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lunes, 10 de agosto de 2026

Depresión y problemas de autoestima en función del índice de masa corporal

 

En el último número de Revista Pediatría de Atención Primaria (RPAP) hemos publicado este estudio científico que investiga la estrecha relación entre el exceso de peso y diversos trastornos psicológicos en edad pediátrica y que es producto de el resultado de un trabajo fin de grado de una alumna. 

El estudio se fundamenta en un estudio observacional descriptivo transversal de 60 pacientes entre 7 y 14 años que acuden a urgencias pediátricas, donde se comparan aquellos con sobrepeso/obesidad frente al grupo normopeso. Se analiza la relación entre el índice de masa corporal (IMC) y el riesgo de padecer patologías psicológicas, como depresión o problemas de autoestima en la infancia. 

Los resultados principales sobre una muestra de 60 pacientes (35 corresponden al grupo de normopeso y 25 al grupo sobrepeso/obesidad) son: en la escala CDI se registró depresión en 2 pacientes (5%) del grupo normopeso frente a 11 pacientes (44%) en el grupo con sobrepeso/obesidad (OR: 12,96, IC 95: 2,53-66,2); en la escala Rosenberg, se detectaron problemas de autoestima en 22 pacientes (63%) con normopeso frente a 22 pacientes (88%) en el grupo sobrepeso/obesidad (OR: 4,33; IC 95: 1,08-17,35). Con respecto al ejercicio físico, el 95% de los pacientes con normopeso lo realizaba, frente al 80% de los pacientes con sobrepeso/obesidad (OR 0,24; IC 95: 0,043-1,36). Se realizó una regresión logística multivariante para conocer los factores asociados a problemas de autoestima, mostrando que el ejercicio físico actuaba como factor protector (OR: 0,184; IC 95: 0,04-0,75). 

La investigación revela que los niños con un IMC elevado enfrentan un riesgo significativamente mayor de sufrir depresión, baja autoestima y una percepción distorsionada de su propio físico. Además, el análisis identifica al acoso escolar como un factor crítico que agrava el malestar emocional en pacientes con obesidad. Por el contrario, los resultados destacan que la práctica regular de ejercicio físico actúa como un elemento protector fundamental para la salud mental. 

Somos conscientes de las limitaciones metodológicas, como la muestra acotada (con amplios IC), su diseño transversal y observacional (que confirma la asociación, pero no la causalidad temporal) y el potencial sesgo de selección (al realizarse en un servicio de urgencias, que podría presentar un perfil de comorbilidad distinto al de la población general). Aún así, el estudio subraya algo ya conocido y aporta evidencia cuantitativa sobre la interconexión entre el metabolismo físico y la salud mental infantil, desplazando el exceso de peso de un plano puramente somático a uno psicoafectivo. Y con algunos datos de carácter práctico: 

- La consulta pediátrica no debe limitarse al cálculo del IMC y pautas dietéticas; requiere la evaluación sistemática de la autoestima (CDI/Rosenberg) y el entorno social del menor. 

- El deporte debe prescribirse como herramienta de salud mental y autoconfianza, no únicamente como un mecanismo de quema calórica o reducción de peso. 

- La obesidad infantil debe tratarse como un factor de vulnerabilidad social frente al acoso escolar, exigiendo intervención coordinada con el ámbito educativo. 

En este enlace se puede revisar la publicación íntegra. 



sábado, 27 de mayo de 2023

Cine y Pediatría (698). “El hijo”, fragmentos de una depresión adolescente

 

Es Florian Zeller un dramaturgo parisino prestigioso y entre sus obras cabe destacar una trilogía sobre la familia con diferentes enfoques y con la salud mental como elemento clave visto desde distintas aristas: "La Mère" (2010), "Le Père" (2012) y "Le fils" (2018). Dio el salto del teatro al cine, atreviéndose a dirigir dos de estas obras. En 2020 estrenó El padre, considerada una de las mejores películas de ese año, con éxito de crítica y público, y numerosos premios para esta historia entre un anciano padre (Anthony Hopkins) y su hija (Olivia Coldman), con el Azheimer como invitado. Y en 2022 se estrenó El hijo, algo inferior que su predecesora, pero no menos importante por el tema tan relevante que aborda, donde se nos narra la peculiar relación entre un adolescente y su padre, al que no perdona que se haya ido a vivir con una mujer más joven tras dejar a su madre. Una historia que hoy viene a Cine y Pediatría por el tema que aborda y que lo hace visible: la depresión y suicido en la adolescencia. En ambas películas busca Zeller la compañía en el guion del veterano y multipremiado Christopher Hampton; y también se acompaña de prestigiosos directores musicales: Luvovico Einaudi para El padre y Hans Zimmer para El hijo. Veremos si con el tiempo se atreve con La madre… 

Peter (Hugh Jackman) es un hombre de negocio que acaba de tener un hijo con su nueva pareja, Emma (Vanessa Kirby, a quien recordamos como protagonista total de la maravillosa película canadiense Fragmentos de una mujer). Los problemas comienzan cuando su ex esposa, Kate (Laura Dern), le cuenta que el hijo adolescente de ambos, Nicholas (Zen McGrath), lleva meses sin acudir a la escuela y no quiere vivir con ella. El chico decide vivir ahora con su padre y su nueva pareja, y aunque parece que los padres creen que las cosas van mejor, en realidad no es así por el estado depresivo preocupante que le acompaña: “La vida me pesa, algo tiene que cambiar, pero no sé qué… a veces siento que me estoy volviendo loco”. Anthony Hopkins, protagonista de El padre, aparece aquí en unos escasos diez minutos interpretando al padre de Peter, en un papel de persona distante y despiadado que marcó la infancia de su hijo y que ahora le dice: “Hola hijo, ¿viniste a decirme qué tan buen padre eres? ¿Qué quieres?, ¿un aplauso?”. Y ahora Peter no quiere repetir los errores con Nicholas.  

A diferencia de El padre, que al utilizar como punto de vista al personaje de Hopkins transmitía muy bien el desasosiego y la impotencia ante el avance de la enfermedad de Alzheimer, en El hijo no llega a conseguir esa misma distancia emotiva, al estar contada desde los ojos del padre, quien finalmente nos dice: “Es mi pequeño. No puedo dejar de luchar por él”. Porque todos recuerdan haber sido una familia feliz con una infancia dichosa de Nicholas, algo muy diferente a lo que se enfrentan ahora en esta historia. Y que ni el apoyo psicológico y psiquiátrico al que piden ayuda logra revertir. Y que finaliza con una dedicatoria: “Para Gabriel”. 

Porque los trastornos depresivos que aparecen en la infancia y la adolescencia suponen un importante problema de salud pública por su alta prevalencia y por el incremento en la morbilidad y mortalidad psicosocial. Trastornos que siempre han estado ahí, pero que tras la pandemia por COVID se ha incrementado su presencia y se ha hecho algo más visible en la sociedad. Las manifestaciones clínicas de la depresión en niños y adolescente se pueden englobar en tres tipos de síntomas: afectivos (humor triste o irritable, apatía y anhedonia, con frecuente aislamiento social y síntomas de angustia y ansiedad), físicos (inquietud psicomotriz o inhibición. astenia, alteración del apetito y del sueño con molestias físicas inespecíficas) y cognitivos (disminución de la capacidad de atención y concentración, fallos de memoria, distorsiones cognitivas negativas, baja autoestima e ideas de muerte o suicidio). Y cabe subrayar que el trastorno depresivo se asocia con el suicidio, siendo éste una de las primeras causas de muerte en adolescentes, con una tendencia creciente. La conducta suicida incluye las tentativas de suicidio, la ideación suicida y la conducta autolesiva. Y no hay duda de que la detección, diagnóstico e intervención precoces son esenciales en esta enfermedad, así como el desarrollo de programas y estrategias de prevención. 

La depresión y el suicido en el infancia y adolescencia es un problema de tal magnitud que debe conocerse y reconocerse. Donde es importante enfatizar la necesidad de no confundir con simple tristeza, porque la depresión es enfermedad psiquiátrica que requiere atención especial. Y cuando Nicholas, el protagonista de El hijo, dice a sus padres “No sé qué es lo que me sucede”, en realidad está lanzando un grito de auxilio que no debemos desatender ni minusvalorar. 

Estamos a punto de superar los 700 post de Cine y Pediatría y este tema alrededor de la depresión y suicidio en esta etapa de la vida ha sido un tema argumental en muy pocas películas, aunque ha estado presente en Las vírgenes suicidas (Sofia Coppola, 1999),  Inocencia interrumpida (James Mangold, 1999), Una historia casi divertida (Ryan Fleck y Anna Boden, 2010),   Princesa (Han Gong-Ju) (Lee Su-jin, 2013),   Jean François y el sentido de la vida (Sergi Portabella, 2018)  y Yo, adolescente (Lucas Santa Ana, 2019).  Pero es la película británica El hijo quien mira más de cara a cara a este grave problema.

 

sábado, 5 de junio de 2021

Cine y Pediatría (595) “Yo, adolescente”… la depresión y mis consecuencias


La semana pasada clausuré el XXV Congreso de la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA), celebrado en Pamplona. Y lo hice con el tema “El cine y la adolescencia, desde la reivindicación a la oportunidad". Porque reivindicamos la adolescencia como género cinematográfico, pues son centenares las películas al respecto que se pueden prescribir en la familia, centros educativos, pediatras y al propio adolescente como una oportunidad para mejorar la comunicación y educación. Son varios los artículos que hemos publicado al respecto, tanto en Revista de Pediatría de Atención Primaria como en Making Of (parte 1 y parte 2).   

Películas de todas las épocas y todos los países. Y hoy acude un título más, la reciente película argentina Yo, adolescente (Lucas Santa Ana, 2019), un título bien significativo. Una película basada en un diario fotolog donde Nicolás Zamorano “Zabo” narraba sus historias de adolescente; más tarde, este blog se convirtió en libro, para acabar llegando a la pantalla de la mano de Netflix. Una historia que abarca en sucesivas fechas desde el 30 de diciembre de 2004, cuando Zabo aún tiene 15 años, y hasta que cumple los 17 años. Una historia que tiene lugar en el Parque Chacabuco de la ciudad de Buenos Aires en el periodo conocido como post-Cromañón. Y está claro que no estamos hablando de una etapa prehistórica…, porque a buen seguro que Buenos Aires y Argentina no olvidan esa fecha.

Porque la tragedia de Cromañón fue un incendio producido la noche del 30 de diciembre de 2004 en República Cromañón, establecimiento ubicado en el barrio de Once de la ciudad de Buenos Aires, durante un recital de la banda de rock Callejeros. Este incendio provocó la peor tragedia mundial en la historia de la música de rock y una de las mayores tragedias no naturales en Argentina, dejando un saldo de 194 muertos y al menos 1432 heridos. Esta tragedia causó importantes cambios políticos y culturales en el periodo post-Cromañón: en lo político, hubo destituciones desde distintos estamentos, y desde lo cultural se revisaron el estado de las discotecas y otros locales, lo que resultó en la clausura de una gran cantidad de ellos. 

Nuestra película empieza la noche de esa tragedia. “Zabo” (interpretado por Renato Quattordio) ha acudido con un amigo a un concierto en otra sala de fiestas y se entera del suceso por una llamada de su madre que, angustiada, le pregunta dónde está. Una semana más tarde “Zabo” se entera de que su mejor amigo Pol se suicidó el día después de la tragedia de Cromañón. Ese fue el peor comienzo de un año para él (y para muchos argentinos) y Zabo decide descargar sus problemas de típico adolescente, su despertar sexual (con un peculiar bisexualidad) y el trauma provocado por la muerte de Pol en un fotolog llamado “Yo, adolescente“. Y así comienza: “Quiero documentar todo lo que pienso, siento y observo. Voy a escribir por si alguien se siente identificado con lo que digo, sepa que no está solo en esto. Aunque debiera aceptar que el que busca no sentirse tan solo soy yo”. 

Y a lo largo de un año y medio, marcado por fechas concretas (5 de febrero del 2005, 22 de julio del 2005, 31 de diciembre de 2005, 30 de enero del 2006… y seis meses después), vamos conociendo a sus amigos (Pol, Lucho, Camila, Checho, Tomás, María, Ramiro, Tina), esos adolescentes que él se autodefine como “somos la urgencia en carne viva, no pensamos demasiado en el mañana”. Y debido al cierre de las discotecas por las autoridades, crean un lugar alternativo para sus fiestas en un solar abandonado, donde el alcohol, el tabaco y otras drogas se mezclan con sus iniciales relaciones de pareja. Zabo realiza un listado de su chica ideal, pero a todas les falta algo y es cuando se dice a sí mismo “mi chica ideal no puede ser un chico”. Y se debate con sus sucesivos fracasos amorosos con Pol, con María, con Tomás, con Ramiro y con Tina, incluyendo el embarazo de esta última. 

Y Zabo les expresa en ocasiones que va a morir pronto, mientras sigue escribiendo su blog. Y en el primer aniversario del Cromañón escribe: “Se cumple un año de la muerte de Pol. Todos estábamos más grandes, más fuertes, con menos inocencia”. Y un amigo le dice preocupado: “¿Estás enfadado con la vida?...Ten cuidado entonces. Si te metes con la vida, te haces amigo de la muerte”. Y es en el día de su 17 cumpleaños cuando brindan con el “celebramos el estar vivos, el ser jóvenes”; pero recibe mensajes de todos, menos de sus amigos amantes, y por ello escribe en su bitácora: “Posdata. Váyanse todos a la reconcha de su madre”. Y en ese momento desempolva los recuerdos de Pol y lee sus consejos escritos, mientras aparecen las lágrimas: “Tenés mucha gente que te quiere, a la que le importás aunque vos creas que no. A veces la tristeza es tan profunda que eso no se llega a valorar”. 

Y al final – quizás un final que nos estalla en la cara -, un gran lapsus de seis meses después descubrimos que no superó la tristeza de su depresión. Y su suicido hizo que los padres descubrieran a su hijo en los pensamientos de su blog, y con ello comprenden que otros adolescentes pueden estar pasando lo que su hijo. Y esa imagen del ordenador con el texto: “Y ahora le pregunto yo a vos, que estás al otro lado: ¿cómo estás?”. Porque aunque no se menciona hasta muy el final, el tema principal con el que lidia nuestro adolescente es la depresión. Un mal que asola nuestro mundo y que puede ser más grave de lo que pensamos en un adolescente, pues se puede dar un cóctel del que no todos logran salir (baja autoestima, falta de comunicación, frustración, apatía, no aceptación por sus iguales, desorientación sexual, etc.). 

Porque a medida que se atraviesan las turbulentas transiciones de la adolescencia (físicas, psicológicas, emocionales, hormonales, sexuales, sociales, intelectuales), la presión y los problemas que enfrentan pueden ser abrumadores, y pueden aflorar distintos problemas. También la depresión. Y hay que estar atento a los signos de alarma, siendo clave que los padres (y también profesores) estén vigilantes a los cambios de conducta de sus hijos e hijas adolescentes, donde es fundamental una comunicación constante, abierta y honesta. 

Y de ello nos hace reflexionar Yo, adolescente. Una película que comienza con una tragedia colectiva y finaliza con una tragedia particular.

 

martes, 6 de febrero de 2018

Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y Adolescencia. Actualización


El Programa de Guías de Práctica Clínica en el Sistema Nacional de Salud dispone desde hace pocos días de una actualización sobre la Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y Adolescencia.

Esta guía fue elaborada en su día por la agencia Avalia.t. Y está ya disponible en la web de Guiasalud. Podéis consultarla desde este enlace.

La guía se acompaña de una interesante infografía informativa dirigida a niños y adolescentes. Podéis descargarla desde este enlace o bien desde el SlideShare insertado bajo estas líneas.

Sin duda un documento de interés capital para todos los pediatras.


jueves, 14 de septiembre de 2017

Guías NICE: depresión en niños y adolescentes

NICE ha procedido a la actualización de su guía de práctica clínica "depresión en niños y adolescentes. Identificación y manejo". Esta guía fue publicada inicialmente en 2005 y en septiembre de 2017 se ha realizado una actualización de la misma, disponible en la web de NICE.

Como en ocasiones anteriores os ofrecemos acceso a los enlaces que conducen a las recomendaciones de esta guía.

jueves, 16 de abril de 2015

Actualización de la guía NICE sobre depresión en niños y adolescentes

http://www.nice.org.uk/guidance/cg28
NICE  ha actualizado recientemente (marzo de 2015) su guía de práctica clínica sobre depresión en niños y adolescentes. Esrtá centrada en la identificación y  manejo de esta enfermedad en la comunidad y en atención primaria y secundaria. Como todas las guías NICE, estamos ante un "producto" de la máxima calidad metodológica y muy útil para la práctica clínica diaria.

Podéis accder a la guía desde este enlace. Y también desde el slideshare que os insertamos bajo estas líneas.