el planeta de forma progresiva e implacable desde el 31 de diciembre. Si al comienzo hubo gran desconcierto debido al desconocimiento del comportamiento de esta enfermedad,  en el momento actual se dispone de una ingente cantidad de información. Tanta que hace casi imposible mantenerse actualizado. Lo que se sabe hoy, en unos días sera diferente y lo que es peor, en muchos casos estará obsoleto.

En estos tres meses y medio, muchas sociedades científicas, instituciones, centros de investigación y divulgación se han volcado en difundir los conocimientos acerca de esta enfermedad.

En cuanto a los documentos de pediatría, las sociedades de pediatría AEPap y AEPED disponen en sus webs de una amplia sección con informacion accesible y actualizada. A través de las mismas se accede a los protocolos que muchas sociedades científicas pediátricas han desarrollado como son la sociedad de neonatologia, atención primaria, urgencias, psiquiatría, cardiología, enfermedades crónicas de alto riesgo. Información para padres en EnFamilia y Familia y Salud.

Tanto Ministerio de Sanidad como las comunidades autónomas han generado mucha información que se puede consultar en sus webs originales. Un resumen de todo lo disponible se puede consultar en la web de los profesionales del CS El Greco de Madrid  GreCOVID-19 con lo imprescindible. Cada hospital tiene su protocolo, difundido a nivel local en su área de actuación.

Las publicaciones científicas tienen monográficos de acceso libre acerca de COVID-19, desde Lancet, New England Journal of Medicine, Elsevier,  BMJ, etc, recopiladas en la Biblioteca Virtual Murciasalud.

Recursos elaborados por los profesionales de atención primaria como las preguntas y respuestas sobre COVID-19 para atención primaria.


Actualización a través de webinares posteriormente incluidos en You Tube: SemFYC , presentaciones de actualización de la SEIMC

Información acerca del embarazao, parto y puerperio, y lactancia materna, Vacunas del Comité Asesor de Vacunas.

A pesar de todo el conocimiento, quedan grandes preguntas sin resolver, entre las que se encuentran: ¿qué proporción de población en realidad esta infectada y cuánta asintomática?, ¿a quién hay que realizar pruebas diagnósticas y que tipo de pruebas?, ¿qué tratamientos son más eficaces? Y la más importante ¿Cuándo habrá una vacuna?

En tres meses hemos aprendido tanto del COVID-19 como en muchos años de otras enfermedades. Y sin duda seguiremos aprendiendo.

miércoles, 15 de abril de 2020

Segundas víctimas en la crisis del coronavirus


Los profesionales sanitarios implicados en la atención de las personas infectadas por el SARS-CoV-2 (COVID-19) que presentan una evolución tórpida de la enfermedad, posiblemente agravada por condiciones de salud de base, pueden presentar alteraciones emocionales que pongan en riesgo su bienestar psicológico y salud mental, así como su rendimiento profesional. 

Por otro lado, más allá de la crisis clínica de los pacientes particulares, estos profesionales se ven sometidos de manera continua a una situación extrema y estresante por múltiples factores (alarma social, escasez de recursos, sobresaturación de los servicios, incertidumbre, etc.). Asimismo, al tener que estar en contacto directo con las personas enfermas por COVID19 son quienes mayor probabilidad presentan de pasar a ser primeras víctimas puesto que se encuentran expuestos a un alto riesgo de contracción del virus. 

Es por ello que un conjunto de profesionales sanitarios y académicos de universidades de diferentes comunidades autónomas, y con el ímpetu desde nuestra Universidad de Alicante, ha puesto en marcha la web Segundas víctimas del SARS-CoV-2 (COVID-19) y que podéis revisar en este enlace. 

El porqué de esta web 
La pandemia por SARS-CoV-2 (COVID-19) está generando una elevada presión asistencial y obliga a tomar decisiones críticas en un ambiente de alarma social extrema y con múltiples condiciones adversas que provocan sobrecarga emocional, reacciones de estrés agudo y otras patologías afectivas o reacciones psicosomáticas en el personal sanitario. 

El actual escenario nos hace pensar en muchas situaciones críticas, que se van produciendo en función de la sobrecarga experimentada, siendo distinta la situación de los hospitales, con algunos totalmente desbordados. 

Es imprescindible actuar para contrarrestar el devastador efecto entre los profesionales sanitarios y de quienes están apoyando esta labor. Sin profesionales que se sientan respaldados y con fuerza moral la asistencia estará todavía más comprometida. 

De esta necesidad surgió la idea de esta web y de sus contenidos. 

Metodología 
Los recursos que estén disponibles se han ido gestando de forma rápida en la última semana a partir del intercambio de experiencias y de resultados de intervenciones ideadas y puestas en marcha en diferentes hospitales y área de atención primaria, los resultados del proyecto sobre segundas víctimas (FIS referencias PI13/0473 y PI13/01220) y la revisión exprés de la literatura, fundamentalmente de la experiencia de Hunan y Wuhan (China). 

Esta propuesta es fruto del trabajo de un equipo multi e interdisciplinar y empezó con la identificación de situaciones problema más acuciantes para, segundo, proponer intervenciones con la intención de ofrecer orientaciones sobre posibles acciones, toda vez que la premura y la demanda de la situación hace que este listado pueda variar rápidamente. 

Estas situaciones problemas y los recursos que presentamos pueden ser, extensibles, a otros sistemas sanitarios de otros países que, lamentablemente, también comparten esta terrible pandemia. 

Las propuestas publicadas en esta web son, por tanto, la combinación de buenas prácticas, experiencia acumulada y referencias contrastadas para afrontar el impacto emocional de las consecuencias de esta pandemia en profesionales de los sistemas sanitarios. 

Sirva como ejemplo de los muchos recursos, éste realizado desde nuestro Servicio de Pediatría por el equipo de psquiatría-psicología infanto-juvenil en relación con la PAUTA DE ESTABILIDAD para los hijos separados de sus padres en las crisis del coronavirus. Os dejamos su contenido en el archivo adjunto.

lunes, 23 de marzo de 2020

Continuum en tiempo de coronavirus: cambios a favor de la formación virtual


Desde Continuum, la plataforma de formación virtual de la Asociación Española de Pediatría (AEP) queremos transmitiros nuestra admiración y reconocimiento por el trabajo que todos los profesionales sanitarios están realizando en primera línea en estos momentos tan complicados, afrontando la situación de alerta sanitaria producida por el nuevo coronavirus COVID-19. 

Por este motivo, el Comité ejecutivo de la AEP ha considerado como favorable la propuesta que le realizamos los que constituimos el Equipo de Trabajo de Continuum: propuesta en dos sentidos con el objetivo de favorecer la docencia y formación continuada de todos los pediatras. 

En primer lugar, se ha decidido prorrogar el plazo de todas las actividades formativas en curso hasta el 30 de junio, sin perjuicio de que se vuelva a prorrogar si fuera necesario. Está claro que en esta situación de crisis sanitaria todos nuestros esfuerzos estarán en la actividad asistencial, por lo que habrá que posponer la evaluación de las actividades de formación para cuando la situación esté controlada. 

Y en segundo lugar, también queremos poner a disposición de todos los sanitarios las actividades formativas individuales de la plataforma Continuum, para que puedan acceder libremente a las secciones: Casos clínicos interactivos, Novedades Bibliográficas y Artículo destacado. Esto supondrá un total de 400 actividades formativas libres para todos los pediatras (a la que se suman aquellas de La Imagen de la Semana, Píldora Formativa, Biblioteca y Herramientas para la consulta que siempre han sido de acceso libre), tanto de España como de cualquier otro país. 

Y todos los que conformamos Continuum, desde la "sustancia gris" (codirectores de la plataforma y coordinadores de cada sección) a la "sustancia blanca" (el equipo técnico de Lúa Ediciones 3.0) de este equipo que suma con cada miembro, deseamos que la situación se resuelva pronto y reiteramos nuestro respeto y admiración por cuanto estáis realizando. Nos ponemos a vuestra disposición para cualquier necesidad o duda que se os plantee. 

Desde Continuum agradecemos el #AplausoSanitario. Pero agradeceremos especialmente el #YoMeQuedoEnCasa. Y ello porque #JuntosLoHacemosMejor. Y lo vamos a conseguir...  Nosotros continuaremos con nuestra labor en la plataforma, sin descanso, también en estos momentos de crisis. 

Más información en la página web de Continuum.

viernes, 6 de marzo de 2020

Coronavirus, con "c" de calma y coherencia


Este blog Pediatría basada en pruebas cabe recordar que nació en el año 2008 al amparo de la medicina basada en la evidencia y de la revista Evidencias en Pediatría. Pero un año después, uno de los temas más relevantes de los que se ocupó fue de formar e informar sobre la pandemia de la gripe A... y rebatir las muchas incoherencias que se produjeron en aquel entonces. Cerca de 100 post sobre aquel tema, liderados especialmente el Dr. Cristóbal Buñuel - compañero del alma en mil batallas -, intentando poner calma y coherencia a un tema que por momentos se nos iba de las manos y sobre el que se produjeron demasiados errores.

Hasta un grupo, por nombre Gripe y Calma, tuvo que aparecer como un grupo sanitario virtual ante la gripe A. En aquel momento, movidos por el cariz que estaban adquiriendo los acontecimientos (y su divulgación en prensa), diversos profesionales del ámbito de la sanidad española (médicos de cabecera, pediatras, farmacéuticos, residentes de Medicina de Familia, estudiantes de Medicina y otros) cuyo único denominador común era el editar blogs y páginas web, decidimos tomar cartas en el asunto y agruparnos con el fin de buscar, analizar, elaborar y difundir información rigurosa y veraz sobre la pandemia de gripe A y sobre la respuesta más prudente y científica a la misma. Ese fue el grupo Gripe y Calma.

Pues bien, ha pasado una década y todo ha ido a peor. Siempre todo puede ir a peor. Y el coronavirus es diferente a la gripe A, pero la gestión de la información periodística sobre estos temas no ha mejorado. Porque está claro que algo deberíamos haber aprendido de cómo manejar con prudencia los datos científicos para informar, formar y aconsejar a la población, y evitar las alarmas periodísticas y el abuso de noticias (lo de contar cada caso positivo está atemorizando a la población sin sentido), hasta tal punto que no existe otra noticia ya en el mundo, en Europa, en España. Ni otro tema de conversación, algunas conversaciones y preguntas dignas de analizar. Y el mundo se está parando, y a este paso parará la mayoría de las actividades culturas, científicas, deportivas, lúdicas... y parará la economía.

Por todo ello, ahora la verdadera enfermedad que estamos padeciendo es doble: infecciosa e informativa. Y por ello vale la pena tener buenas fuentes de información y quizás ninguna mejor en estos momentos en España que la Información actualizada sobre el brote que proporciona el Ministerio de Sanidad en su página web. Allí podemos encontrar documentos de gran interés en sus diferentes apartados, documentos que las distintas Consejerías de Sanidad autonómicas hacen suyos:
- Información para la ciudadanía.
- Documentos técnicos para profesionales. 

Vale la pena relativizar los datos. El coronavirus COVID-19 lleva tres meses con nosotros y la infección alcanza las 93.000 personas en todo el mundo (la gran mayoría en China). En España el primer caso fue confirmado el 1 de febrero y a día 5 de marzo, hay 274 infectados (casi todos leves) y 3 fallecidos. Sin embargo, en España en la temporada 2017-18 se contabilizaron por gripe común casi 800.000 casos, 52.000 ingresados y 15.000 muertos. Y como refería un reciente artículo de ABC "La gripe común en España es más letal que el coronavirus en el mundo". Y al lado de esas noticias, siempre el sensato consejo de recomendar encarecidamente la vacunación de grupos de riesgo, donde el porcentaje de vacunación es bajo (incluido los sanitarios, que somos un mal ejemplo en este tema). Porque ya saben lo que se dice como excusa, "el año que me puse la vacuna de la gripe es cuando peor estuve". Pero ahora, en cambio y con estos datos y cifras, se roban mascarillas...

No sé lo que aprenderemos de esto. Porque ahora vale la pena mantener la calma y la coherencia con el coronavirus, informarse de fuentes fiables, seguir los sensatos consejos que nos proporcionan desde el Ministerio de Sanidad... y no obsesionarse con el contaje exhaustivo y minucioso con el que cada momento nos bombardea la prensa, radio y televisión. Aunque visto lo visto, algo se atisba de esta sensación de pánico: y quizás se pudiera proponer que, para mejora la vacunación de la gripe en la campaña del año que viene, comencemos a contar los casos de gripe común y de muertes por esa causa. Y que sea primera plana en los diarios y noticia de portada en los telediarios y noticiarios de radio. A lo mejor es que no lo que no se cuenta, no existe...

Es tiempo de poner calma y coherencia ante la respuesta a brotes por enfermedades infecciosas importantes. Y en esa tarea el papel clave es de los sanitarios, quienes se mantienen vigiles para dar siempre la mejor respuesta a la población. Y en esta tarea, los periodistas deben filtrar sus titulares, porque si que una anciana de 99 años fallezca es una noticia destacada, apaga y vámonos... Los sanitarios deben combatir la pandemia infecciosa y los periodistas la pandemia informativa. 

Os dejamos este vídeo informativo desde nuestra Consellería de Sanitat...