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jueves, 19 de mayo de 2016

Exceso de pruebas radiológicas en niños: cuidado

http://www.who.int/ionizing_radiation/pub_meet/radiation-risks-paediatric-imaging/en/#
En este blog nos hemos ocupado en varias ocasiones del riesgo de someter a los niños a pruebas radiológicas, a menudo innecesarias. Aquí van unas cuantas: "No radiarás a tus pacientes en vano", "No radiarás a tus pacientes en vano (II)", "Radiografía de cráneo y traumatismo craneal: ¿Es necesaria?", "TAC y cáncer: cuidado con las radiaciones innecesarias..."...

La preocupación por este tema sigue plenamente vigente. Y la OMS se acaba de pronunciar al respecto. Ha publicado un documento cuyo título es "Comunicación sobre los riesgos de la radiación en la imagenología pediátrica". Puede descargarse en español en este enlace.

Es un documento de obligada lectura que dice cosas muy interesantes. Seleccionamos un párrafo en el que se refiere que se debe implicar a los padres en el proceso de toma de decisiones, informándo de los beneficios de las pruebas radiológicas pero también de sus riesgos:

"Los profesionales sanitarios que piden o realizan pruebas radioló gicas de imagen en niños tienen la responsabilidad compartida de comunicar adecuada y eficazmente los riesgos de la radiación a los pacientes y a sus padres y otros cuidadores. Asimismo, deben ser capaces de llevar a cabo discusiones sobre los riesgos y los beneficios para informar acerca del proceso de toma de decisiones. Los radiólogos, radiografistas, los especialistas en física médica y otros miembros del equipo de imagenología deben ser capaces de deba tir sobre los riesgos y los beneficios con sus colegas, en especial los pediatras, los médicos de urgencias y otros especialistas. Sin embargo, los conocimientos de los profesionales sanitarios sobre las dosis de radiación y sus riesgos en la imagenología médica pueden ser escasos". 

Os invitamos a todos a descargaros y leer este necesario documento.

martes, 6 de enero de 2015

No radiarás a tus pacientes en vano (II)



La realización de pruebas radiológicas innecesarias a nuestros niños ha sido motivo de diversas entradas de este blog ("No radiarás a tus pacientes en vano", "Radiografía de cráneo y traumatismo craneal: ¿Es necesaria?"). Es un tema siempre presente. En el contexto de la medicina hiperdemandante que padecemos, uno de los efectos secundarios de la misma es la petición excesiva de pruebas radiológicas (y de todo tipo).

La cuestión se ha puesto sobre el tapete de nuevo y ha saltado a la prensa generalista. Así, podemos leer ayer mismo que existe "un exceso de pruebas radiológicas en niños". En el texto de la noticia se hace referencia a un reciente estudio realizado en Estados Unidos. Dicho estudio, que analizaba 719 radiografías de tórax realizadas en niños y adolescentes, concluyó que en el 88% de los casos la prueba no alteró el tratamiento prescrito por el médico. Se trataba, por lo tanto, de radiografías innecesarias.

Sirva esto para recordar que la radiografía de tórax, dentro de las pruebas radiológicas existentes, es de la que menos radia. Dentro de la necesaria concienciación de padres y médicos, cabe tener muy presente esta tabla que no es la primara vez que aparece en este blog. ¿Cuánto radia una radiografía de tórax? Pues casi, çasi es la que menos radia. Le ganan por goleada otras como la de cráneo, abdomen... y no digamos ya pruebas radiológicas más complejas como gammagrafías o un escáner. 

Antes de "disparar" una radiografía... tengamos esta tabla siempre presente. Y valoremos si realmente el niño va a beneficiarse del resultado de la prueba realizada.



jueves, 22 de agosto de 2013

Lorazepam, pañales y "do not disturb"


Esta entrada no es pediátrica, ya lo aviso. Pero creo que es de "interés sanitario general". Se trata de una experiencia personal de un buen amigo mío. También pediatra como yo. Al que le suceden cosas curiosas, y de algunas he hablado en el blog (ver aquí y aquí).Es un buen tipo en general, lo conozco bien. Y... está teniendo una experiencia hospitalaria con su madre que no puedo resistirme a referir aquí. Como decimos en twitter, #estapasando

Este amigo mío tiene actualmente ingresada a su madre a resultas de una fractura de cadera. En una ciudad sanitaria de una de las principales ciudades de España. Ingresada en uno de esos megamonstruos hospitalarios que sobrepasan las 1.300 camas.

Mi amigo es un tipo confiado. En general, se fía de "sus iguales", sus colegas, de los demás médicos y de todo el personal sanitario en general. Así que tiene tendencia "de natural" a no crear problemas. Piensa que si los actos médicos o de enfermería son los que son en una planta de traumatología, seguramente hay una buena razón que los sustente.

...Y así, mi amigo me describió su primera noche como acompañante de su querida madre. Que es una señora de 78 años totalmente sana. Sin patologías de base. ¿Qué ocurrió esa primera noche? 

- A las 0:30 horas, mientras él y su madre dormían plácidamente, irrumpió una enfermera en la habitación para darle una pastilla. "Póngasela debajo de la lengua para que se absorba rápido", le dijo esta enfermera a la madre de mi amigo, que preguntó a toro pasado a la susodicha: "Y esa pastilla, ¿qué es?". Nada, un orfidal, para que duerma". Mi amigo le preguntó a su madre: "Pero tú, ¿es que tomas orfidal?". Y ella le dijo "Pues no...". Pero como buena paciente se tomó la pastilla de marras. Una persona sana sin insomnio previo. Mi amigo se quedó con el dato para meditarlo, a ver qué motivos podían sustentar dar algo así a alguien que no padecía el trastorno que el lorazepam intenta solucionar...

- No tuvo mucho tiempo para meditar. A la 1:30 horas de la misma noche "irrumpieron" (literalmente) en la habitación, encendiendo todas las luces y alterando el sueño de pacientes y acompañantes, dos enfermeras, o dos auxiliares, o cualquier combinación de ambos gremios. "¡Salga de la habitación!" le espetaron a mi querido amigo que, sobresaltado ya que había, más o menos, medio conciliar el sueño. Pero mi amigo es muy dócil, "seguro que es por una buena razón", se decía a sí mismo mientras esperaba fuera. A los 5 mn salieron las dos enfermeras, o dos auxiliares, o cualquier combinación de ambos gremios, y mi amigo entró en la habitación. "¿Qué te han hecho ahora, mamá?". Y la madre responde: "Me han puesto un pañal". Y aquí mi amigo comenzó a mosquearse. "Pero mamá, ¿es que no controlas esfínteres?". Y su madre respondió: "Sí que los controlo...". 

Y así acabó esa noche. Con un hipnótico innecesario para una paciente de 78 años sin insomnio y con un pañal puesto para una paciente de 78 años que controla esfínteres.

Mi amigo es confiado pero no es imbécil. De hecho es bastante espabilado (o yo lo considero así). Así que se quedó con la copla: "Aquí le dan a todo el mundo un hipnótico y le cascan un pañal para que no incordie".  Y... los hechos de días posteriores sólo le han dado la razón.

A resultas del pañal, su madre, acostumbrada a hacer sus necesidades de la manera en que todo el mundo las hace (no ingresado en una planta de hospital, of course), empezó a presentar un dolor lumbar que se irradiaba hacia hipogastrio. Esto ocurrió a lo largo de los dos-tres días posteriores. Un dolor creciente, insoportable. Refractario a los analgésicos. Mi amigo, aunque es pediatra como yo, empezó a darle al coco, a ver qué podía ser, mientras llamaba por tercera vez a la enfermera. ¿Qué resultó ser? Una retención de orina, un globo vesical de 950 cc. Y es que la madre de mi amigo, "por no molestar", se acostumbró a hacer su cosas en el pañal de las narices. Pero al parecer no evacuaba toda la orina que producía. U orinaba por rebosamiento. A saber. Así que a raíz de este hecho le pusieron una sonda para evacuar el pis...  y le dejaron la sonda puesta. Tenemos, entonces, a una mujer previamente sana con fractura de cadera, sin insomnio, que contenía esfínteres, y que ahora bascula entre el pañal y la sonda, entre la sonda y el pañal...

...Y por fin tengo información de primera mano sobre la noche de antes de ayer. Volvamos al lorazepam nocturno. Sí, ese que le dieron a esta señora para que durmiera... cuando estaba plácidamente dormida. Aquel lorazepam le sentó como un tiro a la madre de mi amigo. En forma de horribles pesadillas que jamás había tenido. Así que dejaron de dárselo... hasta hace dos días. La señora en cuestión, para entonces, ya estaba operada de su cadera. Un "clavo", algo simple para lo que podía haber sido. Buena noticia. Así que, operada, recibió una nueva pastillica de estas por la noche. Venga, p'adentro la pastillica. Mi amigo no estaba esa noche pero sí su hermana. Que le contó al día siguiente que, en medio de la noche, su madre se levantó. Saltó de la cama, en la que estaba instalada una barandilla. Pero no fue obstáculo, la pobre señora, en medio de unos sueños rarísimos, saltó de la cama y se puso a caminar. Arrastrando detrás suyo la sonda uretral (que perdió) y casi, casi los goteros... que fueron su tope. En su huida éstos se mantuvieron firmes y la señora, que debía tener prisa por irse - una prisa justificadísima, le digo a mi amigo - cayó al suelo. Fracturándose el cúbito y radio del brazo izquierdo. Afortunadamente, sin necesidad de nueva intervención. Pero con la consiguiente escayola. La pobre señora no recuerda nada de lo que por la noche le sucedió.

Esta entrada ya es demasiado larga, así que quizá deje para otra el contacto de mi amigo y su familia con los traumatólogos de esa gran ciudad sanitaria española. Un contacto kafkiano, surrealista y - le digo yo - totalmente indecente. También podría hablarse más bien "del no contacto" con los traumatólogos... pero eso quizá merezca otra entrada tanto o más surrealista que la presente. 

...Y, a todo esto, mi amigo vive a 400 km de la ciudad sanitaria de marras. Ciudad sanitaria que recuerda con cariño, pues ahí hizo él el MIR. Pero mi amigo tiene un límite. De hecho, está hasta los mismísimos cojones  (lo siento, es que me ha dicho que lo escriba así...). Y ya no teme por la cadera de su madre sino por su salud global. Temor que es consecuencia de la innecesaria yatrogenia a la que su madre ha sido y está siendo aún sometida, pues el alta queda todavía algo lejos. Mi amigo no conoce otro caso de una persona que salga de un hospital con más fracturas de las que padecía cuando ingresó... Yo tampoco, le he dicho.

Así que como él me lo comentó yo lo transcribo tal cual. Hacedme caso porque es un tipo de fiar.

...Y, como decimos los que tenemos twitter, #estapasando

martes, 13 de diciembre de 2011

Iniciativa por una Prescripción Prudente


La vuelta del "megapuente" de la semana pasado ha resultado intenso e intererantísimo. Nuevas iniciativas colaborativas han nacido. Hablaremos hoy de la Iniciativa por una Prescripción Prudente (IPP).

La IPP estáformada por (en orden alfabético) Rafael Bravo Toledo, Cecilia Calvo Pita, Carlos Fernández Oropesa, Enrique Gavilán Moral y Asunción Rosado López.

Iniciativa que se antoja fundamental en una sociedad como la nuestra, parte de la cual hace un uso excesivo de los servicios de salud... con el riesgo que ello conlleva de sometimiento a pruebas diagnósticas y tratamientos innecesarios o incluso perjudiciales.

Es una iniciativa que se basa en unos principios aplicables a la prescripción de fármacos a cualquier edad. La IPP se basa en unos principios que podemos leer en el blog de la iniciativa pero que pasamos a copiaron también aquí (principios de prescripción conservadora):
  • Pensar más allá de los medicamentos. Por ejemplo considerar la terapia sin fármacos, pues hay abundante literatura que apoya iniciar con medidas no farmacológicas en casos como la hipertensión, diabetes, insomnio, dolor de espalda, artritis y dolor de cabeza. Cabe también buscar las causas subyacentes tratables, porque ¿podría ser resuelto un trauma ocupacional antes de usar un AINE o un acoso moral antes de prescribir un antidepresivo? Además, también es posible una buena prevención, pues mientras metformina retrasa o previene el desarrollo de DM2, los estilos de vida han demostrado que pueden ser más efectivos. Y el abandono del tabaco salva más vidas que la quimioterapia.
  • Practicar prescripciones más estratégicas (diferir el tratamiento no urgente, evitar cambio no justificado de medicamentos, ser prudentes acerca de usos no probados de medicamentos, y comenzar el tratamiento con un solo fármaco nuevo a la vez).
  • Mantener una alta vigilancia en relación con los efectos adversos (sospechar reacciones por los fármacos, ser conscientes de síndrome de abstinencia; y educar a los pacientes a anticipar las reacciones).
  • Ejercitar la precaución y el escepticismo con los fármacos nuevos (buscar fuentes de información no sesgadas, esperar hasta que los fármacos lleven suficiente tiempo en el mercado; ser escéptico acerca de las variables subrogadas en lugar de los verdaderos resultados en salud; evitar el estiramiento imaginario de las indicaciones; evitar la seducción por una elegante farmacología molecular; tener cuidado con los informes selectivos de los ensayos clínicos). En este punto destacan algunos recientes ejemplos que deben recordar los prescriptores, como: a) el estudio CAST (Cardiac Arryhthmia Suppression Trial), en el que al tiempo que aunque se suprimieron las contracciones ventriculares prematuras con encainida o flecainida, se incrementó el riesgo de muerte prematura; b) el estudio CONCORDE, en el que se mejoraba con zidovudina el recuento de los linfocitos CD4 sin mejorar la supervivencia de pacientes con virus de inmunodeficiencia; c) el estudio CHOIR (Correction of Hemoglobin and Outcomes in Renal Insuffieicncie) y el estudio CREATE (Cardiovascular Risk Reduction by Early Treatment With Epoetin), en los que el aumento de los niveles de hemoglobina con eritropoyetina en pacientes en diálisis se asoció con peores resultados en salud; d) el estudio ENHANCE (Ezetimibe and Simvastatin in Hipercolesterolemia Ehances Atheriosclerosis Regresión), en el cual aunque ezetimiba más simvastatina redujeron el colesterol más que simvastatina sola, al mismo tiempo se mantuvo el mismo espesor de la capa íntima media en ambos grupos de pacientes con hipercolesterolemia familiar heterocigótica; situación similar a lo que sucedió con este tipo de pacientes en el estudio RADIANCE, en el que se comparó torcetrapid más atorvastatina frente a atorvastatina sola; e) el estudio ACCORD (Action to Control Cardiovascular Risk in Diabetes), en el que aunque el control intensivo de la hemoglobina produjo menores tasas de hemoglobina glicosilada, al mismo tiempo fue asociado a una mayor muerte cardiovascular que con el control convencional; f) el estudio ILLUMINATE, en el que torcetrapid más atorvastatina produjeron un aumento del colesterol HDL y una reducción del colesterol LDL mejores que atorvastatina sola, pero asociándose con un aumento significativo de la mortalidad total y mortalidad CV; g) los estudios CORONA, GISSY y AURORA, en los que rosuvastatina no se asoció con mejores resultados que placebo en mortalidad total, mortalidad CV y morbilidad CV en pacientes en prevención secundaria, a pesar de significativas reducciones en el colesterol LDL.
  • Trabajar con los pacientes para una agenda compartida (y no ceder automáticamente a los fármacos que solicitan; considerar la no adherencia antes de añadir más fármacos al régimen; evitar reiniciar fármacos que no tuvieron éxito previamente; discontinuar el tratamiento con fármacos innecesarios; y respetar las reservas de los pacientes acerca de los fármacos).
  • Considerar los impactos más amplios y a largo plazo (sopesar los resultados a largo plazo, y darse cuenta de que la mejora de los sistemas y organización pueden superar los beneficios marginales de los nuevos fármacos).

En este blog nos adherimos a esta IPP al 100%. Los niños a menudo son sometidos a tratamientos innecesarios o de ineficacia probada para determinadas enfermedades. O que son incluso perjudiciales. De ello hemos hablado en este blog en diversas ocasiones y también son muchos los artículos que en "Evidencias en Pediatría" se han dedicado a tratar estos aspectos. Así que adelante con la IPP y os mantendremos informados de los próximos artículos de este proyecto.

viernes, 22 de enero de 2010

Menos adenoidectomías, por favor


La Colaboración Cochrane, a partir de 2010, va a actualizar su base de datos de revisiones sistemáticas cada mes (en vez de cada tres meses, como sucedía hasta ahora). Sin duda una excelente noticia.

En la actualización de enero existen diversas revisiones sistemáticas de interés pediátrico. En particular queremos detenernos en dos cuyo objetivo era determinar el efecto de la adenoidectomía en el tratamiento de la otitis media y en el tratamiento de la rinitis recurrente o crónica en niños.

Los resultados no son favorables para esta intervención. En el caso de la otitis media con derrame, la adenoidectomía - asociada a inserción de un tubo de timpanostomía - produjo una resolución más rápida del derrame... pero su efecto sobre la audición fue irrelevante desde el punto de vista clínico (mejora inferior a 5 dB). Precisamente es la mejora de la audición el objetivo que se persigue en el tratamiento quirúrgico de la otitis media con derrame.

En el caso de niños con rinitis recurrente o crónica, apenas hay estudios: tan sólo un ensayo clínico valoró la eficacia de la adenoidectomía sobre el número de episodios de resfriado común posteriores a la intervención, sin encontrar diferencias significativas respecto a los niños que no fueron intervenidos. Otro ensayo determinó el número de días con sintomatología nasal: tampoco existieron diferencias entre los pacientes operados y los que no lo fueron.

La adenoidectomía es, posiblemente, la intervención quirúrgica más frecuentemente practicada en niños. ¿Siempre justificadamente? No lo parece. ¿Qué pasa en España? Basta con consultar el Atlas de Variaciones en la Práctica Médica (Atlas VPM) en el Sistema Nacional de Salud, documento "Variaciones en hospitalizaciones pediátricas por procedimientos quirúrgicos y diagnósticos seleccionados"". Y consultar también el trabajo que lo acompaña de  David Oterino de la Fuente, "La amigdalo-adenoidectomía después de Glover". Y podemos leer cómo la AA (acrónimo de amigdalo-adenoidectomía, ya que es muy frecuente la extirpación de ambas) varía de forma abrumadora de unos lugares a otros. Dice Oterino en su comentario:

"En España, según el Atlas de Variaciones en la Práctica Médica dedicado a la pediatría, existen áreas sanitarias donde la tasa estandarizada de AA en menores de 15 años es de 2,95 intervenciones por 10.000 niños mientras que en otras la tasa llega 39,20 intervenciones por 10.000 niños con un coeficiente de variación ponderado (CVp) por población de 0,54. Cuando se realiza el análisis por provincias las tasas oscilan desde 6,4 a 34,9 intervenciones por 10.000 niños, con lo que la probabilidad de “perder” las amígdalas antes de los 15 años sería de 1,9 en las provincias con tasas más bajas a 10,7 en las provincias que tienen las tasas mas elevadas".

Es difícil sabeer qué hay detrás de una variabilidad de tal magnitud. En cualquier caso, estas dos revisiones sistemáticas recién publicadas deben ser tenidas muy en cuenta para evitar intervenciones innecesarias y no exentas de riesgos para quien las sufre.

Podemos concluir con el último párrafo del comentario de Oterino y cols:

"No parece desencaminado, ante la contrastada variabilidad en la realización de AA y la evidencia existente, plantearse como objetivo que las tasas se igualasen por la parte más baja de la utilización en todas las áreas sanitarias".

Objetivo difícil, dada la fragmentación de nuestro Sistema Nacional de Salud en 17 "minisistemas sanitarios". Pero ojalá lo veamos cumplido.

martes, 12 de enero de 2010

Administración de jarabes con cuchara: cuando el tamaño sí importa


Los pediatras estamos acostumbrados a pensar "en mg por kg". Desde el comienzo de la residencia. Con el paso del tiempo, los  cálculos de los fármacos más frecuentes los tenemos, literalmente, automatizados y los hacemos sin necesidad de calculadora (esa herramienta que está en el bolsillo de todos los residentes de pediatría).

Lo que no hacemos es dosificar por "cucharas". No hay dos cucharas iguales, y la cantidad de medicamento, según su tamaño, puede variar ostensiblemente.

Sin embargo, en otros países (y quizá entre algunos colegas del nuestro) persiste esta tendencia, que puede comportar gravísimas consecuencias en forma de intoxicación para el niño. El tema de las cucharas ha sido recogido en la revista Annals of Internal Medicine, en una interesante carta al director. De la misma hemos extraído la imagen de esta entrada.

El arsenal terapéutico pediátrico en atención primaria está conformado preferentemente por analgésicos y antitérmicos (de los cuales el paracetamol y el ibuprofeno se llevan la palma), y también de muchos medicamentos para las infecciones del tracto respiratorio superior, de ineficacia probada pero de potenciales efectos adversos en el caso de sobredosificación. En esta categoría entran diversos antihistamínicos y antitusígenos. El problema mereció en su día una nota de la FDA donde se recomendaba la no prescripción de estos fármacos en menores de dos años o, caso de creer necesario su uso, utilizar sólo presentaciones de uso pediátrico.

Aprovechamos para recomendar un blog de obligado seguimiento: "Sano y Salvo", donde se abordan todos los temas concernientes a la seguridad del paciente. En particular, y sobre las dichosas cucharas, es muy interesante consultar la entrada "Cucharas de casa: no para los medicamentos".Y nos quedamos con sus conclusiones:

"En la práctica es aconsejable informar a los padres que eviten utilizar las cucharas domésticas para administrar los medicamentos y que utilicen los dispositivos de medida que vienen en los envases. Corresponde a las firmas generalizar estos dispositivos y a las agencias exigir la calidad de los mismos."

sábado, 4 de julio de 2009

Prevención cuaternaria, o cómo proteger a los pacientes del exceso de celo diagnóstico-terapéutico de sus médicos


Un caso real de una consulta de un pediatra de atención primaria: niña de ocho meses de edad - la llamaremos Blanca -que, en relación con el llanto, "se encana", se pone azul, llegando incluso a perder el conocimiento, recuperándose a los pocos segundos. Es lo que los pediatras llamamos espasmo del sollozo de tipo cianótico, una entidad tan leve como alarmante para los padres. En cualquier caso, una variante de la normalidad.

El pediatra de cabecera de Blanca explica a los padres en qué consiste un espasmo del sollozo. Los padres, sin embargo - por su propia intranquilidad o por la falta de pericia de su pediatra para explicar el problema de la niña- siguen consultando por el mismo problema, tanto en la consulta del centro de salud como en el servicio de urgencias del hospital de referencia. Blanca va creciendo, tiene 18 meses y, siempre en relación a causas desencadenantes típicas de espasmo del sollozo - disgustos, contrariedades, rabietas... - inicia el llanto, se pone azul, pierde el conocimiento en ocasiones llegando incluso, alguna vez, a convulsionar.

Finalmente, los padres de Blanca optan por consultar por su cuenta con un neuropediatra privado. Éste le pide un EEG en el que se detecta un "foco irritativo". Este nuevo profesional que entra en escena etiqueta a la niña de epilepsia y le prescribe ácido valproico.

Blanca sigue presentando sus espasmos del sollozo, lógicamente. Los padres siguen acudiendo a su pediatra de cabecera - pese al escaso o nulo éxito de éste para que comprendieran lo inofensivo de sus episodios -, por problemas médicos puntuales, y también por algún espasmo que otro...

Dentro del "proceso diagnóstico" de la niña, los padres han conseguido realizarle un TAC craneal, cuyo resultado ha sido normal.

Un día se presenta en la consulta del pediatra de cabecera el padre para informarle de que el neuropediatra considera que la niña puede padecer un "trastorno de conducta" y que es oportuno realizarle un "estudio psicológico" por parte de especialistas en salud mental infantil. La niña tiene ahora apenas tres años, sigue acudiendo a las revisiones y es una niña cuyo crecimiento y desarrollo psicomotor están totalmente dentro de la normalidad. El pediatra de cabecera vuelve a explicarle al padre que todo lo que se la ha hecho, se le está haciendo y - por lo visto - se le hará en el futuro es totalmente innecesario además de perjudicial...

Nos encontramos, por tanto, ante una niña de tres años normal a la que, hasta la fecha:

1.- Se le han hecho EEGs innecesarios.
2.- Se le ha etiquetado de epilepsia sin padecerla.
3.- Se le ha realizado un TAC craneal sin necesitarlo, con la consiguiente dosis de innecesaria radiación.
4.- Está sometida a un tratamiento farmacológico (valproato) que no precisa.
5.- Está a punto de ser etiquetada de algún "trastorno de conducta" sin padecerlo.

Hechos como estos no son tan infrecuentes en la práctica clínica diaria. Es por ello pertinente recordar el concepto de prevención cuaternaria. Este término se refiere al "conjunto de actividades sanitarias que atenúan o evitan las consecuencias de las intervenciones innecesarias o excesivas del sistema sanitario". En palabras de Juan Gérvas, "la Medicina puede hacer mucho bien, pero puede también hacer mucho daño, más por acción que por omisión". Y es cierto.

De interés para todos los pediatras es leer un interesantísimo artículo escrito en la revista "Archivos Argentinos de Pediatría", directamente relacionado con lo expuesto hasta ahora: "El síndrome de Ulises y el riesgo del falso positivo en la práctica de la neurología pediátrica". El autor define el Síndrome de Ulises como "el conjunto de situaciones que se presentan en un paciente como resultado de una bien intencionada pero excesiva investigación diagnóstica", y aporta varios ejemplos reales.

El autor se extiende en la definición de este síndrome: "Ulises combatió en la guerra de Troya y le tomó 20 largos años retornar a su hogar, Itaca, la mayor parte de las veces como consecuencia de la conducta de su tripulación, lo que lo llevó a vivir numerosas aventuras, muchas de alto riesgo. Los pacientes con síndrome de Ulises, originalmente descripto en la neurología, pero hoy extensivo a otros campos, usualmente comienzan sanos o con enfermedades relativamente poco importantes para luego de una larga travesía con investigaciones y tratamientos muchas veces peligrosos, tras experimentar un número de desventuras, finalmente (aunque no siempre) vuelven al punto de partida (aunque con las consecuencias del padecimiento de su odisea)."

Es necesaria la prevención cuaternaria para prevenir este Síndrome de Ulises", que se da en cualquier especialidad médica. Los médicos, bienintencionadamente, podemos hacer más daño que beneficio.

Como final de esta entrada, os dejo este vídeo. Corresponde a una ponencia de un médico de familia de Granada, Lorenzo Arribas Mir, en el 8º Congreso de la Sociedad Española de Contracepción. Su título es "Mujeres sanas de milagro". El caso que él describe es real como la vida misma. Un vídeo para hacernos reflexionar a todos los médicos asistenciales. "Más no es mejor", sobre todo en el ejercicio de la Medicina.

Mientras tanto, Blanca sigue embarcada en su personal viaje a Itaca...