Los lectores habituales de este blog habreis notado, sin duda, que los dos últimos domingos no hemos publicado nuestro habitual resumen blogosférico. Hay circunstancias vitales en la vida que a veces te obligan a parar, a reflexionar, a hacer un alto en el camino y que requieren toda tu atención. Para poder reemprender el camino de nuevo, quizá de otra manera. En cualquier caso, estoy de vuelta.
... Y a veces volver no es tan sencillo. Uno retoma el contacto con la realidad y hay noticias que te hacen daño con sólo leer los titulares. Si sois lectores de prensa habreis tenido la oportunidad de leer la siguiente noticia: "
Un artículo en defensa del infanticidio incendia la Red". Si uno lee la noticia entera y algunas frases del artículo en cuestión es inevitable que la sensación de espanto aumente. Veamos algunas de estas frases y/o fragmentos de la noticia:
Alberto Giubilini y Francesca Minerva, de las facultades de Filosofía de Milán (Italia) y Melbourne (Australia), sostienen en su argumentario que un feto y un recién nacido son dos seres "moralmente equivalentes", puesto que ambos tienen el potencial de convertirse en personas. Y desde esa premisa, defienden que las mismas razones que justifican el aborto de un feto sirven también para el infanticidio.
"El aborto posparto [que es la expresión que utilizan] debería ser permisible en todos los casos en los que lo es el aborto. Incluso aunque el niño no presente ninguna discapacidad"
Los firmantes sostienen que matar a un recién nacido después del parto no es una alternativa al aborto ("realizarlo en las primeras fases [del embarazo] es la mejor opción"). Sin embargo, añaden, "si después del nacimiento se detectase alguna enfermedad no identificada durante la gestación; si algo va mal durante el parto o si alguna circunstancia económica, social o psicológica cambiase y supusiese una carga inaguantable", las personas deberían tener la opción de no verse forzadas a hacerse cargo del niño. Y aunque admiten que la adopción puede ser una alternativa al infanticidio... "podría causar un estrés psicológico insoportable".
Tanto el acto en sí - defensa del infanticio - como las justificaciones que los presuntos "expertos en bioética", autores de las mismas, aducen me parecen de una crueldad y de una inhumanidad insoportables. Vivimos en una sociedad profundamente hipócrita. El desarme moral se ha extendido por el supuestamente considerado "primer mundo" o "mundo civilizado", el de las democracias ejemplares, el "mundo defensor de los derechos individuales".
Somos hipócritas, reconozcámoslo.
Mientras celebramos, por poner un ejemplo, "El Día del Síndrome de Down" o el "Día de las Enfermedades Raras", abortamos a estos niños cuando aún no han nacido si nos es posible. Eso sí, "legalmente". Equiparamos legalidad a moralidad cuando ambas cosas poco o nada tienen que ver. Hemos podido verlo sin más estos días en diversos juicios a algunos políticos o jueces, juicios en los que las sentencias han sido desfavorables a los acusados. Sentencias quizá ajustadas a la ley, pero que éticamente son poco o nada aceptables.
Somos hipócritas.
Se nos cae la lágrima en Navidad, época de "telemaratones solidarios", de sentirnos "qué buenos que somos"... durante unos días.
Somos hipócritas.
No ha sido la única noticia dolorosa de estos días. Vamos con otra:
en el Reino Unido ha saltado la noticia de que allí se practican abortos selectivos. Un ejemplo: una pareja desea un niño pero la ecografía pone de manifiesto que el feto es una niña. No hay problema, se procede al aborto de la niña. Veamos por ejemplo un diálogo real, grabado con cámara oculta, en una clínica británica:
- ¿Por qué quiere abortar?
- No quiero una niña.
- De acuerdo, pero en su legajo señalaremos otra razón. Demasiado joven para ser madre, ¿le parece?
En el Reino Unido el asunto ha salido a la luz. ¿En cuantos otros países, incluido España, no estará probablemente sucediendo lo mismo?
El aborto selectivo no es ninguna novedad por otra parte. De él ya habíamos hablado en este blog ("
Una generación sin mujeres" (China, Corea e India), "
Día Internacional de la Mujer y su situación demográfica en el planeta". Os invito a que leais esas entradas, antiguas pero totalmente vigentes en la actualidad. Desgraciadamente vigentes.
Nuestra sociedad está cayendo en picado por una pendiente resbaladiza desde el punto de vista moral. La defensa de la vida no es una cuestión religiosa, como muchos quieren hacer ver para así, de este modo, poder justificar cualquier acción por horrible y deplorable que sea ésta. La defensa de la vida debería concernir a creyentes, agnósticos y ateos. Y tampoco es una cuestión política. La defensa de la vida debería concernir a todas las personas, independientemente de su ideología.
Somos hipócritas.
... Y hay, para mi en particular, algo muy doloroso:
la escasa repercusión blogosférica que han tenido, en mi opinión, estas noticias. Estamos anestesiados moralmente, el "buenismo" imperante en gran parte de la blogosfera sanitaria ha sustituido estos días a la denuncia abierta de lo que son, simple y llanamente, crímenes contra la humanidad. Crímenes que ya se están cometiendo y crímenes que ya se están planificando, con nombres edulcorados, eufemismos como llamar al asesinato de niños recién nacidos "aborto postparto".
Somos hipócritas.
Estamos muy preocupados por la crisis económica, y con razón. Estamos asistiendo a auténticos dramas humanos. Basta leer la excelente entrada de Vicente Baos en su blog "El Supositorio", titulada "
No pueden más". Dice Vicente: "
La consulta se está llenando de gente desesperada que viene a pedir ayuda por su ansiedad, y hablo de un perfil específico entre otros: madres jóvenes con empleos precarios, da igual su cualificación: limpiadoras, trabajadoras de supermercados, becarias del CSIC o "jóvenes en prácticas sobradamente preparadas en empresas de prestigio" que han tenido el valor de tener hijos, no a una edad precoz, sino a una más que razonable, que no tienen tiempo de ver a sus hijos, que se sienten culpables por ello, que ven sus condiciones laborales y económicas deterioradas y no pueden más. Se sienten tristes y decaídas, no quieren "pagarlo con los demás" por su irritabilidad, que se dan cuenta de que tienen que aceptarlo pero no pueden más, que se avergüenzan de llorar con facilidad, también en la consulta, que no quieren tomar medicación pero no pueden más". Y continúa Vicente escribiendo "
Ésta es una de las realidades de nuestra sociedad que hay que sacar a la luz, que las medidas "dolorosas" que hay que tomar no sean anónimas, que tengan la cara de las personas, que al menos quienes tienen que tomar las decisiones - desde el Banco Central Europeo, los burócratas de la Unión Europea, los Gobiernos central y autonómicos hasta los economistas tertulianos (por ejemplo La Brújula de la Economía de la Onda Cero) - dando lecciones de lo inevitable que es hacer recortes duros para que "la inversión fluya", no salgan limpios por sus acciones y opiniones, que se vean salpicados, al menos, de las lágrimas de sus víctimas".
Y es que la causa de la crisis económica que nos asola tiene un origen moral. La carencia abosula de principios éticos, la caradura de tanta gente, la corrupción sin límites nos ha llevado a la actual situación de la que todos somos víctimas y también en algún caso - reconozcámoslo - responsables.
¿Qué tienen que ver el infanticidio, el aborto selectivo y la crisis económica que tanto sufrimiento está generando?
La profunda crisis moral que padecemos. Hasta que no refundemos una sociedad basada en principios que realmente defiendan al individuo, desde la concepción hasta su muerte, y en principios que protejan a las personas de los abusos de otros, del robo, el latrocinio, la corrupción y la mentira, seguiremos leyendo noticias terribles como las que he tratado. Y seguiremos sufriendo las terribles consecuencias de la crisis económica que nos asola.
Porque una sociedad sin principios es una sociedad con electroencefalograma plano. Es una sociedad herida de muerte. Es una sociedad podrida. Una sociedad "zombie". Es una sociedad muerta.
Este domingo no voy a repasar otros blogs porque hoy quería hablar de estos temas y no quería que quedaran "diluidos" con otros. Por otra parte, considero que son temas de la suficiente importancia como para que reciban una entrada exclusiva. Son para mí las noticias de la semana.
Noticias que no han recibido la atención debida porque somos hipócritas.
Como entiendo que esta es una entrada dura y que puede resultar polémica para algunos (aunque jamás entenderé que alguien justifique el infanticidio y el aborto selectivo), la firmo con mi nombre y apellidos. Así que las posibles bofetadas, por favor, dirigirlas a:
José Cristóbal Buñuel Álvarez
Pediatra que manifiesta su opinión personal, sin representar a nadie más que a sí mismo.
No quiero despedirme sin mi habitual vídeo musical. "Gracias a la Vida", de Violeta Parra. Que paseis un feliz domingo.