Cine y Pediatría 8

lunes, 19 de octubre de 2020

¿Cómo se propaga la enfermedad COVID-19?

 

Se cree que la enfermedad COVID-19, ocasionada por el virus SARS-CoV-2, se propaga principalmente a través del contacto cercano de persona a persona, principalmente entre personas que están físicamente cerca entre sí (a menos de 1,5-2 metros). Las personas que están infectadas pero no presentan síntomas también pueden propagar el virus a otras personas. Todavía seguimos aprendiendo acerca de cómo se propaga el virus y sobre la gravedad de la enfermedad que causa

Ante la “infoxicación” reinante con esta enfermedad, donde se mezcla información y desinformación, verdades y bulos, los Center for Diseases Control (CDC) han emitido este sencillo mensaje a principios de este mes de octubre, para dejar claro el tema de ¿cómo se propaga la enfermedad COVID-19? 

Cinco ideas clave: 

1. La enfermedad COVID-19 se propaga MUY FÁCILMENTE de persona a persona 
La facilidad con la que el virus se propaga de persona a persona puede variar. El virus SARS-Cov-2 parece propagarse de manera más eficaz que el de la gripe, pero no tan eficazmente como el del sarampión, el cual se encuentra entre los virus más contagiosos que afectan a las personas. 

2. La enfermedad COVID-19 se propaga MÁS COMUNMENTE durante el contacto cercano 
Las personas que están físicamente cerca (dentro del espacio de 1,5-2 metros) de una persona con COVID-19 o que tienen contacto directo con esa persona, tienen mayor riesgo de infección. Cuando las personas con COVID-19 tosen, estornudan, cantan, hablan o respiran, producen gotitas respiratorias. Estas gotitas pueden variar de tamaño: las gotitas más grandes se precipitan desde el aire debido a la gravedad y las más pequeñas se esparcen en el aire. 
Las gotitas respiratorias provocan infecciones cuando son inhaladas o se depositan en las membranas mucosas, como las que revisten la parte interna de la nariz, la boca o los ojos. Y la infección ocurre principalmente a través de la exposición a estas gotitas respiratorias cuando una persona está en contacto cercano con alguien con COVID-19. A medida que las gotitas respiratorias se desplazan a una mayor distancia de la persona con COVID-19, la concentración de estas gotitas disminuye. A medida que el tiempo pasa, la cantidad de virus infeccioso presente en las gotitas respiratorias también disminuye. 

3. La enfermedad COVID-19 puede propagarse EN OCASIONES mediante la transmisión por aire 
Algunas infecciones pueden propagarse a través de la exposición al virus presente en las pequeñas partículas y gotitas respiratorias que quedan en el aire durante minutos u horas. Estos virus pueden infectar a las personas que están a más 1,5-2 metros de distancia de la persona infectada o después de que la persona haya abandonado el lugar. A este tipo de propagación se lo denomina transmisión por aire y es una de las principales formas de propagación de infecciones como la tuberculosis, el sarampión y la varicela. 
En el caso de la infección por SARS-CoV-2 este tipo de transmisión ocurre dentro de espacios cerrados con ventilación inadecuada y las personas que fueron infectadas estuvieron en el mismo espacio en el mismo momento o poco después de que la persona con COVID-19 se haya ido. Pero los datos disponibles son claros e indican que es mucho más común que el virus SARS-CoV-2 se propague a través del contacto cercano con una persona con COVID-19 que mediante la transmisión por aire. 

4. La enfermedad COVID-19 se propaga con MENOR FRECUENCIA a través del contacto con superficies contaminadas 
Las gotitas respiratorias también pueden depositarse sobre superficies y objetos. Es posible que una persona contraiga el COVID-19 al tocar una superficie u objeto que tenga el virus y luego tocarse la boca, la nariz o los ojos. Pero no se cree que la propagación a través del contacto con superficies contaminadas sea una forma común de propagación del COVID-19. 

5. La enfermedad COVID-19 se propaga RARAMENTE entre personas y animales 
Al parecer el virus que causa el COVID-19 puede propagarse de personas a animales en ciertas situaciones. Los CDC tomaron conocimiento de una pequeña cantidad de notificaciones de mascotas en todo el mundo, incluidos gatos y perros, infectadas por el virus que causa el COVID-19, principalmente después de haber estado en contacto cercano con personas con COVID-19. Por el momento, el riesgo de propagación del COVID-19 de animales a personas se considera muy bajo. 

El mensaje de los CDC es claro: mientras llega la vacuna que pueda protegernos de esta enfermedad (con la eficacia y seguridad que se le debe exigirá a toda vacuna), protéjase y proteja a los demás. Y la mejor manera de prevenir la enfermedad es evitar la exposición a este virus con la evidencia (y la coherencia) de los cinco supuestos expuestos. 

Estas medidas ya conocidas no solo serán importantes a nivel individual (para evitar la infección y enfermedad), sino también a nivel colectivo (para desacelerar la propagación): 
- Manténgase al menos a 1,5-2 metros de distancia de las demás personas, siempre que sea posible. 
- Cúbrase la boca y la nariz con una mascarilla al estar con otras personas. Esto ayuda a reducir el riesgo de propagación tanto por contacto cercano como por transmisión por aire. 
- Lávese las manos con frecuencia con agua y jabón. Si no dispone de agua y jabón, use algún desinfectante de manos que contenga al menos un 60 % de alcohol. 
- Evite los espacios cerrados muy concurridos y garantice que los espacios cerrados estén correctamente ventilados al dejar que ingrese aire del exterior tanto como sea posible. En general, estar al aire libre y en espacios con buena ventilación reduce el riesgo de exposición a gotitas respiratorias infecciosas. 
- Quédese en casa y aíslese de las demás personas si está enfermo. 
- Limpie y desinfecte de manera rutinaria las superficies que se tocan con frecuencia. 
- Obtenga información veraz y sencilla (como esta de los CDC) sobre lo que puede hacer para protegerse y proteger a los demás. Y es muy importante diferenciar entre “muy fácilmente”, “más comúnmente”, “en ocasiones”, “menor frecuencia” y “raramente” de los cinco supuestos descritos, para no crear una COVIDofobia innecesaria. 

En este vídeo, uno de los muchos vídeos informativos para la población, se explica de forma sencilla.

 

sábado, 17 de octubre de 2020

Cine y Pediatría (562). “Diecisiete” deconstruye “Rain Man” desde la simplicidad

 

En Cine y Pediatría ya varias películas adquieren el título de una determinada edad, generalmente alrededor de ese periodo tan intenso, emocionante y cinematográfico como es la adolescencia, una etapa de la vida que desde este proyecto hemos reclamado como género cinematográfico. Ejemplos de ellos son Thriteen (Catherine Hardwicke, 2003), Marion, 13 años eternamente (Bourlem Guerdjou, 2016), Quinceañera (Richard Glatzer y Wash Westmoreland, 2006), 15 años y un día (Gracia Querejeta, 2013), Felices dieciséis (Ken Loach, 2002) y Cuando tienes 17 años (André Téchiné, 2016). 

Y hoy se suma una más, una película española distribuida por Netflix: Diecisiete (Daniel Sánchez Arévalo, 2019). Una película especial que podemos asimilar a una versión de Rain Man (Barry Levinson, 1988) a la española y deconstruida desde la simplicidad: dos hermanos (uno con un trastorno del espectro autista y el otro con problemas de alcoholismo y desesperado ante la incapacidad de no saber cómo ayudar a su hermano y ni siquiera a sí mismo) en esta peculiar road movie en autocaravana por Cantabria, pero aquí no van en buscan de una herencia, sino en busca de un perro y con el objetivo de enterrar a la abuela (que decide no morirse) en su pueblo. Un tour de forcé interpretativo entre dos jóvenes actores, casi desconocidos, Biel Montoro (que interpreta a Héctor, un chico de 17 años poco sociable y poco comunicativo que lleva dos años internado en un Centro de Menores) y Nacho Sánchez (que interpreta a Ismael, su hermano mayor).   

Héctor es un chaval complicado para la sociedad, con su forma de abordar e interpretar el mundo desde su TEA. A punto de cumplir la mayoría de edad, se encuentra interno en un Centro de Menores después de reiterados delitos de hurto por motivos supuestamente justificados. Y aunque el profesor de la institución escribe en la pizarra a los internos el siguiente mensaje, “Para, piensa y responde”, no cala especialmente en él. Por ello, una monitora intenta ayudarle con un terapia de reinserción con perros: “Los perros son para los que les cuesta integrarse”. Y es así como Héctor se encariña de un perro, que se parece a una oveja, y al que le llama “Oveja”. Pero el perro acaba siendo adaptado por otra familia, y pide a su hermano que le ayude a buscarle y para ello no solo él huye de la institución donde se encuentra, sino que se llevan a su abuela en fase terminal de la residencia de ancianos. Porque poco a poco vamos conociendo a Héctor, un joven ofuscado, impulsivo, callado pero que pregunta y responde con acelerada espontaneidad y ninguna reflexión, lapidario al soltar la verdad sin ningún tipo de matiz, enfadado, insatisfecho, raro, y que solo trata y cuida con extremado primor a su abuela, a la que continuamente le dice: “Abuela, no te mueras hasta que vuelva”

Y con este inicio comienza una particular road movie con tres protagonistas (un adolescente desadaptado, una abuela terminal y un hermano protector) en busca de un perro enfermo, abandonado y adoptado al que llaman “Oveja”, verdadero macguffin que motiva el inicio de una aventura en la que ambos hermanos recorrerán sus vidas y sus sentimientos en caravana. Y en el viaje reconocemos las peculiaridades de nuestro protagonista, y reconoceremos algunos rasgos de una entidad ya vista en muchas películas en Cine y Pediatría, como es el autismo, quizás en su variante del síndrome de Asperger: cómo Héctor llegó a saberse de memoria el Código Penal, libro que leyó incluso pegando sus hojas rotas con celofán, o su manía de calzar chanclas (que ata con celo cuando tiene que correr por su hábito al hurto), o ese interés que limita en su vida a dos seres, el perro y su abuela. Un chico que se dice a sí mismo, “Cambiar pensamiento tóxico por pensamiento prosocial” y que no lo ha aprendido en el Centro de Menores, sino en internet. 

Es Diecisiete una película inteligente, tierna, precisa y muy aconsejable, una historia de las que te alegran el corazón y reconcilian con el ser humano, aunque nada sea muy normal y todos los protagonistas acaben siendo bastante disfuncionales. Y así Ismael le recuerda a su hermano: “Qué tiempos aquellos cuando fuimos hermanos”. Porque la química y diálogos entre Héctor e Ismael, entre los actores Biel Montoro y Nacho Sánchez, es su punto más fuerte, así como su mensaje, pues no en vano la película ha recibido varios premios en relación a la educación en valores a través del cine. 

El resultado es un compendio de escenas tratadas con la naturalidad de la vida misma, activando los resortes necesarios para que no sólo nos conmuevan, sino que nos sintamos parte de esa caravana con la que recorren sus sentimientos. Y también con ellos nos subamos de noche al techo de la caravana, mientras recorremos esa Cantabria que ya se ha vuelto tan icónicamente cinematográfica gracias a esta película como en su momento lo fueron determinados emplazamientos del País Vasco con la película Ocho apellidos vascos (Emilio Martínez-Lázaro, 2014) o el valle navarro del Baztán con la trilogía del Baztán del director Fernando González Molina (El guardián invisible, 2017; Legado en los huesos, 2019; y Ofrenda a la tormenta, 2020), según adaptación de las novelas de Dolores Redondo. 

Y el secreto del éxito de Diecisiete es un buen guión, una buena dirección de actores y mucho corazón, al que acompaña con discreción la banda sonora de Julio de la Rosa, suave y plácida para ser un compañero más en el camino de una de esas películas de sonrisa continua, de corazón lleno de luz y de buenos valores. Es cierto que es una historia previsible, pero quizás también aconsejable, por ese aprendizaje constante sobre cómo tratar al de al lado, cómo sentir empatía, cómo ser mejor persona, cómo saber encontrar la luz al final del túnel. 

Os puedo asegurar que en este tiempo en que está tan de moda deconstruir platos en las cocinas de los modernos restaurantes, Diecisiete se convierte en un ejemplo paradigmático de cómo deconstruir una película de Hollywood multioscarizada como Rain Man y con dos actores de relumbrón como Dustin Hoffman y Tom Cruise, y dejarnos esta pequeña joya en manos de dos jóvenes actores españoles apenas reconocibles, para facturar esta simple película elaborada con pocos elementos, pero todos muy bien puestos. Y no hace falta más para filmar una gran película. El corazón la hace grande. 

miércoles, 14 de octubre de 2020

Lo que hemos aprendido (y nos queda por aprender) de la COVID-19 en la infancia

 


En el mes de abril pude participar en dos encuentros virtuales coordinados desde la división de Pediatría del Hospital Ángeles Puebla (Puebla, México) bajo el título de "Manejo del paciente pediátrico con COVID-19: desde su casa hasta UTIP (Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica)". En el primer encuentro se apuntaron alrededor de 300 asistentes y el segundo se superaron los 6.000.  En este encuentro se me encargó abordar los aspectos clínicos y diagnósticos y se fundamentaron en 20 preguntas concretas y 20 respuestas claras. Y con una importante consideración: las respuestas no son opiniones personales, sino fruto de la mejor evidencia científica disponible hasta el día de hoy, procedente de las principales organizaciones internacionales (OMS, CDC) y nacionales (Ministerios de Sanidad), así como de las principales sociedades científicas, con especial consideración de la Asociación Española de Pediatría y sus sociedades científicas. 

Cinco meses después he sido invitado a participar en el XVII Congreso Internacional de Pediatría desde Mérida (Yucatán, México) y ya con un abordaje integral de la enfermedad. Y las 20 preguntas se convirtieron en 55, y el subtítulo pasó a ser “preguntas concretas, respuestas claras, dudas razonables”. Y estas seguirán siendo las predominantes, bajo tres premisas propias de esta enfermedad: 1) Aprendemos de la COVID-19 sobre la marcha: y las prisas no son buenas consejeras; 2) La obsolescencia de conocimientos está a la orden del día en este tema: lo que creemos saber hoy, puede que no valga para mañana; 3) En la COVID-19 hay mucho “ruido” informativo y poca “melodía” científica: aunque hay demasiada información y muchos estudios, la calidad de la evidencia es débil. 

Y estos son los temas tratados, que podéis revisar en este enlace, y que también se puede revisar en la presentación adjunta al final. Un total de 55 preguntas en siete apartados. 

I. HISTORIA e historias alrededor de las epidemias y pandemias 
1. ¿Cómo ha evoluciona la historia de las epidemias y pandemias? 
2. ¿Cuáles son las principales pandemias en la Historia? 
3. ¿Cuáles son las fases técnicas de una epidemia? 
4. ¿Cuáles son las oleadas (y resacas) de una pandemia? 
5. ¿Cuáles son las fases emocionales del confinamiento? 
6. ¿Por qué aparecen las teorías conspiranoicas? 
7. COVID-19 y teorías conspiranoicas: ¿the never ending story? 

II. EPIDEMIOLOGÍA 
8. ¿Cuál es el origen del nuevo coronavirus? 
9. ¿Cuál es la situación global en el mundo? 
10. ¿Cuál es la situación global en España? 
11. ¿Cómo transmite la enfermedad COVID-19 la infancia? 
12. ¿Cuál es la situación en la población pediátrica? 

III. CLÍNICA
13. ¿Cómo es la enfermedad COVID-19 en la infancia? 
14. ¿Por qué COVID-19 es más leve en la infancia? 
15. ¿Cuáles son los grupos de riesgo en la infancia? 
16. ¿Qué es el Síndrome Inflamatorio Multisistémico Pediátrico? 
17. ¿Cuáles son los criterios de ingreso en Pediatría? 
18. ¿Cuáles son los criterios de alerta analítica? 
19. ¿Cómo organizar Urgencias de Pediatría en la pandemia? 
20. ¿Cómo adaptar el Calendario vacunal en tiempo de pandemia? 
21. ¿Qué conocemos del COVID-19 durante el embarazo? 
22. ¿Cómo se trasmite COVID-19 en recién nacidos? 
23. ¿Cómo se maneja el RN en caso de madre con sospecha COVID-19? 
24. ¿Es posible continuar lactancia materna en puérpera COVID-19? 
25. ¿Medicaciones frente COVID-19 en embarazo y lactancia? 
26. ¿Qué hacer en COVID-19 con pacientes inmunodeprimidos? 
27. ¿Qué hacer en COVID-19 con pacientes oncológicos? 
28. ¿Qué hacer en COVID-19 con pacientes asmáticos? 
29. ¿Qué hacer en COVID-19 con pacientes alérgicos? 
30. ¿Qué hacer en COVID-19 con pacientes cardiópatas? 
31. ¿Qué hacer en COVID-19 con pacientes diabéticos? 
32. ¿Qué hacer en COVID-19 en pacientes reumatológicos? 
33. ¿Qué hacer en COVID-19 en pacientes nefrópatas? 

IV. DIAGNÓSTICO  
34. ¿Qué pruebas microbiológicas disponemos frente COVID-19? 
35. ¿Cuál es la rentabilidad de las tres pruebas serológicas? 
36. ¿Cuál es el valor de las pruebas virológicas en cada situación? 
37. ¿Cuándo y cómo utilizar las pruebas virológicas? 
38. ¿Qué pruebas diagnósticas pedir en Urgencias? 
39. ¿Cuál es la interpretación de las pruebas virológicas? 
40. ¿Podemos proclamar el "test, test, test" sin más…? 
41. Algoritmo diagnóstico en sintomáticos 
42. Algoritmo diagnóstico en contactos asintomáticos 
43. Algoritmo en cribados 

V. TRATAMIENTO 
44. ¿Cuáles son los puntos clave del tratamiento en COVID-19? 
45. ¿Cuáles son las tres fases teóricas de la enfermedad? 
46. ¿Cuáles son las estrategias de tratamiento? 
47. ¿Cuáles son los protocolos de tratamiento utilizados? 
48. ¿Qué puntos de interés considerar en tratamiento pediátrico? 

VI. PREVENCIÓN
49. ¿Cómo planificar la actividad asistencial en la era COVID-19? 
50. ¿Cuáles son las etapas de asistencia segura en Pediatría? 
51. ¿Cómo aplicar estas etapas en Atención Pediatría? 
52. ¿Qué EPI utilizar en la revisión de un paciente? 

VII. VACUNACIÓN
53. ¿Cuáles son los requisitos de la vacuna frente SARS-CoV-2? 
54. ¿Cuántos proyectos de vacuna hay frente SARS-CoV-2? 
55. ¿Qué tipos de vacuna frente SARS-CoV-2? 

Nos enfrentamos a una nueva enfermedad, ya no tan nueva. Pero donde las dudas razonables aún predominan sobre las respuestas claras. Es por ello que esta presentación quedará obsoleta a medida que avance la ciencia y los conocimientos. Y para ello, nada mejor que recurrir a las mejores fuentes de información para responder a las preguntas que surjan en estos tiempos de COVID-19.

lunes, 12 de octubre de 2020

Protocolo sobre Traumatismo no accidental en menores


El traumatismo no accidental en menores (ampliamente conocido como malos tratos) es un tema de gran relevancia sanitaria, judicial y social. Este maltrato físico es más frecuente en niños, en edades de 2 a 4 años, y constituye la segunda causa de mortalidad en menores de 5 años (exceptuando el periodo neonatal). Existen entre un 30-50% de riesgo de reincidir en el maltrato y entre 5-10% de riesgo de muerte del niño por dicha causa. 

Ahora bien, los datos que se conocen son sólo una pequeña parte de los que realmente ocurren; y esto es así por las características propias del maltrato en la infancia: 
- Muchos casos se producen dentro de la familia. 
- Los niños pequeños no tienen autonomía para denunciarlo. 
- Existe temor de muchos profesionales y ciudadanos a las implicaciones que puede originar la denuncia. 
- Hay un desconocimiento del tema, de sus distintas manifestaciones, así como de las situaciones de riesgo que pueden favorecer el maltrato. 
- Tenemos dificultad en la identificación como maltrato del abandono y la negligencia en los cuidados del niño, así como de la utilización de disciplinas inadecuadas, educación en la violencia, etc. 

Por todos estos motivos, se constituyó el año pasado en el Hospital General Universitario de Alicante el Comité de Traumatismo no accidental en menores. Un equipo multidisciplinar formado por pediatras (de diferentes secciones), radiólogos pediatras, neurocirujanos pediátricos, intensivistas pediátricos, traumatólogos pediátricos, oftalmólogos pediátricos, médicos forenses, trabajadores sociales, médicos forenses y representantes de la dirección del hospital. 

Y este Comité ha elaborado un reciente Protocolo sobre traumatismo no accidental, cuyo documento podéis consultar en este enlace y en el que podréis encontrar buena información para la práctica habitual en los diversos y complejos aspectos de atención de estas situaciones que acuden a Urgencias de Pediatría. Y en donde se pone especial énfasis en mejorar las siguientes competencias: 
- Sospechar la existencia de maltrato 
- Hacer el diagnostico 
- Hacer el diagnostico diferencial 
- Establecer el tratamiento 
- Tomar las medidas preventivas necesarias 
- Asegurar la protección del niño 
- Comunicar el hecho a las Autoridades judiciales

Porque este es un tema muy importante, e incluye todo tipo de maltrato,  tanto físico, psicológico, sexual, desatención, negligencia y explotación comercial como de otro tipo que puede causar daños a la salud, desarrollo y dignidad del niño. Y las consecuencias sobre la infancia no solo afectan a su vida y a su salud física, sino que los niños y niñas maltratados también presentarán problemas de conducta, problemas psicológicos y mentales en la madurez.

Por ello, todo trabajo que permita mejorar el traumatismo no accidental en menores es bienvenido. Y por ello comparto este buen trabajo de mis compañeros, útil para abordar los aspectos sanitarios, sociales y judiciales que rodean una consulta complicada con ésta. 

sábado, 10 de octubre de 2020

Cine y Pediatría (561). “Quiero comerme tu páncreas”, un canto animado a la amistad y la pérdida

 

Si pronunciamos estos nombres (Goro Miyazaki, Yasuomi Umetsu, Mahiro Maeda, Ryutaro Nakamura, Noboru Ishiguro, Kazuya Tsurumaki, Yoshifumi Kondo, Kunihiko Ikuhara, Rintaro, Koji Morimoto, Shoji Kawamori, Shinichiro Watanabe, Yoshiaki Kawajiri, Hideaki Anno, Masaaki Yuasa, Momoru Oshii, Katsuhiro Otomo, Satoshi Kon, Hayao Miyazaki, Hiroyuki Okiura, Isao Takahata, Shin'ichirô Ushijima) todos coincidiremos en que son nombres japoneses. Muchos menos verán reflejados en ellos el elenco de grandes directores de anime, lo que ya es desde hace tiempo toda una cultura en Japón y a nivel internacional. 

Anime se usa para nombrar a los dibujos animados de origen japonés, un fenómeno cultural y de entretenimiento que goza de gran popularidad. Las obras de anime solían dibujarse manualmente desde sus inicios a principios del siglo XX, aunque en los últimos años se popularizaron las creaciones digitales. Aunque existen múltiples trabajos de anime con diferentes características, hay un estilo típico de la animación japonesa que empezó a forjarse en la década de 1960 en el que aparecen personajes con ojos muy grandes, labios finos y cabello extraño, con gran expresividad de los rostros lo que diferencia a estos dibujos de los más habituales en la animación occidental. El anime es un arte que está vinculado al manga (las historietas japonesas), el cosplay (el uso de disfraces) y otras disciplinas y tendencias. 

Hasta tal punto ha llegado la repercusión de este tipo de animación, que se han creado dentro de la misma una larga lista de especializaciones para poder satisfacer los gustos de todo tipo de público. Entre las especializaciones más significativas están, por ejemplo, el anime kodomo, que es el que está dirigido al público infantil en general; el anime shojo, que es el que está creado para satisfacer los gustos de las chicas adolescentes, o el anime seinen, que va dirigido a adultos varones y que se identifica por altos niveles de violencia y sexo. Pero son decenas los géneros temáticos en el anime. Y algunas películas de anime ya han formado parte de Cine y Pediatría, como Una carta para Momo (Hiroyuki Okiura, 2011) o La tumba de las luciérnagas (Isao Takahata, 1998).  

Y hoy llega una más, otra película de anime llena de mensaje y con un título muy particular: Quiero comerme tu páncreas (Shin'ichirô Ushijima, 2018), una película que nace de la novela homónima de Yoru Sumino publicada tres años antes y que fue todo un best seller. Y la película comienza así, con esta voz en off de Haruki, un solitario estudiante de de secundaria que tiene en la lectura y en su trabajo en la biblioteca su peculiar refugio: “El funeral de mi compañera de clase, Sakura Yamauchi, tuvo lugar un día lluvioso. Algo poco apropiado para la clase de persona que había sido en vida. Como testimonio del valor de su vida no fueron pocos los que derramaron lágrimas durante el velatorio y el funeral; a ninguno de los cuales yo asistí. Permanecí en casa todo el tiempo. El último mensaje que le mandé era muy corto, de una sola línea. Desconozco si lo llegó a leer”. Y el mensaje decía lo siguiente: “Quiero comerme tu páncreas”. Y éste es el título de esta película de anime tan particular, que nada tiene que ver con un acto de canibalismo (es una creencia curativa) y nada que ver con una película violenta (pues en realidad se convierte en una sencilla historia llena de buenos valores). 

Porque esta película se convierte en una deliciosa película de dibujos poéticos y relajantes (por el trato que hace de la luz, las sombras, el viento, el mar, la lluvia, los fuegos artificiales o los sueños) y que se centra en la particular amistad de dos jóvenes estudiantes, Haruki, a quienes ya hemos presentado, y Sakura, la joven de 17 años que tienen una enfermedad del páncreas (no definida) por la que éste ha dejado de funcionar y por la que va a morir a corto plazo. Dos seres opuestos, cuya amistad no es comprendida por nadie: él callado, introvertido y asocial, ella vital, extrovertida y habladora. Haruki nunca ha tenido amigos, y todo cambia en el día que Haruki se encuentra el diario de Sakura titulado “Convivencia con la enfermedad” y en donde descubre este secreto de su enfermedad que nadie conoce, salvo sus padres. Y así ella le confiesa: “Mientras tú seas el único que conozca la verdad, podré seguir haciendo una vida normal”. Y así es como ella escribe una lista de cosas que le gustaría hacer antes de morir y las comparte con Haruki, aunque éste sigue siendo reacio a la amistad: “Lo mismo me da caer bien a los demás o no. Por eso, no me interesan los demás. Y a la gente tampoco le intereso yo”. Pero ella insiste y le envía este mensaje al móvil, con su vitalidad habitual (no exenta del miedo interior que le acompaña): “Vamos a seguir siendo amigos hasta que me muera”

Y así pasan los días, con Haruki siendo el sustento vital de Sakura, muy a pesar de él, quien sigue teniendo un mal concepto de sí mismo y tampoco hace mucho para cambiarlo: “Nadie quiere hablar con el-compañero-que-pasa-desapercibido”. Y en esa relación ella le explica el por qué de la expresión que da título a esta película: “He estado investigando y hay países en las que existe la creencia de que el alma de la persona devorada sigue viviendo de alguna manera en el interior de aquel que la devora”. Y cuando ella le habla de que su libro preferido es “El principito”, él le responde: “Se puede saber mucho de una persona por sus libros preferidos”. Y en los juegos que realizan sobre “verdad o reto”, ella le hace preguntas divertidas y él siempre cuestiones muy profundas, como “¿Qué significa para ti estar viva?”; y ella le responda: “Para mí estar viva es tener la posibilidad de conectar nuestro corazón con los de otras personas. Tratar de conseguir eso es lo que llamamos vivir. Conocer a alguien, querer a alguien, odiar a alguien, pasártelo bien con alguien, ir de la mano de alguien… Eso es vivir”

Y finalmente una noticia lo cambió todo. Y Haruki tardó mucho en afrontar la realidad. Y logró llorar. Y consiguió cambiar, que es lo que Sakura siempre quiso, que se abriera al mundo y a la amistad. Y así es Quiero comerte tu páncreas, la historia de dos amigos que se necesitaban y se dieron su tiempo, tan bella y romántica como los cerezos en flor. Una película del anime japonés que bien pudiera ser un cóctel entre A dos metros de ti (Justin Baldoni, 2019), por esa historia de amistad especial de dos adolescentes alrededor de una enfermedad como la fibrosis quística (que también afecta preferencialmente el páncreas, junto con el pulmón y otros órganos) y Vivir para siempre (Gustavo Ron, 2010), por esas cosas por hacer antes de morir de nuestro adolescente con leucemia.  

En los últimos años venimos gozando de estrenos puntuales de películas anime que nos llegan con cuentagotas a España. Y es así como Quiero comerme tu páncreas, la historia creada por Yoru Sumino, ha conseguido su objetivo: llegar al corazón de sus lectores y después, al de los espectadores. Un canto a la superación y a la vida. Y, donde más allá de la enfermedad y la posible historia de amor que sirve como contexto, el corazón de la cinta reside en Sakura y la manera que tiene de ver la vida y cómo entiende las relaciones que establece con las personas de su entorno, cómo nos dibuja la amistad y el manejo de la pérdida.

 

jueves, 8 de octubre de 2020

Libro Cine y Pediatría 9,... y los guiones que quedan por escribir



Un año más, y un nuevo libro del proyecto "Cine y Pediatría" llega a las librerías (y a Amazon). Un año diferente en Alicante, en España y en el mundo. Un mundo sumido en una pandemia, donde todo gira alrededor de las olas (y los tsunamis) de la COVID-19. Pero pese a ello y pese a todo, Cine y Pediatría 9 se ha publicado, sin faltar a su cita, aunque por motivos de seguridad no se ha podido presentar en el Festival Internacional de Cine de Alicante, ni en los congresos nacionales e internacionales de Pediatría (pues estos no han tenido lugar de forma presencial, solo virtual). 

Y es así como se desgranan las celebraciones: 
- En el año 2012, publicamos Un sueño hecho realidad: el libro "Cine y Pediatría 1"
- En el año 2018, Libro "Cine y Pediatría 7", la adolescencia de un proyecto.
- En el año 2019, Libro "Cine y Pediatría 8", cuando lo "raro" se hizo extraordinario.

Y aquí estamos en el año 2020 con Cine y Pediatría 9. Pues el número 9 es el número relacionado con la creatividad, el conocimiento y la sabiduría. Y de esos tres valores los necesitaremos mucho para este año tan peculiar que estamos viviendo en el mundo por la pandemia del nuevo coronavirus, porque es posible que ya nada vuelva a ser lo mismo. Por ello, tengamos la creatividad, el conocimiento y la sabiduría para realizar un análisis DAFO de nuestra existencia a partir de este trágico COVID-19, al ver que todo a nuestro alrededor puede cambiar: conozcamos las debilidades y potenciemos las fortalezas, analicemos las amenazas y aprovechemos las oportunidades que nos devuelve esta experiencia y esta nueva forma de vivir y convivir. Y todo ello para que nuestra vida y la de los que nos rodean vuelva a ser “de cine”.

Y con Cine y Pediatría 9 – y ya con el décimo libro escrito y el undécimo en marcha – son 462 posts del blog Pediatría basada en pruebas los que se han transformado en el mismo número de capítulos de los libros, con centenares de películas analizadas con una observación narrativa alrededor de la infancia y adolescencia, películas argumentales sobre temas sociosanitarios alrededor de esta especialidad que compartimos y que se denomina como Pediatría y sus Áreas Específicas. Y uno de estos temas es precisamente el valor terapéutico y sanador del séptimo arte para conocer y reconocer los trastornos del neurodesarrollo, con el autismo como protagonista principal. 

Y como todo acto de prescribir, no es fácil hacerlo, y debemos hacerlo con ciencia, conciencia y humanización. Porque prescribir es un acto muy serio. Porque hay muchas películas de muy diferentes trastornos del neurodesarrollo, tratadas desde varias perspectivas y desde diversas filmografías, pero os dejo cinco títulos para su reflexión: 


Mary and Max (Adam Elliot, 2009), película en claymation (plastilina en movimiento) que narra la relación epistolar durante 20 años de dos seres muy especiales con síndrome de Asperger: un adulto que vive en Nueva York y una niña que vive en Melbourne. Una pequeña joya del séptimo arte para entender parte del mundo de las personas con síndrome de Asperger, desde el respeto, con frases para enmarcar que dicen más que los mejores libros de texto. 
Frase: "Eres imperfecta, y yo también. Todos los humanos son imperfectos… Cuando era joven, quería ser cualquiera, menos yo mismo. Tendremos que aceptarnos, con defectos y todo, y nosotros no podemos elegir nuestros defectos; son parte de nosotros y tenemos que vivir con ellos. Sin embargo, podemos elegir a nuestros amigos. Las vidas de todos son como una larga acera; algunas están bien pavimentadas; otras, como la mía, tienen grietas”. 

 • María y yo (Félix Fernández de Castro, 2010), película que parte del galardonado cómic “María y yo”, publicado en 2007 por Miguel Gallardo. Narra el hoy y el ayer de María, una niña con autismo, y su padre Miguel con la mezcla de imagen, fotografía, dibujo y animación, sin dejar de conservar la esencia del cómic del que es fiel embajadora la película. Una película biográfica sin dramatismo donde un padre no reclama igualdad, sino que reivindica el valor de la diferencia, lo que implica asumir las peculiaridades de cada uno y abandonar las metas imposibles. 
Frase: “En la vida real pasan demasiadas cosas en un instante, la gente habla todo el rato, se mueven muy deprisa, sus caras expresan emociones que a María le cuesta comprender y ella lo recibe todo a la vez de una manera confusa y agresiva. La única forma de defenderse es refugiándose en su universo, un sitio donde sólo ella puede entrar y salir; bueno, también sus amigos imaginarios, esos con los que ella se ríe a carcajadas cuando nadie la ve. En ese sitio especial María encuentra protección en sus juegos repetitivos, con arena o con los papelitos, o simplemente viendo caer el agua. Gracias a esos momentos, María cambia la angustia que le provocan unas reglas que no entiende”. 


Especiales (Olivier Nakache y Eric Toledano, 2019), cine de denuncia social en una historia con vocación de documental, basada en hechos reales alrededor de dos organizaciones parisinas sin ánimos de lucro, La Voz de los Justos: en una se vela por niños y jóvenes autistas, en otra se forman jóvenes marginados en riesgo de exclusión social para que sean cuidadores de casos extremos de autismo. Una obra que nos permite ser espectadores de una realidad dura, la del dilema de qué hacer con aquellas personas con autismo grave (u otras patologías neuropsicológicas) que nadie se compromete a cuidar. Por ello es una película que visibiliza lo invisible y que da la voz al autismo y a quienes trabajan por ello. 
Frase: “El mundo se divide en dos partes: los que ya no te ven ni te oyen; y los otros, y estos no abundan”.

 • El milagro de Anna Sullivan (Arthur Penn, 1962), una película mítica del séptimo arte y en blanco y negro, allí donde se nos muestra el peculiar método de enseñanza de Anna Sullivan a la niña sordociega Hellen Keller. Una historia real donde Hellen llegó a ser muy famosa y creó la Fundación Americana para los Ciegos. Una reflexión sobre el milagro de la palabra, el milagro del lenguaje, el milagro de enseñar a los sordociegos a salir de ese mundo aislado y casi salvaje en el que vivía Hellen, porque la carencia de vista y oído se convierte en una cárcel para el ser humano. 
Frase: “Crecí salvaje y desbocada, riendo y cacareando para expresar placer, pataleando, arañando, emitiendo los sofocados chillidos del sordomudo para indicar lo opuesto”. 



Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994), basada en la novela del mismo nombre escrita en 1986 por Winston Groom, nos narra la vida de Forrest Gump, quien, con el amor y enseñanzas positivas de su madre, consigue conquistar grandes metas en su vida pese a sus aparentes limitaciones. Es una película sin fecha de caducidad, una metáfora de la vida, de la lucha por encontrar cuál es la meta de cada uno, una mezcla de destino y sueños propios. Y por ello, Forrest Gump es ya un icono que nos regaló el siglo XX y está en nuestras vidas, pues sus enseñanzas perduran. Una película maravillosa llena de maravillosos mensajes y enseñanzas. Para ver una y decena de veces… y seguir aprendiendo. 
Frase: “Cada uno crea su propio destino: aprovecha lo que Dios te ha dado. Haz todo, lo mejor posible. Si Dios hubiera querido que fuéramos iguales, nos habría puesto a todos aparatos en las piernas”.

Y hoy inauguramos Cine y Pediatría 9, y lo hacemos en la mejor compañía, como siempre. La compañía de que cada libro, como todos los anteriores, viene acompañado de tres prólogos, dedicados al Cine, a la Pediatría y a la Docencia. Tres prólogos cuyos autores hacen que crezca el proyecto de Cine y Pediatría y que abra sus fronteras: 

El Prólogo desde el punto de vista de la Pediatría viaja de nuevo desde el otro lado del Atlántico, un regalo que viene con el color y el calor de una amiga pediatra cubana afincada en la blanca Mérida de Yucatán, la Dra. Maitte De La Osa Busto, quien nos regala todo el afecto que siente el proyecto Cine y Pediatría desde la Pediatría Latinoamericana. Y su prólogo, bajo el título de “Unidos por el cine, la Pediatría tiene un gran aliado”.

El Prólogo desde el punto de vista del Cine tendrá la firma de la directora, productora y guionista Silvia Venegas Venegas, una mujer “de cine” que ha enfocado su trabajo a realizar documentales que reflejan los problemas de las sociedad y apostando por la educación como herramienta de cambio. Con ello fundó en 2010 la productora y consultora Making DOC y es académica de la Academia de Cine Europeo. Porque Silvia tiene en su haber un buen número de obras cuyos objetivos de humanización alrededor de la infancia se asemejan a los objetivos de Cine y Pediatría y de ahí su título "Making DOC y Cine y Pediatría...el principio de una buena amistad".

El Prólogo desde el punto de vista de la Docencia llega desde el saber ser y estar de un médico científico, gestor y docente con el que he compartido formación (fuimos compañeros en la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca) y con el que comparto proyectos en la formación e información de la ciencia en español alrededor de la Fundación Lilly, de la que es Director: el Dr. José Antonio Sacristán. Él es un ejemplo de cómo fundir ciencia, conciencia y humanización, algo que quizás recibimos de de nuestra mutua formación en la tierras charras hace ya tres décadas. Su maravilloso prólogo, titulado “Practicar la medicina con el cerebro y con el corazón” es un alarde de cómo la amistad y el cariño transforma las palabras en un regalo, hacia mí y hacia el proyecto Cine y Pediatría. 

Y es así como hoy presento Cine y Pediatría 9, en tiempo de una dura pandemia mundial. Pero la creatividad, el conocimiento y la sabiduría alrededor del cine y de la pediatría nos ayudarán también a superarlo. Como me ayudarán los dos personajes de la portada, Paula y Diego, a los que como a todos los niños les deseamos un futuro mejor a nuestra realidad actual. 

Y todo esto en un día tan especial como hoy, 8 de octubre, mi cumpleaños  y también el Día de la Pediatría en España. Un día "de cine" para presentar un nuevo libro "de cine". Cine y Pediatría 9. 

Los libros disponibles a la venta en Lúa Ediciones 3.0 y en Amazon.

lunes, 5 de octubre de 2020

Entendiendo las metabolopatías. Una guía sencilla con ejemplos


"Las enfermedades raras son aquellas cuya frecuencia es menor de cinco casos por cada diez mil recién nacidos y hay descritas más de tres mil. De entre ellas, las metabolopatías suponen un 15 o un 20 %. El objetivo del presente texto es tratar de exponer de la manera más sencilla posible la causa de algunas metabolopatías, los síntomas que producen y la herencia, el tratamiento, la calidad de vida y las posibilidades de la investigación en un futuro próximo. 

Creemos que este esfuerzo de divulgación científica puede ser aprovechado por los propios pacientes y sus familiares, por los estudiantes de Medicina y por los profesionales sanitarios que los atienden, así como por la sociedad en general. Si queremos que las metabolopatías como enfermedades raras sean más visibles, hay que darlas a conocer de la forma más amena posible. Por eso se han elegido las metabolopatías más representativas o conocidas y se las ha descrito con la ayuda de esquemas, dibujos y casos clínicos contados por los padres. Además, se han incluido guiños a la historia del cine, de la literatura y de la medicina para hacer más amena su lectura"

Este texto es la tarjeta de presentación de el libro "Entendiendo las metabolopatías. Una guía sencilla con ejemplos", cuyo autor es mi buen amigo, el Dr. Isidro Vitoria Miñana, actualmente responsable de la Unidad de Nutrición y Metabolopatías del Hospital La Fe (Valencia). Un libro de 297 páginas sobre un tema no fácil como es el mundo de las metabolopatías, pero que leí de un tirón en un día. Y ello porque su autor hace fácil lo difícil, y comprensible lo que a veces tanto cuesta comprender como pueden ser las vías metabólicas, las consecuencias del déficit enzimático, la genética o las pautas de tratamiento. Y esa facilidad para comunicar siempre procede de dos virtudes: de los conocimientos sobre el tema tratado y sobre su experiencia en la divulgación pediátrica.

Un libro con 14 capítulos, dividido en cuatro secciones:

- Una Introducción sobre ¿Qué son los errores innatos del metabolismo?

- El núcleo del libro con dos partes:
a) Parte 1. Errores innatos del metabolismo intermediario: en el se abordan las entidades más frecuentes como fenilcetonuria, acidemia glutárica tipo I, trastornos del ciclo de la urea, galactosemia, 
b) Parte 2. Errores innatos del metabolismo de organelas celulares: en el que se abordan las entidades más frecuentes como adreunoleucodistrofia, mucopolisacaridosis, enfermedad de Gaucher, enfermedad de Fabry, etc.

- Un epílogo dedicado a Los pacientes y sus cuidadores. 

Sin duda, un libro para entender los aspectos más prácticos de las metabolopatías y que es aconsejable para cualquier profesional sanitario. En concreto, en nuestro ámbito de la Pediatría es ideal para los residentes en formación (y poder adentrarse a este campo tan importante y no siempre fácil), pero también aconsejable para los adjuntos (pues todos conocemos que el manejo de las metabolopatías suele estar en manos de pocos compañeros, pero la lectura de este libro nos devuelve competencias olvidadas en un tema tan inherente a nuestra profesión).

Sin duda, hay otros libros más profundos sobre metabolopatías, que siempre estarán ahí y que siempre podremos consultar. Pero el gran valor de este libro que hoy comento es que atrae en su lectura y contenido, incluso a aquellos que pensamos que nunca llegaríamos a poner orden sobre los mecanismos etiopatogénicos, clínica, diagnóstico y tratamiento de estas peculiares enfermedades raras. 

 
 

sábado, 3 de octubre de 2020

Cine y Pediatría (560). “Guapis” reflexiona sobre la hipersexualización infantil

 


“Por eso las mujeres deben ser devotas. Porque en el infierno serán mucho más numerosas que los hombres. Por eso tenemos que seguir los consejos de Alá, porque somos valiosas a los ojos de Alá. ¿Sabéis de dónde viene el mal? De esas mujeres ligeras de ropa. Debemos ser recatadas. Debemos obedecer a nuestros maridos. Debemos educar a nuestras hijas casi con temor… Amén”. Esta homilía en una reunión religiosa de mujeres musulmanas que viven en Francia es lo que oye nuestra protagonista de 11 años, Amy, al inicio de esta película del año 2020, por título Guapis (Mignonnes en su versión original y Cuties en inglés), la ópera prima de la directora francesa Maïmouna Doucouré

Una película que ha generado un debate estéril e innecesario por su carátula de promoción en redes sociales: un póster que muestras a nuestras cinco protagonistas, un grupo de niñas de 11 años, con poca ropa y poses sugerentes, algo muy diferente al cartel original. Pero al igual que no debe juzgarse un libro por su cubierta, no debe juzgarse una película por este póster de la empresa Netflix. Porque Guapis no es Showgirls (Paul Verhoeven, 1995) en versión infantil, ni nuestra protagonista es Elizabeth Berkley, sino una sorprendente y contenida Fathia Youssouf que interpreta a Amy, esta niña franco-senegalesa y musulmana que vive con su madre, abuela y dos hermanos pequeños y quien, para escapar de la peculiar situación familiar en la que vive (su padre va a casarse con una segunda mujer, su madre se ve obligada a aceptarlo y van a vivir todos juntos), comienza a fijarse en unas compañeras de clase que se van a presentar a un concurso de baile. 

Es Guapis (un título que quizás desmerece) un equilibrado drama iniciático sobre las dificultades de crecer entre dos culturas, la senegalesa y la occidental, o dos formas de patriarcado, el que permite a los hombres tener varias esposas doblegadas en casa y el que promueve la cosificación de las mujeres, incluso de las chicas todavía lejos de llegar a serlo. Y entre móviles, vídeos, redes sociales, coreografías hipersexualizadas conocemos a Angélica, Coumba, Jess y Yasmine, a las que se une nuestra Amy con su angustia vital permanente. Más allá (y más acá) de esta polémica innecesaria, esta película fue premiada a la mejor dirección en el Festival de Sundance y tuvo una mención especial en la Berninale. 

Guapis cabe entenderse como una historia de superación, de cómo esta niña que recibe la menarquía con sorpresa quiere dejar de lado los complicados convencionalismos de su familia, centrando su atención en el baile, en la ropa, en el maquillaje y en ese primer vistazo al mundo adulto que ni ella misma entiende cómo funciona. Un mundo en el que hoy en día la infancia puede traspasar fácilmente los límites de lo admisible, de ahí la reacción de su madre, cuando le dice: “¿De dónde has salido?, ¿quién eres, Amy? ¡Me mientes!, ¡me robas!, ¡atacas a tus compañeros y te comportas como una puta!...¿A qué juegas?, ¿quieres humillarme?”. Y la madre y la abuela intentan ayudarla de la manera y forma que saben, en base a su religión y su tradición. 

La película plantea varios temas complicados, y los plantea acertadamente. Pues es capaz de criticar la represión a las mujeres que hay en muchas religiones y, a la vez, la hipersexualización a la que están sometidas las niñas en la pre-adolescencia, tengan la creencia que tengan. La historia trata a su protagonista con empatía y respeto, intentando hacernos entender que Amy es solo una niña buscando su lugar en el mundo mientras el suelo se desmorona bajo sus pies. De nuevo el baile como una especie de refugio de evasión a esos niños, niñas y adolescentes en ambientes sociales y familias disfuncionales, mientras se realiza el tránsito de la niñez a la adolescencia: lo vimos con distintos enfoques en Billy Elliot (Stephen Daldry, 2000), en Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton, Valerie Faris, 2006) o en Fish Tank (Andrea Arnold, 2009). 

Y esta película francesa devuelve la mirada otra película española también de este mismo año: Las niñas (Pilar Palomero, 2020). Y ambas nos muestran este periodo inestable e inseguro de tránsito pero en contextos sociales diferentes: si Guapis refleja una sociedad actual de cruce de culturas, religiones y creencias en un barrio de Paris centrado en el personaje de Amy, en Las niñas se nos traslada a la década de los ochenta en un colegio de monjas de Zaragoza centrado en el personaje de Celia, hija de madre soltera. De aquella pasada sociedad de normas y prejuicios sociales a una sociedad actual donde no es fácil poner límites en un mundo excesivamente conectado a internet y desconectado a los valores

Lo cierto es que Guapis puede abrir diversos debates. Y uno, sin duda, es el debate a ese boom del postureo, la moda y los cánones de belleza que rondan los perfiles virtuales (desde Instagram a Tik Tok), y cuya visión afectan tanto a niños como adultos, lo cual es comprensible si tenemos en cuenta el papel protagonista de los medios de comunicación en nuestro día a día. Y con las redes sociales a la cabeza, en busca de “followers” y “likes”. Y es en ese momento cuando los padres se pueden preguntar: ¿es esto adecuado para su edad?, ¿van a ser mis hijos mayores antes de tiempo?, ¿acabarán desarrollando una buena imagen personal de sí mismos?, ¿qué valores positivos favorecen? Todas estas preguntas se pueden englobar dentro del concepto de hipersexualización infantil, entendiendo como tal a esa exaltación de la sexualidad como medio de obtención de un mayor valor social y que conllevaría una preocupación constante por la imagen corporal. Un fenómeno que afecta más a chicas que a chicos y que es más frecuente alrededor de la adolescencia, como le ocurre a Amy y a sus cuatro amigas, con esa tendencia a vestir ropa de mayor y a exhibir conductas sensuales o provocativas. 

Un tema que está en nuestra sociedad y que no se encuentra lejos de nuestra realidad. Y donde la labor educativa de los padres es clave, el diálogo con nuestros hijos a los que hay que escuchar continuamente, pues solo de esta forma podremos conseguir dos objetivos: enseñarles a utilizar bien internet y a ser críticos con la información que proviene de las redes, pero sobre todo, transmitirles esos valores positivos que deseamos. Porque una infancia inocente y libre de estímulos inapropiados debe ser un derecho, no un privilegio. Y la familia, los centros educativos y la sociedad deben proteger esta etapa de la vida de estímulos inapropiados (y estos son constantes para ellos y los tienen cada vez más al alcance). 

Y así es como el baile final de la película Guapis, escandalizó a todos los asistentes. Pero lo que debe escandalizar de verdad es como unas niñas llegan allí y las lágrimas finales de Amy nos hacen reflexionar. Y cuando nuestra protagonista se tiene que decidir entre la tradición familiar en la que le ha tocado vivir y la modernidad social que le rodea, no elije ninguna. Y por ello salta con una sonrisa de despedida, la primera sonrisa de Amy en toda la película.