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lunes, 29 de septiembre de 2025

Ser científico: La ciencia como vocación y profesión


Hoy vuelvo a desgranar un libro de interés. Un libro publicado con el apoyo de Fundación Lilly, una fundación que conozco bien y que es fiel a los objetivos de la misma, que no es otro que combinar la ciencia, la medicina y el humanismo. En este caso el autor ya es conocido en este blog, pues se trata del biólogo molecular, genetista y divulgador científico Lluis Montoliu, del que hablamos recientemente en relación con su libro “¿Por qué mi hijo tiene una enfermedad rara?”.  

El libro de hoy lleva el título de nuestra entrada en el blog: "Ser científico: La ciencia como vocación y profesión". Un libro que destaca por su enfoque personal y motivador, abordando tanto la pasión por el descubrimiento como los desafíos reales de la vida profesional, en lo que es una reflexión profunda sobre la ciencia con una guía práctica para aquellos que consideran una carrera en este campo. 

El contenido del libro se articula en 31 capítulos, secciones que cubren todo el espectro de una persona que decida dedicarse a la vida científica, desde la escuela a la carrera universitaria, del grado, máster y doctorado (con el camino por los TFG, TFM y tesis), de los congresos y sociedades científicas, de las publicaciones y patentes, de la gestión de equipos y liderazgo profesional. 

Un texto de fácil lectura, que concentra su contenido en cuatro apartados: 
1) La esencia de la ciencia. El autor comienza explorando qué es la ciencia, no solo como un cuerpo de conocimiento, sino como una forma de vida. Habla de la curiosidad, el rigor, la creatividad y la ética como pilares fundamentales. 
2) El camino para ser científico. Describe las distintas etapas de la carrera académica, desde el grado universitario y el doctorado hasta la consolidación como investigador principal. Se ofrecen consejos prácticos sobre la elección de un laboratorio, la redacción de propuestas de investigación y la publicación de artículos científicos, entre otros muchos. 
3) La profesión y el día a día. Uno de los puntos fuertes del libro es su honestidad sobre la vida del científico. Aborda temas como la financiación, la gestión de proyectos, la colaboración internacional y el equilibrio entre la vida laboral y personal. No idealiza la profesión, sino que muestra sus frustraciones y sus grandes satisfacciones (muchas más estas, sin duda). 
4) Reflexiones personales. El autor intercala anécdotas y experiencias personales que humanizan el relato, haciendo el libro más accesible y cercano. Al compartirnos su propia trayectoria, sus fracasos y sus éxitos, añade credibilidad a sus consejos. 

El libro de Lluís Montoliu es de gran interés para un público amplio, no solo para quienes ya están en el ámbito académico. Entre ellos es de interés para jóvenes y estudiantes (ahora que están decidiendo su futuro profesional, pues esta visión realista y completa de lo que significa ser científico, les ayudará a tomar una decisión informada) y para científicos en activo (porque invita a reflexionar sobre el propósito de su trabajo y les ofrece una perspectiva renovada sobre los desafíos de la carrera), pero también para el público general (porque el libro es una ventana al "laboratorio" de un científico). 

“Ser científico. La ciencia como vocación y profesión” es un libro motivacional y didáctico. Y ello porque no se limita a describir, sino que inspira a través de su lectura amena y enriquecedora. Pero, además, es un libro necesario, porque en el título ya une dos palabras que o van juntas (vocación y profesión) o nuestra vida laboral puede abocar en la frustración y el “burn out” demasiado pronto. 

Las generaciones cambian por factores genéticos y, sobre todo, epigenéticos. Y con ello cambian los intereses. Lo vemos en el trabajo a lo largo del tiempo. Es razonable: siempre ha sido así y lo será. Pero esta unión de vocación y profesión se siente como una pareja razonable para que permanezcan unidas a lo largo de las generaciones, una buena base de partida para la felicidad personal y de los que nos rodean en el ámbito laboral. 

Una nota final. El libro, como su título indica, habla de la ciencia básica, experimental, de laboratorios (que es el ámbito de trabajo de su autor). Pero lo que en ella se cuenta, en un porcentaje muy alto, es igual de válido para profesionales de la ciencia de la salud, para médicos, para pediatras... a los que va dirigido principalmente este blog. Y en nuestro caso con un motivo de humanización clave: trabajamos directamente con personas con problemas de salud y con sus familias. Y eso es un valor añadido esencial para mantener alta la vocación en nuestra profesión.

Y ya se conoce el dicho, pero lo recordamos: "El único lugar donde la palabra éxito viene por delante de trabajo es en el diccionario". 

viernes, 16 de marzo de 2018

Ser médico


Ayer, mi buen y docto amigo Enriqe Ortega (que primero fue padre de una pequeña paciente en nuestro hospital, la gran Jimena), me regaló este vídeo: SER MÉDICO, una coproducido del Instituto de Ética Clínica Francisco Vallés–UE y la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), y que pretende destacar las virtudes que debe tener un médico para ser un buen médico. 

“Yo nací para médico y no lo cambiaría por nada”. “Es la única profesión que merece la pena”. “La razón de ser médico es el paciente”.  Estas son algunas de las afirmaciones que cierran el documental. Estructurado en siete virtudes que debe tener el médico (voluntad, sacrificio, investigación, humanidad, excelencia, universalidad y compromiso), cuenta con los testimonios del presidente del director de cine José Luis Garci, del líder sindical y médico José María Fidalgo, del filósofo Javier Sádaba, del presidente del ICOMEM D. Miguel Ángel Sánchez Chillón, y de otros médicos jóvenes y no tan jóvenes. Además, recoge las grabaciones históricas recuperadas del Dr. D. Santiago Ramón y Cajal, del Dr. D. Severo Ochoa, del Dr. D. Gregorio Marañón, del Dr. D. Carlos Jiménez Díaz o del Dr. D. José María Segovia de Arana. 

Vale la pena revisar los 26 minutos del documental. 
Y de paso, revisar algunos post que ya hemos publicado en este blog sobre el tema, como: 

Y aquí recordamos un decálogo básico del perfil profesional deseable para el médico del futuro: 
1)  Un médico que trate enfermos, no enfermedades 
2)  Un médico con actitud crítica 
3)  Un médico comunicador y empático 
4)  Un médico responsable individual y socialmente 
5)  Un médico que tome buenas decisiones para el paciente y para el sistema 
6)  Un médico líder del equipo asistencial 
7)  Un médico competente, efectivo y seguro 
8)  Un médico honrado y confiable 
9)  Un médico comprometido con el paciente y con la organización 
10)Un médico que vive los valores del profesionalismo

 

martes, 13 de febrero de 2018

Decálogo de propuestas de mejora de la Pediatría de Atención Primaria


Como ya se ha comentado en diversas ocasiones, la pediatría de atención primaria (AP) está en peligro. Son muchos los factores que, por repetidos, no vamos a volver a mencionar y que influyen en esta situación. aunque de todos los actores responsables es quizá la Administración sanitaria (o las 17 + 2 administraciones que padecemos) las principales culpables de que estemos como estamos.

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) ha elaborado un Decálogo de propuestas de mejora de la Pediatría de AP. Este Decálogo va precisamente dirigido a esas 17 +2 administraciones que tan poco valoran nuestra labor y que, con su conducta de "pasividad activa", esperan que nuestro colectivo se vaya jubilando y dejando el terreno libre a médicos no pediatras que ocupen (ya lo están haciendo) las plazas que corresponden a nosotros los pediatras.

Con objeto de contribuir a su difusión transcribimos aquí dicho Decálogo que podéis consultar en la web de la AEPap también.

"Decálogo de propuestas de mejora de la Pediatría de Atención Primaria

Mejorar las condiciones laborales:

  1. Aumentar el número de plazas MIR. Incrementar la capacidad docente para Pediatría. Financiar las comunidades autónomas todas las plazas acreditadas. Planificación del recambio generacional.
  1. Compatibilizar los horarios de los pediatras de Atención Primaria (AP) con la vida familiar. Recuperar la política de sustituciones o, implantar compensaciones económicas dignas cuando se ha de pasar la consulta del compañero ausente. Habilitar espacios en las agendas para la investigación y para la actividad comunitaria. No hacer contratos precarios.
  1. Incentivar de forma curricular o económica las plazas de difícil cobertura. Incentivar a los profesionales únicos por turno, plazas alejadas, turnos de tarde. Buscar soluciones imaginativas.
  1. Centralizar los servicios de Pediatría de pueblos distantes o de plazas que atienden varias localidades pequeñas, priorizando la atención en el centro de salud de cabecera, optimizando los recursos y evitando desplazamientos a los profesionales durante la jornada laboral.
  1. Respetar las categorías profesionales diferenciadas de pediatra de AP y de pediatra de hospital (FEA de Pediatría) en las oposiciones autonómicas y nacionales según el Real Decreto 184/2015, de 13 de marzo. Priorizar el tiempo trabajado en centros de salud en los baremos de las oposiciones. El examen debe evaluar las competencias de AP. No facilitar comisiones de servicio automáticas de primaria al hospital, para evitar la fuga de pediatras al medio hospitalario. Convocar oposiciones y traslados anuales en AP. Evitar el uso indebido de la figura del Pediatra de Área.
  1. Unificar las prestaciones de enfermería pediátrica en AP entre todas las comunidades autónomas. Las diferencias existentes son injustificables. El objetivo es optimizar el tiempo y recursos, se pueden atender mejor y más niños si se trabaja en equipo con enfermería, puerta con puerta, en proporción 1:1. Formar a enfermaría en el cribado de la consulta indemorable.
     
Conseguir que los estudiantes de medicina y residentes de pediatría conozcan la AP:
 
  1. Aumentar de forma obligatoria la rotación de los residentes de Pediatría por AP a un mínimo de 6 meses a un año. Dos terceras partes de los pediatras de este país trabajan en los centros de salud, sin embargo, su formación se lleva a cabo de forma mayoritaria en el ámbito hospitalario. Los pediatras no irán a trabajar a AP si no la conocen. Compartir enfermos complejos con la atención hospitalaria para mejorar la cercanía al pediatra corresponsable de la patología.
  1. Incentivar y promover las rotaciones de todos los estudiantes de Medicina en las consultas de los pediatras de los centros de salud, adecuando el número de créditos ECTS. Aumentar el número de estudiantes que se forman en las facultades de medicina.

Incrementar la visibilidad:
  1. Aumentar la presencia de pediatras en las gerencias y cargos organizativos intermedios. Crear la figura del Coordinador de Pediatría, pediatras de AP que colaboran con las gerencias en la organización de la asistencia infantil. Aumentar la presencia de pediatras de AP en la Comisión Nacional de la especialidad de Pediatría. Solo pertenece a AP uno de sus once miembros.
  1. Incrementar la presencia de pediatras de AP como profesores de la universidad creando plazas específicas.
En definitiva, recuperar la pediatría de Atención Primaria y hacerla más atractiva.

AEPap, 1 de febrero 2018"

Podéis consultarlo también desde el SlideShare insertado bajo estas líneas:


lunes, 19 de octubre de 2015

Ética, formación y profesión


Hace menos de un mes tuvo lugar el XII ENCUENTRO NACIONAL DE TUTORES Y JEFES DE ESTUDIOS DE FORMACIÓN SANITARIA ESPECIALIZADA en Bilbao y en esa importante reunión disfrutamos de una conferencia inaugural a cargo de Adela Cortina, Catedrática de Ética de la Universidad de Valencia y Directora de la Fundación ÉTNOR, Ética de los Negocios y las Organizaciones. Una ponencia que llevaba por título "Ética, formación y profesión" y que he intentado resumir en la presentación adjunta. 

Una conferencia muy relevante en la que la que se nos habló de los bienes internos y externos de cualquier actividad, con especial enfoque a la actividad sanitaria. Una ponencia en la que, como nos comentaba la autora, se habla de conceptos desgraciadamente en desuso en el siglo XXI, como vocación, compasión o excelencia

Una ponencia en la que se nos recordaba un decálogo de excelencias en Sanidad: 
- Competente técnicamente 
- Diligente: ágil y con afecto (= antiprocrastinador) 
- Resiliente: capacidad de resistir en situaciones difíciles 
- Hermenéutico: capacidad de tomar decisiones en situaciones difíciles 
- Dialogante 
- Responsable: ante situaciones y ante personas 
- Justo: usar los bienes de salud con eficacia, con cuidado y con equidad 
- Cercano: buscar la amistad con el paciente (porque la curación es una tarea común) 
- Capacidad de trabajar en equipo 
- Compasión: empatía y compromiso.  

Una conferencia que comenzaba con el pensamiento de un filósofo ("La vida se sustenta en actividades, no en normas”, Aristóteles) y con las frases de dos poetas ("Todo necio confunde valor y precio”, Antonio Machado y “Hay gente que conoce el precio de todas las cosas y el valor de ninguna”, Oscar Wilde). 
Una ponencia llena de sentido y sensibilidad, de ética y conciencia, tan bella como necesaria.

 

miércoles, 5 de marzo de 2014

¿Es la MEDICINA... una profesión de cine?


Hace justo una semana se celebro en el Colegio Inmaculada Jesuitas de Alicante toda una Jornada de orientación profesional bajo el título de "CompARTE cultura". Una jornada dedicada a los alumnos de último año de Bachillerato, quienes en pocos meses realizaran su examen de selectividad y elegirán lo que será su carrera universitaria...y, quizás, su futuro. 

Dentro de las distintas ponencias e intervenciones fui invitado a hablar con ellos de la Medicina, como carrera, como profesión, como forma de vida. Elegí un título provocador y los alumnos reconocieron que un gran número de ellos eligieron esta charla más por lo de "cine" que por lo de "medicina".
No era cuestión de "venderles" esta carrera o esta profesión, sino compartir la experiencia humana y humanística que debe suponer toda elección. 

En la presentación que adjunto expongo tres preguntas: 
1) ¿Por qué quiero estudiar Medicina? 
2) ¿Qué tipo de médico quiero ser? 
3) ¿El cine me puede hacer reflexionar...?. 

Y para contestarlas y fomentar el debate con clics de emociones y reflexiones, elegí cinco película (tres de las cuales llevaban incorporado una pequeña secuencia de la película): 
- El Doctor (Randa Haines, 1991) y esta secuencia de vídeo
- Pach Adams (Tom Shadyac, 1998) y esta secuencia de vídeo
- Las confesiones del Dr Sachs (Michel Deville, 1999). 
- Amar la vida (Mike Nichols, 2001) y esta secuencia de vídeo
- Las alas de la vida (Antonio P. Canet, 2006). 

Y es así como "Cine y Pediatría, una oportunidad para la docencia y la humanización en nuestra práctica clínica " se hizo presente en la aulas, y surgieron emociones y reflexiones no conocidas hasta ahora, pues el proyecto se había debatido hasta la fecha en congreso y reuniones pediátricas, médicas y sanitarias, incluso en la universidad... pero nunca hasta la fecha en las aulas de un colegio y de un instituto. 

Una gran experiencia... para todos.