lunes, 15 de diciembre de 2014

Comunicación científica (XVII). Conocimientos básicos para leer (y escribir) un artículo científico (4): Discusión y bibliografía


Tras la Introducción (lo bueno, si breve, dos veces bueno), el Material y métodos (el “manual” de instrucciones) y los Resultados (el “corazón” del artículo), llegamos al final del camino, de este viaje a Itaca de la investigación y la publicación científica: la Discusión. Y como en el poema de Kavafis, “Cuando emprendas tu viaje a Itaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias…” o dicho de otra forma, lo importante no es el final del viaje, sino el camino recorrido. Como en una obra teatral, en el artículo hay inicio (Introducción), nudo (Material y métodos y Resultados) y desenlace (Discusión). 

En la Discusión analizamos el significado de los hallazgos del estudio, destacamos los aspectos nuevos y relevantes y las principales conclusiones, analizamos e interpretamos los datos de la investigación según la metodología empleada y concretamos una respuesta (conclusión) a la pregunta (objetivo) de investigación. 
En la Discusión debemos dar respuesta a cuatro apartados esenciales: validez científica, novedad e importancia y utilidad clínica. 

El cuidado en seleccionar y transcribir la Bibliografía de un artículo científico orienta sobre bastantes aspectos, pero uno esencial es el rigor con el que se ha realizado un estudio. Las referencias bibliográficas constituyen una sección destacada en un trabajo científico, en donde la selección cuidadosa de documentos relevantes, es un elemento que da solidez a la exposición teórica del texto, a la vez que constituye una importante fuente de información para el lector. Es importante conocer bien los estilos de citación para elaborar las referencias bibliográficas basadas en los Requisitos de Uniformidad (estilo Vancouver es el más utilizado en ciencia médica). 

Y finalmente, cabe considerar cuatro apartados que suelen ir al final del documento y que también son de interés: Agradecimientos, Financiación, Conflictos de interés y Anexos. 

 Toda la información en el artículo adjunto y en el enlace propio de Acta Pediátrica Española.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Cine y Pediatría (257). “Tomboy”, buscando la propia identidad sexual


El término tomboy hace referencia a las chicas que les gusta vestirse como chicos y actuar como ellos, no como una forma de llamar la atención, sino fruto de un impulso natural. Y usando ese término, la joven directora francesa Céline Sciamma dirigió en el año 2011 Tomboy (y lo hizo en tan sólo tres semanas), una película sobre una niña insatisfecha con su rol y que decide hacerse pasar por niño ante el resto de los amigos. 

Y es que Céline Sciamma se ha convertido en la directora que no entiende de géneros, y cuyas obras arrastran la polémica (a favor y en contra), pues en sus tres películas en haber habla de la identidad sexual, de la importancia del género en la construcción de uno mismo, de los sentimientos de ambigüedad entre adolescentes y del trastorno que conlleva el hecho de sentirse diferente. Así lo hizo antes de Tomboy, con su ópera prima Water Lilies (2007), y así lo acaba de hacer con la recién estrenada Bande de filles (Girlhood) (2014). 
En las cintas de Sciamma, el género es algo impreciso y mutante que cambia en función de la edad, el lugar y las circunstancias. Y por ello comenta: “Para mí, el género es como probarse varios disfraces. Es como una performance, una puesta en escena protagonizada por uno mismo”. Con estas películas y esta forma de pensar ha logrado levantar a un buen número de ciudadanos franceses de ultraderecha contra sus películas, especialmente frente a Tomboy, si bien es cierto que su primera emisión en la televisión de ese país incluso batió récords de audiencia. 

Laure, una niña de 10 años y su hermana pequeña vuelven a cambiar de domicilio con sus padres. En pleno verano, pocas semanas antes de que empiece el curso escolar, se instalan en un barrio de las afueras de París. La madre está embarazada y la figura de un tercer hermano es tanto un nuevo sueño como una inminente amenaza. La adolescente es un ser andrógino (su corte de pelo y su forma de vestir), transgénero y en busca de su propia identidad. Sus miedos ocultos la llevan a simular, fundado en una mentira, que es un chico y pasa a llamarse Mikael, proporcionándole una coraza para resistir los embates cotidianos contando con la complicidad interesada de su hermana pequeña. Su recién adquirida identidad le permite reinventarse una forma distinta de interactuar con los chicos, juega al futbol sin camiseta, escupe, se empuja entre sus amigos, todo con el fin poder demostrar su hombría; e incluso llega a enamorarse de “él” una chica de la pandilla. Y así pasa el verano, pero el final del mismo y la vuelta al colegio revelarán su inquietante secreto. 

Y es así como, aunque Laure/Mikael pertenece a una acomodada familia de clase media con unos padres preocupados y cariñosos, sin traumas freudianos por medio, tiene ese incipiente deseo y la necesidad de buscar su identidad sexual. Y para este complicado papel de Laurie/Mikael la directora encontró a la fascinante Zoé Héran. Y aliviada por haber encontrado a la actriz perfecta le pidió que se trajera a sus amigos del barrio y les contrató a todos para actuar. De esta forma, la pandilla dejó de jugar al fútbol delante del portal de su casa para hacerlo ante las cámaras de Sciamma. 

El tratamiento de la identidad sexual no es nuevo en el cine, y loables antecedentes preceden este trabajo. Películas como Trevor (Peggy Rajsk, 1994), Mi vida en rosa (Alain Berliner, 1997), Boys Don't Cry (Kimberly Peirce, 1999), Like a Virgin (Lee Hae-Joon, 2006), XXY (Lucía Puenzo, 2007) o El último verano de la boyita (Julia Solomonoff, 2009) son magníficos ejemplos aplicados en la infancia y adolescencia. ´
Y, pese a lo complejo que pueda parecer este tema, Tomboy es una película totalmente blanca, donde se centra en el ambiente infantil y familiar, sin juicios de valor ni ataques viscerales, sin espacio para dolorosas consecuencias, con un razonamiento singular y claro, porque todo ocurre sin tener en cuenta las consabidas etiquetas que nos sitúan en el camino. Se trata de un aprendizaje de la vida, donde se da pie a la complicidad entre iguales. Tomboy es una película aparentemente banal, pero que plantean conflictos mayores con una historia simple que no requiere de la grandilocuencia ni de medios excesivos.

Tomboy es un filme realizado con delicadeza que no juzga, ni moraliza, ni ofrece verdades absolutas, ni realidades únicas e inamovibles, ni saca conclusiones. Tomboy es una pequeña obra de arte que atesora uno de esos finales que rondan la perfección de la simplicidad.

 

viernes, 12 de diciembre de 2014

Bronquiolitis aguda 2014: lo nuevo, lo viejo,... lo nuestro


"La bronquiolitis es una vergüenza para la Pediatría. Siendo como es una enfermedad tan sumamente frecuente, de carga asistencial enorme y predecible y de distribución universal, no hemos sido capaces de desarrollar ninguna intervención terapéutica eficaz para curarla. Solo hemos sabido disminuir notablemente la mortalidad con el empleo de soporte respiratorio, como oxígeno suplementario a diversos flujos o presiones cuando se precisa. Pero nada más". Así comienza la editorial que el Dr. Antonio Martínez Gimeno nos ha regalado en el último número de Evidencias en Pediatría. 

Son ya más de 50 artículos los que hemos dedicado en Evidencias en Pediatría a la bronquiolitis aguda (BA), lo que indica el punto de debate continuo. Y esta editorial que hoy comentamos, sin embargo, no es muy diferente a una que publicamos en el año 2007 bajo el título "Bronquiolitis aguda: ¿por qué no se aplica lo que se publica? Barreras en la transmisión del conocimiento"

En el año 2010 aparecieron en España dos Guías de Práctica Clínica (GPC) sobre Bronquiolitis aguda, y en aquel momento, las pruebas científicas vigentes, daban cierto margen de actuación (recomendación débil) a la prueba terapéutica con salbutamol, a la adrenalina inhalada o, incluso, al suero salino hipertónico. Pero la reciente publicación de la Academia Americana de Pediatría en Pediatrics, bajo el título de "Clinical practice guideline: the diagnosis, management, and prevention of bronchiolitis" nos ha dejado un panorama realmente mucho más limitado. Pero así son las pruebas científicas, así son los niveles de evidencias y los grados de recomendación. Lo malo será ahora adecuar la evidencia científica (de las GPC, revisiones sistemáticas y metanálisis) a la práctica clínica habitual (el día a día), porque la BA es el paradigma de variabilidad en la práctica clínica. 

Con las actuales GPC (las del 2010) demostramos inadecuación en más del 50% de los casos, tanto en el estudio realizado en atención primaria como en urgencias pediátricas. ¿Qué ocurrirá con las recomendaciones de esta GPC 2014...? 

Resumimos las conclusiones de la GPC 2014 de la Academia Americana de Pediatría: 
A) Si debe utilizarse: 
- Con grado de recomendación fuerte: fluidoterapia (SNG o IV) y oxigenoterapia en la fase aguda. 
- Con grado de recomendación débil: suero salino hipertónico 3% en planta de hospitalización. 
B) No debe utilizarse: 
- Con grado de recomendación fuerte: adrenalina, corticoides sistémicos, beta-2 agonistas y antibióticos. 
- Con grado de recomendación moderado: fisioterapia respiratoria y suero salino hipertónico 3% en urgencias. 
- Con grado de recomendación débil: pulsioximetría continua y oxigenoterapia si SatO2> 90%. 

Os dejamos la espléndida revisión que nos regaló la Dra. Almudena Maestre, R3 de nuestro Servicio, tutorizada por los compañeros de la Sección de Neumología y Alergia Pediátrica. Como ellos concluyen, "una enfermedad autolimitada podría ser mejor manejada con tratamientos limitados".  
Ahora resta lo más difícil. Conocemos las evidencias..., queda implementarlas en la práctica clínica. Aviso ya conocido: no va a ser fácil, pues nos enfrentamos a la enfermedad que es paradigma de variabilidad en la práctica clínica.